¿Qué es más rápido leer o escuchar?

Leer vs. Escuchar: ¿Cuenta un Audiolibro como Lectura?

05/03/2023

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En el vibrante universo de la literatura, pocas preguntas han generado tanto debate y pasión en los últimos tiempos como la que rodea a los audiolibros: ¿Escuchar una historia equivale a leer un libro? Esta cuestión, que resonó con fuerza cuando le fue planteada a Juanito Libritos, reconocido profesor y ‘booktuber’, es el epicentro de una discusión que trasciende el mero formato y ahonda en la esencia misma de la experiencia literaria.

¿Es lo mismo leer un libro que escucharlo?
Para el escritor y columnista Alberto Olmos, tampoco es lo mismo leer un libro que escucharlo. “Si fuera lo mismo, también lo sería conducir un Fórmula 1 y jugar en la consola a un juego en el que conduces un Fórmula 1”, compara. Señala también algunas dificultades posibles a la hora de reproducir en voz alta algunos recursos de la prosa.

La respuesta, como suele suceder con los temas complejos, no es un simple sí o no. Involucra definiciones académicas, percepciones personales de autores y lectores, y hasta hallazgos neurocientíficos que revelan cómo nuestro cerebro interactúa con la información en sus distintas presentaciones. Acompáñanos en este recorrido para explorar las múltiples facetas de este fascinante debate y descubrir por qué los audiolibros están redefiniendo lo que significa “consumir” una historia en el siglo XXI.

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¿Qué significa "leer" hoy en día?

Para abordar la pregunta central, es fundamental detenerse en la definición de la palabra "leer". La Real Academia Española (RAE) ofrece varias acepciones que alimentan la controversia. Su primera definición, la más tradicional, señala: "Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados". Esta interpretación podría excluir de forma tajante el acto de escuchar un audiolibro, ya que no implica el contacto visual con el texto.

Sin embargo, la RAE también contempla una segunda acepción: "Entender o interpretar un texto de determinado modo". Es en esta segunda definición donde los defensores de los audiolibros encuentran un sólido argumento. Si el objetivo final de la lectura es la comprensión y la interpretación de una narrativa, ¿importa el canal por el cual se accede a ella? Desde esta perspectiva, escuchar una historia narrada profesionalmente encajaría perfectamente en la definición de "entender o interpretar un texto".

La Fundéu, por su parte, ha intervenido en el debate proponiendo una distinción terminológica. Sugiere que, para quien consume audiolibros, el término adecuado no sería simplemente "lector", sino "audiolector" o "lector de audiolibros". Esta propuesta busca reconocer las particularidades del formato sin deslegitimar la experiencia de asimilación de la historia. Aunque no zanja el debate sobre si "cuenta como leer", sí subraya que existe una diferencia en la modalidad de consumo.

El Auge Imparable de los Audiolibros

Más allá de las definiciones, la realidad es que los audiolibros han dejado de ser una curiosidad para convertirse en una fuerza dominante en la industria editorial. Estados Unidos lidera este mercado, con ventas que superaron los 2.5 millones de dólares en 2017, y un crecimiento sostenido que lo ha llevado a ingresos cercanos a los 3.000 millones de dólares anuales, impulsado en gran medida por gigantes como Audible, el servicio de Amazon.

En España, aunque con un ritmo diferente, el formato también está pisando fuerte. Editoriales de renombre como Penguin Random House, Planeta o Nórdica han incorporado audiolibros a sus catálogos, reconociendo el potencial de este nuevo medio. Storytel, una plataforma clave en el panorama español, reporta una colección de aproximadamente tres mil audiolibros y un dato revelador: el 50% de sus usuarios no había leído un solo libro en papel en el último año, lo que sugiere una expansión del público lector, más que una sustitución.

La inminente llegada de Audible a España con su vasto poder y recursos, amenaza con abrir definitivamente la veda del audiolibro, consolidando su presencia y normalizando su consumo. La visión de Markis Dohle, CEO de Penguin Random House, quien predijo que en "cinco o siete años habrá más audiolibros que libros electrónicos", subraya la magnitud de la transformación que estamos presenciando en el mundo editorial.

¿Misma Experiencia, Diferente Formato? Voces a Favor y en Contra

La perspectiva del "audiolector": Juanito Libritos

Para Juanito Libritos, la experiencia literaria es asombrosamente similar al leer y al escuchar un libro. "Tus sentidos se anulan y surge una historia en tu cabeza. El acceso a la historia es el mismo, solo hay un cambio de tu propia voz por la de otro narrador", explica. Esta visión enfatiza que lo crucial es la inmersión en la trama y los personajes, independientemente de si los ojos recorren las palabras o los oídos las perciben.

¿Cómo leer libros a otros?
Lee libros a otros realizando expresiones de palabras h. Responde adecuadamente a preguntas “dónde” y 36–42 i. Cambia el lenguaje dependiendo del oyente j. Habla por teléfono y espera su turno para responder k. Utiliza palabras para describir cualidades de l. Describe acontecimientos que suceden en el entorno m.

Incluso, Juanito Libritos argumenta que el audiolibro puede ofrecer un "plus" significativo: "las grandiosas habilidades de enormes profesionales del doblaje que usan todas sus herramientas para contarte un cuento". La modulación de la voz, el ritmo, las pausas precisas, son elementos que pueden enriquecer la narración de una manera que la lectura silenciosa no siempre logra. Y no, insiste, no se trata de voces robóticas tipo Loquendo o Siri, sino de interpretaciones artísticas que pueden llevar la historia a un nuevo nivel emocional. De hecho, el profesor relata una experiencia personal impactante: "La primera vez que he llorado en mi vida con un libro ha sido con la locución de ‘El corredor de fondo’ de la recientemente fallecida activista lesbiana Patricia Nell Warren", demostrando el poder emocional del formato.

Visiones desde el Sector Editorial y la Escritura

Las opiniones entre los propios creadores y profesionales del sector son diversas y enriquecedoras. César Pérez Gellida, reconocido autor de novela negra y "multiconsumo" (físico, Kindle, audiolibro), considera que son "dos formas de consumo distintas con sus pros y sus contras". Pérez, quien incluso ha escrito una audioserie original para Storytel (‘Kodiak’), destaca que la forma de narrar influye en la interiorización de la historia. Para él, si solo hay una voz narrativa para todos los personajes, puede "sacarle un poco de la historia", mientras que "si son distintos actores, con distintos registros, hace muchísimo porque tu atención no decae".

En contraste, el escritor y columnista Alberto Olmos sostiene una postura más conservadora: "Si fuera lo mismo, también lo sería conducir un Fórmula 1 y jugar en la consola a un juego en el que conduces un Fórmula 1". Olmos pone de manifiesto las limitaciones del formato auditivo para replicar ciertos recursos de la prosa escrita, como la ausencia de signos de puntuación en obras como ‘Los santos inocentes’ de Delibes, o la inclusión de fotos o dibujos en algunas novelas. Estas particularidades del texto impreso son difíciles, si no imposibles, de traducir fielmente al formato de audio.

Lector vs. Audiolector: El Debate Terminológico

El dilema sobre cómo llamar a quien consume audiolibros sigue abierto y genera múltiples puntos de vista. Juanito Libritos tiene una posición clara: consumir un audiolibro cuenta como lectura. Para él, la clave está en la comprensión de la historia. "Todos nos hemos leído ‘Los tres cerditos’. Puede que nunca hayas leído tú específicamente la historia original pero por supuesto que todos lo hemos leído", argumenta. La tradición oral, con sus elementos narrativos como aspavientos y distintas voces, ha sido históricamente una forma de acceder a los cuentos y entenderlos, y los audiolibros, en cierto modo, recuperan esa esencia.

Álex Gibelalde, country manager de Storytel en España, coincide con el profesor, afirmando que un consumidor de audiolibros "debe considerarse lector" porque "lo que se consume son libros". Desde esta perspectiva, el contenido (el libro) prevalece sobre el medio (el audio).

Sin embargo, César Pérez Gellida disiente. Aunque disfruta del formato, no lo cataloga como lectura en el sentido tradicional. "No sé si habría que buscarle un término específico, pero lectura como tal no existe", afirma, incluso bromeando con la idea de un "audiooyente". Alberto Olmos refuerza esta necesidad de una nueva palabra. Para él, la lectura no se define solo por "asistir a una historia", sino por el "aislamiento que eliges para ti", sugiriendo que la concentración y el modo de interacción son distintos y requieren una denominación propia.

La Ciencia Detrás de la Experiencia: Leer vs. Escuchar

¿Cómo Responde Nuestro Cerebro?

Para desentrañar las verdaderas diferencias entre leer y escuchar, la neurociencia ofrece valiosos datos. La Dra. Kristen Willeumier, una autoridad en la materia, señala que la lectura requiere un procesamiento cognitivo de alto nivel. Implica la integración de la información escrita con la comprensión del lenguaje, activando predominantemente el hemisferio izquierdo del cerebro, en áreas asociadas con el procesamiento lingüístico. La práctica constante de la lectura fortalece la capacidad de comunicación, mejora el vocabulario, el razonamiento, la concentración y las habilidades de pensamiento crítico, además de optimizar la conectividad de la red cerebral.

La Dra. Willeumier aclara que, tanto al leer como al escuchar, el cerebro procesa información vinculada a la comprensión de historias, trabajando para conectar las piezas de la trama y anticipar los acontecimientos. No obstante, la activación cerebral se diferencia: mientras la lectura activa principalmente el hemisferio izquierdo, la escucha de un audiolibro activa ambos hemisferios para procesar el habla y la audición.

Curiosamente, escuchar un audiolibro puede propiciar el desarrollo de una mayor empatía al percibir las emociones en la voz del narrador. Esto, a su vez, puede intensificar las imágenes mentales y la inmersión en la narrativa, llevando a un procesamiento más profundo de la misma. Sin embargo, en términos de retención de información, la Dra. Willeumier sugiere que la lectura tradicional sigue siendo una mejor opción, posiblemente porque permite al lector pausar, releer y procesar la información a su propio ritmo.

¿Qué es más rápido leer o escuchar?
¿Es más rápido leer o escuchar en el proceso de aprendizaje? Hay un elemento final y esencial en este debate que se ha demostrado definitivamente: leer es más rápido que escuchar. Descodificar el contenido auditivo lleva más tiempo que descodificar el contenido escrito.

En conclusión, tanto los audiolibros como los libros impresos activan el cerebro y contribuyen a la comprensión de historias. La complejidad de la trama y el contenido de la información son, en última instancia, los factores que determinan el nivel de procesamiento cognitivo requerido, independientemente del formato.

Tabla Comparativa: Lectura Tradicional vs. Audiolibro

CaracterísticaLectura TradicionalAudiolibro
Activación CerebralPrincipalmente hemisferio izquierdo (lenguaje, lógica).Ambos hemisferios (habla, escucha, emoción).
Retención de InformaciónGeneralmente superior; facilita la relectura y el estudio.Puede ser menor sin la posibilidad de volver atrás fácilmente.
Desarrollo de EmpatíaDepende de la interpretación personal del texto y el tono.Potenciada por la voz y entonación del narrador.
Concentración RequeridaAlta; a menudo exige un ambiente de "aislamiento".Atención necesaria, pero permite otras actividades simultáneas.
Flexibilidad de UsoRequiere atención visual exclusiva y un espacio dedicado.Permite multitarea (conducir, hacer ejercicio, tareas domésticas).
Recursos NarrativosIncluye puntuación, diseño de página, imágenes, tipografía.Se basa en la locución, entonación, efectos de sonido (en algunos casos).
Acceso al ContenidoVisual, directo al texto.Auditivo, a través de la interpretación vocal.
Velocidad de ConsumoControl total del ritmo por el lector.Control del ritmo por el narrador, aunque a veces se puede acelerar.

El Futuro Complementario de los Audiolibros

Lejos de ser una amenaza, los audiolibros se posicionan cada vez más como un papel complementario en la industria editorial. Álex Gibelalde de Storytel lo enfatiza: "No queremos canibalizar nuestros libros en físico". Los miedos iniciales de las editoriales se han disipado a medida que han constatado que el audiolibro no afecta negativamente las ventas de papel o ebook, sino que suma y expande el mercado.

César Pérez Gellida refuerza esta idea, destacando que el audiolibro "suma mucho más de lo que resta". Su valor reside en la apertura a un nuevo tipo de público que, de otra forma, quizás no se acercaría a la literatura. El dato de Storytel, que revela que el 50% de sus usuarios no había leído un libro en papel en el último año, es una prueba contundente de esta expansión y democratización del acceso a las historias. Los audiolibros se han adaptado con facilidad a la vida moderna, ofreciendo la posibilidad de "seguir leyendo" en momentos en los que la lectura tradicional no es viable: mientras se conduce, se hace deporte, o se realizan tareas cotidianas.

En última instancia, para muchos consumidores, la distinción entre haber leído o escuchado un libro se desvanece; lo que perdura es la historia misma. "Cuando preguntamos, la mayoría de lectores no recuerda si ha leído o escuchado un libro, se acuerda de la historia", señala Gibelalde. Esta afirmación encapsula la esencia de la experiencia literaria: la inmersión en la narrativa y el impacto que esta deja en el oyente o lector, más allá del formato.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Es lo mismo leer un libro que escuchar un audiolibro?

No son idénticos en cuanto al procesamiento cognitivo que implican, ya que la lectura tradicional activa predominantemente el hemisferio izquierdo del cerebro, mientras que escuchar un audiolibro activa ambos hemisferios. Sin embargo, ambos formatos permiten la comprensión y la inmersión en la historia, lo cual, para muchos, es el objetivo principal de la "lectura". El debate sobre si "cuenta como leer" sigue abierto y depende de la definición que cada persona le otorgue al acto de leer.

¿Los audiolibros están narrados por voces robóticas?

No, la gran mayoría de los audiolibros están narrados por profesionales del doblaje y actores de voz. Estos narradores utilizan su habilidad para modular la voz, crear diferentes personajes y transmitir emociones, enriqueciendo significativamente la experiencia auditiva y llevando la historia a la vida de una manera única. Es un trabajo artístico que dista mucho de una voz sintetizada.

¿Los audiolibros afectan las ventas de libros en papel?

Según la evidencia actual y las declaraciones de las propias editoriales, los audiolibros no están canibalizando las ventas de libros en papel o electrónicos. En cambio, se les considera un formato complementario que expande el mercado y atrae a nuevos públicos que quizás no se acercarían a la literatura de otra manera. Muchos usuarios alternan entre formatos o los utilizan para "leer" en momentos en los que un libro físico no sería práctico.

¿Los audiolibros son para personas que no leen?

Si bien es cierto que los audiolibros han atraído a un segmento de la población que no era lector habitual de libros en papel (algunos estudios indican que hasta el 50% de los usuarios de audiolibros no habían leído un libro físico en el último año), también son ampliamente utilizados por lectores ávidos. Permiten "leer" mientras se realizan otras actividades, optimizando el tiempo y ofreciendo una nueva forma de disfrutar las historias para cualquier tipo de lector.

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