23/12/2024
El poema Setenta balcones y ninguna flor es, sin duda, una de esas piezas literarias que, con su melancolía y su profunda observación, se ha grabado en el imaginario colectivo de varias generaciones. Escrito por el célebre poeta argentino Baldomero Fernández Moreno, este soneto no solo nos invita a reflexionar sobre la ausencia de vida y color en un espacio que debería ser vibrante, sino que también nos sumerge en el misterio de su propia génesis. ¿Qué edificio inspiró tan evocadora imagen? ¿Fue una observación real o pura fantasía poética? Acompáñanos en este recorrido para desentrañar los secretos detrás de los setenta balcones y su peculiar falta de flores, y cómo este poema se entrelaza con la vida y obra de uno de los grandes poetas de Buenos Aires.

Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?
La piedra desnuda de tristeza agobia
¡dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?
¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?
Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave…
¡Setenta balcones y ninguna flor!
- Baldomero Fernández Moreno: El Poeta Caminante de Buenos Aires
- El Misterio de los Setenta Balcones: Desentrañando la Inspiración
- Un Estilo que Miró la Realidad: La Poesía Sencillista de Fernández Moreno
- Buenos Aires y sus Poemas: Un Recorrido por Otros Escenarios
- Preguntas Frecuentes sobre "Setenta Balcones y Ninguna Flor"
- De la Melancolía a la Belleza: Flores para Balcones que Inspirarían Alegría
Baldomero Fernández Moreno: El Poeta Caminante de Buenos Aires
Baldomero Fernández Moreno (1886-1950) fue mucho más que el autor de un poema icónico. Nacido en San Telmo y fallecido en Flores, su vida fue un constante ir y venir, una búsqueda de inspiración tanto en la pampa argentina como en las bulliciosas calles de la capital. Estudió medicina y ejerció la profesión, incluso como médico rural, pero su verdadera vocación residía en las letras.
Se lo conoce como el «poeta caminante» porque su obra está intrínsecamente ligada a sus recorridos por Buenos Aires. Fue un pionero de la poesía urbana argentina, capturando la esencia de la ciudad en sus versos. Su libro Ciudad, publicado en 1917 y dedicado “A las calles de Buenos Aires, que tanto recorrió y poetizó”, es un testimonio de esta profunda conexión. Jorge Luis Borges, al referirse a sus inicios, destacó un acto que en 1915 era insólito: “Fernández Moreno había mirado a su alrededor”. Esta capacidad de observar y poetizar lo cotidiano, lo que otros pasaban por alto, fue su sello distintivo.
Desde la vibrante vida de los tranvías en “Barrio característico” hasta la enigmática seducción de “La calle”, sus poemas pintaban un fresco de la Buenos Aires de principios del siglo XX. Pero su mirada no se limitaba a lo urbano; también supo evocar la vida de campo que, como médico rural, conoció a fondo antes de instalarse definitivamente en Buenos Aires en 1924, dispuesto a ser “pobre para siempre pero en paz con mi conciencia”.
El Misterio de los Setenta Balcones: Desentrañando la Inspiración
La pregunta sobre dónde se encontraba el edificio que inspiró Setenta balcones y ninguna flor ha generado un sinfín de mitos y leyendas urbanas a lo largo de los años. La versión más extendida, y la que aún hoy persiste en el imaginario popular y en algunas guías turísticas, señala a una imponente construcción en la esquina de las Avenidas Corrientes y Pueyrredón, en el barrio de Balvanera. Este edificio, atribuido a los arquitectos G. Mallet y J. Durant y construido alrededor de 1908, con sus innumerables balcones, se convirtió en el candidato ideal para muchos.

Sin embargo, la verdad, según el propio Baldomero Fernández Moreno, era otra. Poco antes de su fallecimiento, en 1949, al recibir el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), el poeta se refirió con pesar a la persistente fama de este soneto por encima de toda su vasta obra. En ese discurso, reveló que el edificio original de los “setenta balcones, ni uno más, ni uno menos”, se ubicaba en el entonces conocido como Paseo de Julio, la actual Avenida del Libertador, cerca de la Avenida Callao. Añadió que los había contado “en una noche espumosa, junto con el poeta español Pedro Herreros, desde un banco de piedra”.
Esta revelación desmintió el mito del edificio de Balvanera. La nieta del poeta, Inés Fernández Moreno, también ha corroborado esta versión: "El edificio en que se inspiró estaba en la entonces avenida Alem (parte de la actual Avenida del Libertador) frente a lo que era el Parque Japonés, que hoy ocupa parte de los predios ferroviarios de Retiro. Pero ya no existe".
A pesar de la verdad revelada por el autor y su familia, la creencia popular en el edificio de Balvanera como la musa del poema demuestra el poder de los mitos en una ciudad como Buenos Aires, que parece disfrutar de conservar sus propias leyendas.
Comparativa de los Edificios Asociados al Poema
| Edificio | Ubicación | Estado Actual | Relación con el Poema |
|---|---|---|---|
| Mito Popular (Caja Internacional Mutual de Pensiones) | Av. Corrientes y Pueyrredón, Balvanera | Existe y es un ícono popular | Popularmente asociado, pero desmentido por el autor. |
| Versión del Autor (Baldomero Fernández Moreno) | Antiguo Paseo de Julio (hoy Av. del Libertador, cerca de Callao) | No existe (demolido) | La verdadera inspiración, según el propio poeta. |
| Confirmación Nieta (Inés Fernández Moreno) | Av. Alem (hoy Av. del Libertador, zona Retiro, frente a ex Parque Japonés) | No existe (demolido) | Corrobora la versión del autor, especifica la zona. |
Un Estilo que Miró la Realidad: La Poesía Sencillista de Fernández Moreno
La obra de Baldomero Fernández Moreno se enmarca en lo que se conoce como poesía «sencillista». Este estilo se caracteriza por el empleo de una lírica llana y realista, que se aleja de las complejidades eruditas o las profundizaciones abstractas. El poeta observaba y apreciaba la realidad en las cosas cotidianas y sencillas, utilizando un lenguaje accesible y directo. Su poesía era un reflejo de la vida misma, sin artificios ni grandes pretensiones, pero cargada de una profunda sensibilidad.
Su talento fue reconocido por sus pares. En 1931, formó parte de la primera comisión directiva de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), presidida por Leopoldo Lugones e integrada por figuras de la talla de Jorge Luis Borges, Horacio Quiroga y Ezequiel Martínez Estrada. En 1938, obtuvo el Primer Premio Nacional de Poesía, un reconocimiento a su trayectoria y a la originalidad de su voz.

A pesar de estos honores, el poeta sentía el peso de la popularidad de Setenta balcones y ninguna flor. En su discurso de agradecimiento en la SADE en 1949, expresó con pesar que este soneto siempre se destacaba de su obra, eclipsando los tantos otros versos que había escrito. “Todo se pierde, se escabulle, se evapora”, reflexionó, dejando entrever una cierta melancolía por cómo una única pieza podía opacar el conjunto de una vida dedicada a la poesía.
Buenos Aires y sus Poemas: Un Recorrido por Otros Escenarios
La ciudad de Buenos Aires fue una musa inagotable para Baldomero Fernández Moreno, mucho más allá de los famosos balcones. Sus versos recorrieron y eternizaron otros rincones emblemáticos, dotándolos de una nueva dimensión poética:
- Parque Lezama: “He ido a ver el parque de Lezama / en el atardecer de un día cualquiera, / y me he encontrado uno diferente / al que por tantos años conociera”, nos dice en sus primeros versos, mostrando su capacidad de ver lo familiar con ojos renovados.
- El Congreso: En “Tráfago”, el poeta se detiene frente al imponente edificio del Congreso, pero su mente y corazón viajan lejos, a la vida de campo que alguna vez dejó: “Me he detenido enfrente del Congreso, / y en medio del urbano torbellino, / he soñado un rústico camino / y me he sentido el corazón opreso.” Una tranquera floja, un monte espeso, el girar perezoso de un molino… un contraste que revela su alma dividida entre la urbe y sus raíces rurales.
- Viejo Café Tortoni: Este histórico café, punto de encuentro de intelectuales y artistas, también fue objeto de su pluma, plasmando la atmósfera bohemia y las tertulias que allí tenían lugar.
- El Obelisco: El monumento más representativo de Buenos Aires lleva grabados en su base sur los versos de Fernández Moreno, un tributo permanente a su conexión con la ciudad: “¿Donde tenía la ciudad guardada / esta espada de plata refulgente / desenvainada repentinamente / y a los cielos azules asestada?” Un poema que eleva el Obelisco de simple estructura a símbolo de aspiración y de la propia identidad porteña.
Estos ejemplos demuestran que, si bien Setenta balcones y ninguna flor es su poema más conocido, la obra de Fernández Moreno es un vasto tapiz de observaciones, sentimientos y paisajes, que en conjunto ofrecen un retrato íntimo y profundo de la Argentina de su tiempo, y de Buenos Aires en particular.
Preguntas Frecuentes sobre "Setenta Balcones y Ninguna Flor"
Aquí respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este célebre poema y su autor:
- ¿Quién escribió "Setenta balcones y ninguna flor"?
Fue escrito por Baldomero Fernández Moreno, un destacado poeta argentino nacido en 1886 y fallecido en 1950. - ¿Cuál fue la inspiración original del poema?
Según el propio autor, el poema se inspiró en un edificio que ya no existe, ubicado en lo que entonces era el Paseo de Julio (actual Avenida del Libertador), cerca de la Avenida Callao, en Buenos Aires. Él mismo contó los balcones en una noche junto a otro poeta. - ¿Dónde se creía popularmente que estaba el edificio de los setenta balcones?
Durante mucho tiempo, y aún hoy en el imaginario popular, se asoció la inspiración del poema a un edificio en la esquina de las Avenidas Corrientes y Pueyrredón, en el barrio de Balvanera, Buenos Aires. Sin embargo, esta versión fue desmentida por el autor y su nieta. - ¿Qué estilo de poesía cultivaba Baldomero Fernández Moreno?
Se le asocia con el estilo "sencillista", caracterizado por una lírica llana, realista y directa, que observa y poetiza lo cotidiano y sencillo, sin recurrir a artificios eruditos o complejidades abstractas. - ¿Por qué es tan famoso este poema?
Su fama radica en su capacidad de evocar una imagen poderosa y melancólica de la ausencia de vida y color, combinada con un lenguaje accesible y una musicalidad que lo hace memorable. Además, la persistencia del mito sobre su origen ha contribuido a mantenerlo vigente en la cultura popular.
De la Melancolía a la Belleza: Flores para Balcones que Inspirarían Alegría
El poema de Baldomero Fernández Moreno nos confronta con la imagen de una casa con muchos balcones, pero sin una sola flor, un símbolo de la ausencia de vida, color y, quizás, alegría. Si el poeta viviera hoy y visitara nuestros hogares, ¿qué flores le gustaría ver adornando esos espacios? Un balcón florido es un oasis personal, un reflejo de nuestra personalidad y un lugar de deleite que sin duda calmará nuestro espíritu. Aquí te presentamos algunas de las mejores flores para transformar cualquier balcón en un jardín vibrante, alejando para siempre la melancolía de los "setenta balcones y ninguna flor".
Las Mejores Flores para Balcones Vivos y Coloridos
| Flor | Exposición Solar Ideal | Riego Recomendado | Características Destacadas |
|---|---|---|---|
| Petunias | Soleada | Frecuente en verano | Crecen rápido, diversos colores (morado, blanco, rosa, rojo), pocos cuidados. |
| Geranios | Mucho sol | Un par de veces por semana en verano | Muy aromáticas, fácil cultivo, se benefician de abono para flor. |
| Begonias | Sombra o semisombra | Tierra húmeda y fértil | Hermosas flores (rojo, rosa, naranja, blanco) y follaje atractivo, ideales para macetas colgantes. |
| Lobelia | Pleno sol o sombra parcial | Suelo húmedo | Grandes pétalos azules (también blanco, rosa), bajo mantenimiento, induce nueva floración con poda. |
| Pensamientos | Bien soleada | Moderado, suelo fértil | Variadísimo colorido, de las primeras en florecer en primavera, aptas para macetas y cestas. |
| Impatiens | Sombra | Suelo rico, húmedo pero bien drenado | Prosperan en ambientes sombreados, flores coloridas. |
| Crisantemo | Mucho sol | Frecuente | Segunda flor más cultivada, gran variedad de especies adaptadas a diversos climas. |
| Claveles y Clavellinas | Pleno sol | Moderado | Muy aromáticas, ocupan poco espacio, gran número de flores en colores variados. |
| Fucsia (Pendientes de la Reina) | Luminoso (sin sol directo) | Suelo muy fértil y húmedo | Llamativa flor colgante, colores intensos (rosa, púrpura, blanco, rojo), muy decorativa. |
| Zinnia (Rosa Mística) | Pleno sol | Moderado, cuando el sustrato se seca | Conocida por atraer mariposas, estructura de pétalos simple o doble, gran variedad de colorido. |
Cada una de estas especies ofrece una oportunidad única para llenar de vida y color esos setenta balcones (o los que tengas) y transformar tu espacio exterior en un deleite para los sentidos. De esta manera, el espíritu de la poesía de Baldomero Fernández Moreno, que lamentaba la ausencia, puede inspirarnos a crear una realidad florecida y vibrante, celebrando la belleza en lo cotidiano y sencillo, tal como él mismo nos enseñó a hacer.
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