22/10/2023
La reciente sintonía entre los presidentes Javier Milei y Donald Trump ha encendido la mecha de las especulaciones sobre un posible Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Argentina y los Estados Unidos. Las declaraciones del mandatario argentino, sumadas a un reporte optimista de la Cámara de Comercio Argentino Norteamericana (AmCham), sugieren que este anhelado acuerdo podría estar a la vuelta de la esquina. Pero, ¿es realmente así? ¿Basta con la afinidad entre líderes para materializar un pacto de esta envergadura? La respuesta es mucho más compleja y está plagada de obstáculos legales, políticos y económicos que van mucho más allá de las intenciones.

El Laberinto del Mercosur: Un Obstáculo Ineludible
La primera y más significativa consideración es que Argentina es parte integral del Mercosur, un bloque regional que, a lo largo de los años, ha evolucionado (o involucionado) hasta convertirse en una unión aduanera imperfecta. Cualquier negociación de un acuerdo comercial de estas características, por normativa del bloque, debe ser efectuada por el Mercosur en su conjunto. Este es un punto crítico que a menudo se pasa por alto en la euforia de las declaraciones políticas.
Desde hace al menos un cuarto de siglo, el Mercosur se encuentra sumido en un profundo letargo, lejos de la dinámica que se esperaría de un bloque comercial. Si Argentina desea fervientemente un TLC bilateral con Estados Unidos, se enfrenta a una triada de opciones, cada una con sus propias complejidades:
- Salir del Mercosur: Una opción drástica pero que otorgaría a Argentina la autonomía para negociar bilateralmente. Sin embargo, el Artículo 75 inciso 24 de la Constitución argentina establece que la aprobación y la denuncia de tratados de integración requieren la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada cámara del Congreso. ¿Existe hoy el apoyo político necesario en el Congreso para una medida tan trascendental? Las dudas son considerables. Además, la pérdida del acceso preferencial a mercados clave como Brasil, un socio comercial vital para muchas industrias argentinas, sería devastadora.
- Pedir una Excepción: Argentina podría solicitar una dispensa o “waiver” a los demás miembros del Mercosur para negociar un acuerdo por separado. No está claro si Brasil, Paraguay y Uruguay estarían dispuestos a conceder tal excepción, especialmente si perciben que podría sentar un precedente o afectar sus propios intereses comerciales.
- Negociar en Bloque: La alternativa ideal, pero la menos probable. Implicaría que todos los miembros del Mercosur compartan la intención y la voluntad política de firmar un acuerdo con Estados Unidos, algo que históricamente ha resultado difícil de lograr dada la diversidad de intereses y orientaciones políticas dentro del bloque.
Descartadas una excepción o una negociación en bloque por su baja probabilidad, la posibilidad de abandonar el Mercosur se erige como el camino más directo, pero también el más complejo y políticamente costoso.
La Voluntad de Estados Unidos: ¿Hay Interés Real?
Más allá de las complejidades internas de Argentina y el Mercosur, la duda principal radica en la voluntad y capacidad política de Estados Unidos para firmar un TLC con Argentina. La historia reciente de la política comercial estadounidense es reveladora:
- Estados Unidos ha firmado acuerdos de libre comercio con 20 estados. Sin embargo, si se excluye la renegociación del NAFTA (hoy USMCA) bajo Trump y el acuerdo con Israel de 1985, casi la totalidad de estos acuerdos fueron negociados y firmados durante los gobiernos de George W. Bush (2001-2009), aunque algunos fueron ratificados por el Congreso durante la primera gestión de Barack Obama.
- Durante el gobierno de Trump (2017-2021), la política comercial se centró en el “America First Trade Policy”, priorizando la renegociación de acuerdos existentes y la imposición de aranceles, en lugar de la firma de nuevos TLC. De hecho, el mismo día de su asunción, Trump firmó un extenso memorándum que delineaba esta postura proteccionista.
- La Sección 2 (g) de dicho memorándum establece que el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) identificaría aquellos países con los que se podrían negociar acuerdos bilaterales o sectoriales para lograr acceso a mercados para trabajadores y exportadores norteamericanos. Hasta la fecha, no ha habido señales claras de que Argentina figure prominente en esa lista.
Un factor crucial es la Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por sus siglas en inglés), una facilidad que otorga el Congreso de los Estados Unidos al Poder Ejecutivo para negociar acuerdos comerciales con mayor previsibilidad. Todos los TLC firmados por Estados Unidos fueron negociados por presidentes que contaban con la TPA. Actualmente, el Poder Ejecutivo norteamericano no cuenta con esta autoridad, y no es claro que el Congreso estadounidense, que ha mostrado escepticismo hacia nuevos acuerdos de libre comercio en los últimos años, esté dispuesto a concederla.
El Largo Camino de la Negociación y Ratificación
Asumiendo que, contra todo pronóstico, una futura administración estadounidense quisiera negociar un TLC con Argentina y que el Congreso norteamericano aprobara una nueva TPA, el acuerdo no estaría “a la vuelta de la esquina”.
La experiencia histórica muestra que, con la notable excepción del acuerdo con Israel de 1985 (negociado, firmado y ratificado en solo 9 meses), la mayoría de los TLC demoraron como mínimo un año en ser negociados y firmados. Y una vez firmados, transcurrió aún más tiempo hasta que el Congreso de Estados Unidos los ratificó. Dejando de lado la renegociación del NAFTA, han pasado 18 años desde la última vez que Estados Unidos firmó un TLC y poco más de 13 años desde que el Congreso norteamericano ratificó un acuerdo de este tipo. La lentitud y la complejidad de estos procesos son un recordatorio de que la afinidad política es solo una pequeña parte de la ecuación.

Beneficios Potenciales: ¿Qué Ganaría Argentina?
A pesar de los desafíos, la idea de un TLC con Estados Unidos despierta interés por sus potenciales beneficios. Expertos en negocios internacionales como Marcelo Elizondo y Dante Sica coinciden en que el mayor valor de un entendimiento con Estados Unidos radicaría en el potencial de captación de inversiones, más que en una ganancia inmediata en términos de comercio. Estados Unidos es el principal mercado para las exportaciones locales de servicios, que representan unos US$4500 millones anuales, y un acuerdo podría desatar un gran flujo de capitales en diversos rubros.
Desde una perspectiva sectorial, un acuerdo comercial podría generar beneficios potenciales al ampliar el acceso al mercado estadounidense, especialmente en:
- Economías regionales: Productos como limones, vinos, miel, frutas y hortalizas, y carnes podrían ver mejorado su acceso.
- Energía: Con el potencial de Vaca Muerta, el sector energético podría atraer inversiones significativas.
- Industria: Sectores como el aluminio y el acero, que en el pasado se vieron afectados por aranceles, podrían obtener ventajas de acceso y estabilidad.
- Minería: El litio, un mineral estratégico, y otras tierras raras, podrían atraer el interés de Estados Unidos, como ya se ha manifestado.
Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, destaca la estabilidad del acceso libre al principal mercado del mundo y la potencial atracción de capitales como “ventajas claras”, que además podrían servir para ratificar un modelo de economía abierta y publicitar las reformas argentinas en el mundo.
Riesgos y Amenazas: La Otra Cara de la Moneda
No obstante, un eventual TLC con Estados Unidos también presentaría riesgos significativos para la producción local. Roberto Bouzas, de UdeSA, señala que Argentina compite con Estados Unidos en algunas producciones agrícolas (cereales y oleaginosas), lo que limitaría el impacto en esos sectores. Además, en el sector industrial, las diferencias de competitividad son muy marcadas, lo que podría dificultar que Argentina aproveche plenamente las mejores condiciones de acceso, con excepciones puntuales.
Federico Poli, del Observatorio Pyme, advierte que el entramado productivo local podría enfrentar una serie de riesgos por el ingreso sin aranceles en sectores como el automotriz, el de medicamentos, químicos y plásticos, lo que podría distorsionar la producción local y dejarla en una situación poco competitiva, especialmente en un contexto de apreciación cambiaria y apertura de importaciones. Históricamente, Argentina ha tenido un saldo comercial deficitario con Estados Unidos, situación que podría agravarse con un acuerdo, dada la complementariedad limitada de las canastas comerciales.
Tabla Comparativa: Obstáculos para un TLC Argentina-EEUU
| Aspecto | Descripción del Obstáculo | Grado de Dificultad |
|---|---|---|
| Mercosur | Argentina es miembro del Mercosur, que exige negociaciones en bloque. Salir o pedir excepción es complejo. | Muy Alto |
| Congreso Argentino | Necesidad de mayoría absoluta para salir del Mercosur y para ratificar un eventual acuerdo. | Alto |
| Interés de EEUU | La política comercial 'America First' de EEUU no prioriza nuevos TLC. Falta de señales claras sobre Argentina. | Alto |
| Autoridad TPA (EEUU) | El Presidente de EEUU no cuenta actualmente con la Autoridad de Promoción Comercial, clave para negociar TLC. | Alto |
| Congreso EEUU | Escepticismo generalizado en el Congreso de EEUU para aprobar nuevos acuerdos de libre comercio. | Alto |
| Tiempos de Negociación | Los TLC suelen tardar años en negociarse y ratificarse, no meses. | Moderado |
| Complementariedad Económica | Las economías de Argentina y EEUU son más competitivas que complementarias en muchos sectores. | Moderado |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Es suficiente la afinidad entre Milei y Trump para concretar un TLC?
- No, la afinidad política entre los presidentes, aunque fomenta las especulaciones, no es suficiente. Existen profundos obstáculos legales, constitucionales y de política comercial en ambos países, además de las complejidades del Mercosur, que hacen que un acuerdo sea muy difícil y lejano.
- ¿Está el gobierno de los Estados Unidos interesado en un TLC con Argentina?
- Hasta ahora, no hay señales claras de un interés explícito por parte de la administración estadounidense en negociar un TLC con Argentina. Su política comercial reciente se ha centrado más en la renegociación de acuerdos existentes y en medidas proteccionistas, y el presidente no cuenta con la Autoridad de Promoción Comercial (TPA) necesaria.
- ¿Cuánto tiempo demoraría negociar un acuerdo de estas características y cuándo podría entrar en vigor?
- La experiencia muestra que, excluyendo casos muy puntuales, los TLC demoran como mínimo un año en ser negociados y firmados. Luego, la ratificación por parte de los respectivos Congresos puede tomar aún más tiempo. Es un proceso que se mide en años, no en meses.
- ¿Qué papel juega el Mercosur en la posibilidad de un TLC bilateral?
- El Mercosur es un obstáculo fundamental. Como unión aduanera, exige que las negociaciones de acuerdos comerciales se realicen en bloque. Para que Argentina negocie bilateralmente, debería salir del Mercosur (lo que requiere aprobación del Congreso argentino) o conseguir una excepción de los demás miembros, lo cual es incierto.
- ¿Qué sectores de la economía argentina se verían beneficiados y cuáles amenazados por un comercio libre con Estados Unidos?
- Sectores como las economías regionales (limones, vinos, frutas, miel), la energía, el aluminio, el acero y la minería (litio) podrían beneficiarse de un mayor acceso. Sin embargo, sectores como el automotriz, medicamentos, químicos y plásticos podrían verse amenazados por la competencia sin aranceles de productos estadounidenses, dada la mayor competitividad de Estados Unidos y la diferencia en la composición de las ofertas exportables.
- ¿Ha firmado Estados Unidos muchos TLC recientemente?
- No. Dejando de lado la renegociación del NAFTA, han pasado 18 años desde la última vez que Estados Unidos firmó un TLC y poco más de 13 años desde que el Congreso norteamericano ratificó un acuerdo de este tipo. Esto sugiere una tendencia de menor interés en nuevos acuerdos de libre comercio amplios.
En conclusión, si bien la idea de un Tratado de Libre Comercio entre Argentina y Estados Unidos es atractiva y ha sido fomentada por la sintonía política, la realidad es que el camino hacia su concreción es extremadamente complejo y está plagado de obstáculos. Desde las regulaciones del Mercosur y la necesidad de apoyo congresual en Argentina, hasta la falta de interés actual y de herramientas legislativas en Estados Unidos, son muchos los factores que hacen que este acuerdo, por ahora, parezca más una aspiración lejana que una posibilidad inminente.
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