18/10/2022
Una de las inquietudes más recurrentes en el ámbito de la escritura, especialmente para quienes se inician en la narrativa, es la elección y el manejo de los tiempos verbales. ¿Es mejor contar una historia en presente o en pasado? ¿Qué implicaciones tiene cada elección? Estas preguntas, que a menudo surgen en talleres literarios y foros de escritores, son fundamentales porque la decisión sobre el tiempo narrativo puede moldear por completo el tono, el ritmo y la atmósfera de cualquier relato o novela. No es una cuestión menor; es una de esas determinaciones iniciales que, aunque aparentemente secundarias frente al desarrollo de la trama o el desenlace, definen la esencia de la narración desde sus cimientos.

Cuando un escritor se sienta a dar forma a su historia, una vez que tiene clara la idea central, se enfrenta a una serie de decisiones cruciales. Estas incluyen el punto de vista desde el cual se narrará (¿un personaje, una voz omnisciente, un observador externo?) y el tono que adoptará esa voz (¿irónico, épico, melancólico, cínico?). Todas estas elecciones son trascendentales, ya que la misma historia puede transformarse radicalmente según cómo se aborde. Y entre estas decisiones vitales, se encuentra la elección del tiempo narrativo, un elemento que exploraremos a fondo en este artículo.
- La Importancia de Elegir el Tiempo Narrativo Correcto
- Narrar en Tiempo Presente: La Inmediatez de la Acción
- Narrar en Tiempo Pasado: El Clásico que Perdura
- Variación del Pasado: El Pasado Consciente
- La Mezcla Maestra: Tiempos Narrativos Intercalados
- Manejando el Pasado y el Futuro dentro de una Narración en Presente
- ¿Cómo Elegir el Tiempo Verbal Ideal para Tu Historia?
- Preguntas Frecuentes sobre Tiempos Narrativos
- Conclusión
La Importancia de Elegir el Tiempo Narrativo Correcto
Las principales opciones que se presentan ante el escritor son el presente y el pasado (o sus variantes). Es crucial entender, desde el principio, que no existe un tiempo narrativo inherentemente mejor o peor que otro. La elección es puramente estilística y estratégica. Se trata de decisiones que influirán directamente en el tono y el ritmo de la historia que se desea contar. Optar por el presente o el pasado no es un "error" matemático que condene un libro al fracaso; es simplemente una elección que ofrece ventajas específicas y conlleva ciertos inconvenientes. Comprender estas dinámicas es el primer paso para utilizarlas con maestría.
Narrar en Tiempo Presente: La Inmediatez de la Acción
Cada vez es más común encontrar novelas y relatos narrados en tiempo presente, un estilo donde la acción se desarrolla y se cuenta de forma simultánea. Por esta razón, se le conoce como narración simultánea. En este tipo de narración, los verbos de acción se conjugan, por supuesto, en presente, y los pensamientos del personaje o narrador emergen al mismo tiempo que los eventos, en lo que se denomina "corriente de conciencia".
El uso del presente como tiempo narrativo es una opción relativamente moderna. En su momento, con obras como "El amante" de Marguerite Duras y el surgimiento de la corriente del "Nouveau Roman", esta elección resultó rompedora y chocante para la audiencia acostumbrada a narrativas más tradicionales. Sin embargo, en la actualidad, su popularidad ha crecido exponencialmente, especialmente en géneros como la ciencia ficción y la novela juvenil. Un ejemplo notable es "Divergente" de Veronica Roth, que comienza así:
"Hay un espejo en mi casa. Está detrás de un panel corredizo en el pasillo del piso de arriba. Nuestra Facción me permite estar de pie delante de él en el segundo día del tercer mes, el día en que mi madre me corta el pelo."
Uso y Ventajas del Presente
El presente es un tiempo narrativo extraordinariamente adecuado para generar una sensación de cercanía e inmediatez con el lector. La persona que lee experimenta (aún más) la impresión de que todo está ocurriendo "ahora", en este preciso instante, y que el final de la historia aún no está escrito, lo que incrementa la tensión y el suspenso. Además, puede ser un tiempo muy ágil, ya que, a priori, no se presta tanto a las detenciones extensas en descripciones o reflexiones profundas, aunque, por supuesto, esto no es una regla inquebrantable.
Inconvenientes del Presente
Para muchos escritores, narrar en presente resulta desafiante, especialmente en lo que respecta a la construcción de los diálogos. También suele costar integrar descripciones, ya que, a primera vista, parece poco "natural" que un personaje o una voz narradora que cuenta los eventos segundo a segundo se detenga a describir minuciosamente. Sin embargo, como demuestra la literatura, esto es totalmente posible y se logra con maestría.
Un ejemplo de descripción en presente, tomado de "El amante" de Marguerite Duras, ilustra cómo se puede lograr:
"Llevo un vestido de seda natural, usado, casi transparente. Con anterioridad fue un vestido de mi madre, un día dejó de ponérselo porque lo consideraba demasiado claro, me lo dio. Es un vestido sin mangas, muy escotado. Tiene ese lustre que adquiere la seda natural con el uso. Recuerdo ese vestido. Creo que me sienta bien. Le puse un cinturón de cuero en la cintura, quizás un cinturón de mis hermanos."
Alerta Clave al Escribir en Presente: Diálogos
Lo que más parece generar dificultad al escribir en presente es mantener las acotaciones al diálogo también en presente. Es un error común deslizarse al pasado en estas pequeñas intervenciones. La forma correcta sería:
"-¿Aún no ha llegado? –pregunto.
-No, aún no –dice Anita. No me mira, tiene los ojos clavados en una novela.
-Bueno –agrego, antes de irme-, avísame cuando llegue."
Narrar en Tiempo Pasado: El Clásico que Perdura
El tiempo narrativo en pasado es el más clásico y tradicional, también conocido como narración ulterior. En este caso, la acción transcurre como si ya hubiera sucedido en un tiempo anterior. A veces, un personaje narra esta historia pasada, y otras veces, una voz externa que no se corresponde con ningún personaje (un narrador omnisciente), pero en cualquier situación, la voz narra los hechos como si hubieran ocurrido hace un tiempo considerable.
Este es el tiempo narrativo predominante en la gran mayoría de las novelas, tanto clásicas como contemporáneas. "Jane Eyre" de Charlotte Brontë, por ejemplo, inicia su relato de esta manera:
"Aquel día fue imposible salir de paseo. Por la mañana jugamos durante una hora entre los matorrales, pero por la tarde el frío invernal trajo consigo unas nubes tan sombrías y una lluvia tan recia, que toda posibilidad de salir se disipó."
Toda la historia de "Jane Eyre" se desarrolla de principio a fin en pasado.
Ventajas del Pasado
Dado que la mayoría de los lectores y escritores están más acostumbrados a consumir y producir historias en pasado, suele resultar más sencillo y natural para la mayoría de los autores narrar en este tiempo. Se asemeja a cómo un amigo contaría una anécdota que le ha sucedido: en pasado. Además, el tiempo pasado otorga una mayor flexibilidad para incorporar reflexiones profundas o descripciones detalladas, elementos que a menudo resultan más difíciles de integrar de forma fluida en el presente para muchas personas (aunque no para todas).
Desventajas del Pasado
Técnicamente, el tiempo pasado no ofrece la misma cercanía e inmediatez que el presente. Sin embargo, en la práctica, cumple una función similar en la inmersión del lector. Cuando un lector se sumerge en una historia narrada en pasado, incluso con el uso de ese tiempo verbal, tiende a vivirla como si estuviera sucediendo en el momento actual, lo que demuestra su eficacia.
Alertas Clave al Escribir en Pasado: Flashbacks y Diálogos
Si una narración en tiempo pasado incorpora un flashback o un recuerdo, es fundamental que este se conjugue en pretérito anterior o pluscuamperfecto para indicar que la acción ocurrió aún antes que el evento principal de la narración. Por ejemplo:
"Celia tenía miedo del agua. Recordaba aquella excursión, tiempo atrás, en la que sus padres la habían llevado al lago en el Norte. Ella había llorado mucho, y, cuando todo hubo terminado, jamás había querido regresar allí."
Otra alerta importante es mantener la coherencia en las acotaciones de los diálogos. Un error frecuente, posiblemente por influencia del lenguaje periodístico, es cambiar automáticamente a presente en los momentos de diálogo dentro de una narración en pasado. Lo correcto sería:
"-¿Ha llegado?-pregunté.
-No, aún no-respondió Anita, sin levantar la mirada del libro.
-Bueno-añadí, antes de salir-, avísame cuando llegue-dije finalmente."
Incluso si la narración principal está en pasado, al transcribir directamente lo que un personaje piensa, se haría, al igual que el diálogo, en presente. Esto refleja la inmediatez del pensamiento interno:
"Caminaba cruzando las calles sin mirar a mi alrededor, obsesionado con el ascenso. 'Tiene que ser mío, lo voy a conseguir', pensé. No se lo iban a dar al bruto de Sánchez, de eso estaba seguro."
Variación del Pasado: El Pasado Consciente
Existe una variación del tiempo narrativo en pasado que merece una mención especial, aunque no tiene una nomenclatura universalmente reconocida. Se podría denominar "pasado consciente" y se refiere a una narrativa en la que el narrador cuenta desde el presente algo que sucedió tiempo atrás, y toda la historia –o una parte significativa de ella– es un largo flashback. La diferencia fundamental con las novelas escritas en "pasado normal" es que, en este caso, el personaje que narra ya conoce el desenlace de los eventos. Esta conciencia le permite jugar con la información, e incluso, en ocasiones, adelantarla al lector.
Un ejemplo magnífico de este tipo de tiempo narrativo se encuentra en "Crónica de una muerte anunciada" de Gabriel García Márquez:
"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo."
Esta forma de narrar es común, aunque no tan extendida como el pasado simple. Ofrece mucho juego narrativo, pero también puede, paradójicamente, eliminar parte de la intriga. Si un personaje está recordando una historia, el lector ya sabe que, al menos hasta el momento del recuerdo, el personaje sobrevive. Así se inicia "Nunca me abandones" de Kazuo Ishiguro, una preciosa novela de ciencia ficción:
"Mi nombre es Kathy H. Tengo 31 años y llevo más de once siendo una cuidadora. Suena a mucho tiempo, lo sé, pero lo cierto es que quieren que siga otros ocho meses, hasta finales de año. Ahora sé que el hecho de haber sido cuidadora tanto tiempo no significa necesariamente que piensen que soy muy buena en mi trabajo."
Ventajas del Pasado Consciente
Este tiempo narrativo puede ofrecer un potencial narrativo enorme. Permite adelantar información, crear una atmósfera de fatalidad o inevitabilidad, e incluso jugar con las expectativas del lector, como ocurre magistralmente en "Expiación" de Ian McEwan. Cuando está bien trabajado, el resultado puede ser extraordinario.
Inconvenientes del Pasado Consciente
Su complejidad radica en la necesidad de equilibrar las reflexiones del presente con los sucesos del pasado, y en decidir con precisión qué información se adelanta y cuál se reserva. Es considerablemente más difícil de manejar que el pasado "normal", pero la recompensa, si se ejecuta con dominio, puede ser inmensa.
La Mezcla Maestra: Tiempos Narrativos Intercalados
A menos que se tenga un conocimiento muy profundo de lo que se está haciendo, la norma general en narrativa es mantener un tiempo narrativo coherente a lo largo de toda la historia. Es decir, si se decide contar la novela en pasado, toda la historia debería transcurrir en pasado, y lo mismo si se opta por el presente. Es un error común, y a menudo un signo de que el escritor se está forzando a usar un tiempo que no le resulta natural, ir "cabalgando" de un tiempo a otro sin un propósito claro.
No obstante, la mezcla de pasado y presente es posible y puede hacerse de forma consciente y con una intención narrativa específica. A esto se le conoce como tiempo narrativo intercalado. Normalmente, implica un narrador en presente que introduce flashbacks o recuerdos del pasado, narrados en tiempo pasado. Un ejemplo claro de esto se encuentra en "El amante" de Marguerite Duras, donde la narrativa alterna constantemente entre el presente de la reflexión y el pasado del recuerdo.
Este tipo de estructura es típico en narraciones epistolares (cartas) o diarios, como "Las ventajas de ser un marginado" de Stephen Chbosky, donde se entrelazan reflexiones y anécdotas del presente con recuerdos del pasado. También hay novelas más experimentales que fluctúan entre diferentes tiempos, tanto de acción como narrativos, como "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera o "El cuarteto de Alejandría" de Lawrence Durrell.

El tiempo narrativo intercalado es, sin duda, el más complejo de todos. Es recomendable solo para aquellos escritores experimentados que estén dispuestos a asumir el riesgo y el desafío que implica. Existen, aunque son muy escasas y experimentales, algunas narraciones en tiempo futuro o condicional, pero no son el foco de esta discusión.
Manejando el Pasado y el Futuro dentro de una Narración en Presente
Cuando se opta por narrar en presente, surge la pregunta de cómo integrar los recuerdos del pasado o las proyecciones hacia el futuro sin romper la fluidez ni la coherencia del relato. Los personajes no viven encapsulados en un único instante; tienen un pasado que los moldea y un futuro que esperan o temen. La clave reside en cómo se introducen estas temporalidades y cómo se mantienen las transiciones claras para el lector.
El Pasado dentro del Presente (Flashbacks)
Los recuerdos, las experiencias pasadas o cualquier tipo de retrospectiva requieren el uso del pretérito. Los tiempos más habituales son el pretérito perfecto simple (indefinido) o el pretérito pluscuamperfecto, dependiendo de la distancia temporal del recuerdo. Por ejemplo:
"Clara camina por el pasillo con cuidado. Sabe que no debe hacer ruido. Hace años, cuando vivía con su madre, aprendió que el silencio podía ser un escudo. Aquella vez, al tirar una taza, el grito de su padrastro se le quedó grabado en la espalda."
Aquí, la narración principal está en presente, pero se realiza una digresión al pasado ("hace años… aprendió…", "aquella vez… se le quedó grabado…") que enriquece el contexto emocional y psicológico del personaje. La transición no rompe la coherencia porque el lector, gracias a los marcadores temporales ("hace años", "aquella vez"), entiende que se está entrando en un recuerdo. Una vez concluida la digresión, se puede volver al presente sin problemas:
"Ahora, Clara avanza un paso más. El suelo cruje, pero apenas se oye. Respira hondo."
El secreto es hacer explícita la transición, ofreciendo alguna pista contextual que indique el cambio de temporalidad.
Proyectarse hacia el Futuro dentro del Presente
En una narración en presente, también es natural que el personaje anticipe lo que hará, o que exprese sus expectativas o temores sobre el futuro. Para ello, entran en juego el futuro (simple o compuesto) o construcciones como "ir a + infinitivo", que a menudo aportan un tono más coloquial e inmediato. Por ejemplo:
"Clara se detiene junto a la puerta. Va a esperar hasta que los perros dejen de ladrar. No puede permitirse un error ahora. Si la descubren, todo habrá sido en vano."
En este fragmento, "va a esperar" y "habrá sido" apuntan al futuro, siendo coherentes con la voz narrativa en presente porque reflejan los pensamientos y proyecciones de Clara en ese instante. Este uso del futuro crea una sensación de anticipación y añade tensión, ya que algo está por ocurrir y ya influye en las decisiones del personaje. Este tipo de estructuras es especialmente útil en géneros como el thriller o la novela de aventuras, donde el suspenso es clave. Lo fundamental es que el lector perciba que estos cambios de tiempo verbal emanan de la conciencia del personaje y no rompen la lógica del relato.
Consejos Prácticos para Combinar Tiempos sin Perder Claridad
- Usa marcadores temporales: Frases como "en ese momento", "años atrás", "cuando era niño", "mañana", "más tarde", "si todo sale bien", etc., son cruciales para guiar al lector en las transiciones temporales.
- Evita saltos abruptos: Si una escena completa o un segmento extenso se va a narrar en pasado, considera separarlo con un nuevo párrafo, un cambio de ritmo o incluso una sección.
- Mantén la voz narrativa: Si el protagonista recuerda o piensa en el futuro, la voz narrativa principal debe mantenerse en presente, cambiando el tiempo verbal solo dentro de ese pensamiento o recuerdo.
- Cuida la coherencia estilística: Cada cambio de tiempo verbal debe tener una justificación emocional o narrativa clara, no debe ser arbitrario.
¿Cómo Elegir el Tiempo Verbal Ideal para Tu Historia?
Si te encuentras en la encrucijada de elegir entre el presente o el pasado para tu relato o novela, hazte estas tres preguntas clave:
¿Voy a intercalar en mi historia acciones que ocurran en diferentes tiempos?
Si tu respuesta es "sí", es decir, si planeas incluir recuerdos, flashbacks o eventos que sucedieron antes del "ahora" de tu narración principal, entonces quizás la mejor opción sea narrar en tiempo presente e incluir los recuerdos o flashbacks en pasado. El pretérito anterior y el pluscuamperfecto pueden sonar "excesivamente literarios" si se abusa de ellos, y esta combinación presente-pasado suele aportar una mayor naturalidad a la narrativa, permitiendo que la historia fluya sin fricciones.
¿Es imprescindible para mi historia que todo ocurra en presente? (O en pasado)
Puede haber una razón intrínseca a tu trama que exija un tiempo narrativo específico. Por ejemplo, si el narrador es un anciano que cuenta su vida a su nieto, el pasado es la elección obvia. O, por el contrario, si la historia busca una inmediatez y tensión constantes, el presente podría ser indispensable. Si existe una razón narrativa de peso que dicte el tiempo verbal, entonces la decisión es clara.
¿En qué tiempo verbal me siento más cómodo/a escribiendo?
Si las dos preguntas anteriores no te dan una respuesta definitiva, entonces la elección más sencilla y a menudo la más efectiva es escribir en el tiempo narrativo en el que te sientas más cómodo y natural. Puedes incluso realizar pruebas, escribir un capítulo o una escena en presente y luego la misma en pasado, para ver qué tiempo "te pide" la historia o cuál se adapta mejor a tu estilo personal.
Es fundamental no intentar escribir en presente solo porque "está de moda" o en pasado "porque así es como se debe escribir". Forzarse a un tiempo verbal que no te resulta natural solo hará que el proceso sea más complicado, que el resultado no sea tan bueno y que, en última instancia, te frustres. La intención y la comodidad del autor son, en última instancia, guías poderosas.
Preguntas Frecuentes sobre Tiempos Narrativos
¿Es un tiempo narrativo "mejor" que otro?
No, absolutamente no. Como se mencionó, no hay un tiempo narrativo superior. Cada uno tiene sus propias ventajas y desventajas, y su elección depende enteramente del efecto que el autor desea lograr, el género de la historia y la voz narrativa. Lo crucial es la intención detrás de la elección y la habilidad para ejecutarla con coherencia.
¿Puedo mezclar tiempos narrativos si no soy un escritor experimentado?
Si bien la mezcla de tiempos narrativos (el intercalado) es una técnica avanzada y compleja, no es imposible para escritores menos experimentados. Sin embargo, se recomienda proceder con cautela y mucha autocrítica. Es esencial que cada cambio de tiempo tenga una justificación clara y no confunda al lector. Si estás empezando, quizás sea más seguro dominar primero un solo tiempo narrativo y luego explorar las mezclas.
¿Qué hago si los diálogos me confunden al cambiar de tiempo?
Este es un punto de fricción común. La clave está en la consistencia de las acotaciones. Si tu narración principal es en presente, las acotaciones deben estar en presente ("-pregunto", "-dice"). Si es en pasado, deben estar en pasado ("-pregunté", "-respondió"). Los pensamientos directos del personaje, sin embargo, suelen ir en presente, incluso si la narración principal es en pasado, ya que reflejan la inmediatez del proceso mental.
¿Cómo sé si estoy usando bien los marcadores temporales?
Los marcadores temporales son tus aliados para guiar al lector a través de los saltos de tiempo. Un buen uso de ellos es aquel que resulta natural y no interrumpe la lectura. Lee tu texto en voz alta. Si te tropiezas o dudas sobre cuándo está ocurriendo la acción, es una señal de que los marcadores podrían ser más claros o más frecuentes. Pide a otros lectores que te den su opinión sobre la fluidez de los cambios temporales.
¿Hay géneros literarios donde un tiempo narrativo sea más apropiado?
Aunque no hay reglas estrictas, sí hay tendencias. El presente es muy popular en la novela juvenil y la ciencia ficción por su inmediatez y dinamismo. El thriller y el terror también se benefician del presente para aumentar la tensión. El pasado es el estándar en la mayoría de los géneros, desde la novela histórica hasta el drama contemporáneo, por su familiaridad y su capacidad para la reflexión. Sin embargo, estas son solo tendencias, y las obras más innovadoras a menudo desafían estas convenciones.
Conclusión
El manejo de los tiempos verbales en la narrativa es mucho más que una cuestión gramatical; es una herramienta poderosa para modelar la experiencia del lector. Los recuerdos del pasado enriquecen la profundidad de los personajes, las proyecciones hacia el futuro generan tensión y anticipación, y el presente mantiene al lector inmerso en la acción. La clave, como en cualquier aspecto de la escritura, reside en utilizarlos con intención y dominio. No temas experimentar, pero siempre con un propósito claro. Una historia bien construida puede navegar por diversas temporalidades sin perder solidez, ofreciendo una experiencia rica y memorable. Como escritores, nuestro objetivo no es evitar la complejidad, sino dominarla para crear relatos más complejos, más humanos y, sobre todo, más vivos.
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