13/04/2024
La ciudad de Dánzig, conocida hoy como Gdańsk en Polonia, ocupa un lugar singular y a menudo complejo en los anales de la historia europea. Su estratégica ubicación a orillas del mar Báltico, combinada con una rica herencia cultural que entrelazaba influencias alemanas y polacas, la convirtió en un punto de deseo constante para las grandes potencias. Lejos de ser una mera urbe, Dánzig se transformó en un experimento geopolítico, una ciudad-estado autónoma cuyo estatus reflejaba las tensiones y los acuerdos fraguados tras la Primera Guerra Mundial. Este artículo se adentrará en la intrincada red de controles y tutelas que definieron su efímera existencia como entidad independiente, desde sus orígenes históricos hasta su trágico y definitivo fin.

La historia de Dánzig es un testimonio de la constante pugna por la soberanía en Europa Central y Oriental. Su destino estuvo intrínsecamente ligado a los giros políticos y a los intereses de las naciones vecinas, lo que la llevó a transitar por diversos estados de autonomía y anexión a lo largo de los siglos. Entender quién controlaba la Ciudad Libre de Dánzig implica desentrañar una compleja madeja de acuerdos internacionales y ambiciones nacionales que culminaron en uno de los capítulos más oscuros de la historia mundial.
- Orígenes Históricos y la Primera Autonomía
- El Nacimiento de la Ciudad Libre: El Tratado de Versalles
- La Doble Tutela: Polonia y la Sociedad de Naciones
- El Ascenso Nazi y el Fin de la Autonomía
- La Crisis de Dánzig y el Estallido de la Segunda Guerra Mundial
- El Destino Final de Dánzig: De la Guerra a Polonia
- Preguntas Frecuentes sobre la Ciudad Libre de Dánzig
- ¿Quién tenía el control principal de la Ciudad Libre de Dánzig?
- ¿Por qué Dánzig se convirtió en una Ciudad Libre?
- ¿Qué papel jugó la Sociedad de Naciones en Dánzig?
- ¿Qué derechos tenía Polonia sobre Dánzig?
- ¿Cómo terminó la autonomía de Dánzig?
- ¿Qué sucedió con Dánzig después de la Segunda Guerra Mundial?
Orígenes Históricos y la Primera Autonomía
Antes de su establecimiento como Ciudad Libre en el siglo XX, Dánzig ya había experimentado periodos de autonomía. Desde 1772 hasta 1920, la ciudad formó parte de Prusia, un actor dominante en la escena política europea. Sin embargo, su historia de independencia se remonta a la era napoleónica. Fue en 1807 cuando Napoleón I, en el apogeo de su poder, le otorgó la condición de Estado semiautónomo, creando la primera “Ciudad Libre de Dánzig”.
Esta primera encarnación de la autonomía fue de corta duración. Tras la caída de Napoleón y el reordenamiento territorial europeo en el Congreso de Viena en 1815, Dánzig fue reintegrada a Prusia. Este precedente, sin embargo, sentaría las bases para futuras reivindicaciones y la eventual recuperación de su autonomía en el siglo XX, aunque bajo un nuevo y más complejo esquema de control internacional. La memoria de ser un puerto floreciente y una entidad con cierta independencia persistió, alimentando las aspiraciones tanto locales como de las potencias que veían en Dánzig un punto estratégico ineludible.
El Nacimiento de la Ciudad Libre: El Tratado de Versalles
El final de la Primera Guerra Mundial en 1919 dejó a Dánzig en el centro de intensas disputas territoriales. Alemania reclamaba la ciudad debido a su numerosa población de origen alemán, que constituía la mayoría de sus habitantes. Por otro lado, la recién restaurada Polonia, que necesitaba urgentemente un acceso directo y eficiente al mar Báltico para su desarrollo económico y estratégico, reclamaba la ciudad por su pasado histórico polaco y su vital importancia como puerto.

Para resolver esta encrucijada y evitar un conflicto mayor, el Tratado de Versalles, firmado en 1919, estipuló en su Parte III, sección IX, artículos 100-108, la creación de la Ciudad Libre de Dánzig. Oficialmente establecida el 10 de junio de 1920, Dánzig dejaba de formar parte de Alemania y se convertía en una ciudad-estado autónoma bajo la tutela de la Sociedad de Naciones. No se le otorgó la condición de Estado soberano pleno, sino de “ciudad internacional libre”. Polonia, por su parte, se le concedieron “privilegios diplomáticos y económicos” y se le designó como “protectora exterior” de la ciudad, asumiendo su representación internacional y su defensa. La Ciudad Libre de Dánzig contó con su propia Constitución, elaborada en 1922, la cual estaba garantizada directamente por la Sociedad de Naciones y establecía un sistema de gobierno con un Senado y una Dieta, reflejando una estructura política interna de autogobierno, aunque siempre supeditada a las disposiciones internacionales.
La Doble Tutela: Polonia y la Sociedad de Naciones
El estatus de la Ciudad Libre de Dánzig era complejo debido a la dualidad de su tutela. Por un lado, la Sociedad de Naciones, el organismo internacional creado para fomentar la paz y la cooperación, era la garante de su Constitución y la protectora última de la ciudad, una responsabilidad explícitamente establecida en el artículo 10 de su propio pacto. Esto significaba que la SDN supervisaba el cumplimiento de las normativas y actuaba como árbitro en disputas entre Dánzig y Polonia.
Por otro lado, Polonia ejercía un “protectorado” sobre Dánzig, lo que le otorgaba una serie de derechos y responsabilidades cruciales, detallados en la convención entre Dánzig y Polonia de 1920. Estos privilegios iban mucho más allá de una mera representación simbólica:
- Asuntos Exteriores: Polonia era la nación responsable de la dirección de los asuntos extranjeros de la Ciudad Libre, incluyendo la protección de los intereses de sus ciudadanos en el extranjero y la celebración de acuerdos internacionales en nombre de Dánzig. También acordaba las obligaciones externas de préstamos de la ciudad y mantenía un registro de los buques que enarbolaran el pabellón de Dánzig.
- Control Aduanero: El territorio de la Ciudad Libre pertenecía a la República de Polonia para el control aduanero. Este control era llevado a cabo por funcionarios de aduanas polacos en las fronteras entre Polonia y Dánzig, entre Alemania y Dánzig, y en la aduana marítima.
- Comunicaciones y Transporte: Polonia se aseguraba el derecho de exportación e importación directa de mercancías a través del puerto de Dánzig. Además, mantenía sus propios servicios postales, telefónicos y telegráficos dentro de la ciudad libre. Un punto significativo era que Polonia era la propietaria de los ferrocarriles en la ciudad libre, con la excepción de los tranvías locales. También se estableció una oficina de correos polaca como parte del trato de igualdad.
- Gestión Portuaria: Para la gestión de los respectivos puertos, las instalaciones portuarias y la libertad de navegación en el Calderón (posiblemente un error en el texto original, refiriéndose a la cuenca del puerto), se estableció un Consejo Mixto de Navegación y para el gobierno del puerto de Dánzig. Este consejo operaba con paridad, con cinco representantes de cada parte (Dánzig y Polonia), y su presidente era designado de forma conjunta por el Gobierno polaco y las autoridades de la Ciudad Libre de Dánzig.
- Defensa y Diplomacia: Aunque la defensa exterior recaía en Polonia, la Ciudad Libre de Dánzig no poseía un derecho activo de legación diplomática. El representante polaco era calificado como Comisario General, con residencia en Dánzig. Las relaciones diplomáticas que involucrasen a la ciudad libre estaban bajo la dirección de Polonia, pero siempre previo acuerdo de Dánzig. En cuanto a la seguridad marítima, se estableció una regulación específica para los buques de guerra polacos en Dánzig en 1932 y 1933.
- Unión Aduanera y Zona Franca: Dánzig y Polonia constituían una unión aduanera. Además, Dánzig funcionaba como una zona franca, administrada por un Consejo del Puerto compuesto por comisarios de ambos lugares.
Esta compleja estructura de control y derechos compartidos generaba fricciones y desafíos constantes, ya que los intereses de Dánzig, Polonia y la Sociedad de Naciones no siempre estaban alineados. La coexistencia de una autonomía nominal con una fuerte influencia polaca y la supervisión internacional crearon un escenario de inestabilidad inherente que sería explotado en el futuro.
Roles y Responsabilidades en la Ciudad Libre de Dánzig (1920-1939)
| Entidad | Responsabilidades / Derechos Clave |
|---|---|
| Ciudad Libre de Dánzig | Autonomía interna con Constitución (1922), Senado y Dieta. Control sobre administración local, justicia, educación. |
| Sociedad de Naciones (SDN) | Tutela y protección internacional de la ciudad. Garantía de la Constitución de Dánzig. Actuaba como árbitro en disputas entre Dánzig y Polonia. |
| Polonia | Protectorado exterior: representación internacional, defensa. Control aduanero, servicios postales y de telecomunicaciones propios, propiedad de ferrocarriles. Derecho a exportación/importación directa por el puerto. |
| Consejo Mixto de Navegación y Puerto | Gestión compartida del puerto y sus instalaciones. Paridad de representantes (5 de Dánzig, 5 de Polonia) y presidencia conjunta. |
El Ascenso Nazi y el Fin de la Autonomía
La precaria autonomía de Dánzig comenzó a desmoronarse con el ascenso del nacionalsocialismo. El 15 de octubre de 1930, Albert Forster asumió el liderazgo del Partido Nazi local, y en la primavera de 1933, orquestó la toma de control nazi de Dánzig, reflejando lo que sucedía en la propia Alemania. Para 1936, el Senado de la ciudad, el órgano de gobierno, ya contaba con una mayoría de nazis locales, y Arthur Greiser se convirtió en su presidente, consolidando el poder nazi en la Ciudad Libre.
Con el control nazi, la agitación para reunificar la ciudad con Alemania nazi se intensificó. La policía de Dánzig fue utilizada crecientemente para reprimir la libertad de expresión y la disidencia política, eliminando cualquier voz opositora. El partido socialdemócrata, una de las principales fuerzas de oposición, fue prohibido el 14 de octubre de 1936. La retórica de Forster en 1937, jactándose de su lucha contra “comunistas y otros subhumanos”, evidenciaba la creciente intolerancia y la alineación total con la ideología nazi del Reich.

La comunidad judía de Dánzig fue una de las primeras y más severamente afectadas. Fueron sometidos a restricciones draconianas y a la confiscación de sus propiedades. En los domingos previos a la Navidad, Forster llegó a ordenar la colocación de “camisas pardas” (miembros de las SA nazis) frente a las tiendas judías, impidiendo el acceso de los clientes y ahogando económicamente a sus propietarios. Esta persecución, el antisemitismo rampante y la opresión generalizada obligaron a muchos judíos a huir de la ciudad, buscando refugio en otros lugares antes de que fuera demasiado tarde.
La Crisis de Dánzig y el Estallido de la Segunda Guerra Mundial
La Ciudad Libre de Dánzig se convirtió en el epicentro de la crisis que precedió inmediatamente a la Segunda Guerra Mundial. Fue la última de las “reivindicaciones irredentistas” de Adolf Hitler, quien ya había logrado la remilitarización de Renania y la anexión de Austria y los Sudetes sin una oposición significativa de las potencias occidentales.
La crisis de Dánzig se desató en abril de 1939, cuando el Führer pronunció un discurso ante el Reichstag exigiendo no solo la restitución de la soberanía alemana sobre la ciudad, sino también la construcción de un ferrocarril y una carretera extraterritoriales que cruzarían el “corredor polaco”. Este corredor, establecido por el Tratado de Versalles, separaba Prusia Oriental del resto del territorio alemán y proporcionaba a Polonia su tan ansiado acceso al mar. La demanda de Hitler era una provocación directa a la soberanía polaca y un claro indicio de sus ambiciones expansionistas.
La negativa del gobierno polaco a ceder a las demandas de Alemania y de la población alemana de Dánzig selló el destino de la Ciudad Libre. En la madrugada del 1 de septiembre de 1939, el acorazado alemán SMS Schleswig-Holstein, que había anclado en Dánzig bajo un pretexto “de buena voluntad”, abrió fuego contra el fuerte polaco de Westerplatte, situado en la costa del mar Báltico. Este bombardeo marcó el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Con el estallido del conflicto, comenzaron los arrestos masivos en la Ciudad Libre de Dánzig. Cerca de 1.500 personas fueron detenidas el primer día de la guerra; alrededor de 1.000 de ellas fueron internadas en la Escuela Victoria. La minoría polaca fue brutalmente reprimida: hasta 4.500 de sus miembros fueron detenidos, y muchos de ellos fueron ejecutados sin piedad. La crueldad de los nazis en la propia ciudad se manifestó en torturas, ejecuciones y “experimentos” aberrantes, que incluyeron la castración de hombres y la esterilización de mujeres consideradas “peligrosas para la pureza de la raza nórdica”, así como decapitaciones con guillotina. La autonomía de Dánzig había llegado a su fin de la manera más violenta y trágica.

El Destino Final de Dánzig: De la Guerra a Polonia
El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo consigo un nuevo reordenamiento de las fronteras y un destino definitivo para Dánzig. El Ejército Rojo soviético entró en la ciudad el 30 de marzo de 1945, poniendo fin al control nazi. Para entonces, la ciudad era una sombra de lo que había sido. Cerca del 90% de su población original había huido o perecido durante los combates y la represión, siendo la tragedia del transatlántico Wilhelm Gustloff, hundido por un submarino soviético con miles de refugiados de Dánzig a bordo, un sombrío recordatorio de la desesperación de la población civil. Al finalizar la guerra, en 1945, aproximadamente el 90% de la infraestructura y los edificios de la ciudad habían sido destruidos por los intensos combates.
La Conferencia de Potsdam, celebrada por las potencias aliadas, decidió el futuro de Dánzig. La ciudad fue cedida definitivamente a Polonia, recuperando su nombre polaco de Gdańsk y poniendo fin a siglos de influencia alemana y a su breve periodo como Ciudad Libre. Este cambio territorial fue acompañado de un masivo proceso de reasentamiento de poblaciones. Hasta 1947, se estima que unos 126.472 alemanes abandonaron Gdańsk. Simultáneamente, 101.873 polacos fueron expulsados de la Polonia Central y otros 26.629 de la Polonia Oriental (territorios anexionados por la URSS), siendo obligados a trasladarse a la ciudad por las autoridades soviéticas y polacas para repoblarla y consolidar la nueva identidad polaca de la región. Así, la Ciudad Libre de Dánzig, un experimento de la diplomacia de entreguerras, se transformó en una ciudad polaca, un símbolo de los cambios geopolíticos radicales que definieron el siglo XX.
Preguntas Frecuentes sobre la Ciudad Libre de Dánzig
La compleja historia de Dánzig a menudo genera diversas interrogantes. A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes para clarificar su estatus y control.
¿Quién tenía el control principal de la Ciudad Libre de Dánzig?
La Ciudad Libre de Dánzig estaba bajo una doble tutela. Su autonomía interna era garantizada por la Sociedad de Naciones, que también actuaba como supervisora. Sin embargo, Polonia ejercía un protectorado exterior, lo que le otorgaba amplios derechos en asuntos diplomáticos, económicos, aduaneros y de transporte. En la práctica, Polonia tenía una influencia considerable sobre los asuntos de la ciudad, aunque Dánzig conservaba su propio gobierno y constitución.
¿Por qué Dánzig se convirtió en una Ciudad Libre?
Se convirtió en una Ciudad Libre tras la Primera Guerra Mundial, como resultado del Tratado de Versalles (1919). La decisión buscaba resolver la disputa territorial entre Alemania (que reclamaba la ciudad por su población mayoritariamente alemana) y Polonia (que la necesitaba como puerto vital al Báltico). La creación de una “ciudad internacional libre” fue un compromiso para evitar que la cuestión de Dánzig provocara un nuevo conflicto.

¿Qué papel jugó la Sociedad de Naciones en Dánzig?
La Sociedad de Naciones era la garante de la Constitución de la Ciudad Libre de Dánzig y su protectora internacional. Su función principal era supervisar el cumplimiento del estatus autónomo de la ciudad, asegurar la paz entre Dánzig y Polonia, y mediar en las disputas que surgieran entre ambas partes. Su papel era más de supervisión y garantía que de control directo de la administración diaria.
¿Qué derechos tenía Polonia sobre Dánzig?
Polonia tenía extensos derechos en Dánzig, incluyendo la representación de la ciudad en asuntos exteriores, la protección de sus ciudadanos en el extranjero, el control aduanero de todo el territorio, la propiedad de los ferrocarriles (excepto tranvías), y el mantenimiento de sus propios servicios postales y de telecomunicaciones. También tenía derechos preferenciales en el uso del puerto y participaba en su gestión a través de un consejo mixto.
¿Cómo terminó la autonomía de Dánzig?
La autonomía de Dánzig terminó con el ascenso del Partido Nazi local y la subsiguiente anexión por parte de la Alemania nazi. Albert Forster y los nazis tomaron el control del gobierno de la ciudad en la década de 1930, reprimiendo la disidencia y persiguiendo a la población judía. La negativa de Polonia a ceder Dánzig a Alemania fue el pretexto para la invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939, que marcó el inicio de la Segunda Guerra Mundial y la incorporación de Dánzig al Reich.
¿Qué sucedió con Dánzig después de la Segunda Guerra Mundial?
Después de la Segunda Guerra Mundial, Dánzig, en ruinas y con gran parte de su población original desaparecida o evacuada, fue cedida definitivamente a Polonia en la Conferencia de Potsdam (1945). La ciudad fue reconstruida y repoblada mayoritariamente por polacos, recuperando oficialmente su nombre polaco de Gdańsk y perdiendo para siempre su estatus de Ciudad Libre. Se integró plenamente en el territorio de la República de Polonia.
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