05/06/2023
La Biblioteca Nacional de Francia (BnF), renombrada así en 1994 e inaugurada bajo este nombre el 30 de marzo de 1995 por el presidente François Mitterrand, es la biblioteca nacional de la República Francesa. Heredera de las ricas colecciones reales establecidas desde la Edad Media, la BnF se erige hoy como una de las instituciones culturales más importantes y vastas del planeta, albergando una de las colecciones más ricas y diversas del mundo. Su misión abarca desde la recopilación y el archivo hasta la conservación y difusión del conocimiento, desempeñando un papel fundamental en la salvaguarda del patrimonio cultural de Francia y más allá.

Desde sus orígenes humildes como la librería del rey hasta su imponente presencia actual con múltiples sitios y una vasta infraestructura digital, la historia de la BnF es un testimonio de la evolución del acceso al conocimiento y la preservación de la memoria colectiva. Esta institución no solo custodia el legado impreso y digital de Francia, sino que también se proyecta hacia el futuro a través de la investigación, la cooperación internacional y la democratización del acceso a sus recursos. Comprender qué pasó con la biblioteca implica un recorrido por su rica historia, su compleja organización, sus impresionantes colecciones y los desafíos que ha enfrentado y superado para mantenerse a la vanguardia en el mundo de la información.
- Historia de la Biblioteca Nacional de Francia
- La BnF en la Actualidad: Misión y Organización
- Las Colecciones: Un Patrimonio Universal
- Acceso y Difusión: Conectando al Público con el Conocimiento
- La BnF y su Red de Cooperación
- Los Sitios de la BnF: Templos del Conocimiento
- Acceso Digital y Recursos en Línea
- El Corazón de la BnF: Personal y Público
- Desafíos y Reconocimientos: La BnF bajo el Escrutinio
- Preguntas Frecuentes sobre la BnF
- ¿Cuál es la misión principal de la Biblioteca Nacional de Francia?
- ¿Qué es el depósito legal y por qué es importante para la BnF?
- ¿Cuáles son los principales sitios de la BnF y qué los caracteriza?
- ¿Cómo puedo acceder a las colecciones de la BnF si no estoy en París?
- ¿Qué tipo de documentos se pueden encontrar en la BnF?
- ¿La BnF organiza exposiciones o eventos culturales?
- ¿Qué es el "Proyecto Richelieu"?
Historia de la Biblioteca Nacional de Francia
Los orígenes de la Biblioteca Nacional de Francia se remontan a la biblioteca del rey, o librairie, establecida en 1368 en el Louvre por Carlos V. Esta primera colección, cuyo inventario realizado por Gilles Mallet, el primer librero del rey, incluía 917 manuscritos, fue concebida como una institución real transmisible. Sin embargo, sufrió dispersiones bajo Carlos VI y desapareció durante la ocupación inglesa tras su muerte, con gran parte de sus volúmenes siendo vendidos y dispersados en Inglaterra. De aquellos 120 volúmenes, 69 aún se conservan en el departamento de manuscritos de la BnF.
De la Librería Real a la Biblioteca Nacional
Fue a partir del reinado de Luis XI (1461-1483) que la biblioteca del rey experimentó una continuidad más estable. Posteriormente, Carlos VIII y Luis XII la trasladaron a Amboise y Blois respectivamente, enriqueciéndola con colecciones de los Reyes de Aragón y manuscritos de las bibliotecas milanesas de Visconti y Sforza. Un hito crucial fue la fundación de la biblioteca de Fontainebleau en 1522 por Francisco I, quien en 1537 estableció el depósito legal, una práctica fundamental que obliga a los editores a depositar ejemplares de sus obras en la biblioteca, asegurando así la recopilación sistemática del patrimonio editorial francés. En 1568, Carlos IX la reinstaló en París, creando la oficina de custodia del Gabinete de Medallas. La biblioteca sufrió las vicisitudes de las guerras de religión y fue trasladada varias veces, hasta que Colbert la confió a su bibliotecario Pierre de Carcavy en 1666, instalándola en la rue Vivienne y abriéndola al público en 1692. En 1720, el Abad Bignon la trasladó al Palacio Mazarino en la rue de Richelieu, organizándola en cinco departamentos que corresponden al actual sitio de Richelieu.
Con la Revolución Francesa, la biblioteca se transformó en la biblioteca nacional, y luego imperial o real según los cambios de régimen, hasta su estabilización en 1870. A pesar de una interrupción del depósito legal de 1790 a 1793, la Biblioteca Nacional se enriqueció enormemente con colecciones confiscadas de abadías, colegios y universidades suprimidas, así como de notables emigrados y países vecinos ocupados. En 1833, se unió al Hotel Tubeuf y en 1868 se expandió con los edificios reconstruidos por Henri Labrouste, incluyendo su icónica sala de lectura. La saturación de los espacios históricos llevó a la apertura de anexos en París (Arsenal, Ópera, Louvois) y, en 1979, la casa de Jean-Vilar en Aviñón.
A lo largo de los siglos, la BnF ha adoptado nuevos tipos de documentos y medios, implementando técnicas de catalogación cada vez más complejas, desde manuscritos hasta catálogos computarizados desde 1987. Su estatus también evolucionó de biblioteca del soberano a servicio estatal y luego a establecimiento administrativo público. Además, diversificó sus actividades, organizando exposiciones desde la década de 1930 y eventos culturales más recientemente.
La BnF en la Actualidad: Misión y Organización
Desde 1988, la Biblioteca Nacional de Francia ha experimentado una profunda transformación, impulsada por la visión del presidente François Mitterrand de construir y desarrollar “la biblioteca más grande y moderna del mundo”. Este ambicioso proyecto, parte de las Grandes Obras de Mitterrand, culminó con la inauguración del nuevo sitio de Tolbiac en 1995.
Estructura y Gobernanza
La Biblioteca Nacional de Francia es un establecimiento administrativo público bajo la supervisión del Ministerio de Cultura. Su estatuto, establecido por decreto en 1994, define sus misiones principales:
- Recopilar, catalogar, conservar y enriquecer el patrimonio nacional en todos los campos del conocimiento, especialmente el relacionado con la lengua y civilización francesas.
- Asegurar el acceso del mayor número de personas a las colecciones, respetando la propiedad intelectual y la conservación.
- Gestionar los edificios necesarios para su misión.
La BnF es administrada por una junta directiva con representantes de varios ministerios y del mundo cultural y científico. Cuenta con un consejo científico asesor, así como comités técnicos y de seguridad. La presidencia, ocupada por Laurence Engel desde 2016 (la primera mujer en el cargo), dirige el establecimiento con el apoyo de un director general y varias direcciones (Colecciones, Servicios y Redes, Administración y Personal, Administración Pública, Difusión Cultural) y delegaciones (Estrategia e Investigación, Relaciones Internacionales, Comunicación, Mecenazgo).
Las Colecciones: Un Patrimonio Universal
Las colecciones de la BnF son de una riqueza inmensa, con aproximadamente 40 millones de documentos impresos y especializados distribuidos en sus siete sitios. En total, suman 15 millones de libros e impresos, varios millones de publicaciones periódicas (390.000 títulos), y 250.000 manuscritos, incluyendo más de 10.000 manuscritos medievales iluminados, lo que la convierte en la principal biblioteca del mundo en este campo. Además, posee mapas, grabados, fotografías, partituras, monedas, medallas, documentos sonoros, videos, multimedia, documentos digitales (16.500 millones de direcciones URL), objetos y obras de arte, decorados y vestuarios, entre otros.
El Depósito Legal y Otras Adquisiciones
La principal fuente de enriquecimiento de las colecciones de la BnF es el depósito legal, establecido en 1537. Este sistema obliga a editores, impresores e importadores a depositar ejemplares de todas las publicaciones en Francia. Cada año, la biblioteca recibe más de 70.000 libros impresos y más de 250.000 números de publicaciones periódicas, además de miles de documentos especializados y el depósito legal web, que ha conservado casi un Petabyte de datos. Complementariamente, la BnF adquiere obras mediante compras (en mercados, subastas), donaciones, legados, depósitos e intercambios. En 2018, se adquirieron unas 59.500 obras por medios distintos al depósito legal. La biblioteca también recurre al mecenazgo popular para adquirir documentos excepcionales, a menudo clasificados como tesoros nacionales.
Conservación y Catalogación del Saber
La conservación es una misión esencial de la BnF. Esto incluye la encuadernación, restauración y salvaguarda de documentos antiguos y frágiles, así como la promoción de la ciencia en materia de restauración. La producción de catálogos es vital para organizar las colecciones y facilitar su acceso público. La BnF mantiene un Catálogo General informatizado, que se originó en 1987 y ha ido integrando progresivamente los registros de diversas colecciones y formatos. Este catálogo contiene más de 10 millones de registros bibliográficos y 5 millones de registros de autoridad. Además, existe el catálogo BnF-Archivos y Manuscritos, en línea desde 2010, que describe fondos de archivo y manuscritos. Aunque la informatización avanza, algunos catálogos impresos y de fichas tradicionales siguen en uso en departamentos especializados. La BnF también publica una guía de búsqueda (GREBIB) para orientar a los usuarios en sus vastos recursos.
Acceso y Difusión: Conectando al Público con el Conocimiento
La BnF se esfuerza por comunicar sus colecciones al público, equilibrando la accesibilidad con la conservación. Esto se logra a través de reglas de acreditación para las salas de lectura y la digitalización de documentos frágiles, accesibles en su biblioteca digital Gallica.
Servicios al Lector y Actividades Culturales
Además de la información en su sitio web, la BnF ofrece el servicio de referencia virtual Sindbad, permitiendo consultas diferidas o chat directo con un bibliotecario. La aplicación móvil Affluences permite a los lectores verificar la afluencia en las salas y reservar espacios de trabajo. La BnF tiene una larga tradición de exposiciones basadas en sus colecciones y organiza regularmente eventos científicos y culturales como coloquios, conferencias y conciertos. También otorga un premio literario anual, el premio BnF. Como editora, publica catálogos de sus colecciones y exposiciones, libros de arte y documentos inéditos, además de cuatro publicaciones periódicas: Crónicas de la Biblioteca Nacional de Francia, Revue de la Bibliothèque nationale de France, La revue des livres pour enfants y Takam Tikou.
La BnF y su Red de Cooperación
La cooperación es un pilar fundamental de la BnF, tanto a nivel nacional como internacional, para la difusión y enriquecimiento del conocimiento.
Alianzas Nacionales e Internacionales
A nivel nacional, la BnF coopera con bibliotecas asociadas, incluyendo los polos regionales de depósito legal y centros documentales temáticos. Anteriormente, cedía copias del depósito legal a estos polos, pero ahora la cooperación se centra en lo digital, con un centenar de socios visibilizando sus colecciones digitalizadas en Gallica. La BnF también proporciona datos bibliográficos y gestiona el Catálogo Colectivo de Francia (CCFr). Ofrece formación profesional y promueve estándares bibliográficos.
Internacionalmente, la BnF es miembro de unas 65 organizaciones, como la Conferencia Europea de Bibliotecas Nacionales (CENL). Su forma de cooperación más conocida es la digitalización concertada de colecciones patrimoniales y su difusión, destacando su participación en Europeana, la biblioteca digital europea, lanzada en 2008. La BnF ha contribuido significativamente a Europeana Regia y Europeana Sounds. También ha colaborado con bibliotecas francófonas para crear una biblioteca digital francófona. Aunque inicialmente se opuso a Google Books, la BnF ha explorado sinergias con la empresa, aunque con cautela. La BnF también presta sus colecciones para exposiciones y comparte sus conocimientos, especialmente con África francófona y América del Sur. Finalmente, participa en la IFLA, donde coordina el programa PAC (Preservación y Conservación) para documentos frágiles.
Los Sitios de la BnF: Templos del Conocimiento
Las vastas colecciones de la BnF se distribuyen en varios sitios, cada uno con su propia historia y especialización.
El Histórico Sitio Richelieu
El sitio histórico de la BnF, conocido como el cuadrilátero de Richelieu, ha sido el corazón de la biblioteca durante siglos. Sus elementos más antiguos datan del siglo XVII, con el Hotel Tubeuf y los restos de los edificios erigidos para Mazarino. A lo largo de los siglos XVIII y XIX, arquitectos como Robert de Cotte, Henri Labrouste y Jean-Louis Pascal realizaron importantes ampliaciones y renovaciones, incluyendo la icónica sala Labrouste y la sala ovalada. El sitio Richelieu alberga seis departamentos especializados de la BnF, conservando millones de documentos únicos.
Departamentos y Colecciones del Sitio Richelieu
| Departamento | Colecciones Principales | Cantidad de Documentos |
|---|---|---|
| Manuscritos | Manuscritos medievales iluminados (más de 10.000), manuscritos griegos, latinos, orientales, archivos literarios e históricos. | ~250.000 manuscritos |
| Monedas, Medallas y Antigüedades | Monedas griegas (110.000), medallas, objetos de arte, antigüedades. | ~500.000 objetos |
| Mapas y Planos | Mapas, planos, globos terráqueos (incl. globos de Coronelli). | ~1.7 millones de documentos |
| Grabados y Fotografía | Estampas, grabados, fotografías (incl. daguerrotipos, fotografías históricas). | ~12 millones de documentos |
| Artes Escénicas | Documentos sobre teatro, danza, ópera, circo (incl. archivos Jean Vilar). | ~3.2 millones de documentos |
| Música | Partituras impresas y manuscritas, documentos musicales. | ~2 millones de documentos |
| Reserva de Libros Raros | Incunables, obras notables, ediciones de baja circulación, libros de personajes ilustres. | ~200.000 volúmenes |
El “Proyecto Richelieu”
Desde 2007, el sitio Richelieu ha sido objeto de un vasto proyecto de rehabilitación y modernización, conocido como el “proyecto Richelieu”. Este proyecto, dividido en dos fases (2010-2016 y 2017-2021), busca rehabilitar y reorganizar los espacios públicos, redistribuir las colecciones, integrar las bibliotecas del INHA y la École des Chartes, y consolidar el sitio como un centro de excelencia científica y cultural. La fase final, que concluye en 2021, contempla la apertura de un nuevo museo de la Biblioteca Nacional de Francia, que integrará las colecciones del antiguo gabinete de Monedas, Medallas y Antigüedades, y la reapertura de la sala ovalada, que se convertirá en un espacio de consulta accesible al público en general. Este proyecto busca abrir Richelieu más ampliamente, transformándolo en un espacio que combina bibliotecas, museo y galerías, mostrando estilos arquitectónicos desde el siglo XVII hasta el XXI.
El Moderno Sitio François-Mitterrand (Tolbiac)
Inaugurado en 1995, el sitio de Tolbiac, también conocido como François-Mitterrand, es la sede principal de la BnF. Diseñado por Dominique Perrault, este complejo arquitectónico recibió el prestigioso premio Mies-van-der-Rohe en 1996. Se caracteriza por cuatro grandes torres angulares de 79 metros, que simbolizan cuatro libros abiertos, y un jardín central de 9.000 m². Las torres llevan los nombres de los Tiempos, las Leyes, los Números y las Letras. A pesar de las controversias iniciales sobre el diseño (como la exposición de libros a la luz, resuelta con almacenamiento en almacenes ciegos) y los costos, el sitio ofrece amplios espacios de lectura y mobiliario funcional.

Salas de Lectura y Colecciones
El sitio de Tolbiac ofrece 3.200 plazas de lectura distribuidas en dos tipos de salas: el Haut-de-jardin (1.500 plazas), accesible a cualquier persona mayor de dieciséis años, y el Rez-de-jardin (1.700 plazas), parte de la biblioteca de investigación, que requiere acreditación. La sala P del Rez-de-jardin alberga la Inathèque de France, dedicada al depósito legal de radio y televisión. Las colecciones de Tolbiac superan los 13.3 millones de documentos, incluyendo casi 11 millones de impresos y más de un millón de documentos audiovisuales. Además, el Centro Nacional de Literatura Juvenil (CNLJ) ofrece más de 300.000 documentos, y la Reserva de Libros Raros conserva unos 200.000 volúmenes de gran valor, incluyendo incunables y obras censuradas.
Otros Sitios Emblemáticos en París
- Biblioteca del Arsenal: Instalada en 1757, esta biblioteca es un departamento de la BnF desde 1934. Contiene un millón de documentos, especializados en literatura e historia después de 1880, con 15.000 manuscritos, 100.000 impresiones y los archivos de la Bastilla.
- Biblioteca-Museo de la Ópera: Creada en 1866 y anexada a la BnF en 1935, esta biblioteca-museo se encuentra en la Ópera Garnier. Conserva cerca de 600.000 documentos, incluyendo música manuscrita e impresa (16.000 partituras), iconografía (100.000 fotografías), archivos de la Ópera y una rica colección sobre danza.
Presencia Fuera de París: Centros de Especialización
- Casa Jean-Vilar en Aviñón: Desde 1979, este sitio especializado en artes escénicas (teatro, danza, ópera) alberga 25.000 libros, 100 títulos de publicaciones periódicas y los archivos del director Jean Vilar y del Festival de Aviñón.
- Centro Técnico de Bussy-Saint-Georges: Comparte edificio con el Centro Técnico del Libro para la Enseñanza Superior. Se dedica a restauraciones complejas y sirve como centro de investigación para la preservación de documentos. Aquí se almacenó una colección de respaldo de 500.000 libros, ofrecida en 2009 a la Biblioteca de Alejandría.
- Centro Técnico de Sablé-sur-Sarthe: Instalado en el Château de Sablé desde 1978, este centro se dedica a la restauración, encuadernación y reproducción de documentos frágiles.
Sitios Abandonados: Huellas del Pasado
La BnF también ha tenido anexos en Versalles (tres edificios construidos entre 1932 y 1968), utilizados para publicaciones periódicas y colecciones duplicadas, que fueron abandonados en 1998. Otros sitios cerrados incluyen un centro de restauración en Provins (2002) y un local en Boulevard de Strasbourg (2014) que albergaba el Centro Nacional de Literatura Juvenil.
Acceso Digital y Recursos en Línea
La BnF ha realizado un esfuerzo considerable para digitalizar sus colecciones y hacerlas accesibles en línea, democratizando así el acceso al conocimiento.
Catálogos y Bases de Datos
El sitio web data.bnf.fr, integrado en el sistema de difusión de datos abiertos de las administraciones francesas, proporciona acceso a información y documentos digitalizados sobre autores, obras y publicaciones, unificando descripciones de varios catálogos. La biblioteca digital Gallica ofrece más de 7.600.000 documentos de todo tipo en modo imagen o texto, incluyendo colecciones propias y de instituciones asociadas. La base de datos iconográfica “Mandragore” del departamento de Manuscritos, en línea desde 2003, permite acceder a registros de 140.000 manuscritos iluminados con más de 50.000 imágenes digitalizadas. El banco de imágenes BnF (images.bnf.fr) permite explorar las colecciones iconográficas digitales y adquirir imágenes en alta definición para uso comercial, incluyendo obras de artistas del siglo XX.
La Biblioteca Digital Gallica y Otros Recursos
Gallica es la joya de la corona digital de la BnF, ofreciendo acceso directo a millones de documentos. Además, los “Marcadores BnF” son un directorio enciclopédico de sitios web de libre acceso, con más de 7.000 recursos seleccionados por la calidad de su contenido. Estos recursos digitales complementan los catálogos y permiten una exploración profunda de las colecciones de la BnF desde cualquier lugar del mundo.
El Corazón de la BnF: Personal y Público
La BnF cuenta con una plantilla de aproximadamente 2.200 personas (equivalentes a tiempo completo) y acoge a un público diverso, desde investigadores y estudiantes hasta turistas y curiosos.
El acceso a las salas de lectura suele ser de pago. El Haut-de-jardin en el sitio François-Mitterrand está abierto a cualquier persona mayor de dieciséis años, con opciones de billete único o suscripción anual, e incluso acceso gratuito a partir de las 17:00 horas. Para las bibliotecas de investigación, se requiere acreditación. En 2011, la BnF emitió o renovó más de 29.000 tarjetas anuales para el Haut-de-jardin y más de 28.000 para las salas de investigación. Más de una cuarta parte de los investigadores acreditados son extranjeros, principalmente de Estados Unidos e Italia. La afluencia varía estacionalmente, con alta ocupación durante el año universitario y picos en verano para el Rez-de-jardin, que atrae a investigadores de provincias o del extranjero.
El presupuesto de la BnF en 2018 fue de 226,5 millones de euros, mayoritariamente subvenciones estatales, destinadas a costes operativos y de inversión. Esto refleja el compromiso del estado francés con su biblioteca nacional, a pesar de las críticas sobre los costos.
Desafíos y Reconocimientos: La BnF bajo el Escrutinio
La construcción del sitio de Tolbiac y la transformación de la BnF no estuvieron exentas de polémica. Las críticas, a menudo de naturaleza política, se centraron en el gigantismo del proyecto y su coste, llegando a ser apodado despectivamente como la “Très Grande Bibliothèque” (TGB).
Críticas y Controversias
La prensa conservadora criticó el proyecto como parte de la política de “grandes obras” de Mitterrand. Se cuestionó la supuesta falta de consulta a los académicos acostumbrados al sitio de Richelieu, la elección de materiales como la madera exótica para la explanada, la inaccesibilidad inicial del jardín y la decisión de almacenar libros en las torres, que generó controversia sobre la exposición a la luz (aunque se implementaron medidas de conservación adecuadas). El coste total de inversión de 1.200 millones de euros y el aumento de los costos anuales de operación (siete veces más que la antigua Biblioteca Nacional en 1990) generaron preocupaciones, alegando que esto afectaría negativamente a las bibliotecas universitarias. Jean-Marc Mandosio y Lucien X. Polastron publicaron ensayos críticos, aunque estas predicciones de “colapso” no se cumplieron, y el proyecto llevó a una modernización sin precedentes. Otros incidentes incluyeron inundaciones menores, problemas con amianto y contaminación atmosférica. También hubo críticas por la inacción ante los repetidos suicidios en el sitio François-Mitterrand, lo que llevó a la ministra de Cultura a pedir priorizar la seguridad del personal sobre el ahorro presupuestario.
Los lectores y el personal también expresaron quejas, como la accesibilidad inicial del sitio de Tolbiac y un mal funcionamiento informático en 1998 que afectó la comunicación de obras, lo que provocó una huelga de tres semanas. Las largas distancias para comunicar grandes formatos y la reducción de espacios de trabajo también fueron motivos de protesta.
Conclusiones de la Misión de Investigación del Senado (2000)
A pesar de las críticas iniciales y los desafíos, una misión de investigación del Senado en junio de 2000 concluyó que se habían realizado mejoras significativas en el funcionamiento del departamento de impresos de la BnF. Se destacó que la disponibilidad del sistema informático había aumentado a casi el 100%, se logró la integración y unificación de catálogos, se llevó a cabo el reempaquetado y la digitalización de obras. El tiempo medio de comunicación de documentos se redujo a unos 45 minutos, comparable a bibliotecas extranjeras similares. Se mejoró la posibilidad de reservar lugares y documentos a distancia, se ampliaron los horarios de comunicación y el número de libros comunicados. Los senadores también señalaron una considerable mejora en el confort y los servicios ofrecidos a los lectores, un aumento sin precedentes en las colecciones de acceso abierto y un fuerte incremento en la afluencia de público, incluyendo un segmento más joven y un aumento significativo de lectores extranjeros, lo que demostró la capacidad de la BnF para atraer nuevas audiencias en el mundo de la investigación.
Preguntas Frecuentes sobre la BnF
¿Cuál es la misión principal de la Biblioteca Nacional de Francia?
Su misión principal es recopilar, catalogar, conservar y enriquecer el patrimonio nacional en todos los campos del conocimiento, especialmente el relacionado con la lengua y civilización francesas, y asegurar el acceso del mayor número de personas a sus colecciones.
¿Qué es el depósito legal y por qué es importante para la BnF?
El depósito legal es una obligación para editores, impresores e importadores de Francia de depositar ejemplares de sus obras en la BnF. Es crucial porque garantiza la recopilación sistemática y exhaustiva de la producción editorial francesa, contribuyendo a la riqueza de sus colecciones y a la preservación del patrimonio cultural.
¿Cuáles son los principales sitios de la BnF y qué los caracteriza?
Los principales sitios son el histórico Richelieu, que alberga colecciones especializadas como manuscritos y monedas en un entorno arquitectónico centenario, y el moderno François-Mitterrand (Tolbiac), la sede principal con sus cuatro torres y vastas colecciones impresas y audiovisuales. Otros sitios notables incluyen la Biblioteca del Arsenal y la Biblioteca-Museo de la Ópera en París, y centros de conservación y especialización fuera de la capital.
¿Cómo puedo acceder a las colecciones de la BnF si no estoy en París?
La BnF ofrece acceso a millones de documentos digitalizados a través de su biblioteca digital Gallica. También cuenta con el sitio data.bnf.fr y otros recursos en línea que permiten la consulta remota de sus catálogos y colecciones.
¿Qué tipo de documentos se pueden encontrar en la BnF?
La BnF alberga una diversidad asombrosa de documentos: libros impresos (incluyendo incunables), publicaciones periódicas, manuscritos (incluyendo los medievales iluminados más importantes del mundo), mapas, grabados, fotografías, partituras, monedas, medallas, documentos sonoros, videos, multimedia, documentos digitales, objetos de arte, decorados y vestuarios.
¿La BnF organiza exposiciones o eventos culturales?
Sí, la BnF tiene una rica tradición de organizar exposiciones basadas en sus colecciones y acoge regularmente eventos científicos y culturales como coloquios, conferencias, proyecciones y conciertos. También publica catálogos y revistas especializadas.
¿Qué es el "Proyecto Richelieu"?
Es un vasto proyecto de rehabilitación y modernización del sitio histórico de Richelieu, que busca reorganizar los espacios, integrar otras bibliotecas, consolidar el centro como un polo científico y cultural, y abrirlo más ampliamente al público con la creación de un nuevo museo y la renovación de la sala ovalada.
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