¿Cuál es la importancia del diezmo en la iglesia?

Diezmo y Ofrenda: Un Viaje de Fe y Generosidad

22/10/2023

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En el corazón de muchas tradiciones de fe, el acto de dar ocupa un lugar central. Más allá de una simple transacción financiera, la ofrenda y el diezmo representan una expresión de gratitud, confianza y obediencia a un poder superior. Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha buscado maneras de honrar lo divino, y la contribución de recursos materiales se ha manifestado como una de las formas más tangibles de adoración. Este artículo explorará la rica historia y la evolución de esta práctica, desentrañando su significado desde las páginas del Antiguo Testamento hasta las enseñanzas transformadoras del Nuevo Testamento, ofreciendo una visión clara de su importancia y aplicación en la vida del creyente moderno.

¿Cuál es la importancia del diezmo en la iglesia?
El Nuevo Testamento no enfatiza el diezmo, pero sí habla sobre la importancia de ofrendar con regularidad parte de los recursos que Dios nos provee. Por eso, cada cristiano debe decidir delante de Dios la cantidad que ofrendará o si dará el diezmo. La iglesia debe usar las ofrendas y diezmos conforme a lo que dicen las Escrituras.

La intención detrás de cada acto de dar es lo que realmente lo define. No se trata solo de la cantidad, sino del corazón que la impulsa. A lo largo de la historia bíblica, veremos cómo Dios siempre ha valorado la disposición y la actitud del dador por encima del monto de la ofrenda. Comprender este principio es fundamental para abrazar una vida de generosidad que no solo honre a Dios, sino que también enriquezca nuestra propia vida espiritual.

Índice de Contenido

El Diezmo en el Antiguo Testamento: Un Pacto de Obediencia y Provisión

La práctica del diezmo, la entrega del diez por ciento de las ganancias o cosechas, es una de las disciplinas más antiguas y recurrentes en las Escrituras. Su origen se remonta a mucho antes de la Ley Mosaica, estableciéndose como un principio de reconocimiento de la soberanía de Dios y una demostración de fe.

Sus Primeras Menciones: Abraham y Jacob

La primera vez que la Biblia menciona el diezmo es en el libro de Génesis, con Abraham. Después de una victoria significativa en la que rescató a su sobrino Lot y recuperó muchos bienes, Abraham se encontró con Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. En un acto espontáneo de reverencia y gratitud por la bendición recibida, Abraham le dio a Melquisedec el diezmo de todo lo que había recuperado. Este gesto no fue una obligación impuesta, sino una ofrenda voluntaria que simbolizaba el reconocimiento de la fuente de su victoria y prosperidad.

También Melquisedec, rey de Salem, quien era sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino, y lo bendijo diciendo: “Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra. Bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos”. Y Abram le dio a él el diezmo de todo. (Génesis 14:18-20)

Años más tarde, su nieto Jacob también hizo una promesa de diezmar. Después de tener un sueño revelador donde vio a Dios y una escalera que unía el cielo y la tierra, Jacob hizo un voto solemne: si Dios lo protegía y proveía para él en su viaje, él le daría el diezmo de todo lo que recibiera. Este fue otro acto voluntario, impulsado por una experiencia divina y una promesa personal de fidelidad.

Jacob también hizo un voto diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este viaje que realizo, si me da pan para comer y vestido para vestir, y yo vuelvo en paz a la casa de mi padre, el SEÑOR será mi Dios. Esta piedra que he puesto como señal será una casa de Dios, y de todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para ti. (Génesis 28:20-22)

El Diezmo Bajo la Ley de Moisés: Estructura y Propósito

Con el establecimiento de la Ley de Moisés, el diezmo se convirtió en una práctica obligatoria y estructurada para la nación de Israel. No era solo un acto de adoración, sino un sistema económico y social diseñado por Dios para el sustento de su pueblo y la operación de sus instituciones religiosas.

Se identifican principalmente tres tipos de diezmos en el Antiguo Testamento:

  1. El Diezmo Levitico (o Sagrado): Este era el diezmo principal, el 10% de toda la producción agrícola y ganadera de la tierra, el cual era considerado santo y consagrado al Señor (Levítico 27:30). Su propósito fundamental era el sostenimiento de los levitas y sacerdotes, quienes no tenían heredad de tierra y dedicaban su vida al servicio del templo y a la enseñanza de la Ley. Era la forma en que el pueblo de Israel contribuía al funcionamiento del sistema sacrificial y al mantenimiento de los que ministraban en el santuario.
  2. El Diezmo Festivo (o del Festival): Cada año, los israelitas debían separar otro 10% de sus cosechas para gastarlo en Jerusalén durante las festividades religiosas anuales (Deuteronomio 14:22-27). Este diezmo se utilizaba para celebrar y adorar a Dios con alegría, disfrutando de los frutos de su trabajo en la presencia del Señor. Si la distancia era mucha, podían convertirlo en dinero y gastarlo en la ciudad santa.
  3. El Diezmo del Tercer Año (o de la Caridad): Cada tres años, en lugar de llevar el diezmo a Jerusalén, se guardaba en las ciudades para ser distribuido entre los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas (Deuteronomio 14:28-29, 26:12). Este diezmo tenía un propósito social y de justicia, asegurando que los segmentos más vulnerables de la sociedad tuvieran sustento. Era una manifestación tangible de la compasión de Dios por los necesitados y un recordatorio para su pueblo de su responsabilidad social.

La obediencia a esta práctica era vista como una demostración de fe y temor a Dios. Era una disciplina que cultivaba la confianza en que Dios proveería y un recordatorio constante de que todo lo que poseían provenía de Él.

Consecuencias de la Desobediencia: El Caso de Malaquías

A pesar de la claridad de las instrucciones y las bendiciones asociadas con el diezmo, el pueblo de Israel a menudo fallaba en su cumplimiento. El libro de Malaquías registra una de las reprensiones más severas de Dios por su negligencia en esta área. Dios acusa al pueblo de robarle al retener los diezmos y las ofrendas, lo que resultaba en maldición en lugar de bendición.

¿Robará el hombre a Dios? ¡Pues ustedes me han robado! Pero dicen: ‘¿En qué te hemos robado?’. ¡En los diezmos y en las ofrendas! Malditos son con maldición porque ustedes, la nación entera, me han robado. “Traigan todo el diezmo al tesoro y haya alimento en mi casa. Pruébenme en esto, ha dicho el SEÑOR de los Ejércitos, si no les abriré las ventanas de los cielos y vaciaré sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. (Malaquías 3:8-10)

Este pasaje es crucial porque no solo muestra la seriedad con la que Dios veía el diezmo, sino que también presenta un desafío: Dios invita a su pueblo a probarle en esto, prometiendo una bendición sobreabundante si regresaban a la fidelidad. Era un llamado a la confianza y al arrepentimiento, demostrando que la generosidad en el dar estaba directamente ligada a la provisión divina.

El Nuevo Testamento: Del Diezmo a la Generosidad Transformadora

El Nuevo Testamento marca una transición significativa en la forma en que los creyentes deben entender y practicar el dar. Si bien no se enfatiza un mandato legal específico sobre el diezmo como en el Antiguo Testamento, se resalta un principio mucho más profundo y transformador: la generosidad que nace de un corazón agradecido y de la gracia de Dios.

Jesús y la Actitud del Corazón

Jesús abordó el tema del diezmo en varias ocasiones, no para anularlo, sino para corregir la hipocresía en la forma en que algunos lo practicaban. En Mateo 23:23 y Lucas 11:42, Jesús reprende a los escribas y fariseos por diezmar meticulosamente hasta la hierba más pequeña, mientras descuidaban los aspectos más importantes de la Ley: el juicio, la misericordia y la fe.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque entregan el diezmo de la menta, del eneldo y del comino; pero han omitido lo más importante de la ley, a saber: el juicio, la misericordia y la fe. Era necesario hacer estas cosas sin omitir aquellas. (Mateo 23:23)

Con esto, Jesús no desestimó el diezmo, sino que enfatizó que el acto externo de dar debe ir acompañado de una rectitud interna y un corazón motivado por el amor a Dios y al prójimo. La motivación es clave; Dios busca adoradores en espíritu y en verdad, y eso incluye la forma en que administramos nuestros recursos.

Mayordomía: La Nueva Perspectiva del Dar

El concepto central que emerge del Nuevo Testamento en relación con los recursos es la mayordomía. Esto significa reconocer que Dios es el dueño de todo, y nosotros somos simplemente administradores o mayordomos de lo que Él nos ha confiado. Esta perspectiva cambia radicalmente la forma en que vemos el dinero y las posesiones: ya no son "nuestros" para hacer lo que queramos, sino herramientas que Dios nos ha dado para su gloria y para la extensión de su reino.

La mayordomía implica:

  • Reconocimiento de la soberanía de Dios: Todo proviene de Él.
  • Administración sabia: Usar los recursos de manera responsable y con propósito.
  • Generosidad: Compartir con los necesitados y apoyar la obra de Dios.
  • Confianza: Creer que Dios proveerá cuando damos generosamente.

El apóstol Pablo, en sus cartas, amplía esta enseñanza, animando a los creyentes a dar con alegría, según lo que tienen, y con un propósito claro. No se establece un porcentaje fijo, sino un principio de dar proporcionalmente a la prosperidad recibida y con una actitud de amor.

Principios para una Ofrenda de Gracia

El Nuevo Testamento nos ofrece guías claras sobre cómo debe ser nuestra forma de dar, no como una imposición legal, sino como una respuesta de amor y gratitud a la gracia de Dios:

  1. Con Generosidad: La primera iglesia en Hechos 4:34-35 es un ejemplo de generosidad radical, donde los creyentes vendían propiedades y compartían todo, asegurando que no hubiera necesitados entre ellos.
  2. Según lo que se tiene: En 2 Corintios 8:12-15, Pablo explica que la voluntad de dar es lo que importa, y se acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene. La meta es la igualdad, donde la abundancia de unos suple la necesidad de otros.
  3. De Forma Periódica: 1 Corintios 16:1-2 sugiere que las ofrendas se recojan el primer día de la semana, de forma regular y sistemática, atesorando en proporción a cómo se está prosperando.
  4. Con Alegría y Convicción: 2 Corintios 9:6-7 es quizás el versículo más conocido sobre la actitud al dar. El que siembra escasamente, cosechará escasamente; y el que siembra con generosidad, también con generosidad cosechará. Cada uno debe dar como propuso en su corazón, no con tristeza ni por obligación, “porque Dios ama al dador alegre.”
  5. Con Confianza en la Provisión de Dios: Cuando damos, lo hacemos con la seguridad de que Dios es fiel para proveer y multiplicar nuestra semilla, aumentando los frutos de nuestra justicia (2 Corintios 9:10-11).
  6. Con Propósito: Las ofrendas tienen un propósito claro: el sostenimiento de quienes anuncian el evangelio (1 Corintios 9:14), el alivio de las necesidades de los hermanos (Hechos 4:34-35) y la extensión del reino de Dios en la tierra.

Comparación: Diezmo del Antiguo Testamento vs. Ofrenda del Nuevo Testamento

Para entender mejor la evolución de esta práctica, es útil comparar las características del diezmo bajo la Ley y las de la ofrenda bajo la gracia:

CaracterísticaAntiguo Testamento (Diezmo)Nuevo Testamento (Ofrenda)
Base PrincipalMandato legal y pactoGracia, amor y gratitud
ObligaciónObligatorio (10% fijo)Voluntario (proporcional, no fijo)
Motivación PrimariaObediencia a la Ley, temor a Dios, evitar maldiciónAmor a Dios y al prójimo, alegría, confianza en Dios
PropósitoSostenimiento de levitas/sacerdotes, templo, fiestas, pobresSostenimiento de ministros, extensión del evangelio, ayuda a necesitados
Actitud EnfatizadaFidelidad en la cantidadRectitud del corazón, generosidad, alegría
Condición de la BendiciónCumplimiento del 10% (Malaquías 3)Si dar con generosidad y alegría, Dios provee (2 Corintios 9)

Preguntas Frecuentes sobre el Diezmo y la Ofrenda

Es natural que surjan muchas preguntas al abordar este tema tan importante. Aquí resolvemos algunas de las más comunes:

¿Es el diezmo obligatorio para los cristianos hoy en día?

El Nuevo Testamento no impone un mandato legal explícito del diezmo del 10% como lo hacía la Ley Mosaica. En cambio, enfatiza principios de generosidad, mayordomía y dar con alegría según la capacidad de cada uno. La mayoría de las iglesias cristianas enseñan la importancia de dar regularmente y generosamente, dejando la cantidad específica a la convicción personal de cada creyente, aunque muchas sugieren el diezmo como un punto de partida o un estándar de generosidad.

¿Cuánto debo dar si no es un 10% obligatorio?

La Biblia no establece un porcentaje fijo en el Nuevo Testamento, pero sí principios. Se nos anima a dar «según hayamos prosperado» (1 Corintios 16:2) y «como propuso en su corazón» (2 Corintios 9:7). Esto implica una reflexión personal y oración para decidir una cantidad que sea sacrificial pero alegre, y que refleje gratitud por la provisión de Dios. Para muchos, el 10% sigue siendo una guía útil para practicar la disciplina de la generosidad.

¿Para qué se usan los diezmos y ofrendas en la iglesia?

Según las Escrituras, los recursos financieros de la iglesia deben usarse para la extensión del reino de Dios. Esto incluye el sostenimiento de los pastores y ministros que predican la Palabra (1 Corintios 9:14), el mantenimiento de las instalaciones de la iglesia, el apoyo a misiones y evangelismo, y la ayuda a los necesitados dentro y fuera de la comunidad de fe. La transparencia en el uso de los fondos es una práctica recomendada.

¿Qué pasa si no tengo suficiente dinero para diezmar u ofrendar?

La Biblia nos anima a dar según lo que tenemos, no según lo que no tenemos (2 Corintios 8:12). Si estás pasando por dificultades económicas, tu prioridad es buscar la provisión de Dios y ser sabio con tus recursos. El acto de dar no debe causarte estrechez. A veces, dar un pequeño porcentaje con un corazón dispuesto es más valioso a los ojos de Dios que una gran cantidad dada con resentimiento. Lo importante es la actitud de fe y generosidad, incluso en la escasez.

¿Hay bendición al dar?

Sí, la Biblia enseña que hay bendición al dar, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Malaquías 3:10 promete que Dios abrirá las ventanas de los cielos y derramará bendición sobreabundante. En el Nuevo Testamento, 2 Corintios 9:6-11 asegura que quien siembra generosamente, también cosechará generosamente, y que Dios proveerá para enriquecernos en todo para toda liberalidad. La bendición puede manifestarse de diversas maneras: provisión material, paz, gozo, crecimiento espiritual y la satisfacción de ser parte de la obra de Dios.

Conclusión: Un Corazón Generoso, una Vida Plena

La práctica del diezmo y la ofrenda, en su esencia, es mucho más que una obligación financiera; es un acto de adoración, una expresión de fe y una demostración de amor. Desde los patriarcas hasta la iglesia primitiva, la historia bíblica nos revela un Dios que valora la generosidad y la fidelidad de sus hijos. Si bien la Ley Mosaica estableció un sistema específico, el Nuevo Testamento nos invita a una generosidad que emana de un corazón transformado por la gracia, una generosidad que es proporcional, alegre y con propósito.

Examinar nuestros corazones y nuestras finanzas a la luz de las Escrituras nos desafía a vivir una vida de mayordomía responsable, donde cada recurso es visto como una herramienta para la gloria de Dios y el avance de su reino. Cuando damos con la actitud correcta, no solo contribuimos al sostenimiento de la iglesia y a la ayuda de los necesitados, sino que también cultivamos una profunda confianza en la provisión fiel de Dios y experimentamos la alegría de ser colaboradores en su obra. Que nuestra generosidad sea un testimonio vibrante de nuestra fe y un reflejo del corazón de Dios.

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