¿Qué enseña el libro de Mormón?

El Susurro del Libro de Mormón: Guía en la Batalla Espiritual

07/10/2022

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En un mundo cada vez más convulso, donde las "guerras y rumores de guerras" (D. y C. 45:26) son una constante en las noticias internacionales, es fácil sentirse abrumado. Sin embargo, todos los que habitamos la Tierra somos, en esencia, veteranos de una contienda mucho más antigua y profunda: la guerra espiritual. Esta batalla comenzó en la esfera premortal, antes de que naciéramos, y continúa intensificándose a medida que los creyentes se preparan para la segunda venida del Salvador. En este escenario de conflicto constante, el Libro de Mormón emerge como una herramienta indispensable, no solo revelando las tácticas sutiles del adversario, sino también ofreciendo las estrategias divinas para prevalecer.

¿Por qué nos Susurra el libro de Mormón?
El Libro de Mormón enseña que Satanás susurra pensamientos impuros y desagradables y siembra pensamientos de duda. Nos atosiga para que cedamos a deseos adictivos, al egoísmo y a la codicia. No quiere que reconozcamos de dónde provienen esas ideas, por lo que nos susurra: “Yo no soy el diablo, porque no lo hay” ( 2 Nefi 28:22 ).
Índice de Contenido

La Guerra Espiritual: Un Conflicto Eterno

La guerra que se libró en los cielos no fue con espadas ni bombas, sino con palabras, ideas, debate y persuasión (véase Apocalipsis 12:7–9, 11). Satanás, entonces conocido como Lucifer, el "portador de luz" (Moisés 7:26), intentó destruir el albedrío del hombre y buscó la honra y el reino de Dios para sí mismo, impulsado por su orgullo (Isaías 14:12–14; 2 Nefi 24:12–14). Su estrategia principal era infundir miedo, sabiendo que este es el mejor camino para destruir la fe. Argumentos como "Es demasiado difícil", "Es imposible regresar limpios", "El riesgo es mucho" o "¿Cómo sabes que puedes confiar en Jesucristo?" eran susurros diseñados para sembrar la duda y el desánimo.

Afortunadamente, el plan de Dios, que implicaba el albedrío moral de la humanidad y el gran sacrificio expiatorio de Jesucristo, triunfó. Los poderosos testimonios de los seguidores de Jehová, liderados por Miguel (Adán), ayudaron a ganar los corazones de los hijos de Dios. Aunque Satanás y sus seguidores fueron expulsados del cielo, no fueron desterrados a las tinieblas de afuera de inmediato. Se les permitió venir a la Tierra para crear la oposición necesaria para aquellos que están siendo probados aquí (2 Nefi 2:11). Esta oposición, aunque desafiante, es fundamental para nuestro crecimiento. Satanás sabe que su tiempo es limitado, especialmente a medida que se acerca la segunda venida de Jesucristo, por lo que su furia y sus esfuerzos por "devorar" (1 Pedro 5:8) almas se intensifican. Su objetivo es que todos los hombres y mujeres sean "miserables como él" (2 Nefi 2:27), ya que él nunca tendrá un cuerpo, familia o plenitud de gozo.

Las Cuatro Estrategias de Satanás y Cómo Combatirlas

El presidente Brigham Young profetizó que a medida que el Evangelio se expandiera, el poder de Satanás también aumentaría. Para vencerlo, debemos estudiar sus tácticas. El Libro de Mormón, en particular, nos advierte sobre cómo el adversario nos "susurra" y nos guía a reconocer sus engaños. Aquí se detallan cuatro estrategias comprobadas de Satanás y cómo podemos resistirlas.

1. La Tentación: Los Susurros Impuros

El diablo es descarado al implantar ideas inicuas en nuestra mente. El Libro de Mormón enseña que Satanás "susurra pensamientos impuros y desagradables y siembra pensamientos de duda". Nos presiona para que cedamos a deseos adictivos, al egoísmo y a la codicia. Su táctica más insidiosa es hacernos creer que él no existe, susurrando: "Yo no soy el diablo, porque no lo hay" (2 Nefi 28:22). Para resistir esta tentación directa, la estrategia más eficaz es la misma que utilizó Jesucristo en el monte de las tentaciones: un enfoque de dos pasos.

  • Mandar a Satanás que se retire: Así como Jesús dijo: "Vete, Satanás" (Mateo 4:10), tenemos el derecho de ordenar al diablo que se marche. El presidente Heber J. Grant, cuando joven, simplemente decía en voz alta: "Sr. Diablo, cállese". Santiago 4:7 promete: "Resistid al diablo, y huirá de vosotros".
  • Citar las Escrituras: La segunda parte de la defensa del Salvador fue citar las Escrituras. Memorizar versículos puede convertir nuestra mente en un arsenal de municiones espirituales. Recitar mandamientos como "Acuérdate del día de reposo para santificarlo" (Éxodo 20:8), "Amad a vuestros enemigos" (Lucas 6:27) o "deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente" (D. y C. 121:45) no solo intimida a Satanás, sino que invita al Espíritu Santo, fortaleciéndonos contra la tentación.

2. Las Mentiras y el Engaño: El Padre de la Falsificación

Satanás es "el padre de las mentiras" (2 Nefi 9:9). Sus susurros engañosos incluyen mensajes como "Nunca haces nada bien", "Eres demasiado pecador para ser perdonado", "Nunca cambiarás" o "No le importas a nadie". Otra mentira común es "tienes que probar todo al menos una vez; una sola vez no te hará daño", ocultando el secreto de que el pecado es adictivo. También intenta convencernos con "Todos lo están haciendo; está bien", una falacia peligrosa.

El diablo es "el gran impostor", que intenta falsificar cada principio verdadero de Dios. Una falsificación no es lo opuesto, sino una imitación que se asemeja a lo auténtico para engañar. Por ejemplo, su falsificación de la fe es la superstición; del amor, la lujuria; del sacerdocio, las supercherías sacerdotales; y de los milagros divinos, la hechicería. El matrimonio entre hombre y mujer es ordenado por Dios, mientras que otras formas son falsificaciones que no conducen a la posteridad ni a la exaltación. Las Escrituras nos advierten que "lo que no edifica no es de Dios, y es tinieblas" (D. y C. 50:23).

3. La Contención: Sembrar la Discordia

Satanás es el padre de la contención. El Salvador enseña que "él irrita los corazones de los hombres, para que contiendan con ira unos con otros" (3 Nefi 11:29). Donde hay contención, el Espíritu del Señor se aleja. El diablo siembra problemas en matrimonios, entre hermanos, miembros de la Iglesia y compañeros misionales. Le encanta ver discutir a la gente buena, especialmente antes de actividades espirituales como ir a la Iglesia o la noche de hogar. Cuando surge la contención, es crucial detenerse y procurar la paz.

¿Quiénes ayudaron a empacar las selecciones del Libro de Mormón?
Con la amable ayuda de los trabajadores de correos de la Ciudad de Chihuahua (algunos de los cuales donaron su tiempo para empacar las selecciones del Libro de Mormón), los élderes enviaron quinientas copias de los Trozos Selectos a hombres prominentes de casi cien de los principales poblados de México.

La crítica a menudo es el inicio de la contención. José Smith enseñó que "el diablo nos lisonjea haciéndonos creer que somos muy correctos, cuando en realidad nos fijamos en las faltas de los demás". El enemigo trabaja arduamente para desacreditar a los líderes de la Iglesia, especialmente a José Smith, porque el mensaje de la Restauración depende de su relato. La experiencia de Lyman E. Johnson, quien perdió su fe y lamentó profundamente haber abandonado la Iglesia, sirve como una advertencia poderosa. La historia personal de conversión del autor, marcada por la confusión causada por la literatura antimormona y la posterior confirmación del Espíritu, ilustra la importancia de buscar la verdad con fe y no ceder a la contención que busca destruir el testimonio.

4. El Desánimo: La Arma del Adversario

Cuando todo lo demás falla, Satanás utiliza el desánimo, incluso con los santos más fieles. El presidente Benson advirtió que "Satanás aumenta sus esfuerzos para vencer a los santos con las armas de la desesperación, el desaliento, el decaimiento y la depresión". Para combatir el desánimo, el presidente Benson ofreció doce sugerencias realistas:

Estrategia contra el DesánimoDescripción
Prestar servicio a los demásAyudar a otros saca el enfoque de uno mismo.
Trabajar arduamente y evitar la ociosidadLa actividad productiva aleja los pensamientos negativos.
Buenos hábitos de salud (ejercicio, alimentos naturales)Un cuerpo sano contribuye a una mente sana.
Procurar una bendición del sacerdocioRecibir consuelo y guía divina.
Escuchar música inspiradoraEleva el espíritu y trae paz.
Contar las bendicionesFomenta la gratitud y la perspectiva positiva.
Fijar metasDa propósito y dirección.
Orar siempreComunicación constante con Dios, clave para vencer a Satanás (D. y C. 10:5).

Es importante recordar que el poder del mal tiene límites establecidos por la Trinidad. Satanás no puede tentar a los niños pequeños (D. y C. 29:47) y no conoce nuestros pensamientos a menos que se los digamos (D. y C. 6:16). Por ello, se nos manda a no quejarnos (D. y C. 9:6) ni hablar mal del prójimo (D. y C. 42:27), ya que las palabras negativas exponen nuestras debilidades al enemigo.

La Salida a Luz Milagrosa del Libro de Mormón

El profeta José Smith declaró que sin el Libro de Mormón y las revelaciones, nuestra religión no existiría. Su milagrosa salida a luz es el segundo hito fundamental de la restauración del evangelio de Jesucristo. Este libro testifica del amor de Dios, del sacrificio expiatorio de Jesucristo y de Su ministerio entre los nefitas. También testifica que el remanente de la casa de Israel ha de unirse y no ha sido desechado para siempre.

La aparición del Libro de Mormón fue profetizada por Isaías (un libro sellado en un tiempo de contención, señal de una "obra maravillosa y un prodigio") y Ezequiel (la unión del palo de Judá y Efraín). El proceso comenzó con las visitas del ángel Moroni a José Smith a partir del 21 de septiembre de 1823, instruyéndole sobre la traducción y publicación de las palabras de antiguos profetas americanos. Durante cuatro años, José recibió preparación adicional, incluyendo visitas de ángeles y su matrimonio con Emma Hale, quien lo ayudó en su ministerio.

La traducción misma fue un milagro. No fue una traducción académica, sino una revelación "por el don y el poder de Dios". José Smith, un joven sin instrucción formal, tradujo jeroglíficos cuyo conocimiento se había perdido. El corto tiempo de traducción y los testimonios de sus escribas, como Oliver Cowdery, confirman la intervención divina. La preservación de las planchas de oro, a pesar de los constantes intentos de robo, también fue milagrosa, requiriendo que José y Emma se mudaran para protegerlas.

El Señor también levantó a testigos especiales. Oliver Cowdery, David Whitmer y Martin Harris (los Tres Testigos) vieron las planchas y oyeron la voz de Dios testificando de su veracidad. Otros ocho testigos también vieron y examinaron las planchas con sus propios ojos. A pesar de adversidades y desafíos, ninguno de estos once testigos negó jamás sus testimonios. La publicación del libro, posible gracias a la fe y el sacrificio de Martin Harris, que hipotecó su granja, culminó este proceso milagroso. Hoy, más de 180 millones de ejemplares han sido impresos en más de cien idiomas.

El Libro de Mormón: La Piedra Clave de Nuestra Fe

José Smith enseñó que el Libro de Mormón es "el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la piedra clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios por seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro". Este libro es verdaderamente asombroso, brindando lecciones invaluables sobre el cambio espiritual, el arrepentimiento, el rol de los profetas, la revelación, el cuidado a los necesitados, el respeto hacia Dios, el poder del diablo, las consecuencias del odio, y la importancia de llevar un registro.

Aunque el Libro de Mormón no contiene todas las doctrinas distintivas por las que los Santos de los Últimos Días son conocidos (como los tres grados de gloria o los detalles del mundo de los espíritus), su poder radica en su testimonio deliberado y poderoso de que hay Alguien que puede salvarnos y ayudarnos: Jesucristo. El libro está repleto de pasajes que testifican de Él:

  • Las revelaciones detalladas a Lehi (1 Nefi 8) y Nefi (1 Nefi 11) sobre la vida y el sacrificio de Cristo.
  • La enseñanza de un ángel en 1 Nefi 13:40 de que "el Cordero de Dios es el Hijo del Eterno Padre, y es el Salvador del mundo; y que es necesario que todos los hombres vengan a él".
  • El sermón de Lehi sobre la Expiación del Redentor (2 Nefi 2).
  • El salmo de Nefi (2 Nefi 4) sobre nuestra total dependencia del Señor.
  • El poderoso testimonio de Jacob sobre el Redentor (2 Nefi 9:10, 20, 51).
  • La clara declaración de que "no hay otro nombre dado bajo el cielo por el cual un hombre pueda ser salvo, excepto por Jesucristo" (2 Nefi 25:20).
  • Las enseñanzas del rey Benjamín sobre cómo convertirse en hijos de Cristo (Mosíah 3-5).
  • La historia de conversión de Alma (Alma 36).
  • La aparición del propio Jesús al pueblo de la antigua América (3 Nefi), enseñando, amando, sanando y bendiciendo.

El Libro de Mormón nos invita a orar por el amor transformador que proviene de Jesús (Moroni 7:47-48) y a experimentar Sus milagros (Moroni 7:29). Su mensaje es claro: Jesús es real, es nuestro Salvador y Redentor, y podemos confiar "solamente en los méritos de Cristo, que era el autor y perfeccionador de [nuestra] fe" (Moroni 6:4).

¿Cuál es la salida a luz del libro de Mormón?
La salida a luz del Libro de Mormón comenzó mucho antes de que José Smith recibiera las planchas de oro de manos del ángel Moroni. Los profetas de la antigüedad profetizaron acerca de la salida a luz de este libro sagrado en nuestros días 5.

Mi Testimonio Personal y la Invitación

Como converso a la Iglesia, mi propio camino hacia la verdad estuvo marcado por la influencia del Libro de Mormón. Recuerdo haber leído por primera vez la promesa en sus páginas introductorias: "meditar en [el] corazón [...] y luego [...] preguntar a Dios [con fe] [...] en el nombre de Cristo, si el libro es verdadero. Quienes así lo hagan [...] lograrán un testimonio de la veracidad y la divinidad del libro por el poder del Espíritu Santo" (Moroni 10:4).

Al estudiar este libro con un corazón sincero y verdadera intención, un sentimiento cálido comenzó a henchir mi corazón y a iluminar mi entendimiento, convirtiéndose gradualmente en un conocimiento arraigado. El Libro de Mormón se convirtió en la piedra clave que sostiene mi fe en Jesucristo y mi testimonio de la doctrina de Su evangelio. Ha sido un escudo contra los intentos del adversario de debilitar mi fe e inculcar incredulidad, dándome valor para declarar audazmente mi testimonio del Salvador.

Invito a todos a formar parte de la maravillosa salida a luz del Libro de Mormón en sus propias vidas. Les prometo que al estudiar sus palabras continuamente y con oración, podrán participar de sus promesas y ricas bendiciones. Si preguntan a Dios con un corazón sincero y verdadera intención, Él les manifestará la verdad por el poder del Espíritu Santo, de un modo muy personal. Su experiencia será tan gloriosa y sagrada como lo fue para José Smith, para los primeros testigos y para todos los que han procurado recibir un testimonio de este libro sagrado.

El Libro de Mormón es en verdad la palabra de Dios. En este registro sagrado "se expone la doctrina del Evangelio, se describe el plan de salvación, y se dice a los hombres lo que deben hacer para lograr la paz en esta vida y la salvación eterna en la vida venidera". Es el instrumento de Dios para el recogimiento de Israel en nuestros días y para ayudar a las personas a conocer a Su Hijo, Jesucristo. Dios vive y nos ama, y Jesucristo es el Salvador del mundo, la principal piedra angular de nuestra religión.

Preguntas Frecuentes sobre el Libro de Mormón

¿Por qué se dice que el Libro de Mormón “susurra”?

El concepto de que el Libro de Mormón “susurra” se relaciona con la forma sutil en que el adversario, Satanás, intenta engañarnos. El texto explica que Satanás “susurra pensamientos impuros y desagradables y siembra pensamientos de duda”, e incluso nos susurra que “no soy el diablo, porque no lo hay” (2 Nefi 28:22). El Libro de Mormón, al exponer estas tácticas engañosas y al ofrecer principios claros y verdaderos, nos ayuda a discernir y resistir esos susurros del mal, revelando la verdad y fortaleciendo nuestra fe.

¿Qué es lo más importante que enseña el Libro de Mormón?

Según José Smith, el Libro de Mormón es “el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la piedra clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios por seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro”. Su enseñanza más fundamental y poderosa es el testimonio inquebrantable de Jesucristo como el Salvador y Redentor del mundo. Aunque no profundiza en todas las doctrinas distintivas de la Iglesia, su propósito primordial es testificar de la realidad de Jesús, de Su Expiación y de la necesidad de que todos los hombres vengan a Él para alcanzar la salvación.

¿Cómo se publicó el Libro de Mormón?

La publicación del Libro de Mormón fue un proceso milagroso. Después de que José Smith tradujera las planchas de oro “por el don y el poder de Dios”, enfrentó considerable oposición para imprimirlo. Finalmente, logró convencer a Egbert B. Grandin en Palmyra, Nueva York, de imprimir la primera edición. Esto fue posible gracias al gran acto de fe y sacrificio de Martin Harris, quien hipotecó su granja para garantizar los costos de impresión. Posteriormente, Martin Harris vendió parte de su propiedad para cubrir dichos gastos, cumpliendo el mandato del Señor de no codiciar su propiedad y pagar el costo del libro que “contiene la verdad y la palabra de Dios”. Los primeros 5,000 ejemplares se publicaron en marzo de 1830, y desde entonces se han impreso más de 180 millones en más de cien idiomas.

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