17/11/2025
En el vasto panorama de la literatura y el teatro latinoamericano, pocas obras han logrado la resonancia y el impacto cultural de 'La Nona' de Roberto Cossa. Esta pieza no es solo una obra de teatro; es un espejo incisivo de una realidad social y política compleja, envuelta en un manto de simbolismo que le permitió trascender las barreras de la censura. Su singularidad radica en la forma en que entrelaza la comedia con la tragedia, ofreciendo una visión profunda y a menudo dolorosa de la condición humana y los avatares de una sociedad en crisis.

La historia de 'La Nona' se centra en una familia de clase media baja, sumida en una espiral de decadencia económica y moral, cuyo epicentro es una anciana centenaria, la Nona, una inmigrante italiana con un apetito insaciable que consume no solo la comida, sino también los recursos y la esperanza de quienes la rodean. La obra se erige como un pilar fundamental del Neogrotesco Criollo, un género que fusiona elementos del grotesco con características propias de la idiosincrasia y el contexto social argentino. Lo que distingue a 'La Nona' es su habilidad para presentar una crítica social contundente sin caer en la obviedad, utilizando la metáfora y el humor negro como herramientas para sortear la represión y la vigilancia de una época oscura. Su éxito en las representaciones teatrales es testimonio de la profunda conexión que estableció con el público, que supo leer entre líneas el mensaje subyacente.
El Estreno en Tiempos de Oscuridad: La Dictadura Militar Argentina
'La Nona' fue estrenada en 1977, un año que no es un mero dato en la cronología de la obra, sino una clave fundamental para su comprensión. Argentina se encontraba en plena dictadura militar, un período marcado por la represión, la censura y la violación sistemática de los derechos humanos. En este contexto opresivo, la libertad de expresión era un lujo que podía costar la vida. Roberto Cossa, un autor con claras convicciones socialistas y admirador de la Revolución Cubana, no podía manifestar sus críticas directamente. Su genio residió en la capacidad de tejer una narrativa que, a primera vista, parecía una comedia familiar, pero que en su núcleo albergaba una poderosa denuncia social y política.
La necesidad de emplear símbolos y metáforas se convirtió en una estrategia de supervivencia para el arte en aquel entonces. Cossa, consciente de los riesgos, disfrazó su ideología y su visión crítica de la realidad argentina. La decadencia de la familia de la Nona, que se ve obligada a vender sus bienes y a degradarse moralmente para satisfacer el insaciable apetito de la anciana, es una clara alegoría de la Argentina de la época, un país que, según la visión del autor, estaba siendo devorado por un poder absoluto y desmedido. La Nona misma, con su voracidad imparable y su incapacidad de morir, simboliza ese poder omnímodo: el sistema, el gobierno o una élite social que consume los recursos y la vitalidad de la nación, dejando a su pueblo sumido en la miseria y la desesperación.
El escenario de la obra, una casa típica de clase media baja, un conventillo con su patio central y múltiples habitaciones, refuerza esta metáfora. Es un espacio que, si bien evoca la calidez del hogar, se convierte progresivamente en una prisión, un reflejo del encierro y la asfixia que sentía gran parte de la sociedad argentina bajo el régimen. La estructura de la obra, que transita de una primera parte cómica a una segunda parte de desarrollo trágico, subraya la progresión de la crisis, desde el absurdo inicial hasta la inevitable catástrofe.
Personajes y su Simbolismo en la Decadencia Familiar
Los personajes de 'La Nona' no son meros individuos; son arquetipos que encarnan diferentes facetas de la sociedad argentina frente a la adversidad. Cada uno de ellos reacciona de una manera particular ante la presencia devoradora de la Nona, revelando así las distintas formas de resistencia, adaptación o claudicación frente al poder opresor.

- La Nona: Es el eje central de la obra y el motor de la tragedia. Su insaciable apetito no es solo una característica física; es una metáfora de un poder que consume sin límite, sin conciencia y sin fin. Representa la inercia de un sistema que, a pesar de su vejez y obsolescencia, se mantiene vivo y drenando la vitalidad de todo a su alrededor. Su presencia es una carga que la familia no puede sacudirse, simbolizando la dificultad de liberarse de estructuras de poder arraigadas.
- Carmelo: El hijo de la Nona y hermano de Chicho, Carmelo es el pilar de la familia, el trabajador honesto que intenta mantener a flote la economía del hogar. Representa la clase trabajadora que lucha con dignidad, pero que se ve superada por las circunstancias adversas y el peso de una carga inmanejable. Su esfuerzo es un grito silencioso contra la injusticia, aunque finalmente insuficiente.
- Chicho: Es el contrapunto de Carmelo. Vago, oportunista y desesperado, Chicho personifica la resignación y la decadencia moral. Sus ideas disparatadas para deshacerse de la Nona, aunque cómicas en su absurdo, revelan la desesperación y la falta de escrúpulos a la que se puede llegar cuando la presión es insoportable. Él encarna la parte de la sociedad que busca atajos o soluciones extremas, a menudo inmorales, para escapar de una realidad insostenible.
- Don Francisco: El dueño del kiosco del barrio, es otro de los personajes que caen bajo la influencia destructiva de la Nona. Su matrimonio forzado con la anciana, motivado por la esperanza de salvar a la familia y, paradójicamente, a sí mismo, se convierte en su ruina. Simboliza a aquellos que, en su ingenuidad o desesperación, se asocian con el poder, solo para ser consumidos por él. Su deterioro físico y mental tras la unión con la Nona es una cruda representación de los estragos que causa la cercanía con el poder devorador.
- Marta: Hija de María y Carmelo, Marta es una joven que, para contribuir a la economía familiar, se prostituye, aunque lo disfraza diciendo que trabaja en una farmacia. Su personaje ilustra la degradación moral y la pérdida de la inocencia a la que la necesidad extrema puede llevar. Representa la juventud forzada a sacrificar su dignidad en un intento desesperado por la supervivencia.
- María: Esposa de Carmelo y ama de casa, María es la única sobreviviente de la tragedia familiar. Su rol es el de la matrona que, a pesar de todo, persiste. Su supervivencia final es ambigua; ¿es un signo de esperanza o de la soledad que queda tras la devastación? Ella representa la resiliencia, pero también el coste humano de la lucha contra un poder implacable.
La interacción entre estos personajes y su paulatina desintegración moral y económica bajo el peso de la Nona es el corazón de la obra. Cada intento de la familia por deshacerse de la anciana fracasa estrepitosamente, lo que subraya la idea de que el poder que representa la Nona es casi invencible, una fuerza que no puede ser derrotada por los esfuerzos individuales o por soluciones improvisadas.
La Trágica Espiral de Decadencia
El destino de la familia de la Nona es una crónica de una decadencia anunciada, una espiral descendente que se acelera con cada intento fallido de librarse de la carga. La situación económica de la familia empeora drásticamente, llevándolos a vender sus posesiones, a contraer deudas y a recurrir a medidas cada vez más desesperadas y moralmente cuestionables. La Nona, ajena a todo, sigue comiendo y creciendo en su voracidad, como una enfermedad que consume al huésped.
El clímax de esta degradación se observa con el personaje de Don Francisco. Después de su matrimonio con la Nona, su kiosco, su fuente de sustento y símbolo de su pequeña independencia, es arrasado por el apetito insaciable de la anciana. Don Francisco no solo pierde su negocio, sino que también sufre un deterioro físico y mental acelerado, quedando inválido y envejeciendo prematuramente. Este episodio es particularmente cruel, ya que muestra cómo el poder devorador no solo consume bienes materiales, sino también la salud, la dignidad y la vida misma de las personas.
La respuesta de Chicho ante la ruina de Don Francisco es un ejemplo escalofriante de la absoluta desmoralización de la familia. Lejos de sentir compasión, Chicho ve una nueva oportunidad para explotar la situación, sugiriendo que Don Francisco, ahora inválido, sea enviado a la calle a pedir limosna. Esta acción marca el punto más bajo en la ética de los personajes, evidenciando cómo la desesperación y la presencia opresiva de la Nona han corrompido hasta los últimos vestigios de humanidad y empatía.
Preguntas Frecuentes sobre 'La Nona'
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre esta emblemática obra:
¿Qué significa el insaciable apetito de La Nona?
El apetito voraz de La Nona es la metáfora central de la obra. Simboliza un poder absoluto e incontrolable, ya sea el Estado, el sistema económico, o una clase social dominante, que consume los recursos y la vitalidad de la sociedad sin ofrecer nada a cambio. Representa la inercia de estructuras que, aunque obsoletas, persisten y agotan a quienes las sostienen.

¿Por qué la obra pasa de ser cómica a trágica?
La dualidad entre comedia y tragedia es una característica clave del Neogrotesco Criollo y de la propia obra. La primera parte, con los intentos absurdos de la familia por lidiar con la Nona, genera risa por lo inverosímil de la situación. Sin embargo, a medida que la situación empeora y las soluciones se agotan, la comedia da paso a una cruda realidad de miseria y degradación moral, transformándose en una tragedia que refleja la desesperación de la sociedad.
¿Cómo se relaciona 'La Nona' con la dictadura argentina de 1977?
El estreno de 'La Nona' en 1977, en plena dictadura militar, es fundamental. La obra utiliza la alegoría de la Nona y la familia en decadencia para criticar el régimen opresor. La Nona representa el poder dictatorial que consume al país, y la familia simboliza al pueblo argentino que sufre las consecuencias. El uso de metáforas permitió a Cossa expresar su crítica sin ser directamente censurado, una técnica común en el arte durante períodos de represión.
¿Qué representa el personaje de María, la única sobreviviente?
María es la esposa de Carmelo y la única que queda al final de la obra. Su supervivencia es ambigua. Puede representar la tenacidad del pueblo argentino para seguir adelante a pesar de las adversidades extremas, o la soledad y el vacío que quedan después de una devastación. Su figura simboliza la resistencia pasiva y la resiliencia en un contexto de colapso total.
¿Es 'La Nona' una obra optimista o pesimista?
'La Nona' es predominantemente pesimista en su visión de la sociedad bajo un poder devorador. Muestra la degradación moral y económica de una familia hasta sus últimas consecuencias, con la Nona como una fuerza imparable. Aunque hay destellos de humor, el desenlace es trágico, sugiriendo que, sin un cambio fundamental, la decadencia es inevitable. Sin embargo, el hecho de que la obra lograra ser representada y entendida por el público podría interpretarse como un sutil mensaje de esperanza en la capacidad del arte para denunciar y generar conciencia.
El Legado Imperecedero de 'La Nona'
'La Nona' de Roberto Cossa trasciende la anécdota familiar para convertirse en una profunda reflexión sobre el poder, la decadencia social y la supervivencia en tiempos de crisis. Su ingenioso uso de la alegoría y el Neogrotesco le permitió sortear la censura de una de las épocas más oscuras de Argentina, convirtiéndola en una obra de resistencia cultural. Años después de su estreno, sigue siendo relevante, no solo como un testimonio de una época pasada, sino como una advertencia universal sobre los peligros de un poder descontrolado y la fragilidad de la condición humana frente a la adversidad. La Nona, con su apetito insaciable, permanece como un recordatorio vívido de lo que sucede cuando una sociedad permite que una fuerza devoradora consuma su esencia y su futuro.
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