¿Quién es el representante de los jugadores?

Los Monos: La Sombra del Crimen en el Fútbol Rosarino

19/01/2022

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El fútbol argentino, pasión que mueve multitudes, esconde en sus entrañas historias que van más allá de lo deportivo, adentrándose en el complejo y peligroso mundo del crimen organizado. En la ciudad de Rosario, cuna de talentos futbolísticos y de una fervorosa rivalidad entre Newell’s Old Boys y Rosario Central, esta conexión se ha manifestado de la manera más cruda y palpable a través de la banda criminal conocida como Los Monos. Lo que comenzó como una disputa territorial por el control del narcotráfico, escaló hasta infiltrar las estructuras más íntimas del deporte, desde el dominio absoluto de las barras bravas hasta la sorprendente injerencia en la representación de jugadores profesionales, revelando una faceta sombría y perturbadora del negocio.

¿Quién es el jugador libre de Colombia?
El colombiano y el club han acordado la rescisión del contrato que unía a ambas partes. Ahora, James Rodríguez es jugador libre y podría incorporarse a cualquier equipo que tenga una ficha libre. "James siempre será parte de nuestro club y miembro de la familia rojiblanca.

Esta historia no es un mero rumor de pasillo; está documentada en causas judiciales y libros de investigación periodística que desentrañan cómo una organización delictiva logró establecerse como un poder fáctico en el corazón de dos de los clubes más grandes del interior del país. La capacidad de movilización que ofrecen las tribunas, la lealtad ciega de los barras y la inmensa cantidad de dinero que fluye en el fútbol, se convirtieron en un caldo de cultivo perfecto para que Los Monos expandieran sus negocios narcos y sus operaciones de lavado de dinero, dejando una marca indeleble en el paisaje futbolístico rosarino.

Índice de Contenido

El Origen del Poder: De la Calle a la Cancha

La historia de la irrupción de Los Monos en el fútbol tiene sus raíces en el ascenso de la banda como la organización criminal más temida de Argentina. Todo comenzó a tomar una nueva dimensión cuando Claudio “el Pájaro” Cantero asumió las riendas del clan familiar. Heredero de la estructura construida por su padre, Ariel Máximo “el Viejo” Cantero, quien en 2003 consolidó el territorio tras una sangrienta lucha contra la banda de Los Garompas, “el Pájaro” poseía una visión empresarial del crimen. Mientras “el Viejo” se dedicaba a aceitar las relaciones con la policía, los sindicatos y diversas estructuras del Estado, “el Pájaro” se concentró en expandir la red de influencia desde el sur de Rosario hacia todos los puntos cardinales de la ciudad.

Fue en este proceso de expansión donde “el Pájaro” Cantero identificó el potencial estratégico de las barras bravas. La capacidad de movilización de estos grupos, su dominio territorial y la lealtad de sus integrantes representaban una oportunidad inmejorable para ampliar sus operaciones y consolidar su poder. No se trataba solo de controlar el territorio para la venta de drogas, sino de diversificar sus ingresos y establecer una fachada de legitimidad a través de la infiltración en esferas aparentemente ajenas a sus actividades principales.

La Conquista de las Tribunas: Central y Newell's bajo Control

La estrategia de Los Monos para adueñarse de las tribunas fue metódica y brutal. Inicialmente, se enfocaron en la barra de Rosario Central, donde su hombre de confianza era Oscar “Paco Mono” Ferreyra, un secuaz cercano de Andrés “Pillín” Bracamonte, el histórico líder de la barra Canalla. La alianza con Bracamonte fue clave para afianzar el control en el Gigante de Arroyito. Simultáneamente, intentaron penetrar en la tribuna de Newell’s Old Boys, donde el poder estaba en manos de la familia Camino, un grupo rival.

Para el año 2010, el dominio de Los Monos sobre las tribunas rosarinas era prácticamente total. Habían logrado tejer una alianza inquebrantable con “Pillín” Bracamonte en Central y con Daniel “Teto” Vázquez en Newell’s, este último íntimo amigo de Ramón Machuca, alias “Monchi”, hijo de crianza de “el Viejo” Cantero. Esta consolidación no solo les permitía cobrar “protección” a los líderes de las barras, sino que también utilizaban a sus seguidores como una red de distribución para la venta de cocaína en los “bunkers” que esparcieron por toda la zona, convirtiendo a los estadios y sus inmediaciones en puntos clave para sus operaciones ilícitas.

La presencia de Los Monos en las tribunas se manifestaba de diversas formas, desde banderas que sellaban alianzas hasta la ostentación de poder en cada partido. Las dos tribunas más importantes de Rosario, la del Gigante de Arroyito y la del Coloso Marcelo Bielsa, estaban literalmente “copadas por la misma familia”, aunque con diferentes líderes y colores, todos respondiendo al poder central de la banda. Esta hegemonía les otorgaba no solo control territorial, sino también una sorprendente capacidad de influencia sobre la vida interna de los clubes.

Más Allá de la Barra: El Negocio de los Jugadores

Pero el alcance del poder de Los Monos no se limitaba a la extorsión de líderes de barras o al uso de sus miembros para el narcotráfico. La banda puso sus ojos en los grandes negocios del fútbol, buscando nuevas fuentes de ingresos y formas de lavar dinero ilícito. En Rosario, se rumoreaba con insistencia que llegaron a tener hasta 120 jugadores de inferiores bajo su ala. Esta parte del negocio, de un potencial económico inmenso, era manejada principalmente por “Monchi” Machuca, siempre bajo la atenta mirada de “el Pájaro” y Guille Cantero, este último tristemente célebre por afirmar en un juicio que su oficio era “contratar sicarios para matar jueces y fiscales”.

De aquellos 120 jugadores jóvenes, dos nombres de alto perfil se rumoreaba que estaban especialmente cerca de la órbita de Los Monos: el mediocampista Éver Banega y el delantero Ángel Correa. Ambos futbolistas, que llegaron a la Selección Argentina y a clubes importantes de Europa, fueron vinculados al representante Francisco Lapiana. Lapiana fue acusado de lavar dinero para la banda y, de hecho, enfrentó un juicio por asociación ilícita junto con otros miembros de Los Monos, aunque finalmente fue absuelto de estos cargos.

El caso de Ángel Correa fue el que más cerca estuvo de ser probado en la justicia. Existen registros de “Monchi” Machuca y otros dos integrantes de Los Monos yendo a verlo jugar, además de varias escuchas telefónicas donde se discutían los detalles de los “negocios” que tenían entre manos con el jugador. El libro “Los Monos”, de los periodistas Germán de los Santos y Hernán Lascano, reproduce partes de la causa judicial que incluyen declaraciones del propio Correa, quien habría señalado a “Monchi” como representante de jugadores. Esto demuestra la ambición de la banda por controlar no solo las tribunas, sino también el futuro económico de jóvenes promesas del fútbol.

La influencia de Los Monos se extendía incluso a las transacciones de alto perfil. El mismo libro revela escuchas entre miembros de la banda que indican que “Pillín” Bracamonte habría estado en problemas si no pagaba una suma de dinero que, supuestamente, provenía de la venta de Ángel Di María del Benfica al Real Madrid. De esta transferencia, a Rosario Central le correspondía un porcentaje del pase por derechos de formación, lo que sugiere que Los Monos buscaban obtener tajadas de operaciones legítimas del fútbol, ejerciendo presión sobre los dirigentes o representantes involucrados.

¿Qué son los jugadores libres?
En ese contexto, hay un grupo de jugadores que están a la espera de una nueva oportunidad, de que se abra una puerta para seguir haciendo lo que aman. Son los llamados “ jugadores libres ”, futbolistas que han quedado sin contrato, que tienen el pase en la mano y que necesitan encontrar el club justo para relanzar sus carreras.

La Guerra por el Territorio y la Pax 'Monera'

El asesinato de Claudio “el Pájaro” Cantero en 2013 desató una guerra brutal por el control del territorio y las actividades criminales, enfrentando a Los Monos con familias rivales como los Paz y los Bassi. Esta guerra no solo tuvo un costo humano devastador, sino que también generó un reacomodamiento en el control de las barras bravas. En el Gigante de Arroyito, la barra de Central mostró una bandera con la cara de “el Pájaro” y la leyenda “Dios le da las peores batallas a sus mejores guerreros”, reafirmando la lealtad de la barra a la banda.

En el Coloso Marcelo Bielsa, la muerte de “el Pájaro” fue aprovechada por los Bassi para intentar tomar el liderazgo de la tribuna de Newell’s, con Luis “el Pollo” Bassi como capo. Sin embargo, su posterior detención desató una nueva guerra por la sucesión que se cobró cinco vidas en tan solo dos meses, sumiendo al Parque Independencia en un caos de violencia. La solución, por extraña que parezca, provino de Los Monos: a través de “Pillín” Bracamonte, impusieron al nuevo líder de la barra de Newell’s, restaurando una tensa “paz”.

Desde entonces, la barra de Newell’s ha tenido varios líderes, todos ellos con conexiones directas o indirectas con Los Monos. Primero estuvo al frente Rubén “Teletubi” Segovia, luego Marcelo “el Pipi” Arriola, y actualmente es el turno de Aldo “el Gatito” Sosa. Lo más inverosímil es que “el Gatito” Sosa, además de compartir la propiedad de vehículos y embarcaciones de alta gama con Guille Cantero, trabaja en la Defensoría del Pueblo. Esta situación, que parece sacada de una película, es una cruda realidad que demuestra la infiltración de la banda en distintas esferas de la sociedad. Y la historia es clara: todo aquel que se atrevió a desafiar la autoridad de Los Monos en el fútbol, terminó acribillado por sicarios, un lenguaje que la banda utiliza sin reparos en todas sus actividades.

Preguntas Frecuentes sobre la Influencia de Los Monos en el Fútbol

¿Quiénes son Los Monos y por qué son relevantes en el fútbol?

Los Monos son una de las organizaciones criminales más peligrosas de Argentina, originaria de Rosario y dedicada principalmente al narcotráfico. Su relevancia en el fútbol radica en su capacidad para infiltrar y controlar las barras bravas de los clubes más importantes de la ciudad, Newell’s Old Boys y Rosario Central, utilizando estas estructuras para sus propios fines ilícitos, incluyendo la venta de drogas y el lavado de dinero.

¿Cómo lograron Los Monos controlar las barras de Newell’s y Rosario Central?

Lograron el control mediante una combinación de violencia, alianzas estratégicas con líderes preexistentes de las barras (como “Pillín” Bracamonte en Central y “Teto” Vázquez en Newell’s) y la imposición de sus propios hombres de confianza. El dominio les permitía cobrar “protección” y utilizar a los miembros de las barras como brazo operativo para la distribución de drogas y otras actividades delictivas.

¿Qué tipo de negocios ilícitos realizaban en el ámbito futbolístico?

Además de la extorsión a los líderes de las barras y la venta de drogas en las cercanías de los estadios, Los Monos se involucraron en negocios más complejos. Se rumoreaba que tenían hasta 120 jugadores de inferiores bajo su influencia, buscando obtener ganancias de sus futuras transferencias. También se les vinculó con operaciones de lavado de dinero a través de transacciones futbolísticas, como se desprende de las escuchas relacionadas con la venta de Ángel Di María.

¿Qué jugadores de renombre fueron vinculados a la red de Los Monos?

Los nombres de Éver Banega y Ángel Correa fueron los más mencionados en relación con la supuesta influencia de Los Monos. Aunque no hay condenas que prueben su participación directa en las actividades ilícitas de la banda, las investigaciones judiciales y testimonios sugirieron una cercanía a miembros de la organización que manejaban el negocio de jugadores.

¿Quién era el representante de los jugadores ligado a Los Monos?

El representante Francisco Lapiana fue acusado de lavar dinero para Los Monos y fue a juicio por asociación ilícita, aunque finalmente resultó absuelto. Además, Ramón “Monchi” Machuca, uno de los líderes de la banda, era quien manejaba directamente la parte del negocio de los jugadores jóvenes que supuestamente estaban bajo la órbita de Los Monos, funcionando de facto como un “representante” paralelo.

¿Sigue activa la influencia de Los Monos en el fútbol rosarino?

Según la información disponible y los reportes periodísticos, la influencia de Los Monos en las barras de Rosario Central y Newell’s Old Boys sigue siendo una realidad. Los actuales líderes de ambas barras responden a la banda, lo que indica que su poder y control sobre este aspecto del fútbol rosarino persiste, manteniendo una sombra constante sobre los clubes y sus hinchas.

La historia de Los Monos y su profunda ramificación en el fútbol rosarino es un recordatorio escalofriante de cómo el crimen organizado puede penetrar las instituciones más arraigadas en la sociedad. Desde las tribunas atestadas de fanáticos hasta las oficinas donde se cierran millonarios pases de jugadores, la banda ha demostrado una capacidad aterradora para ejercer su dominio, entrelazando la pasión deportiva con la violencia y la ilegalidad. Es una narrativa que invita a la reflexión sobre la vulnerabilidad del deporte y la necesidad de una vigilancia constante para proteger su integridad ante la amenaza de las organizaciones criminales.

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