¿Qué crítica tuvo Friedman con el gobierno británico y estadounidense?

El Legado del Libre Comercio y Milton Friedman

17/08/2023

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La historia económica está marcada por momentos cruciales de cambio y por pensadores que desafían el statu quo. En este artículo, exploraremos dos hitos significativos que, aunque separados por siglos, comparten la esencia de la transformación y la controversia en el ámbito económico. Por un lado, analizaremos el impacto del Reglamento de Libre Comercio en el Imperio Español del siglo XVIII, una medida que buscó dinamizar una economía encorsetada por el monopolio. Por otro, nos adentraremos en la figura de Milton Friedman, uno de los economistas más influyentes del siglo XX, para entender sus postulados, su impacto en la política económica global y, específicamente, sus agudas críticas a los gobiernos británico y estadounidense.

¿Quién firmó el Reglamento de libre comercio?
El 12 de octubre de 1778 el rey Carlos III firmó el Reglamento de libre comercio, que bajo las directrices del ministro José de Gálvez redactaría Francisco de Saavedra, culminando el proceso de librecambio iniciado en 1765. En su introducción expone las intenciones y finalidades de su dictado:

Desde la liberalización comercial que redefinió las rutas marítimas y las estructuras productivas, hasta las ideas monetaristas que buscaron la estabilidad y la no intervención estatal, ambos temas reflejan la constante búsqueda de modelos que optimicen la prosperidad y el bienestar. Prepárese para un viaje a través de la historia y el pensamiento económico que aún hoy resuengan en los debates contemporáneos.

Índice de Contenido

El Reglamento de Libre Comercio: Un Viento de Cambio en el Siglo XVIII

El siglo XVIII fue una época de profundas transformaciones en Europa, y España no fue la excepción. La Corona, consciente de las limitaciones impuestas por un sistema comercial obsoleto y monopolista, buscó nuevas vías para revitalizar su imperio y aumentar sus ingresos. El monopolio comercial, que durante siglos había centralizado el intercambio con las colonias americanas a través de unos pocos puertos, se había convertido en un lastre para el desarrollo económico.

La necesidad de una reforma era evidente. Las restricciones frenaban el crecimiento, limitaban la oferta y encarecían los productos, tanto en la metrópoli como en las colonias. Era un sistema que, si bien en sus inicios pudo haber servido a ciertos intereses, con el tiempo se mostró ineficiente y contraproducente frente a las dinámicas de un mundo cada vez más interconectado.

La Disposición de la Corona: Un Paso Hacia la Apertura

Ante esta situación, la Corona española promulgó el Reglamento de Libre Comercio. Es importante señalar que el texto proporcionado no especifica un firmante individual para este Reglamento, sino que lo atribuye a una “disposición de la Corona”. Esto sugiere que fue una medida de política real, emanada directamente del poder monárquico, probablemente impulsada por ministros ilustrados que buscaban modernizar el aparato estatal y económico del Imperio. Aunque no se detalla el contenido específico del Reglamento, sus consecuencias y el contexto en el que se inscribió revelan su propósito fundamental: desmantelar progresivamente el monopolio y abrir el comercio a más puertos y actores.

Un Impulso Sin Precedentes: El Auge del Comercio Transatlántico

La implementación de esta nueva política tuvo un impacto inmediato y drástico en los flujos comerciales entre España y América. El período entre 1778 y 1796 fue testigo de un ascenso notable y sostenido de las importaciones americanas. Las cifras hablan por sí solas:

PeríodoCrecimiento del ComercioObservaciones
1779-178250 %Aumento inicial tras la implementación del Reglamento.
1782-1787389 % (media anual)Progresión exponencial, con picos de hasta el 600 %.
1778-1796Ascenso duraderoPolítica que provocó un inmediato y sostenido incremento.

Este crecimiento vertiginoso transformó las economías a ambos lados del Atlántico, inyectando una vitalidad que el antiguo sistema no permitía. Sin embargo, no todo fue un camino de rosas. Hubo también periodos menos favorables, influidos por la compleja coyuntura internacional. La independencia de Estados Unidos y, de manera más duradera, a partir de 1793, introdujeron nuevas dinámicas y desafíos que afectaron la estabilidad del comercio.

El contexto internacional de finales del siglo XVIII y principios del XIX fue especialmente volátil. A partir de 1796 y hasta 1808, la situación geopolítica cambió radicalmente debido a eventos como el Tratado de Basilea, firmado entre España y Francia en 1795, la declaración de guerra de Inglaterra en 1796, y el bloqueo del puerto de Cádiz en 1797. Estos acontecimientos perturbaron las rutas comerciales y demostraron la vulnerabilidad de las políticas económicas ante los conflictos bélicos.

Repercusiones y Transformación Económica en la Península

Más allá de las cifras de crecimiento, la irrupción del Reglamento de Libre Comercio fue el hecho económico más significativo de la época para España. No solo impulsó el comercio transatlántico, sino que también permitió la exportación de productos españoles al resto de Europa. Esto tuvo consecuencias profundas en la estructura económica de la península:

  • Nuevos Centros Comerciales: Ciudades como Valencia, Barcelona y Bilbao se consolidaron como grandes puertos comerciales, rompiendo la exclusividad de Cádiz y Sevilla.
  • Conexión Interna: Madrid, la capital, se integró activamente con esta nueva red de puertos, facilitando la distribución y el acceso a los mercados.
  • Desarrollo Industrial: Se crearon fábricas reales que introdujeron la elaboración de manufacturas a gran escala, sentando las bases de una incipiente industrialización.
  • Especialización Productiva: Uno de los efectos más notables fue la progresiva especialización productiva de las diferentes zonas de la península, optimizando la producción en función de los recursos y capacidades regionales.

El Debate Historiográfico: ¿Desarrollo o Recaudación?

La historiografía ha debatido intensamente sobre las verdaderas intenciones detrás del Reglamento de Libre Comercio. Una corriente de pensamiento sostiene que respondía a un programa previo, con el objetivo de fomentar el desarrollo económico general del país, buscando una modernización profunda. Otros, por el contrario, argumentan que la disposición se limitaba únicamente al deseo de la Corona de aumentar los ingresos públicos, una motivación fiscal más que de desarrollo estructural. Probablemente, como suele ocurrir en las grandes reformas, ambas motivaciones se entrelazaron, buscando la monarquía fortalecerse tanto en lo económico como en lo fiscal.

Milton Friedman: El Arquitecto del Monetarismo y su Visión Crítica

Saltando al siglo XX, encontramos a otra figura que transformó el pensamiento económico: Milton Friedman. Nacido el 31 de julio de 1912 en Brooklyn, Nueva York, Friedman se convirtió en uno de los defensores más vehementes del liberalismo económico y padre de la escuela monetarista, desafiando las ideas keynesianas que dominaban la economía de su tiempo.

Un Gigante de la Economía: Semblanza de Milton Friedman

La trayectoria académica y profesional de Friedman fue brillante y diversa. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Rutgers, su formación se complementó con estancias en Columbia, donde finalmente obtuvo su doctorado en 1946. Desde los años treinta, se destacó como analista de estadísticas para diversos organismos gubernamentales, forjando una fructífera colaboración con el National Bureau of Economic Research que se extendería hasta 1981.

Durante la Segunda Guerra Mundial, su talento fue aprovechado en el departamento del Tesoro, donde se encargó de asuntos relacionados con la política fiscal. En 1943, fue nombrado director de la Asociación Estadística de la Universidad de Columbia, dedicada al estudio de problemas relacionados con la producción militar. Sin embargo, fue en la Universidad de Chicago, a partir de 1946, donde su carrera despegó y donde encontró el ambiente intelectual propicio para desarrollar sus investigaciones sobre la oferta monetaria y la inflación. Allí se convirtió en el más activo defensor del liberalismo económico. Su influencia se extendió a otras universidades como Princeton, Columbia y Stanford, consolidando su reputación como un pensador de primer nivel.

Los Pilares de su Pensamiento: Monetarismo y Libre Mercado

Friedman viajó a Europa en los años cincuenta como asesor del Plan Marshall, estudiando los tipos de cambio, y en 1953 obtuvo una beca Fullbright que lo llevó a la Universidad de Cambridge, epicentro de debates sobre las ideas keynesianas. Fue un comunicador nato de sus doctrinas, utilizando programas televisivos para difundir sus postulados liberales, lo que lo convirtió en una celebridad. Sus obras, como Capitalismo y libertad (1962), considerada una «biblia para la nueva derecha», o Historia monetaria de los Estados Unidos 1867-1960 (1963), donde criticó la política de la Reserva Federal antes de la Gran Depresión, son testimonio de su profundo impacto.

A lo largo de los años sesenta, se incorporó como asesor económico de candidatos del Partido Republicano, como Barry Goldwater y Richard Nixon. Más tarde, su influencia llegó a la primera ministra británica Margaret Thatcher y al presidente Ronald Reagan, quienes adoptaron muchas de sus ideas de desregulación y reducción de la intervención estatal.

Las Críticas de Friedman a los Gobiernos: Una Voz Incomoda

A pesar de su influencia en los círculos políticos conservadores, Friedman no dudó en mostrarse crítico cuando consideraba que las políticas implementadas se desviaban de sus principios teóricos. En los primeros años de la década de los ochenta, Friedman se mostró muy crítico con dos de los gobiernos más importantes de la época:

  • Gobierno Británico: Friedman responsabilizó al gobierno británico del aumento del paro. Para él, las políticas económicas de la época no estaban generando las condiciones para un empleo robusto, sugiriendo una gestión ineficaz o desviada de los principios de mercado que él defendía.
  • Gobierno Estadounidense: Criticó al gobierno estadounidense por practicar una política monetaria errática. Esto iba en contra de sus posicionamientos teóricos de una oferta monetaria estable, que consideraba crucial para la estabilidad económica y para evitar la inflación. Para Friedman, la fluctuación y la imprevisibilidad en la política monetaria eran perjudiciales para el buen funcionamiento de la economía.

Estas críticas demuestran su coherencia ideológica y su disposición a señalar las desviaciones, incluso de aquellos que se consideraban sus aliados políticos.

¿Quién firmó el Reglamento de libre comercio?
El 12 de octubre de 1778 el rey Carlos III firmó el Reglamento de libre comercio, que bajo las directrices del ministro José de Gálvez redactaría Francisco de Saavedra, culminando el proceso de librecambio iniciado en 1765. En su introducción expone las intenciones y finalidades de su dictado:

Su Legado y Controversias

En 1976, la Academia Sueca de Ciencias le concedió el Premio Nobel de Economía por sus análisis del consumo, de la historia y la teoría monetaria, así como de la política de estabilización económica. Sin embargo, la concesión del galardón no estuvo exenta de polémica. Friedman fue objeto de un aluvión de críticas por sus posiciones consideradas extremadamente conservadoras y, especialmente, por su viaje a Chile en 1975, dos años después del golpe militar de Pinochet, para aplicar las teorías del nuevo modelo neoliberal.

Friedman fue, sin duda, uno de los grandes economistas del siglo XX. Sus análisis técnicos y sus estudios sobre la inflación y los comportamientos de los consumidores fueron sobresalientes. Sus propuestas monetaristas, aunque ampliamente adoptadas por instituciones como la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra (si bien esta última las abandonó en 1982 tras adoptarlas en 1979), han sido objeto de constante cuestionamiento, y en muchos casos, sus defensores aplicaron políticas que no se ajustaban estrictamente a su modelo.

Pero Friedman fue también un ideólogo, un gran propagador de la doctrina del libre mercado. Su creencia de que el mercado tiene soluciones para todo –sea educación, sanidad o incluso drogas ilegales– exigía la mínima intervención del Estado y una mayor desregulación. Sus ideas tuvieron gran aceptación en los partidos conservadores, que adoptaron algunas de sus propuestas más llamativas, como la eliminación de los salarios regulados o el cheque escolar. No obstante, la implementación práctica de estas políticas en diferentes países no siempre ha arrojado un balance claro sobre la certeza de sus teorías.

Su influencia en la economía contemporánea ha sido decisiva. Milton Friedman realizó la gran contrarreforma contra el keynesianismo, que se había impuesto en los años treinta. Como padre de la Escuela de Chicago, junto a otros economistas neoliberales, rescató los valores de la economía clásica en la segunda mitad del siglo XX. El también Nobel Paul Krugman lo resumió de manera elocuente: “si Keynes fue Lutero, Friedman fue Ignacio de Loyola. Al igual que los jesuitas, los seguidores de Friedman, actuando como un ejército disciplinado, destruyeron la herejía keynesiana”.

Hoy, en medio de nuevas crisis económicas, las propuestas monetaristas de Friedman siguen en el centro del debate, siendo fuertemente cuestionadas por los defensores de políticas de estímulo al crecimiento. Su vigencia actual continúa siendo contrastada por los desafíos de la crisis financiera global.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quién firmó específicamente el Reglamento de Libre Comercio?

El texto proporcionado no nombra a un firmante individual específico, sino que atribuye la promulgación del Reglamento a una “disposición de la Corona”. Esto indica que fue una medida de política real, impulsada por la monarquía española del siglo XVIII.

¿Cuáles fueron los principales efectos del Reglamento de Libre Comercio?

Los efectos principales incluyeron un crecimiento masivo de las importaciones americanas (con aumentos anuales de hasta el 389% y picos del 600%), la conversión de ciudades como Valencia, Barcelona y Bilbao en grandes puertos comerciales, la conexión de Madrid con la red portuaria, la creación de fábricas reales para manufacturas a gran escala y una progresiva especialización productiva en la península.

¿Por qué criticó Milton Friedman al gobierno británico en la década de 1980?

Milton Friedman criticó al gobierno británico por el aumento del paro (desempleo), responsabilizándolo de esta situación económica.

¿Cuál fue la crítica de Friedman al gobierno estadounidense en la década de 1980?

Friedman criticó al gobierno estadounidense por practicar una política monetaria errática, lo cual, según él, se desviaba de sus principios teóricos de una oferta monetaria estable.

¿Qué es el monetarismo, defendido por Friedman?

El monetarismo es una teoría económica que enfatiza el papel de la cantidad de dinero en la economía como el principal determinante de la inflación y el crecimiento económico. Friedman defendía una política monetaria estable y predecible, con una mínima intervención estatal en la economía.

¿Cuál fue la principal diferencia ideológica entre Friedman y Keynes?

La principal diferencia radica en el papel del Estado en la economía. Mientras el keynesianismo aboga por la intervención estatal (a través del gasto público y la política fiscal) para estabilizar la economía y combatir recesiones, Friedman, como monetarista y defensor del liberalismo, promovía la mínima intervención del Estado, la desregulación y la estabilidad de la oferta monetaria, confiando en la capacidad de los mercados para auto-regularse.

Conclusión

Tanto el Reglamento de Libre Comercio del siglo XVIII como las ideas de Milton Friedman en el siglo XX representan momentos y figuras que desafiaron los paradigmas económicos establecidos. El Reglamento demostró cómo la apertura comercial podía revitalizar un imperio, aunque su implementación estuviera sujeta a las vicisitudes de la política internacional y a un debate sobre sus verdaderas motivaciones. Por su parte, Friedman no solo revolucionó la teoría monetaria y el pensamiento liberal, sino que también ejerció una influencia directa en las políticas de gobiernos clave, aunque no sin generar controversias y críticas, incluso hacia aquellos que intentaban seguir sus postulados.

Ambos casos nos recuerdan que la economía es un campo dinámico, donde las ideas y las reformas tienen un impacto profundo y duradero, y donde las soluciones del pasado a menudo resuenan en los desafíos del presente. La búsqueda de la prosperidad y la estabilidad económica sigue siendo un objetivo central, y el legado de estas transformaciones y pensadores continúa informando y enriqueciendo el debate contemporáneo.

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