Nocturnos Literarios: De Mondragón a Girondo

14/08/2024

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La noche, con su velo de misterio y su quietud envolvente, ha sido desde tiempos inmemoriales una fuente inagotable de inspiración para poetas y escritores. Es en la penumbra, cuando el mundo se silencia y la introspección se hace más profunda, donde nacen las obras más conmovedoras y reveladoras. Dentro de este vasto universo literario, los 'nocturnos' se erigen como un género o, al menos, como una temática recurrente que explora las facetas más íntimas, a veces melancólicas, a veces inquietantes, de la experiencia humana bajo el manto estelar. Desde relatos que desentrañan vidas hasta poemas que capturan la esencia de la soledad urbana, la literatura nos invita a un viaje a través de la oscuridad, donde cada sombra es una historia y cada silencio, una voz.

¿Quién escribió la reseña de los nocturnos?
De los Nocturnos, un crítico embozado con las iniciales “C. V.” escribe una larga y encomiástica reseña en el número 2 de la revista Fábula (38-39).
Índice de Contenido

Los Nocturnos en la Literatura: Una Mirada Profunda

El concepto de 'nocturno' en el arte no se limita a la música; en la literatura, se refiere a obras que evocan la atmósfera de la noche, sus emociones y sus paisajes, tanto internos como externos. Estas piezas suelen caracterizarse por un tono contemplativo, melancólico o incluso onírico, explorando temas como la soledad, el amor, la muerte, el insomnio, los sueños y la introspección. La noche se convierte en un escenario propicio para la reflexión, el desvelo de verdades ocultas y la confrontación con el subconsciente. Autores de diversas épocas y latitudes han volcado su mirada hacia la oscuridad, transformándola en un lienzo donde pintar las complejidades del alma humana.

La fascinación por la noche radica en su dualidad: es tanto un refugio como un lugar de desasosiego. Para algunos, la oscuridad ofrece un espacio de libertad y anonimato; para otros, es el escenario de miedos y ansiedades. Esta riqueza de significados permite a los escritores explorar un amplio espectro de emociones y situaciones, dando lugar a 'nocturnos' de muy diversa índole, desde relatos que rozan el terror psicológico hasta poemas de una belleza lírica inigualable. La clave reside en cómo cada autor interpreta y transmite esa atmósfera nocturna, haciendo que el lector se sumerja en ella y experimente sus propios ecos y resonancias.

Juan Carlos Mondragón y su 'Pequeño Nocturno'

En el panorama de la literatura latinoamericana, el nombre de Juan Carlos Mondragón resuena con particular fuerza, especialmente en lo que respecta a su relato 'Un pequeño nocturno'. Publicado en 1990, esta obra no solo capturó la atención de la crítica, sino que también le valió a Mondragón una mención especial en el prestigioso Premio Juan Rulfo. La narrativa de Mondragón en este relato se centra en una figura icónica de la cultura popular: Libertad Lamarque. Abordar la vida o la esencia de una personalidad tan grande a través de un 'nocturno' sugiere una exploración de sus facetas menos conocidas, quizás sus momentos de vulnerabilidad o sus reflexiones más íntimas bajo el manto de la noche.

El Premio Juan Rulfo, conocido por su rigurosidad y por reconocer la excelencia en la narrativa breve en español, subraya la calidad literaria y la originalidad de la propuesta de Mondragón. Su capacidad para tejer una historia que, partiendo de una figura pública, logra trascender lo biográfico para adentrarse en lo universal, es un testimonio de su maestría. Además de su labor como escritor, Mondragón demostró ser un intelectual inquieto, como lo evidencia su beca en Barcelona para estudiar la obra de Joaquín Torres García, un influyente artista uruguayo, lo que sugiere una profunda conexión con las artes plásticas y una visión interdisciplinaria de la creación.

El Misterio del Crítico “C. V.” y los Nocturnos

La recepción de una obra es tan crucial como su creación. En el caso de "Los Nocturnos" —un conjunto de obras, quizás de diferentes autores o una colección temática—, una reseña destacada firmada por las iniciales “C. V.” apareció en el número 2 de la revista Fábula, ocupando las páginas 38 y 39. Este crítico, cuya identidad permanece "embozada" o anónima, ofreció una "larga y encomiástica" valoración, lo que indica un entusiasmo considerable por la calidad y el impacto de estas piezas literarias. La figura del crítico anónimo o seudónimo ha sido una constante en la historia de la literatura, añadiendo un velo de misterio y, a veces, una mayor autoridad percibida, al no estar sujeta a las presiones de la identidad personal.

La existencia de una reseña tan elogiosa en una publicación como Fábula sugiere que los 'Nocturnos' reseñados tuvieron un impacto significativo en su momento. Las revistas literarias de la época eran plataformas esenciales para la difusión de nuevas obras y la formación de un canon. El hecho de que un crítico decidiera dedicar un espacio considerable y un tono tan positivo a estas obras, habla de su relevancia. Aunque no se especifica quiénes son los autores de estos 'Nocturnos' en plural, la reseña de “C. V.” es un testimonio de la continua atracción que el tema de la noche ejercía sobre los creadores y los lectores, y cómo era percibido y valorado en el ámbito cultural de entonces.

Oliverio Girondo: Un Maestro de la Vanguardia y su 'Nocturno'

Oliverio Girondo (1891-1967) es una de las voces más singulares y audaces de la vanguardia argentina y latinoamericana. Nacido en Buenos Aires en el seno de una familia acomodada, Girondo tuvo el privilegio de una educación europea de primer nivel, lo que le permitió entrar en contacto directo con las corrientes artísticas y literarias más innovadoras de su tiempo. Estudió Derecho, pero su verdadera pasión fue la literatura, donde rápidamente se consolidó como un experimentador y un renovador del lenguaje poético.

Su primer libro, Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922), marcó un hito. Esta obra, de la que forma parte su célebre poema 'Nocturno', se caracterizó por su originalidad, su humor y su mirada aguda sobre la vida moderna y urbana. Girondo no solo escribía poemas; los vivía, los respiraba, los transformaba en experiencias sensoriales. Su poesía se desmarcaba de las formas tradicionales, abrazando el verso libre y una imaginería audaz que reflejaba la fragmentación y la velocidad del mundo contemporáneo. A este le siguieron otros títulos fundamentales como Calcomanías (1925), Espantapájaros (1932), Persuasión de los días (1942), Campo nuestro (1946) y su obra cumbre, En la masmédula (1954), considerada su trabajo más experimental y radical.

La vida de Girondo estuvo marcada por su intensa actividad cultural y sus amistades con figuras de la talla de Pablo Neruda, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Rafael Alberti y Ramón Gómez de la Serna, con quienes compartió inquietudes y debates artísticos. Su interés no se limitó a la literatura; en la década de 1950, incursionó en la pintura con una marcada tendencia surrealista, influenciado por su profundo conocimiento de la pintura francesa. Un grave accidente en 1961 mermó sus capacidades físicas, pero no su espíritu creativo. Falleció en su Buenos Aires natal en 1967, dejando un legado inmenso que sigue inspirando a nuevas generaciones.

El poema 'Nocturno' de Oliverio Girondo es una joya de su primera etapa, un ejemplo perfecto de su capacidad para capturar la esencia de la noche urbana con una mezcla de realismo y surrealismo, de melancolía y humor sutil:

«…No soy yo quien escucha
ese trote llovido que atraviesa mis vena…»
OG

Mi recuerdo al poeta argentino en el aniversario de su muerte.

«Nocturno»

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos. Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.

¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?

Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiaran dentro de las paredes.

A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón.

¿Quién escribió 'Un pequeño nocturno'?
En 1990, Libertad Lamarque fue el tema del relato 'Un pequeño nocturno' con el que Juan Carlos Mondragón obtuvo la mención especial del Premio Juan Rulfo. Ese mismo año, Mondragón realizó una segunda instalación en Barcelona, donde fue becado para estudiar la obra de Joaquín Torres García.

Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme.

¡Silencio! —grillo afónico que nos mete en el oído—. ¡Cantar de las canillas mal cerradas! —único grillo que le conviene a la ciudad—.

Buenos Aires, noviembre, 1921
Oliverio Girondo
De Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, 1922

Análisis del 'Nocturno' de Oliverio Girondo

El 'Nocturno' de Girondo es una obra maestra de la observación y la evocación. Desde la primera línea, el poema nos sumerge en una atmósfera sensorial y casi táctil: "Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana". Esta imagen inicial establece un tono de introspección y conexión con el exterior, a través de la barrera transparente del cristal. Las "luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos" revelan una paradoja; la luz, al desaparecer, intensifica la sensación de aislamiento, un tema recurrente en la poesía urbana.

La visión de la "telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas" transforma un elemento cotidiano y utilitario en una imagen poética, casi un símbolo de la fragilidad o la conexión invisible de la ciudad. El "trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón" introduce un elemento de misterio y lo inesperado, sugiriendo que la noche desvela emociones inexplicables, impulsos irracionales. Las preguntas retóricas que siguen —"¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?"— invitan al lector a lazar sus propias interpretaciones, a buscar significado en los sonidos primarios y en el efímero movimiento de objetos inanimados, dando vida a la desolación.

El poema continúa con una personificación inquietante: "Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiaran dentro de las paredes". Aquí, Girondo dota a los objetos inanimados de vida secreta y emociones reprimidas, un sello distintivo del surrealismo. Las paredes mismas parecen contener secretos y dolores antiguos, transformando el hogar en un ser vivo y sufriente. La imaginación del poeta se desborda al considerar "el espanto que sentirán las sombras" al encender la luz, revelando una empatía lúdica y profunda hacia los elementos más etéreos del entorno.

La sensación de vulnerabilidad se hace palpable cuando el poeta describe cómo "las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón". La ciudad se convierte en un laberinto de sombras donde el individuo busca protección, adoptando la agilidad y el sigilo de criaturas nocturnas. Finalmente, el poema cierra con una nota de ternura y una observación aguda sobre los sonidos urbanos. El deseo de ser "pasaran la mano por el lomo" es un anhelo de consuelo, seguido de la profunda comprensión de que "no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme", una imagen de paz y protección. El "grillo afónico" y el "cantar de las canillas mal cerradas" son metáforas que resumen la capacidad de Girondo para encontrar poesía en lo mundano, elevando los ruidos cotidianos de la ciudad a la categoría de música, un "único grillo que le conviene a la ciudad". Este 'Nocturno' no es solo un poema; es una experiencia inmersiva en la melancolía, la extrañeza y la belleza de la noche porteña.

Tabla Comparativa: Nocturnos en Prosa y Verso

A continuación, presentamos una tabla comparativa para visualizar las diferencias y similitudes entre los 'nocturnos' mencionados, destacando cómo el tema de la noche es abordado desde distintas perspectivas literarias:

Característica'Un pequeño nocturno' (Juan Carlos Mondragón)'Nocturno' (Oliverio Girondo)
Género PrincipalRelato / Cuento (Prosa)Poema (Verso Libre)
Año de Publicación19901922 (parte de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía)
Tema CentralBiografía ficcionada de Libertad Lamarque, introspección personal.Atmósfera nocturna urbana, soledad, surrealismo, observación sensorial.
Estilo DominanteNarrativa contemporánea, exploración psicológica.Vanguardia, impresionismo, antropomorfismo, preguntas retóricas.
ReconocimientoMención Especial Premio Juan Rulfo.Obra seminal de la vanguardia poética argentina.
Efecto en el LectorReflexión sobre una vida pública desde la intimidad.Inmersión sensorial, invitación a la contemplación y extrañeza.

Preguntas Frecuentes sobre los Nocturnos Literarios

La temática de los 'nocturnos' en la literatura genera muchas interrogantes, dada su riqueza y versatilidad. Aquí respondemos algunas de las más comunes:

¿Qué significa 'nocturno' en el contexto literario?

En literatura, un 'nocturno' es una obra (poema, relato, ensayo) que evoca o se desarrolla durante la noche. Se caracteriza por explorar temas asociados con la oscuridad, la quietud, el misterio, la introspección, la soledad, los sueños, el insomnio o la melancolía. No es un género estricto, sino más bien una atmósfera o un motivo temático.

¿Por qué la noche es un tema recurrente en la poesía?

La noche ha sido un tema recurrente en la poesía por varias razones. Es un momento de silencio y calma que propicia la reflexión profunda. La ausencia de luz diurna permite que la imaginación se desate y que los sentimientos más íntimos emerjan. Además, la noche se asocia con lo desconocido, lo onírico y lo misterioso, brindando un telón de fondo ideal para explorar la condición humana, los miedos y los deseos más ocultos.

¿Cuál es la importancia de Oliverio Girondo en la literatura hispanoamericana?

Oliverio Girondo es una figura clave de la vanguardia hispanoamericana. Su obra se caracterizó por una profunda renovación del lenguaje poético, la ruptura con las formas tradicionales y una mirada fresca y provocadora sobre la realidad urbana y la modernidad. Su poesía, llena de humor, ironía y surrealismo, influyó a numerosas generaciones de escritores y lo consolidó como uno de los poetas más originales y experimentales del siglo XX.

¿Qué es el Premio Juan Rulfo y por qué es relevante la mención a Mondragón?

El Premio Juan Rulfo (actualmente Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, o Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances) es uno de los galardones literarios más prestigiosos de América Latina, otorgado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Reconoce la trayectoria de escritores en lenguas romances. Una mención especial en este premio, como la obtenida por Juan Carlos Mondragón, es un reconocimiento significativo a la calidad y originalidad de su obra, destacando su 'Un pequeño nocturno' como una pieza de gran valor literario.

¿Cómo se diferencia el 'Nocturno' de Girondo del 'Pequeño nocturno' de Mondragón?

La principal diferencia radica en el género y el enfoque. El 'Nocturno' de Girondo es un poema que explora la atmósfera y las sensaciones de la noche urbana a través de imágenes vanguardistas y un lenguaje sensorial. 'Un pequeño nocturno' de Mondragón, en cambio, es un relato en prosa que utiliza la noche como marco para una exploración narrativa, en este caso, de la figura de Libertad Lamarque, posiblemente desde una perspectiva más íntima o ficcionalizada. Mientras uno es una inmersión poética en el sentir de la noche, el otro es una historia contada bajo su influencia.

Conclusión

Los 'nocturnos' literarios, como hemos explorado a través de las obras de Juan Carlos Mondragón y Oliverio Girondo, demuestran la riqueza y diversidad con la que la noche puede ser interpretada en el arte. Ya sea a través de la prosa evocadora de un relato que desentraña la vida de una figura pública, o mediante los versos vanguardistas que pintan la soledad y el misterio de la ciudad dormida, la literatura nos ofrece una ventana a esas horas en que el mundo se detiene y la imaginación vuela libre. Estos 'nocturnos' no solo nos invitan a reflexionar sobre la oscuridad física, sino también sobre las sombras y luces de nuestra propia existencia, confirmando que la noche, en manos de los grandes escritores, es mucho más que la ausencia de luz: es un universo en sí mismo, lleno de historias por descubrir y emociones por sentir.

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