28/09/2022
La historia está tejida con hilos de verdad, pero también de omisiones y silencios impuestos. En el convulso período de la Guerra Civil Española, la lucha no solo se libraba en los frentes de batalla, sino también en el terreno de la información y la construcción de la narrativa. En este escenario, emerge una figura peculiar, Manuel Arias Paz, y un episodio de censura que arroja luz sobre las dinámicas de poder del bando sublevado: la supresión del libro sobre el general Emilio Mola.

A menudo, el nombre de Manuel Arias Paz es evocado en contextos muy alejados de la represión política. La información disponible sobre él, aunque limitada en este contexto específico, sugiere que sus habilidades literarias se orientaban hacia temas de índole práctica y económica. Se le describe como alguien cuyas capacidades para la escritura no iban más allá de la redacción de artículos sobre cómo determinar el precio justo de un coche de segunda mano. Esta mención, aunque breve, nos da una pincelada de su perfil profesional antes de adentrarse en las complejidades de la propaganda de guerra. Es importante señalar que, en el fragmento de texto proporcionado, no se detalla la existencia de un “Manual de automóviles de Arias Paz” como tal, ni se explica qué buscaba específicamente. Lo que sí se infiere es que su experiencia en la valoración de vehículos de segunda mano no lo preparaba intrínsecamente para las complejidades de la gestión de la información y la imagen en un conflicto de la magnitud de la Guerra Civil.
Sin embargo, su destino lo llevó a un puesto crucial: Delegado de Prensa de la Oficina de Prensa y Propaganda, nombrado por Serrano Súñer en abril de 1937. Esta posición lo colocó en el corazón de la maquinaria de control de la información del bando nacional. Descrito como un «matón arrogante», carente de cualificación para la tarea más allá de sus «opiniones reaccionarias extremas» y su «devoción por el Generalísimo», Arias Paz se convertiría en el ejecutor de una de las censuras más notables de la época, una que involucraba directamente a uno de los principales artífices del alzamiento: el general Emilio Mola.
El Libro de Iribarren: Un Retrato Incómodo del General Mola
El protagonista de la polémica literaria fue José María Iribarren, secretario personal de Mola, quien había llevado un diario meticuloso de las conversaciones y eventos presenciados. A principios de 1937, Iribarren compiló sus apuntes y otros documentos para dar forma a un libro sobre el general. Lo más revelador de esta obra es que Mola mismo revisó fragmentos del original, hizo correcciones y dio su aprobación, incluso sugiriendo que sería útil para sus propias memorias de la conspiración y el alzamiento. El libro se publicó el 3 de mayo de 1937, con el visto bueno de la censura local de Zaragoza, que sabía de la aprobación de Mola. Ejemplares fueron enviados a Franco, Mola y otros generales, e inicialmente recibió una reseña elogiosa en La Gaceta Regional de Salamanca.
Pero la aparente calma duró poco. La publicación desató la histeria de Manuel Arias Paz, quien inmediatamente ordenó la confiscación y destrucción de todos los ejemplares del libro en las librerías. La furia de Arias Paz no se detuvo ahí: mandó detener a Iribarren el 24 de mayo y registró su habitación de hotel. A pesar de que Mola, al enterarse, ordenó su liberación desde Vitoria, Arias Paz sometió a Iribarren a un agresivo interrogatorio en Salamanca, gritando que debía ser fusilado por lo que había revelado. Este episodio resalta la tensión entre la verdad histórica, incluso aquella autorizada por el propio protagonista, y la necesidad del régimen de construir una imagen impoluta y controlada.
Las Razones de la Censura: Proteger la Imagen del Nuevo Régimen
La censura impuesta por Arias Paz al libro de Iribarren no fue un acto caprichoso, sino una respuesta calculada a varias revelaciones que, desde la perspectiva del nuevo régimen, eran sumamente perjudiciales para la propaganda y la legitimidad del alzamiento. Las razones principales que Arias Paz esgrimió para justificar la supresión del libro eran las siguientes:
- Paralelismo entre guerra civil y guerra colonial: El libro de Iribarren mostraba a Mola y su círculo discutiendo constantemente las campañas en Marruecos. Para Arias Paz, esto sugería un paralelismo entre la Guerra Civil Española y las guerras coloniales, lo que «perjudicaba la imagen de los rebeldes» al asociar su lucha con métodos de subyugación imperialista, en lugar de una cruzada nacional por la salvación de España.
- La «sublevación» y «conspiración» vs. el movimiento espontáneo: El libro dejaba constancia de que Mola utilizaba términos como «sublevación» y «conspiración» para referirse al golpe militar. Esto era alarmante para Arias Paz, ya que contradecía la narrativa oficial de que el alzamiento había sido un «movimiento popular espontáneo» en respuesta a la anarquía republicana. Desvelar la planificación y el carácter premeditado del golpe socavaba esta versión.
- Debilidades y deficiencias de los conspiradores: Las revelaciones de Mola sobre las flaquezas y errores de otros conspiradores eran incómodas y podían generar disensiones internas o dañar la imagen de unidad del liderazgo rebelde.
- La promesa rota a Batet: Una de las revelaciones más comprometedoras era que Mola había dado su palabra de honor al general Batet el 16 de julio de que no se rebelaría. Batet, fiel a la República, fue fusilado por los sublevados. La publicación de esta traición a la palabra dada era un golpe devastador para la moral y la imagen de honor militar que los rebeldes querían proyectar.
- Referencias descarnadas a la represión: El libro citaba directamente las «descarnadas referencias a la represión» por parte de Mola y sus compañeros, incluyendo «ejecuciones sin juicio» y sus planes brutales para cuando cayera Madrid. Estas descripciones eran un «auténtico regalo para la propaganda republicana», proporcionando munición para denunciar la barbarie del bando nacional.
La reacción de Arias Paz fue visceral. Falsamente, afirmó que Mola solo había leído el libro por encima, negando la supervisión y aprobación que el general le había dado a Iribarren. Este intento de desautorizar a Mola post-publicación, y quizás, presintiendo su futuro rol de líder único para Franco, muestra la determinación de Arias Paz por controlar la narrativa a toda costa, incluso si eso implicaba mentir sobre la implicación de figuras clave del propio bando.

El Contexto Político y el Destino de los Protagonistas
A pesar de la virulencia de Arias Paz, Mola intercedió por Iribarren, ordenando su liberación y defendiéndolo vehementemente por teléfono. Sin embargo, no todos los altos mandos compartían la indulgencia de Mola; muchos oficiales superiores, tanto cercanos a Mola como a Franco, se sintieron ofendidos por el contenido del libro. Este incidente no solo evidencia la lucha por el control de la información, sino también las tensiones internas dentro del bando sublevado.
La relación entre Mola y Franco era compleja. Aunque inicialmente rivales, Mola terminó aceptando la superioridad de Franco debido a su monopolio de suministros extranjeros y el avance de sus columnas africanas. Sin embargo, persistían las tensiones. Justo el 2 de junio, un día antes de su muerte, Mola tuvo una acalorada discusión telefónica con Franco, expresando su disgusto por la atención de Franco a los alemanes y su tolerancia a la corrupción. Se especula que Franco pudo haber propuesto destituir a Mola del mando del Ejército del Norte.
La muerte de Mola el 3 de junio de 1937, en un accidente de avión, añadió una capa más de misterio a este período. Aunque la explicación oficial fue la niebla espesa, los testigos vieron el avión volar con los motores apagados, lo que generó sospechas de sabotaje, incluso con rumores de azúcar en el depósito de combustible. La noche anterior, Mola había sido víctima de un aparente intento de embestir su coche. La reacción de Franco a la noticia fue de frialdad, y una de sus primeras acciones fue ordenar la confiscación de todos los papeles de Mola, incluyendo sus propias memorias de la conspiración y la guerra. Esto sugiere un interés por controlar la versión oficial de los hechos y eliminar cualquier narrativa que pudiera contradecir la imagen que Franco quería proyectar.
La muerte de Mola, junto con la supresión de su biografía, reforzó la posición de Franco como líder indiscutible y consolidó el control de la censura sobre la verdad histórica. Iribarren, bajo la presión de Joaquín Arrarás, se vio obligado a escribir una biografía completamente nueva y elogiosa de Mola, una «versión heroica y encomiástica del general muerto», muy alejada de las francas revelaciones de su primer libro. Este episodio es un testimonio de cómo los regímenes totalitarios manipulan la historia para su propio beneficio, eliminando las voces disidentes y construyendo mitos fundacionales.
Preguntas Frecuentes
¿Quién era Manuel Arias Paz?
Manuel Arias Paz fue un oficial del cuerpo de ingenieros, conocido por haber creado una emisora de radio para Franco. Fue nombrado Delegado de Prensa de la Oficina de Prensa y Propaganda en abril de 1937. Se le describe como una figura con opiniones reaccionarias extremas y una devoción incondicional a Franco, aunque sus habilidades literarias previas se limitaban a artículos sobre la valoración de coches de segunda mano.

¿Cuál fue el papel de José María Iribarren en este suceso?
José María Iribarren era el secretario personal del general Emilio Mola. Llevó un diario de las conversaciones de Mola y, basándose en él, escribió un libro sobre el general que fue revisado y aprobado por Mola antes de su publicación. Este libro, por sus revelaciones, fue objeto de una severa censura por parte de Arias Paz.
¿Qué revelaciones del libro de Mola molestaron a Arias Paz?
Arias Paz se indignó con varias revelaciones: la implicación de un paralelismo entre la Guerra Civil y la guerra colonial, la descripción del alzamiento como una «sublevación» o «conspiración» en lugar de un movimiento espontáneo, las críticas de Mola a otros conspiradores, la revelación de la promesa rota de Mola al general Batet, y las descripciones francas de las ejecuciones sin juicio y la violencia de la represión, que podían ser usadas como propaganda por el bando republicano.
¿Cómo reaccionó Mola ante la censura de su libro?
A pesar de que su propio libro fue el objeto de la censura, Mola defendió a Iribarren. Al enterarse de su arresto, ordenó su liberación y lo defendió vehementemente en una conversación telefónica. Esto indica que Mola no renegaba del contenido del libro que él mismo había revisado y aprobado, a diferencia de lo que Arias Paz intentó hacer creer.
¿Hubo alguna conexión entre la muerte de Mola y el libro?
Directamente, no se establece una conexión causal entre el libro y la muerte de Mola. Sin embargo, el incidente del libro, que reveló tensiones y ambiciones de Mola (como su deseo de presidir el gobierno), se sumó a las crecientes fricciones con Franco. La muerte de Mola en un accidente aéreo, con sospechas de sabotaje y la posterior acción de Franco de confiscar los papeles de Mola, sugiere un contexto de intriga política y la eliminación de figuras que pudieran desafiar el liderazgo de Franco o su narrativa histórica.
En retrospectiva, el incidente del libro de Iribarren y la censura de Arias Paz son un microcosmos de la brutalidad de la Guerra Civil, no solo en el campo de batalla, sino también en la lucha por el control de la verdad. La figura de Arias Paz, con su celo censor, y la trágica muerte de Mola, cuyo propio relato fue silenciado, nos recuerdan la importancia de la memoria histórica y la constante vigilancia contra quienes buscan reescribir el pasado para servir a sus propios intereses.
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