¿Dónde se guardaba el libro de cocina de Doña Petrona?

Doña Petrona: El Mito Culinario Argentino

31/05/2022

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La figura de Petrona Carrizo de Gandulfo, universalmente conocida como Doña Petrona, trasciende la mera etiqueta de 'cocinera'. Es un verdadero ícono cultural argentino, una fuerza imparable que no solo revolucionó la forma en que las amas de casa concebían la cocina, sino que también construyó un imperio mediático y editorial sin precedentes. Su nombre evoca no solo recetas, sino también la imagen de una mujer fuerte, emprendedora y adaptada a los tiempos, cuyo legado se teje con los hilos de la modernización del país y la evolución de sus costumbres culinarias. En Argentina, se decía que su libro se vendió más que la Biblia, una afirmación que, más allá de la literalidad, subraya la magnitud de su impacto.

¿Cuál es el mito de doña Petrona?
Y en 2019, a instancias de su nieta, se publicó Doña Petrona inédita, un libro de recetas hasta entonces desconocidas. Así, el mito se resignifica una y otra vez, dentro y fuera de las cocinas. A los 16 años llegó a Buenos Aires desde Santiago del Estero. Con sus recetas en televisión y sus libros fue referente de varias generaciones.
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Quién fue Doña Petrona: Orígenes de un Ícono Inmortal

Nacida el 29 de junio de 1898 en La Banda, Santiago del Estero, Petrona Carrizo no llegó a la cocina por vocación, sino por una cruda necesidad. Proveniente de una familia humilde, la penúltima de siete hermanos, aprendió a cocinar como una vía para salir de la pobreza. Fue su madre, Clementina, quien le enseñó sus primeras nociones culinarias, comenzando con unos humildes pero estratégicos pastelitos de hojaldre, con la singular intención de “atraer a los hombres”. Esta primera aproximación a la cocina, lejos de ser un pasatiempo, fue un acto de supervivencia y determinación, sentando las bases de una carrera que la llevaría a la cima de la gastronomía popular.

A los 16 años, Petrona tomó la valiente decisión de buscar fortuna en Buenos Aires. Su primer empleo fue como encargada de cocina en una estancia, donde su destino se cruzó con Atilio Gandulfo, el administrador, quien más tarde se convertiría en su esposo. Con el tiempo, la pareja se mudó a la Capital Federal cuando Atilio consiguió un puesto en el Correo Argentino. Sin embargo, un giro inesperado en sus vidas, provocado por una enfermedad que incapacitó a Atilio para ser el sostén del hogar, empujó a Petrona a asumir el rol de proveedora principal, una decisión que la catapultaría a una trayectoria impensada.

De la Necesidad al Éxito: El Camino Emprendedor de una Visionaria

La verdadera chispa de su carrera profesional se encendió cuando Petrona consiguió un empleo como promotora para la Compañía Primitiva de Gas. Su misión era sencilla pero crucial para la época: impulsar el uso de las nuevas cocinas a gas, un fluido que apenas comenzaba a incorporarse a la vida cotidiana en los hogares argentinos, reemplazando las tradicionales estufas de carbón o leña. Petrona no solo demostraba el funcionamiento de estos artefactos, sino que también creaba y cocinaba recetas atractivas para mostrar el potencial culinario de la nueva tecnología. Este rol la obligó a perfeccionar sus habilidades, llevándola a tomar clases con el renombrado chef Ángel Baldi en “Le Cordon Blue”, la filial argentina de la prestigiosa escuela francesa. Esta formación, sumada a su innato talento comunicativo, transformó sus demostraciones en verdaderos espectáculos culinarios.

Doña Petrona fue una adelantada a su tiempo, una empresaria que se convirtió en su propia marca. Comprendió la importancia de la modernización y la innovación. No solo enseñaba a cocinar, sino que educaba a las amas de casa sobre cómo integrar las nuevas tecnologías y productos en sus rutinas diarias. Su agudeza para identificar las necesidades del mercado y su capacidad para adaptarse a los cambios económicos del país la convirtieron en una figura indispensable. Desde las demostraciones en las vidrieras del Bazar Dos Mundos hasta la incorporación de productos de sus patrocinadores, como caldos en cubitos o salsa blanca en polvo, Doña Petrona demostró una visión comercial excepcional.

El Libro Inmortal: Un Fenómeno Editorial sin Precedentes

Si hay un objeto que encapsula la magnitud del mito de Doña Petrona, es su “Gran Libro de Cocina”. Publicado por primera vez en 1932, esta obra maestra culinaria se convirtió, casi de inmediato, en un pilar fundamental en cada hogar argentino. Con sus impresionantes 800 páginas y más de 3.000 recetas, no era solo un recetario, sino una verdadera biblia culinaria para varias generaciones. Se convirtió en el regalo de bodas obligado para toda mujer que aspirara a ser una buena ama de casa, un rito de iniciación a la vida doméstica.

La popularidad de este libro es legendaria. Según Planeta Libros, ha superado las 123 ediciones y se han vendido más de 3 millones de ejemplares, una cifra asombrosa para cualquier publicación en Argentina, que la llevó a ser comparada, en términos de ventas, con la propia Biblia. La clave de su éxito radicaba en la claridad y el detalle de sus explicaciones, que convertían la cocina en una tarea accesible incluso para las principiantes. Cada receta era un curso en sí mismo, garantizando que cualquier persona, siguiendo sus precisas instrucciones, pudiera lograr el resultado esperado. Este libro no solo enseñó a cocinar, sino que también ayudó a moldear los hábitos alimenticios y la cultura culinaria de un país entero.

La Reina de los Medios: De la Radio a la Televisión

Antes de que la televisión masificara su imagen, Doña Petrona ya era una estrella en la radio. Su carrera mediática despegó con programas diarios, primero en Radio Argentina, luego en Excelsior y, finalmente, en Radio El Mundo, donde su voz acompañó a millones de oyentes durante 25 años. Su estilo directo y su acento santiagueño, que “cortaba cada palabra”, se volvieron inconfundibles, creando una conexión íntima con su audiencia.

La llegada de la televisión en 1952 la llevó a Canal 7 con micros como “Variedades hogareñas”. Sin embargo, fue en los años 60 cuando alcanzó la masividad total con “Buenas tardes, mucho gusto”, un programa emblemático para las amas de casa de la época, que estuvo 22 años en el aire. En este programa, Petrona no solo cocinaba en vivo, un desafío técnico para la época, sino que también era una de las primeras en probar y demostrar aparatos como la batidora eléctrica, que hacía tanto ruido que debía dejar de hablar cuando se encendía. Su capacidad de adaptación a los nuevos formatos y tecnologías fue extraordinaria.

Su imagen televisiva era tan cuidada como sus recetas: siempre elegante, con labios pintados, un peinado impecable con mucho spray, collares de cuentas y sus característicos delantales con volados o bordados. Estaba siempre flanqueada por su inseparable asistente, Juanita Bordoy, una figura delgada y silenciosa que acataba suavemente las órdenes de la estrella: “Juanita, ábrame el horno por favor”, “Siga batiendo”, “Me levanta la manga”. Esta dinámica, que mostraba una autoridad amable pero firme, se convirtió en parte de su encanto y ayudó a construir su personaje televisivo.

Doña Petrona también fue una pionera en la interactividad con su público. Aunque no existían las redes sociales, Twitter o Instagram, ella animaba a su audiencia a escribirle cartas para contarle cómo les habían salido las recetas: “Después escríbanme, me gusta saber cómo les salió”. Se dirigía siempre a “las señoras” con una cordialidad provinciana, declarándose “a sus gratísimas órdenes” y ofreciendo incluso la posibilidad de llamarla por teléfono para “consultas rápidas”, aunque para recetas completas, la carta seguía siendo el medio preferido. Esta cercanía y disposición a guiar a su público consolidaron su estatus como una figura de referencia en los hogares.

¿Qué es el libro de doña Petrona?
Desde su primera edición en 1934, El Libro de Doña Petrona es un clásico en todos los hogares de la Argentina. Traducido a ocho idiomas y con un récord de ventas que alcanza los 3.000.000 de ejemplares en todo el mundo, la obra trascendió el ámbito de la gastronomía para convertirse en un documento de interés histórico y antropológico.

Innovación y Adaptación: La Visión de una Pionera Culinaria

La carrera de Doña Petrona no solo fue un reflejo de la evolución de los medios de comunicación, sino también de las transformaciones en la cocina argentina y los hábitos de consumo. Fue una maestra en la adaptación, incorporando a sus clases y programas las últimas novedades tecnológicas. Desde la heladera eléctrica hasta la olla a presión, ella las adoptó y las hizo accesibles para el ama de casa promedio. Su visión trascendía la simple receta; era una educadora que empoderaba a las mujeres para que dominaran las herramientas de la modernidad en sus cocinas.

Incluso cuando los “tiempos light” comenzaron a cuestionar las generosas cantidades de manteca y huevo en sus preparaciones, Doña Petrona demostró su flexibilidad. En la década de 1970, publicó “Coma bien y adelgace” junto al Dr. Alberto Cormillot, adaptándose a las nuevas tendencias de salud y bienestar sin abandonar su esencia. Este paso mostró su capacidad para mantenerse relevante en un mundo en constante cambio, demostrando que su legado no era estático, sino dinámico.

Después de alejarse de la televisión, Doña Petrona continuó impartiendo clases en su cocina-taller de Barrio Norte, manteniendo viva la llama de su pasión y su conexión con el público. Su vida personal también tenía sus particularidades, como la costumbre diaria de tomar whisky y comer los “ajíes de la mala palabra”, anécdotas que solo reforzaban su carácter único y entrañable. Sus últimos años los vivió al cuidado de Juanita Bordoy, su leal asistente, lo que subraya la profunda relación que se forjó entre ellas, una muestra más de la dedicación y el compromiso que rodeaban a Doña Petrona.

El Legado y el Mito de Doña Petrona: Más Allá de las Recetas

El mito de Doña Petrona se construyó a lo largo de décadas, no solo por su habilidad para cocinar, sino por su extraordinaria capacidad para emprender y transformarse en un personaje. La socióloga Andrea Matallana, en su investigación “Delicias y sabores”, la reivindica como una pujante emprendedora del siglo XX, afirmando que “no creó una empresa, ella misma era su empresa”. Matallana destaca cómo Petrona “comenzó a crear su mito en vida”, tejiendo una narrativa personal de superación: una mujer que no sabía cocinar pero tuvo que hacerlo para ganarse la vida, que no sabía trabajar pero sostuvo su hogar, una verdadera “madre coraje”.

Su figura es tan central en la historia argentina que ha sido objeto de estudio académico. Rebekah Pike, de la Universidad de Michigan, en su tesis “La creación de una mesa común: Doña Petrona, la mujer y la alimentación en Argentina del siglo XX”, analiza cómo la cocinera acompañó la historia y la modernización del país. Pike señala que Doña Petrona supo adaptarse a los diferentes contextos sociales y económicos: desde las demostraciones para la “gente bien” en los años 20, donde se separaba a las señoras de sus cocineras (no es lo mismo cocinar por placer que por necesidad), hasta su discurso de ahorro y economía durante el peronismo. Su habilidad para aumentar su audiencia y mantener su relevancia a través de las crisis económicas es una prueba de su genio.

El mito de Doña Petrona sigue vivo y se resignifica constantemente. En 2010, Narda Lepes actualizó sus recetas en un programa de El Gourmet. Un museo se armó con su legado, exhibiendo desde delantales hasta utensilios como una “pastalinda” de madera. En 2019, se publicó “Doña Petrona inédita”, un libro con recetas desconocidas hasta entonces, a instancias de su nieta. Incluso el genial Alfredo Arias recreó sus tortas en la muestra “Patria Petrona” en la Fundación Proa. Todo esto demuestra que su influencia va mucho más allá de la cocina, permeando la cultura, el arte y la academia, consolidándola como una figura trascendental.

La Influencia de Doña Petrona en la Gastronomía Argentina

La cocina argentina, tal como la conocemos hoy, es un crisol de influencias criollas, nativas y europeas. Antes de la masificación de los medios y la profesionalización de la gastronomía, las recetas se transmitían de generación en generación, o a través de recetarios más limitados. Doña Petrona cambió este paradigma. Ella fue una de las primeras en llevar la cocina a los medios masivos, democratizando el acceso al conocimiento culinario y elevando el estatus del ama de casa.

Su libro, “El Gran Libro de Cocina”, no solo contenía recetas, sino que era un compendio de técnicas, consejos y trucos que formaron a millones de cocineros aficionados. Su énfasis en las cantidades correctas (“125 gramos es la mitad de un cuarto litro”) y en la visualización de los resultados (“ven, tiene que quedar así”) sentó un precedente para la enseñanza culinaria. Ella no solo compartía recetas, sino que enseñaba a pensar como una cocinera, a entender los procesos y a resolver problemas en la cocina.

Comparada con otros grandes nombres de la gastronomía argentina, como Gato Dumas, Blanca Cotta o Choly Berreteaga, Doña Petrona se distingue por ser la pionera en la masificación. Si bien Gato Dumas fue un chef de alta cocina y un formador de profesionales, y Blanca Cotta y Choly Berreteaga fueron figuras televisivas queridas, Petrona fue la matriarca que sentó las bases para la popularización de la cocina como espectáculo y como habilidad accesible para todos. Su figura es el eslabón entre la cocina tradicional de hogar y la modernidad culinaria.

Tabla Comparativa: Doña Petrona y su Impacto en Distintas Plataformas

A continuación, exploramos cómo Doña Petrona utilizó y dominó los diferentes medios de comunicación para construir su imperio y difundir su conocimiento culinario:

Medio de ComunicaciónPeríodo de Actividad PrincipalImpacto y Contribución
Revista “El Hogar”Años 20-30Publicación de recetas de sus demostraciones. Primer contacto masivo con la cocina escrita y visual.
Radio (Radio Argentina, Excelsior, El Mundo)Años 30-50 (25 años en El Mundo)Programas diarios con recetas y consejos. Su voz se volvió familiar en los hogares, creando una conexión íntima y directa con las amas de casa.
Televisión (Canal 7, “Buenas tardes, mucho gusto”)Años 50-70 (22 años en “Buenas tardes, mucho gusto”)Masificación de su imagen y demostraciones en vivo. Introdujo nuevas tecnologías (batidora eléctrica) y productos, consolidándose como ícono popular.
“El Gran Libro de Cocina de Doña Petrona”Desde 1932 (123 ediciones hasta la fecha)El manual de cocina más vendido en Argentina. Recetario exhaustivo y detallado que se convirtió en un pilar en los hogares y un regalo de bodas tradicional.
Clases y ConferenciasA lo largo de su carrera y post-TVEnseñanza práctica y directa en su cocina-taller. Mantenía una conexión personal con sus alumnas, profundizando su influencia.

Preguntas Frecuentes sobre Doña Petrona

¿Por qué se considera a Doña Petrona un mito?
Doña Petrona es un mito porque trascendió su rol de cocinera para convertirse en un ícono cultural y una figura emprendedora que construyó su propia marca. Su historia de superación, su capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías y medios de comunicación, y el éxito sin precedentes de su libro, la elevaron a un estatus legendario en la sociedad argentina, simbolizando la modernización del hogar y el empoderamiento femenino a través de la cocina.
¿Cuál fue el libro más vendido de Doña Petrona?
El libro más vendido de Doña Petrona es “El Gran Libro de Cocina de Doña Petrona”, publicado por primera vez en 1932. Con más de 800 páginas y 3.000 recetas, ha vendido más de 3 millones de ejemplares y ha tenido más de 123 ediciones, convirtiéndose en un fenómeno editorial que, según la tradición popular, superó en ventas a la Biblia en Argentina.
¿Cómo influyó Doña Petrona en la cocina argentina?
Doña Petrona influyó profundamente en la cocina argentina al masificar el conocimiento culinario y popularizar el uso de nuevas tecnologías y productos (como las cocinas a gas, batidoras eléctricas, caldos en cubitos). Su estilo de enseñanza claro y detallado en radio y televisión, y a través de su libro, democratizó el acceso a las recetas y técnicas, transformando el rol del ama de casa y modernizando las costumbres culinarias del país.
¿Doña Petrona realmente no sabía cocinar al principio?
Según el relato de su vida, Doña Petrona aprendió a cocinar no por gusto, sino por necesidad para salir de la pobreza. Sus primeras incursiones en la cocina fueron guiadas por su madre, Clementina, lo que sugiere que no nació con un don innato, sino que desarrolló sus habilidades a partir de la práctica y la formación posterior con chefs profesionales.
¿Cuál fue la relación entre Doña Petrona y Juanita?
Juanita Bordoy fue la inseparable asistente de Doña Petrona durante muchos años, tanto en sus programas de televisión como en su vida personal. Su relación era de profunda lealtad y compañerismo. Juanita, de carácter discreto y silencioso en pantalla, era fundamental en las demostraciones de Petrona y, según allegados, fue quien la cuidó en sus últimos años y manejaba su hogar, lo que indica un vínculo que trascendía lo profesional.

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