Edgar Morisoli: El Poeta que Hizo Paisaje la Pampa

14/03/2024

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En una tranquila tarde en Santa Rosa, La Pampa, el 8 de diciembre de 2017, la imagen de Edgar Morisoli, retirando una pava de aluminio del fuego para el mate, se dibuja en la memoria colectiva. Para entonces, este gigante de las letras argentinas, hacedor de más de treinta poemarios y uno de los poetas más notables del país, ya había emprendido su viaje final, el 16 de junio de ese mismo año, a sus 87 años. Su partida dejó un vacío, pero también la oportunidad de revisitar y dar nueva luz a fragmentos inéditos de conversaciones que, ahora, se revelan cargadas de sabiduría y profunda humanidad. Morisoli, con la cadencia de quien ha vivido plenamente y observado con atención el mundo que lo rodea, busca la yerba, la bombilla, y nos invita a un diálogo íntimo sobre su vida, su obra y el arraigo inquebrantable a la tierra que lo adoptó y que él convirtió en verso: La Pampa.

¿Quién fue Edgar Morisoli?
Había nacido en Acebal, Santa Fe, y en 1956 se fue a vivir a La Pampa. Desde entonces, Edgar Morisoli se convirtió en pampeano por adopción y, a la vez, comenzó su derrotero como uno de los poetas más importantes de la región. Fue autor de Solar del viento, Tierra que sé y Cuadernos del rumbeador, entre otros libros.
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Un Viaje a La Pampa: Sus Raíces y el Descubrimiento de un Paisaje

Edgar Morisoli nació en Acebal, Santa Fe, el 5 de noviembre de 1930, pero su destino literario y personal se forjaría lejos de su provincia natal. Tras graduarse de la Universidad del Litoral, su primer empleo lo llevó a la ciudad de Campana, donde trabajó en topografía industrial para una refinería de petróleo. Sin embargo, aquel era un trabajo a término, y con un hijo y otro en camino junto a su esposa Margarita, la urgencia de encontrar una nueva estabilidad era palpable. Fue en un diario de Buenos Aires donde halló la señal que cambiaría el rumbo de su vida: un aviso de la provincia de La Pampa, que buscaba profesionales, entre ellos agrimensores, para el ambicioso programa de aprovechamiento del Río Colorado.

La travesía hasta su nuevo destino fue una odisea que, sin saberlo, comenzaría a tejer su conexión con la vastedad pampeana. De Campana a Buenos Aires en tren, luego a Bahía Blanca, y de allí, otro tren hacia Neuquén, bajando en la estación Río Colorado, en la margen derecha, ya en la provincia de Río Negro. Cruzó el río para llegar a La Arena, en la margen izquierda, en La Pampa. Allí, en medio de dos pequeños pueblos unidos por el cauce fluvial, se le mostró la extensa zona de trabajo. Morisoli lo recordaría con una palabra que, a pesar de su simplicidad, capturaba la esencia de su experiencia: la gente y el paisaje del monte lo "hechizaron". Esta sensación, que trató de transmitirle a Margarita, se sumó a la imperiosa necesidad de un empleo seguro, sellando así su decisión.

El primero de junio de 1956, Edgar Morisoli tomó servicio en La Arena, iniciando así una relación indisoluble con La Pampa que duraría toda su vida. Su conocimiento de la provincia no fue a través de su capital, Santa Rosa, sino remontando el caudaloso Río Colorado. Comisiones de trabajo lo llevaron 500 kilómetros aguas arriba, hasta Casa de Piedra, y a mediados de 1957, fue trasladado a Colonia 25 de Mayo, bien arriba en el río, donde hoy reside su hija y donde tiene nietos y bisnietos. Este recorrido, esta inmersión profunda en la geografía y la vida del interior pampeano, le otorgó una visión única y fundamental para su posterior obra poética. Fue una experiencia formativa que trascendió lo profesional para arraigarse en lo más íntimo de su ser.

¿Quién fue Edgar Morisoli?
Había nacido en Acebal, Santa Fe, y en 1956 se fue a vivir a La Pampa. Desde entonces, Edgar Morisoli se convirtió en pampeano por adopción y, a la vez, comenzó su derrotero como uno de los poetas más importantes de la región. Fue autor de Solar del viento, Tierra que sé y Cuadernos del rumbeador, entre otros libros.

El Poeta y el Territorio: La Pampa como Inspiración Viva

Para Edgar Morisoli, el paisaje no era meramente un telón de fondo, un escenario inerte. Su filosofía, profundamente arraigada en la interacción humana, sostenía que un paisaje solo se "gradúa de paisaje" cuando una criatura, y solo humana, lo mira, lo siente y lo habita. Sin esa presencia y esa sensibilidad, es pura geografía. Esta concepción se convierte en la médula de su poesía, donde la tierra pampeana, con sus montes, sus ríos y sus inmensidades, cobra vida a través de las experiencias y los sentimientos de sus habitantes.

Los pampeanos, especialmente aquellos del sur y del oeste, de la Pampa más desconocida y a menudo más castigada por la historia y el olvido, eran para Morisoli gente muy particular. Su singularidad, según el poeta, provenía de tantos años de "minusvalía política" al haber sido un territorio nacional, una condición que moldeó su identidad y su espíritu. Esta particularidad, difícil de comprender para el resto de los argentinos, se convirtió en una fuente inagotable de inspiración para su pluma. No solo retrató la flora y la fauna, o la inmensidad del horizonte, sino que exploró el alma de la región a través de sus gentes, sus luchas y sus esperanzas. Su poesía es, en esencia, un canto a la identidad de un pueblo forjado en la adversidad y la resiliencia, entrelazado indisolublemente con la tierra que lo sustenta.

La Dimensión Política en su Obra: Más Allá de los Versos

La obra de Edgar Morisoli no puede desvincularse de una profunda conciencia política y social. Él mismo, citando a los griegos, afirmaba que el hombre es una criatura política, y su poesía era un reflejo honesto de su lugar y tiempo en el mundo. Sus versos, lejos de ser ajenos a la realidad, se nutrían de las dolencias y las esperanzas que lo habitaban. Entre estas últimas, destacaba la fe en los pueblos de América, un continente que veía como una fuente de futuro y resistencia. Pero también plasmaba los dolores, la "grieta grande" que se bifurcaba en innumerables fracturas sociales y políticas que le resultaba imposible cuantificar.

La historia, en sus múltiples facetas, aparece de manera palpable en cada estrofa. Morisoli no era un poeta evasivo; por el contrario, su compromiso con la verdad y la justicia social era un pilar fundamental de su creación. Su obra es un testimonio lírico de las luchas, las injusticias y las aspiraciones de su tiempo, siempre con una mirada crítica pero esperanzadora. La política, para él, no era un tema ajeno, sino una dimensión intrínseca de la existencia humana, y, por ende, de la expresión artística. Sus poemas se erigen como documentos vivos de una era, resonando con las inquietudes y los anhelos de una sociedad en constante transformación. Es esta honestidad y esta conexión con lo humano y lo social lo que le otorga a su poesía una relevancia y una trascendencia que perduran más allá de las épocas.

¿Qué parábola poética ha descripto Edgar Morisoli?
Edgar Morisoli, desde "Salmo Bagual" de 1957 -edición aumentada en 1959-, ha descripto una parábola poética que encierra, con el "Cancionero del río Colorado" de 1997, obras de altísimo vuelo como "Solar en el viento" de 1966, "Tierra que sé" de 1972, "Al sur crece tu nombre" de 1974, "Obra callada" en 1994 y "Hasta aquí la canción" de 1999.

Amistades Literarias: El Vínculo con Juan Carlos Bustriazo Ortiz

Uno de los capítulos más conmovedores en la vida de Edgar Morisoli fue su profunda amistad con Juan Carlos Bustriazo Ortiz, otro de los grandes nombres de la poesía pampeana. Morisoli recordaba a Bustriazo como "un hombre bueno", en el sentido machadiano de la palabra, sencillo, arraigado en el pueblo. De origen humilde, Bustriazo fue policía y radio-operador, aprendiendo Morse con antiguos telegrafistas ferroviarios antes de ingresar a la fuerza, donde alcanzó el grado de oficial ayudante. Su servicio en más de veinte pueblos de La Pampa le dio un conocimiento íntimo de la provincia que luego se reflejaría en su obra.

La amistad entre Morisoli y Bustriazo fue sólida y duradera, basada en la admiración mutua y el amor por la palabra. Sin embargo, esta relación se vio afectada por circunstancias personales de Bustriazo. Tras su matrimonio con Hilda Hernández, una enfermera que lo cuidaba en el hospital, la figura de Bustriazo comenzó a forjar una leyenda en torno a su obra: la idea de que sus textos completos le eran dictados por Dios, que venían de otra dimensión y no debían ser tocados. Esta narrativa, que aparece en obras como "Herejía Bermeja", coincidió con un distanciamiento de sus antiguos amigos, incluido Morisoli. A pesar de ello, Edgar Morisoli siempre mantuvo su alta estima por Bustriazo Ortiz, considerándolo, junto a Olga Orozco y Horacio Armani, una de las voces poéticas más importantes que La Pampa había dado en el Siglo XX. La compleja situación de la obra inédita de Bustriazo, que se sabe que consta de 79 libros (de los cuales solo cinco fueron editados) y que están en posesión de Hilda Hernández, quien exige cifras que Morisoli consideraba "disparatadas", sigue siendo un desafío para la preservación y difusión de su legado.

Un Legado que Florece: Las Nuevas Voces de la Poesía Pampeana

La visión de Edgar Morisoli sobre el panorama literario de La Pampa era notablemente optimista y abarcadora. Más allá de su propia trascendencia y la de sus contemporáneos, el poeta observaba con entusiasmo un verdadero "florecimiento de poetas" en la provincia. Identificaba no menos de cinco promociones de poetas pampeanos en plena actividad creativa, lo que hablaba de una vitalidad cultural inusual para una región considerada, a veces, periférica.

¿Cuál es la filosofía de Edgar Morin?
Dentro de la filosofía de Edgar Morin se propone la idea de optar por una visión más holística de los hechos, tanto en términos de conocimiento científico como de percepción eticomoral, y comprender que más que culturas diferenciadas, formamos parte de una enorme cultura planetaria.

Él mismo se ubicaba en la que denominaba "la joven poesía 1", nacida alrededor de 1956, junto a figuras como Ana María Lasalle. Luego, mencionaba "la joven poesía 2", donde destacaba a Miguel de la Cruz, entre otros talentos. Pero lo que más lo llenaba de esperanza era la emergencia de nuevas generaciones, mucho más jóvenes, formándose en los diversos talleres de la Asociación Pampeana de Escritores, en la Universidad y en distintas bibliotecas de la provincia. Para Morisoli, estas cuatro o cinco promociones contaban con "voces válidas, importantes", poetas serios que merecían ser tenidos muy en cuenta. Este florecimiento no se limitaba a La Pampa; él intuía que era un fenómeno que se replicaba en toda la "Argentina interior", contrastándolo con la vastedad y la complejidad del mundo literario de Buenos Aires. Su capacidad para reconocer y celebrar el talento emergente, así como su generosa disposición a ver la continuidad del legado poético en las nuevas generaciones, subraya su rol no solo como creador, sino también como un verdadero mentor y guardián de la cultura de su región.

La Obra de Edgar Morisoli: Un Recorrido por sus Hitos

La trayectoria de Edgar Morisoli como poeta es extensa y profundamente arraigada en la identidad pampeana y argentina. Su producción literaria no se limitó a los poemarios; también abarcó publicaciones del Instituto de Estudios Regionales, del Seminario de Literatura Regional y de la Dirección de Cultura de La Pampa, todas ellas vinculadas con la cultura de la región y con una influencia significativa en el pensamiento provincial. Desde su primer poemario, "Salmo Bagual", publicado originalmente en 1957 y con una edición aumentada en 1959, Morisoli delineó una parábola poética de altísimo vuelo, marcada por un lenguaje depurado y una profunda conexión con la tierra y sus gentes.

Entre sus obras más destacadas, que lo consolidaron como uno de los poetas nacionales más importantes, se encuentran:

  • Salmo Bagual (1957, edición aumentada 1959): Su obra fundacional, que marcó el inicio de su viaje poético.
  • Solar en el viento (1966): Un hito en su producción, donde la vastedad pampeana cobra una dimensión lírica.
  • Tierra que sé (1972): Profundiza en el conocimiento íntimo del territorio y sus secretos.
  • Al sur crece tu nombre (1974): Un poemario que evoca la identidad y la memoria del sur argentino.
  • Obra callada (1994): Refleja una madurez poética, con versos cargados de introspección y sabiduría.
  • Cancionero del río Colorado (1997): Un homenaje al río que marcó su llegada y su arraigo en La Pampa, cerrando un ciclo poético significativo.
  • Hasta aquí la canción (1999): Otra obra cumbre que sintetiza su trayectoria y su voz.

Sus últimas obras publicadas, que demuestran una ininterrumpida producción hasta sus años finales, incluyen:

  • Bordona de Otoño/palabra de intemperie (1998)
  • Cuadernos del rumbeador (2001)
  • La lección de la diuca (2003)
  • Última rosa, última trinchera (2005)

La repercusión de su obra trascendió ampliamente los límites provinciales, consolidándolo como una figura central en la literatura argentina. La musicalización de muchos de sus poemas es un testimonio adicional de la belleza y la resonancia de sus versos, que lograron capturar el espíritu de una región y de un país, resonando en el corazón de innumerables lectores y oyentes. Su legado es una invitación a explorar la Pampa no solo como un espacio geográfico, sino como un universo de emociones, historias y profundas reflexiones humanas.

Preguntas Frecuentes sobre Edgar Morisoli

¿Quién fue Edgar Morisoli?
Edgar Morisoli fue un destacado poeta argentino, considerado uno de los más importantes de las letras nacionales del siglo XX y principios del XXI. Fue autor de más de treinta poemarios y un profundo conocedor y cantor de la cultura y el paisaje de La Pampa, provincia donde residió gran parte de su vida y que fue su principal fuente de inspiración. Su obra se caracteriza por una profunda conexión con la tierra, sus gentes y una marcada dimensión social y política.
¿Cuándo y dónde nació Edgar Morisoli?
Edgar Morisoli nació el 5 de noviembre de 1930 en Acebal, provincia de Santa Fe, Argentina.
¿Cuál fue la relación de Edgar Morisoli con La Pampa?
La relación de Edgar Morisoli con La Pampa fue central y definitoria para su vida y obra. Aunque nació en Santa Fe, se trasladó a La Pampa en 1956 por motivos laborales como agrimensor. Allí se enamoró del paisaje y la gente del "monte", y conoció la provincia "remontando el Río Colorado", lo que le dio una visión única. La Pampa se convirtió en el eje de su inspiración poética, donde el paisaje se fusiona con la identidad humana, y sus habitantes, especialmente los del sur y el oeste, fueron protagonistas de sus versos.
¿Qué importancia tuvo Margarita Monges en la vida de Edgar Morisoli?
Margarita Monges fue la esposa de Edgar Morisoli, con quien se casó a los 21 años, siendo ella su profesora de inglés. Fue una relación de más de 60 años, que celebraron poco antes de su fallecimiento en 2012. Margarita también era poeta y narradora, y su pérdida fue un momento muy difícil para Morisoli. Al año siguiente, él y sus hijos publicaron la obra reunida de Margarita, un libro que Morisoli sentía "muy próximo". Su compañerismo fue fundamental en la vida personal y creativa del poeta.
¿Qué obras destacadas escribió Edgar Morisoli?
Entre sus obras más destacadas se encuentran "Salmo Bagual" (1957), "Solar en el viento" (1966), "Tierra que sé" (1972), "Al sur crece tu nombre" (1974), "Obra callada" (1994), "Cancionero del río Colorado" (1997) y "Hasta aquí la canción" (1999). También publicó obras más recientes como "La lección de la diuca" (2003) y "Última rosa, última trinchera" (2005).
¿Qué autores pampeanos contemporáneos destacaba Morisoli?
Edgar Morisoli destacaba a Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Olga Orozco y Horacio Armani como las voces poéticas más importantes de La Pampa en el Siglo XX. Además, reconocía y celebraba el surgimiento de nuevas generaciones de poetas en la provincia, formadas en talleres y asociaciones, a quienes consideraba "voces válidas e importantes" para el florecimiento de la poesía en la "Argentina interior".

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