¿Por qué debemos rendir exámenes como alumnxs libres?

La Escuela: ¿Un Anhelo en Tiempos de Aislamiento?

30/09/2024

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En el contexto sin precedentes de la pandemia de COVID-19, y en el entramado del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), la película “Capitán Fantástico” resuena con una pregunta fundamental que ha vuelto a cobrar vigencia: ¿cuál es la verdadera función de lo escolar? Aquella ficción cinematográfica, donde el ámbito familiar se convierte en el epicentro de la educación de los hijos, se materializó abruptamente en millones de hogares alrededor del mundo. Sin embargo, a medida que la realidad del confinamiento se asentaba, un clamor inesperado comenzó a oírse con fuerza: la necesidad y el anhelo de volver a la escuela. Este fenómeno nos invita a repensar no solo el rol de las instituciones educativas, sino también el valor intrínseco de la experiencia escolar en la formación de las personas y en la construcción de la sociedad.

¿Por qué debemos rendir exámenes como alumnxs libres?
Al igual que en el film, quienes aprenden en sus casas en Argentina, deben rendir exámenes como alumnxs libres de modo de ir acreditando sus progresos equivalentes a los niveles que estructuran el sistema educativo nacional.

La película “Capitán Fantástico” (2016), escrita y dirigida por Matt Ross y protagonizada por Viggo Mortensen, nos presenta la historia de Ben, un padre que, tras años de vivir con su familia en medio del bosque, alejado de la sociedad de consumo, se ve forzado a regresar al mundo civilizado. En este entorno silvestre, sus hijos son criados bajo una educación y crianza radicalmente distintas a los cánones modernos. No conocen Internet, pero poseen un conocimiento profundo de la Constitución, de filosofía (celebran el cumpleaños de Noam Chomsky), de supervivencia y de cultura clásica (escuchan a Bach). Esta visión idílica de una “educación natural”, alejada de las comodidades y lineamientos de la vida contemporánea, ha cautivado a muchos espectadores, quienes han visto en el film una épica de la “anti-escuela”, una crítica radical a lo instituido y la promesa de que, para aprender verdaderamente, hay que estar por fuera de lo que la escuela es.

Sin embargo, al adentrarnos en la trama, la aparente libertad de este patriarcado progresista comienza a mostrar sus grietas. Los chicos, a pesar de su vasta erudición, exhiben una notoria falta de habilidades para desenvolverse en interacciones sociales básicas. La escena en la que el hijo mayor, Bo, intenta relacionarse con una chica de su edad y no logra controlar sus impulsos, es un claro ejemplo de las limitaciones de una educación puramente endogámica. El ritual de iniciación de la caza del ciervo, si bien se presenta como un acto de paso a la adultez, se revela como un acto de violencia endogámica, inventado por y para ese grupo familiar, que cristaliza la permanencia en ese micro-mundo, lejos de un verdadero pasaje a la vida adulta en sociedad. La película, en su despliegue, nos invita a cuestionar si esta resistencia a la sociedad de consumo y a las instituciones sociales, incluida la escuela, no conlleva un costo demasiado alto en la formación integral de los individuos.

Índice de Contenido

De la Desescolarización al Homeschooling: Raíces y Realidades

El discurso “anti-escuela” encarnado por Ben en “Capitán Fantástico” no es, en absoluto, novedoso. A lo largo de la historia, múltiples pensadores han debatido el sentido de la escolarización desde su formato moderno. Una de las voces más influyentes en esta crítica radical fue la de Iván Illich, un pensador austríaco que en la década de los 70 promovió la desescolarización como una forma de resistencia a la sociedad industrial. Para Illich, la escuela era la “enfermedad”, un rito de iniciación que conducía a una sociedad orientada al consumo progresivo de servicios costosos e intangibles, generando dependencia y autoritarismo. Él sostenía que la escuela, por su propia naturaleza burocratizada y manipuladora, creaba adicción y enseñaba la necesidad de ser enseñado, privando a la educación de realidad y al trabajo de creatividad. Su propuesta no era una utopía normativa, sino la búsqueda de condiciones formales para que cada colectividad pudiera elegir continuamente su utopía realizable en materia educativa, lejos de las imposiciones estatales.

La desescolarización de Illich buscaba la autonomía de una comunidad que define sus propios modos de educación. Sin embargo, en la práctica, la “colectividad” en el film se reduce a la familia Cash, lo que nos acerca más a la modalidad contemporánea del homeschooling (educación domiciliaria). Esta es una elección consciente de educar a los hijos en casa, adoptada por algunas familias como objeción a la escolarización obligatoria, diseñando y desarrollando un proyecto educativo propio. Su surgimiento en Estados Unidos se vincula con la publicación de John Holt en 1976, quien difundió la idea de que el hogar es la base adecuada para la exploración del mundo que entendemos como aprendizaje. En muchos países, el homeschooling ha crecido, aun sin ser siempre legalmente reconocido como opción a la escolaridad obligatoria.

En Argentina, la tendencia del homeschooling también se expande, con aproximadamente 5.000 familias optando por este formato. Sus defensores se amparan en el artículo 14 de la Constitución Nacional, que garantiza el derecho de enseñar y aprender, y en la Declaración de los Derechos del Niño, justificando esta modalidad como un ejercicio de la libertad de los padres para educar a sus hijos según sus principios morales o religiosos. Al igual que en “Capitán Fantástico”, quienes aprenden en sus casas en Argentina deben rendir exámenes como alumnos libres para acreditar sus progresos equivalentes a los niveles del sistema educativo nacional. El Artículo 53 de la normativa argentina establece que “se considerarán alumnos/alumnas libres a aquellos/as que reciban instrucción en sus hogares o en instituciones no reconocidas durante el lapso de edad escolar”, lo que subraya la necesidad de una validación externa de los conocimientos adquiridos.

Aunque hay aspectos comunes entre la propuesta de desescolarización de Illich y el homeschooling contemporáneo, ambos surgidos de una crítica radical a la institución escolar, una mirada más atenta revela diferencias significativas. El ideario anti-capitalista de Illich contrasta con el perfil de quienes hoy adhieren al homeschooling. En Estados Unidos, son predominantemente élites sociales blancas y protestantes las que reclaman este derecho, mientras que en Argentina, la adhesión proviene de hogares acomodados, a menudo alineados con la Iglesia Católica o vinculados con nuevas prácticas de vida de moda, como el veganismo y la ruralidad en formatos exclusivos (barrios cerrados, dietas orgánicas). Estos grupos, con un sostenido clamor por la no injerencia del Estado en la educación, reclaman su potestad de definir contenidos y hacerse cargo de la educación de sus hijos “porque pueden hacerlo”, sugiriendo que la escuela debe ocuparse de quienes no pueden ser educados por sus familias, pero sin intervenir con los suyos. Esto dibuja un escenario de fragmentación social y privatización de la enseñanza, muy alejado del ideal de autonomía colectiva de Illich.

CaracterísticaDesescolarización (Illich)Homeschooling Contemporáneo
Motivación PrincipalCrítica radical al sistema industrial y sus instituciones; búsqueda de autonomía colectiva.Libertad parental, objeción a la escolarización obligatoria, principios morales/religiosos.
Visión de la EscuelaLa escuela es la “enfermedad”; genera dependencia, consumo y autoritarismo.La escuela es deficiente o inadecuada para la formación particular de los hijos.
Participación EstatalNula; aboga por abandonar la escuela y construir alternativas comunitarias.Mínima; se exige el derecho a la educación en casa, pero se valida mediante exámenes libres.
Perfil de AdherentesMovimientos anti-sistema, de resistencia a la sociedad de consumo.Generalmente, élites socioeconómicas, grupos religiosos o con estilos de vida específicos.
Objetivo FinalLiberar a la sociedad de la alienación y el consumo, empoderar comunidades.Proporcionar una educación personalizada y alineada con valores familiares específicos.

Más Allá del Saber: El Verdadero Rol de la Escuela

Los argumentos de Ben en “Capitán Fantástico” –“son mis hijos” y “para qué mandarlos a la escuela, si saben más que sus primos”– resuenan con la lógica del homeschooling y promueven una mirada reduccionista de lo escolar. Esta visión, que concibe la escuela meramente como un lugar para adquirir saberes, ignora su verdadera potencia como espacio de construcción social y subjetiva. La escuela, ese invento moderno que triunfó como forma educativa hegemónica, es mucho más que un mero transmisor de conocimientos; es una institución que resiste a varios contextos y que, en su complejidad, ha implicado tanto la dependencia como la alfabetización masiva, la expansión de derechos, la construcción de naciones y la formación de movimientos de liberación.

Lo escolar implica necesariamente un quiebre en la cotidianeidad de los sujetos, una ruptura con las prácticas y contextos de crianza. Esta cualidad exogámica, que rompe las lógicas primarias de lo familiar, es fundamental para el desarrollo humano. Como señala la tradición histórico-cultural de Vygotsky, no solo incide en los procesos de construcción de conocimientos, sino también en la producción de cursos específicos del desarrollo cognitivo. En un mundo donde la desigualdad es extrema, y donde un alto porcentaje de niños vive bajo la línea de pobreza, la escuela emerge como la única institución universalmente diseñada para albergar todas las infancias, garantizando derechos y aportando a la integración social.

La escuela es un “galpón”, en la metáfora de Lewkowicz, un espacio que se reinventa constantemente, donde los actores escolares se ven obligados a inventar operaciones para habitar las situaciones institucionales. No se trata solo de lo que los hijos de Ben sepan a partir de sus enseñanzas, sino de lo que pueda darse a pensar en esa situación colectiva. Pensar en lo escolar como una oportunidad implica des-suponer la escuela y habitarla asumiendo el carácter político de las prácticas educativas que allí se organizan, en una ética que amplíe las posibilidades de todos y de cada uno al aprendizaje. Es un espacio para la recuperación de sueños, no solo de auto-conservación, como bien plantea Silvia Bleichmar.

¿Quiénes son considerados como alumnos libres?
Art. 53 EXÁMENES LIBRES EN NIVEL PRIMARIO. 1. Se considerarán alumnos/alumnas libres a aquellos/as que reciban instrucción en sus hogares o en instituciones no reconocidas durante el lapso de edad escolar.

La escuela es el lugar donde se hace posible un encuentro con la otredad diferenciada, donde se aprende a integrar la individualidad dentro de la totalidad que representa la sociedad. Los niños, al interactuar con un “otro no yoico”, hallan las condiciones más espontáneas y fructíferas para el desenvolvimiento de la subjetividad. Como expresan los testimonios recogidos durante la pandemia, el anhelo de escuela no se limita a la transmisión de conocimientos, sino que alude a la producción de un espacio y un tiempo por fuera “del mundo” familiar para estar juntos. La nostalgia por los mates, las charlas apuradas, las ocurrencias de los compañeros, el mate cocido de la preceptora, el Centro de Estudiantes… todo esto habla de la experiencia escolar ausente. La escuela interrumpe la urgencia de lo útil y lo instantáneo para urdir un presente que contenga a todos, un espacio donde la palabra tiene un estatus particular y el bien común no es solo la suma de los intereses individuales. Se trata, como dice Meirieu, de “hacer el aula” para “hacer la escuela”, creando un espacio-tiempo colectivo y ritualizado, esencial para la vida en sociedad.

Alumnos Libres: ¿Una Opción o Una Necesidad?

La figura del “alumno libre” es una pieza clave en el rompecabezas de la educación alternativa, especialmente el homeschooling. En esencia, un alumno libre es aquel que recibe instrucción fuera del sistema educativo formal, ya sea en su hogar o en instituciones no reconocidas oficialmente. Sin embargo, para que su formación tenga validez y equivalencia con los estudios tradicionales, la normativa exige que estos alumnos rindan exámenes periódicos. Este requisito no es menor; representa el punto de encuentro, o de tensión, entre la libertad de elección de las familias y la necesidad del Estado de garantizar una educación de calidad y con estándares mínimos para todos los ciudadanos. La obligatoriedad de los exámenes libres asegura que, más allá de la metodología o el entorno de aprendizaje, los estudiantes adquieran los conocimientos y competencias definidos por el currículo nacional. Es una forma de asegurar la equidad y la coherencia en el sistema educativo, permitiendo que los alumnos, independientemente de su trayectoria, puedan acceder a niveles superiores de estudio y, eventualmente, integrarse al mercado laboral con credenciales reconocidas. Para las familias que optan por el homeschooling, los exámenes de alumnos libres se convierten en un hito crucial, una validación externa que legitima su esfuerzo y el progreso de sus hijos. Es el mecanismo que permite que la autonomía familiar conviva con la responsabilidad social y estatal.

Preguntas Frecuentes sobre la Educación y la Escuela

¿Qué es el homeschooling?

El homeschooling, o educación en casa, es la práctica de educar a los niños en el hogar en lugar de enviarlos a una escuela pública o privada. Las familias que optan por esta modalidad suelen diseñar y supervisar el currículo de sus hijos, adaptándolo a sus valores, creencias y al ritmo de aprendizaje individual. Las motivaciones pueden variar desde objeciones a la calidad de la educación tradicional, preocupaciones por el entorno escolar, hasta razones religiosas o filosóficas.

¿Es legal el homeschooling en Argentina?

En Argentina, el homeschooling no está explícitamente regulado como una modalidad educativa formal con programas propios. Sin embargo, las familias que lo practican se amparan en el derecho constitucional de enseñar y aprender (Art. 14 de la Constitución Nacional) y en la Declaración de los Derechos del Niño. Para que los estudios sean reconocidos, los alumnos deben rendir exámenes como “alumnos libres” en escuelas reconocidas por el Ministerio de Educación, acreditando así los conocimientos equivalentes a los niveles del sistema educativo nacional.

¿Por qué los alumnos libres deben rendir exámenes?

Los alumnos libres deben rendir exámenes para asegurar que los conocimientos adquiridos en casa o en instituciones no reconocidas cumplen con los estándares y contenidos mínimos establecidos por el sistema educativo oficial. Esto garantiza la validez de sus estudios, permite la continuidad en niveles educativos superiores y asegura que todos los ciudadanos, independientemente de su trayectoria formativa, posean una base de conocimientos común y reconocida a nivel nacional.

¿Qué ventajas y desventajas tiene el homeschooling?

Entre las ventajas del homeschooling se destacan la flexibilidad curricular, la personalización del aprendizaje, la posibilidad de profundizar en temas de interés, un ambiente de aprendizaje seguro y el fortalecimiento de los lazos familiares. Las desventajas incluyen la falta de interacción social estructurada con pares, la potencial sobrecarga para los padres educadores, la necesidad de recursos y tiempo significativos, y la posible dificultad para acceder a ciertas actividades extracurriculares o deportivas que ofrece la escuela.

¿Qué ofrece la escuela tradicional que no ofrece el homeschooling?

La escuela tradicional ofrece un entorno de socialización diverso y estructurado, crucial para el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y de resolución de conflictos con pares y figuras de autoridad externas al ámbito familiar. Proporciona un espacio de exposición a diferentes perspectivas y culturas, fomenta la independencia del individuo, y ofrece acceso a una variedad de recursos, docentes especializados y actividades extracurriculares que pueden ser difíciles de replicar en casa. Además, la escuela cumple un rol fundamental en la construcción de un imaginario social común y en la integración de diversas infancias.

El anhelo de la escuela, que resurgió con fuerza durante el aislamiento, nos recuerda que su valor va mucho más allá de la mera transmisión de conocimientos. Es un espacio de encuentro, de lazo social, de ruptura con la endogamia familiar y de construcción de lo común. Si bien la película “Capitán Fantástico” nos invita a reflexionar sobre la libertad y la educación alternativa, la realidad de la pandemia nos ha mostrado que la escuela es un pilar irremplazable para la formación integral de los individuos y para la cohesión social. Salir del bosque, por más fantástico que sea, para estar en la comunidad escolar, es una oportunidad invaluable en nuestras sociedades fragmentadas.

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