25/02/2023
Cuando pensamos en el territorio amazónico, a menudo imaginamos su vasta extensión, su biodiversidad o los desafíos ambientales que enfrenta. Sin embargo, para comprender verdaderamente la complejidad de esta región y de América Latina en general, es fundamental ir más allá de la superficie y adentrarse en las profundas ideas que autores como Carlos Walter Porto-Gonçalves han desarrollado. Este geógrafo brasileño no solo ha dedicado su vida al estudio del territorio, sino que ha revolucionado la forma en que entendemos la relación entre el espacio, el poder, el conocimiento y las luchas sociales. Su obra nos invita a descolonizar nuestra mirada y a reconocer que la geografía no es un mero telón de fondo para la historia, sino una dimensión intrínsecamente ligada a la construcción de identidades y a la resistencia de los pueblos.

El trabajo de Porto-Gonçalves se enmarca en una crítica profunda al pensamiento moderno y eurocéntrico, un paradigma que ha dominado la academia y la política durante siglos. Este pensamiento se caracteriza por una serie de dualismos que han fragmentado nuestra comprensión del mundo: naturaleza y cultura, sujeto y objeto, materia y espíritu, razón y emoción. Desde el Renacimiento, figuras como René Descartes, Galileo Galilei, Francis Bacon e Isaac Newton sentaron las bases de un conocimiento científico que buscaba una verdad objetiva, despojando al sujeto de su relación con el objeto de estudio. La naturaleza, en esta visión, se convirtió en algo externo a ser dominado, instrumentalizado y reducido a recursos. Esta separación radical tuvo enormes consecuencias para las ciencias sociales, que dejaron fuera de su campo de estudio la vital relación de las sociedades con su entorno natural y, por ende, a innumerables pueblos cuyas prácticas y significados se forjaron en una relación de convivencia con la naturaleza, no de confrontación.
La "colonialidad del saber" es un concepto clave en esta crítica. El pensamiento moderno europeo se presentó como universal, ocultando su origen geográfico y temporal específico. Al hacerlo, descalificó y subalternizó otros saberes locales y regionales, tratándolos como "pre-científicos" o "primitivos". Esta invención de lo "europeo civilizado" fue, al mismo tiempo, la invención del "salvaje", del "indígena" o del "aborigen", categorizando a pueblos enteros bajo una misma etiqueta para justificar su dominación. La geografía, en este contexto, fue instrumentalizada: desde la creación de mapas para el control territorial hasta la imposición de una visión del tiempo (el progreso lineal) que relegaba a ciertas regiones y culturas a un estado de "atraso". La máxima 'Time is Money' ilustra esta sobrevaloración del tiempo sobre el espacio, donde la velocidad y la productividad se convierten en indicadores de avance, ignorando la materialidad y las particularidades de los lugares.
Para Porto-Gonçalves, el espacio geográfico y el territorio no son entidades pasivas o "sustancias" ahistóricas. Al contrario, son conceptos claves para entender los complejos procesos que hoy ponen en crisis el mundo moderno-colonial. El territorio es una categoría densa que se construye a través de la apropiación de un espacio geográfico, un proceso que él denomina territorialización. Esta apropiación no es solo material, sino también profundamente simbólica. No nos apropiamos de nada que no tenga sentido o significado para nosotros. Así, la sociedad y el territorio son indisociables; toda sociedad, al constituirse, lo hace construyendo su propio espacio, su hábitat. Esta visión rompe con la dicotomía tradicional que ve a la sociedad y al espacio como entidades separadas que luego interactúan; en realidad, la sociedad es espacio, conformada por hombres y mujeres que, en su materialidad corporal, dependen del agua, la tierra, el aire y el fuego.
La revalorización del espacio, como ya lo señalaba Michel Foucault, es fundamental para una teoría social crítica. Foucault criticó la descalificación del espacio en favor del tiempo, argumentando que las delimitaciones, recortes y organizaciones de dominios son procedimientos de poder que afirman el poder mismo. La geografía, en su origen moderno, nació como un saber práctico para el control del Estado absolutista, encargada de representar y delimitar fronteras. Porto-Gonçalves nos invita a ir más allá de esta visión instrumental del espacio y a reconocer que la geograficidad del mundo es una coacción que co-agencia, que moldea y es moldeada por la acción social. El territorio no es simplemente un soporte con recursos naturales y una población; es una tríada relacional: territorio-territorialidad-territorialización, donde las identidades (territorialidades) están inscritas en procesos dinámicos y mutables.
La Amazonía emerge como un epicentro vibrante de estas luchas por el territorio y la afirmación de otras racionalidades. El caso de los seringueiros y el liderazgo de Chico Mendes son emblemáticos. Mendes, un líder sindical y ambientalista, entendió que "no hay defensa de la selva sin la defensa de los pueblos de la selva". Esta frase condensa la idea de que la preservación ambiental está intrínsecamente ligada a la defensa de las formas de vida y las culturas de las comunidades que habitan esos territorios. Estos pueblos, a menudo invisibilizados por la ideología de los conquistadores que los consideraban "vacíos demográficos", han tejido conocimientos milenarios sobre el bosque y sus recursos, construyendo una relación de convivencia y no de dominación. La expansión de la frontera capitalista en la Amazonía, con sus lógicas de explotación extractivista, representa un cercamiento de los bienes comunes (tierras, bosques, aguas) y una mercantilización de la naturaleza que socava las condiciones de vida de estas poblaciones.
Las luchas en la Amazonía y en otras partes de América Latina no son solo resistencias al despojo, sino también la re-existencia y creación de otros patrones de ocupación territorial. Estas luchas expresan nociones radicalmente divergentes de "naturaleza", "recursos", "tierra" y "propiedad" en comparación con el eurocentrismo colonial del liberalismo. Son movimientos campesinos, indígenas y afrodescendientes que, desde sus propias matrices de racionalidad, desafían el modelo de desarrollo hegemónico, basado en un crecimiento sin límites y en la dominación de la naturaleza. La idea de "desarrollo sustentable", si bien reconoce la necesidad de cambios, a menudo intenta recuperar la categoría de desarrollo sin cuestionar sus supuestos fundamentales, lo que indica más una continuidad que una ruptura paradigmática. Para Porto-Gonçalves, la crisis civilizatoria actual, evidenciada por el cambio climático y la dilapidación de los recursos naturales, es también la crisis de un modo de conocer y de una forma de relacionarse con el mundo.
En este contexto de "caos sistémico", como lo llamó Giovanni Arrighi, la emergencia de nuevos sujetos sociales es crucial. Estos sujetos, que muchos llaman "nuevos" pero que han existido y resistido por siglos, ponen en debate otras cuestiones, otras relaciones. Son los zapatistas, los seringueiros, los pueblos indígenas, los afrodescendientes, los campesinos, las mujeres, los ecologistas, los migrantes, que reclaman un lugar en el mundo y afirman sus propias matrices de racionalidad. Su presencia nos obliga a reconocer que los límites entre las disciplinas científicas, entre los estados territoriales y, fundamentalmente, entre las diferentes formas de conocimiento, no son tan rígidos como se creía. Es un llamado al diálogo entre saberes, a una política que se define por el arte de establecer límites de manera colectiva y democrática, no impuesta por una razón única y soberana.

La contribución de Carlos Walter Porto-Gonçalves es vital para comprender que la transformación social profunda no puede darse sin un cuestionamiento de los patrones civilizatorios dominantes y una revalorización del territorio como espacio vivo de construcción y resistencia. Su obra nos enseña que las disputas por el territorio son, en última instancia, disputas por el sentido de la vida, por diferentes formas de habitar el planeta y por la posibilidad de construir un mundo más justo y diverso.
| Concepto | Pensamiento Moderno Eurocéntrico | Perspectiva Crítica de Porto-Gonçalves |
|---|---|---|
| Naturaleza | Objeto externo a ser dominado y explotado; fuente de recursos. | Parte intrínseca de la sociedad; co-agente en la construcción del espacio; sujeta de relación de convivencia. |
| Espacio | Contenedor pasivo; abstracto, cuantificable; fondo para la acción humana. | Construcción social dinámica; relacional (territorio-territorialidad-territorialización); inseparable de la sociedad y el poder. |
| Conocimiento | Científico, objetivo, universal; jerárquicamente superior a otros saberes. | Histórica y geográficamente situado; pluralidad de saberes (científico, tradicional, local); necesidad de diálogo y reconocimiento mutuo. |
| Desarrollo | Progreso lineal, crecimiento económico ilimitado; basado en la dominación tecnológica de la naturaleza. | Cuestionado por sus límites ecológicos y sociales; implica otras formas de habitar y relacionarse con el entorno; ligado a la autonomía y reproducción de la vida. |
Preguntas Frecuentes sobre Carlos Walter Porto-Gonçalves y el Territorio
¿Quién es Carlos Walter Porto-Gonçalves?
Es un destacado geógrafo brasileño, profesor e investigador, reconocido por su enfoque crítico en el estudio de la geografía, el territorio y los movimientos sociales en América Latina. Su trabajo desafía las visiones hegemónicas y eurocéntricas del desarrollo y el espacio.
¿Qué significa "territorialidad" en su obra?
Para Porto-Gonçalves, la territorialidad no es solo la relación de una sociedad con un espacio físico, sino el proceso dinámico y complejo a través del cual los grupos sociales construyen y se apropian de un territorio, dotándolo de significado, identidad y poder. Implica prácticas, símbolos y luchas que definen cómo se vive y se defiende un espacio.
¿Cómo se relaciona su trabajo con la Amazonía?
La Amazonía es un caso central en su análisis. Porto-Gonçalves ha estudiado las luchas de los seringueiros y otros pueblos tradicionales en la región, destacando cómo su defensa del territorio amazónico es, al mismo tiempo, una defensa de sus culturas, sus formas de conocimiento y sus modos de vida que conviven con la naturaleza, en contraste con los modelos extractivistas dominantes.
¿Por qué es importante estudiar la geografía en el contexto de los movimientos sociales?
La geografía, desde la perspectiva de Porto-Gonçalves, es crucial porque el territorio es el escenario y el objeto de las luchas sociales. Entender cómo los grupos sociales se apropian, significan y defienden sus espacios nos permite comprender las dinámicas de poder, las resistencias y las alternativas que emergen desde las bases, más allá de las categorías analíticas tradicionales.
¿Qué crítica principal hace al pensamiento moderno?
Su crítica principal radica en el dualismo y la fragmentación que el pensamiento moderno eurocéntrico ha impuesto en nuestra comprensión de la realidad, especialmente la separación entre naturaleza y cultura, y la supremacía de la razón instrumental. Argumenta que esto ha llevado a la explotación de la naturaleza y a la subalternización de saberes y pueblos que no encajan en esa lógica.
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