Libros Prohibidos: Memoria y Educación en Argentina

30/03/2023

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La historia de un país se teje con hilos de memoria y olvido, de luz y de sombra. En Argentina, uno de los capítulos más oscuros y dolorosos fue el período conocido como la Dictadura Militar, que se extendió desde 1976 hasta 1983. Durante esos años, el país fue sometido a un régimen de terror y represión que afectó cada aspecto de la vida cotidiana de sus ciudadanos, incluyendo, de manera notoria y perjudicial, la cultura y la educación. La prohibición de libros no fue un hecho aislado, sino una política sistemática que buscaba controlar el pensamiento, silenciar voces y reescribir la identidad de una nación. Comprender el significado de esta censura, especialmente en el ámbito escolar y para las edades más tempranas, es fundamental para construir una conciencia social sólida y defender la memoria colectiva.

¿Cuál es el significado de la prohibición de libros en la Escuela?
Trabajar en la escuela el significado de la prohibición o destrucción de libros en nuestra historia reciente es crear conciencia social sobre la defensa de la identidad colectiva”. La literatura abre un abanico de propuestas a ofrecer en el Jardín para ejercitar la memoria en las salas y en la institución. La prohibición o destrucción de libros puede ser un intento de controlar o censurar la información y las ideas.

Años atrás, en nuestro país, se vivió una época trágica y compleja: la Dictadura Militar. Desde 1976 hasta 1983, un grupo de militares tomó el control del gobierno por la fuerza, sin haber sido elegidos por el pueblo. Esta imposición autoritaria derivó en un sinfín de decisiones que causaron un daño incalculable a la sociedad argentina. Una de las medidas más emblemáticas y aterradoras fue la prohibición de libros. No se trató solo de algunos títulos aislados, sino de una campaña masiva que afectó a todo tipo de literatura, con una particular saña hacia los cuentos infantiles.

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La Oscura Época de la Censura: ¿Por Qué Prohibir Libros Infantiles?

La justificación oficial para esta draconiana medida era, según los militares, la necesidad de “proteger” a los niños y niñas de influencias negativas. Argumentaban que ciertos libros contenían “simbología confusa, cuestionamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, o carencia de estímulos espirituales y trascendentes”. Se sentían en la “obligación moral” de preservar a la niñez de obras que, a su entender, ponían en cuestión valores que consideraban sagrados, como la familia, la religión o la patria. Pero, ¿realmente creían que la fantasía o la imaginación podían ser perjudiciales para un niño? ¿Por qué el simple hecho de pensar en la libertad o de saber que se tienen derechos podría considerarse dañino para una mente en formación?

La respuesta a estas preguntas no residía en la supuesta protección de la infancia, sino en el miedo del régimen a la disidencia y al pensamiento crítico. La literatura, especialmente la infantil, tiene el poder de estimular la curiosidad, fomentar la empatía, enseñar sobre la justicia y la injusticia, y abrir la mente a nuevas ideas. Y eso era precisamente lo que la dictadura quería evitar. Como bien señaló la autora Laura Devetach, cuyo libro “La torre de cubos” fue censurado, lo que realmente molestaba a los censores era que los textos “pusieran en evidencia desde el texto mecanismos sociales y de la vida privada que no era bueno divulgar con su propio nombre en una obra para niños”. No querían que se hablara de la brecha entre pobres y ricos, de los avatares cotidianos de la gente común o de cualquier otra realidad social que pudiera generar cuestionamiento o conciencia.

Durante este período, conocido también como “Golpe de Estado”, “Golpe Militar”, “Golpe Cívico-Militar” o “Terrorismo de Estado”, muchas escuelas cerraron sus puertas o vieron cómo sus bibliotecas eran purgadas. Libros enteros fueron retirados de circulación, quemados o destruidos. Textos como “La Planta de Bartolo”, “Monigote en la arena”, “La torre de cubos” o “Un elefante ocupa mucho espacio” se convirtieron en símbolos de esta represión cultural. No se podían comprar, no estaban en los estantes de las bibliotecas públicas, ni en las escuelas, y mucho menos se podían leer abiertamente.

La Memoria Colectiva y su Defensa a Través de los Libros

La prohibición y destrucción de libros no es un acto inocente. Es un intento deliberado de aniquilar la memoria de un pueblo y, con ella, su identidad cultural. Los libros son mucho más que papel y tinta; son depositarios de historias, conocimientos, emociones y visiones del mundo. Al prohibirlos o destruirlos, no solo se busca silenciar al autor, sino borrar las huellas de un pasado, de un pensamiento, de una forma de ver y entender la vida. Por eso, trabajar en la escuela el significado de la prohibición o destrucción de libros en nuestra historia reciente es una tarea vital. Es una forma de crear conciencia social, de defender la identidad colectiva y de asegurar que tales atrocidades no se repitan.

¿Cuáles son los libros prohibidos?
Codex Gigas o Biblia del Diablo. Anónimo medieval. Relata el encuentro de un monje con Satanás. El manuscrito se encuentra entre los libros prohibidos en la Biblioteca Nacional de Suecia. La Llave Menor de Salomón. Supuestamente escrito por el rey Salomón, enseña al lector a manejar los ángeles y demonios. Libro de Soyga o El libro que mata.

La literatura, irónicamente, se convierte en una herramienta poderosa para esta labor de recuperación y enseñanza. Ofrece un abanico de propuestas para ejercitar la memoria, incluso en las salas de Nivel Inicial. Leer los cuentos que alguna vez fueron prohibidos, intercambiar opiniones sobre lo que relata la historia y las razones profundas por las cuales pudieron haber sido censurados, son actividades pedagógicas enriquecedoras. A través de estas historias, los niños y niñas pueden empezar a comprender conceptos complejos como la injusticia, la libertad, el derecho a pensar y a expresarse, siempre adaptando el lenguaje y la profundidad al desarrollo emocional y cognitivo de cada edad.

Propuestas Pedagógicas para Nivel Inicial

Contarles a los niños y niñas de edad temprana sobre la última dictadura militar en Argentina es un desafío delicado, pero necesario. La clave está en abordarlo de una manera sencilla, empática y apropiada para su desarrollo, siempre teniendo en cuenta la realidad y el contexto de cada niño. Aquí se presenta una idea para empezar, que puede ser adaptada por cada familia y docente:

  • Introducción del concepto: Explicar que hace muchos años, en nuestro país, sucedió algo muy feo llamado “Dictadura Militar”. En esa época, “los militares” tomaron el gobierno a la fuerza, sin que el pueblo los votara. Esto causó mucho daño a muchísima gente.
  • El foco en los libros: Explicar que, entre muchas decisiones que hicieron mal al país, una de ellas fue prohibir libros, especialmente cuentos infantiles. Decían que querían “proteger” a los niños, pero en realidad les quitaron la posibilidad de leer muchas historias que, según ellos, eran “malas” o “influenciaban negativamente”.
  • Preguntas para la reflexión: Invitar a la reflexión con preguntas sencillas: “¿Crees que es malo tener mucha fantasía?”, “¿Crees que la imaginación es mala?”, “¿Por qué a un niño o niña le puede hacer mal pensar en la libertad?”, “¿Por qué a un niño o niña le puede hacer mal saber que tiene derechos?”. Estas preguntas, aunque simples, abren la puerta a la discusión sobre los valores que la dictadura intentó suprimir.
  • La verdad detrás de la prohibición: Explicar de forma simple que lo que realmente les molestaba era que los cuentos hablaran de cosas que ellos no querían que se supieran, como las diferencias entre las personas o las dificultades de la vida cotidiana.
  • Lectura de cuentos prohibidos: Leer en voz alta algunos de los cuentos que fueron prohibidos, como “Un elefante ocupa mucho espacio” o “La torre de cubos”. Después de la lectura, conversar sobre la historia: ¿Qué nos enseña este cuento? ¿Por qué crees que alguien no querría que este cuento se leyera?
  • Creación de un “rincón de la libertad de lectura”: Designar un espacio en el aula donde los niños puedan elegir libremente libros para leer, simbolizando la importancia de la libertad de elección y la disponibilidad de la literatura.

Este enfoque permite que los niños, desde temprana edad, comprendan la importancia de la libertad de expresión y el valor de los libros como herramientas para pensar y soñar, sin caer en detalles que puedan ser demasiado complejos o angustiantes para su edad.

La Biblioteca de Libros Prohibidos: Un Espacio de Resistencia y Memoria

En el corazón de esta lucha por la memoria, existen espacios fundamentales como la Biblioteca de Libros Prohibidos, una de las salas de exposición permanente del Archivo Nacional de la Memoria (APM). Este espacio no es solo una colección de libros; es un santuario de la resistencia y un testimonio vivo de la represión cultural que se vivió en Argentina.

La Biblioteca de Libros Prohibidos reúne y exhibe libros y revistas que fueron censurados durante diferentes períodos políticos, con un énfasis particular en la sistemática prohibición y quema de obras durante la última dictadura militar (1976-1983). En ese tiempo, la censura y la destrucción de material bibliográfico fueron políticas de represión cultural que acompañaron, de manera escalofriante, la persecución, el secuestro, asesinato y desaparición de personas.

¿Por qué el libro fue prohibido en algunos países?
A pesar de su popularidad, el libro fue prohibido en algunos países por considerarse inapropiado para los niños debido a su contenido y estilo absurdo. Algunos críticos han argumentado que el libro promueve mensajes subversivos y peligrosos para los niños, lo que ha llevado a su prohibición en ciertos lugares y períodos históricos.

Este espacio cumple una función vital: recupera esas “Bibliotecas Prohibidas” que la dictadura intentó borrar. Su labor es exhaustiva y conmovedora: reconstruye las listas de las obras censuradas, busca incansablemente los libros perdidos, restituye sus historias y los contextos en los que fueron prohibidos. Además, recolecta y documenta las experiencias de aquellos ciudadanos valientes que, arriesgando sus vidas, enterraron o quemaron sus propias bibliotecas para evitar que cayeran en manos de los censores. Investiga los decretos y las normativas que justificaron estas prohibiciones, desentrañando la maquinaria legal de la represión.

La Biblioteca de Libros Prohibidos es un proyecto en permanente construcción, que crece gracias a la colaboración de ciudadanos de todo el país. Muchos han resguardado de diversas maneras este material, donándolo o prestándolo para que forme parte de esta colección única. La biblioteca espera albergar todos los libros que se le donen, acerquen y presten, y guardar cada historia que se le cuente sobre libros quemados, enterrados, bibliotecas perdidas o finalmente recuperadas.

Visitar este espacio es una experiencia conmovedora que permite dimensionar el alcance de la censura y la importancia de la libertad de pensamiento. Es un recordatorio tangible de que la memoria construye identidad y que los libros son, en efecto, símbolos de esa memoria colectiva.

Preguntas Frecuentes sobre la Prohibición de Libros

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes relacionadas con la prohibición de libros durante la dictadura militar en Argentina y la Biblioteca de Libros Prohibidos:

PreguntaRespuesta
¿Cuál fue el período de la última dictadura militar en Argentina?La última dictadura militar en Argentina abarcó desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983.
¿Por qué la dictadura prohibió libros, especialmente infantiles?La dictadura prohibió libros para controlar el pensamiento y la información, suprimiendo ideas que consideraban subversivas o que cuestionaban los valores tradicionales que ellos querían imponer. En el caso de los libros infantiles, temían que fomentaran el pensamiento crítico, la imaginación ilimitada o ideas sobre la libertad y los derechos que contradecían su ideología autoritaria.
¿Qué libros infantiles fueron específicamente prohibidos?Algunos de los libros infantiles más conocidos que fueron prohibidos incluyen: "La Planta de Bartolo" de Laura Devetach, "Monigote en la arena" de Laura Devetach, "La torre de cubos" de Laura Devetach, y "Un elefante ocupa mucho espacio" de Elsa Bornemann.
¿Cuál es el significado de la prohibición de libros en la escuela?En la escuela, la prohibición de libros significó la supresión de la diversidad de ideas, el empobrecimiento del currículo y la limitación de la capacidad de los estudiantes para desarrollar el pensamiento crítico y la empatía. Simbolizó el intento de controlar la mente de las nuevas generaciones.
¿Cómo se aborda este tema con niños de edad temprana?Se aborda de forma sencilla y adaptada a su edad, explicando que hubo un tiempo donde no se permitía leer ciertos cuentos. Se usan preguntas que fomenten la reflexión sobre la libertad y la imaginación, y se leen los cuentos prohibidos para que ellos mismos descubran su valor.
¿Cuál es el horario de consulta de la Biblioteca de Libros Prohibidos?La Biblioteca de Libros Prohibidos, una sala de exposición permanente del Archivo Nacional de la Memoria (APM), tiene un horario de consulta de martes a viernes de 10 a 18 hs.
¿Cómo contribuye la Biblioteca de Libros Prohibidos a la memoria colectiva?La biblioteca recupera y exhibe las obras censuradas, reconstruye historias de represión y resistencia, y documenta las experiencias de quienes resguardaron estos materiales. Al hacerlo, visibiliza la represión cultural y reafirma la importancia de la libertad de expresión y la identidad cultural de un pueblo.

La prohibición de libros durante la dictadura militar en Argentina fue un acto de violencia cultural con profundas consecuencias. Sin embargo, la persistencia de la memoria y la labor incansable de instituciones y ciudadanos han permitido que esas historias y esos libros vuelvan a la luz, sirviendo como herramientas poderosas para educar a las nuevas generaciones sobre la importancia inquebrantable de la libertad, el conocimiento y la defensa de los derechos humanos. La escuela, en este contexto, se convierte en un espacio privilegiado para mantener viva la llama de la memoria y asegurar que la historia, por dolorosa que sea, sea conocida y comprendida, para que nunca más se repita.

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