03/02/2026
En los anales de la historia argentina, pocas figuras encarnan tan vívidamente el espíritu de resistencia y sacrificio como Martín Miguel de Güemes y su intrépido ejército, conocidos como "Los Infernales". Nacido en la provincia de Salta, Güemes no solo se destacó como un brillante estratega militar, sino también como un líder popular que forjó una fuerza imparable, compuesta por hombres y mujeres humildes, dedicados a la defensa de la patria. Su gesta, a menudo subestimada en el relato oficial, fue fundamental para asegurar la retaguardia de la gesta libertadora de José de San Martín, marcando un capítulo crucial en la independencia de nuestra nación.

- Martín Miguel de Güemes: El Héroe Olvidado y su Legado
- El Nacimiento de "Los Infernales": Un Ejército del Pueblo
- La Estrategia Defensiva del Norte: Clave para la Independencia
- Güemes como Gobernador: Lucha Interna y Popular
- El Sacrificio Final y la Victoria Póstuma
- Preguntas Frecuentes sobre Los Infernales de Güemes
- Legado y Reconocimiento Histórico
Martín Miguel de Güemes: El Héroe Olvidado y su Legado
Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyechea y la Costa vino al mundo en Salta el 8 de febrero de 1785, en el seno de una familia de cómoda posición económica. Su padre, Gabriel de Güemes Montero, era tesorero real de la Corona Española, y su madre, María Magdalena de Goyechea y la Corte, originaria de Jujuy. Esta cuna privilegiada le permitió acceder a una educación esmerada en el Real Colegio de San Carlos, en Buenos Aires, donde se mudó de chico.
A los 14 años, su destino militar comenzó a forjarse al alistarse en el Regimiento Fijo de Infantería. Su bautismo de fuego ocurrió en 1806, durante las Invasiones Inglesas a Buenos Aires. En un episodio que ya presagiaba su audacia, un joven Güemes, al mando de un pelotón de Húsares, logró la rendición del buque inglés "Justina" al quedar este inmovilizado por la bajante del río. Fue un momento insólito: un barco de guerra capturado por jinetes.
Tras la Revolución de Mayo de 1810, Güemes abrazó la causa independentista con fervor. Destinado al Ejército del Norte, participó activamente en los combates del Alto Perú, integrando las tropas que vencieron a los realistas en la Batalla de Suipacha el 7 de noviembre de 1810. Sin embargo, su carácter indomable y su visión estratégica, que a menudo disentía de sus superiores (como su propuesta de perseguir y aniquilar a los españoles tras Suipacha), le valieron no pocas fricciones. Una controversia personal lo llevó a ser apartado del Ejército del Norte en 1812 por Manuel Belgrano, pero este "destierro" resultó providencial: en Buenos Aires, conoció a José de San Martín, quien reconocería en él a un líder excepcional y un aliado indispensable para sus planes continentales.
El Nacimiento de "Los Infernales": Un Ejército del Pueblo
Fue en 1815, ya instalado en su Salta natal, cuando Martín Miguel de Güemes dio forma a una de las fuerzas militares más singulares y efectivas de la guerra de independencia: su propio ejército, que pronto sería conocido como "Los Infernales". Esta denominación, que con el tiempo se inmortalizaría, hacía referencia a la ferocidad y tenacidad con la que combatían, infundiendo terror en las filas enemigas. Pero más allá de su temible nombre, lo que hacía a Los Infernales verdaderamente revolucionarios era su composición y su método de lucha.
A diferencia de los ejércitos tradicionales, Los Infernales no se nutrían de soldados profesionales en su mayoría, sino de las milicias gauchas, hombres y mujeres del pueblo: pequeños productores, arrieros, mestizos, indígenas y personas que habían sido esclavizadas. Estos valientes, con un profundo conocimiento del terreno y una lealtad inquebrantable a Güemes y a la causa de la libertad, se convirtieron en la columna vertebral de la resistencia en el norte. Esta participación popular fue un rasgo distintivo de la lucha güemesiana, elevando el término "gaucho" de una connotación peyorativa a un símbolo de patriotismo y valentía.
La estrategia principal de Los Infernales fue la "Guerra Gaucha" o guerra de guerrillas. Esta táctica, perfectamente adaptada a las características geográficas del norte argentino, consistía en:
- Ataques sorpresa: Pequeños grupos de gauchos, ágiles y conocedores de cada quebrada, sendero y paso, emboscaban a las columnas realistas desprevenidas.
- Hostigamiento constante: No daban tregua al enemigo, desgastándolos con incursiones rápidas y continuas que impedían su avance y les cortaban los suministros.
- Dispersión y reagrupamiento: Tras cada ataque, los gauchos se dispersaban rápidamente por el monte, volviéndose casi invisibles para las tropas españolas, para luego reagruparse en otro punto y lanzar un nuevo golpe.
- Conocimiento del terreno: La geografía de Salta y Jujuy, con sus valles, montañas y quebradas, se convirtió en un aliado fundamental. Los gauchos la conocían como la palma de su mano, usándola a su favor para emboscar y eludir al enemigo.
Esta forma de guerra, aunque no implicaba grandes batallas campales, fue sumamente efectiva para desmoralizar y agotar a las fuerzas realistas, que se sentían constantemente acechadas y sin un enemigo claro al que enfrentar en campo abierto.
La Estrategia Defensiva del Norte: Clave para la Independencia
La importancia estratégica de Los Infernales de Güemes para el proceso independentista argentino y sudamericano fue monumental. Mientras José de San Martín preparaba y ejecutaba su ambiciosa gesta libertadora hacia Chile y Perú a través de los Andes, la frontera norte de las Provincias Unidas del Río de la Plata quedaba expuesta a las constantes incursiones de las tropas realistas provenientes del Alto Perú. Sin la férrea defensa de Güemes y sus gauchos, el flanco norte habría sido una vía abierta para que los españoles invadieran el territorio y atacaran la retaguardia del ejército de San Martín, poniendo en riesgo toda la campaña.
Güemes y San Martín comprendieron la necesidad de una estrategia coordinada. San Martín, reconociendo la capacidad militar de Güemes y la eficacia de la Guerra Gaucha, lo designó como defensor del norte, permitiéndole concentrarse en sus planes de cruzar la cordillera. Juntos, organizaron la "guerra de recursos" contra los realistas, una estrategia que no solo buscaba la confrontación militar, sino también agotar los medios del enemigo, impidiéndoles abastecerse y avanzar.

Los Infernales no defraudaron. Se les atribuye haber repelido siete invasiones realistas, un testimonio elocuente de su tenacidad y eficacia. Cada vez que las tropas españolas intentaban penetrar en Salta o Jujuy, se encontraban con la resistencia implacable de los gauchos, que, a pesar de la inferioridad numérica y de armamento, lograban frenar y hacer retroceder al invasor. Esta labor de contención fue vital, ya que mantuvo a raya a los ejércitos españoles, impidiéndoles reforzar sus posiciones en el sur o lanzar ataques significativos sobre las provincias centrales.
Hitos Clave de la Defensa del Norte (1814-1821)
| Año | Acontecimiento | Impacto Estratégico |
|---|---|---|
| 1814 | Güemes, bajo mando de San Martín, derrota a realistas en Salta. | Afianza su liderazgo y capacidad defensiva en la región. |
| 1815 | Formación de Los Infernales; Güemes electo gobernador. | Establece una fuerza militar popular y un gobierno local fuerte. |
| 1816-1820 | Repulsión de múltiples invasiones realistas (hasta 7). | Protege la retaguardia de San Martín y desgasta al enemigo. |
| 1819-1821 | Resistencia ante invasiones y conflictos internos. | Demuestra la tenacidad de la "Guerra Gaucha" a pesar de adversidades. |
| Julio 1821 | Expulsión final de los españoles tras la muerte de Güemes. | Consolidación de la independencia del norte argentino. |
Güemes como Gobernador: Lucha Interna y Popular
En medio de su destacada carrera militar, Martín Miguel de Güemes alcanzó un hito político sin precedentes: el 15 de mayo de 1815, fue elegido gobernador de la Intendencia de Salta por asamblea popular, siendo el primer gobernador en la región en ser elegido sin la intervención de Buenos Aires. Este hecho subraya el inmenso apoyo popular que gozaba entre las clases más humildes de su provincia, quienes veían en él a un defensor de sus intereses y un líder que les daba voz y dignidad.
Su período como gobernador, que se extendió hasta 1820, estuvo marcado por la continuidad de la guerra contra los realistas, pero también por crecientes tensiones internas. Güemes, para mantener a su numeroso ejército (que llegó a superar los 5000 hombres) y financiar la guerra, implementó medidas que afectaron directamente los intereses de las clases altas y pudientes de Salta. Recurrió a préstamos voluntarios y forzosos, expropiaciones a españoles que no colaboraban con la causa independentista y la suspensión del pago de arriendos. Estas decisiones, necesarias para la subsistencia de la lucha, le granjearon la enemistad de los terratenientes y la oligarquía salteña.
La oposición interna fue tan peligrosa como el enemigo externo. En marzo de 1819, una nueva invasión realista se sumó a una creciente rebelión civil en el sur de Salta, liderada por un grupo de terratenientes que se levantaron contra el "gobernador gaucho". Esta traición interna dejó a Güemes en una posición vulnerable, cercado por dos frentes. A pesar de sus esfuerzos por unificar las fuerzas y obtener apoyo financiero de Buenos Aires (que le fue negado en gran parte por temor a que se convirtiera en otro caudillo como Artigas), la situación se tornó insostenible.
Incluso su esposa, María del Carmen Puch y Velarde, conocida como Carmen Puch, vivió la guerra a la par de su marido, asistiéndolo y acompañándolo en la medida de lo posible. Su hermana, María Magdalena Dámasa Güemes, apodada Macacha, fue una colaboradora fundamental, realizando misiones de espionaje arriesgadas y organizando la confección de ropas para los soldados. Estas historias reflejan la magnitud del compromiso familiar con la causa.
El Sacrificio Final y la Victoria Póstuma
La doble amenaza, externa e interna, culminó trágicamente el 7 de junio de 1821. Las tropas realistas, con información provista por traidores locales (como el comerciante Mariano Benítez), lograron tomar control de gran parte del territorio salteño. En la madrugada de ese día, Martín Miguel de Güemes fue atacado y herido de un disparo en la espalda que se alojó en su ingle. La herida fue mortal. Debió abandonar su residencia y refugiarse en la Quebrada de la Horqueta, donde, tras agonizar a la intemperie durante diez días, su vida se apagó el 17 de junio de 1821, a la joven edad de 36 años.
Sus últimas palabras, dirigidas a sus tropas, resuenan como un testamento de su fe en el pueblo que lideró: "Voy a dejarlos, pero me voy tranquilo. Porque sé que tras de mí quedan ustedes, que sabrán defender la patria con el valor del que han dado pruebas". A pesar de la inmensa pérdida, Los Infernales, fieles al juramento hecho a su líder agonizante de no bajar nunca los brazos, mantuvieron el combate. El enfrentamiento continuó por más de un mes, hasta que, finalmente, el 22 de julio de 1821, bajo el liderazgo de José Antonio Fernández Cornejo, el ejército gaucho logró la expulsión definitiva de los invasores españoles de Salta. La victoria fue póstuma para Güemes, pero el cumplimiento de su objetivo supremo.
El General Güemes fue sepultado inicialmente en la capilla de El Chamical, y hoy sus restos descansan en el Panteón de las Glorias del Norte, en la Catedral de Salta, lugar de peregrinación y homenaje a su figura.

Preguntas Frecuentes sobre Los Infernales de Güemes
¿Quién fue el líder de los Infernales de Güemes?
El indiscutible líder y creador de Los Infernales fue el general gaucho Martín Miguel de Güemes. Fue él quien organizó, entrenó y comandó estas milicias populares, convirtiéndolas en una fuerza de combate formidable y esencial para la defensa del norte argentino.
¿Cuál fue la importancia estratégica de los Infernales en la Guerra de Independencia?
La importancia estratégica de Los Infernales fue crucial. Actuaron como un escudo protector en la frontera norte, conteniendo y repeliendo siete invasiones realistas provenientes del Alto Perú. Esta defensa permitió que el Ejército de los Andes, bajo el mando de José de San Martín, pudiera cruzar la cordillera y llevar a cabo sus campañas libertadoras en Chile y Perú sin la amenaza de un ataque por la retaguardia. Sin Los Infernales, la estrategia sanmartiniana habría sido inviable.
¿Cómo se financiaba el ejército de Güemes?
El ejército de Güemes se financiaba principalmente a través de recursos locales, dada la escasa o nula ayuda de Buenos Aires. Güemes recurrió a diversas medidas, como préstamos voluntarios y forzosos, expropiaciones de bienes a simpatizantes realistas o españoles que no colaboraban con la causa, y la suspensión del pago de arriendos. Estas medidas, aunque impopulares entre la élite salteña, eran vitales para mantener a sus tropas, que superaban los 5.000 hombres, y costear la guerra de recursos.
¿Qué papel jugó la "Guerra Gaucha" en la defensa del norte?
La "Guerra Gaucha" fue el pilar táctico de la defensa del norte. Basada en el conocimiento profundo del terreno por parte de los gauchos, consistía en una estrategia de guerrillas: ataques sorpresa, hostigamiento constante, interrupción de líneas de suministro y una rápida dispersión para evitar el enfrentamiento directo con fuerzas superiores. Esta táctica desgastó física y moralmente a los ejércitos realistas, impidiéndoles consolidar su avance y obligándolos a retirarse una y otra vez.
¿Qué pasó con los Infernales después de la muerte de Güemes?
Tras la muerte de Martín Miguel de Güemes el 17 de junio de 1821, Los Infernales, liderados por José Antonio Fernández Cornejo, no depusieron las armas. Fieles al juramento hecho a su comandante, continuaron la lucha contra las tropas realistas. Poco más de un mes después, el 22 de julio de 1821, lograron la expulsión definitiva de los españoles de Salta, cumpliendo así el objetivo por el que Güemes había luchado hasta su último aliento. Su legado de resistencia y victoria perduró más allá de la vida de su líder.
Legado y Reconocimiento Histórico
Martín Miguel de Güemes y sus Infernales representan un capítulo fundamental y, durante mucho tiempo, subestimado de la historia argentina. La figura del "héroe gaucho", con su origen en el pueblo y su defensa acérrima de la soberanía, desafió las estructuras de poder de su época y forjó un ejército popular que se convirtió en el baluarte del norte. Su lucha no solo fue militar, sino también social, al dar voz y protagonismo a sectores humildes de la sociedad que tradicionalmente habían sido marginados.
A 200 años de su paso a la inmortalidad, y con la institución del feriado nacional cada 17 de junio, la figura de Güemes y el heroísmo de Los Infernales han comenzado a recibir el justo reconocimiento que merecen. Son el símbolo de la resistencia popular, de la estrategia adaptativa y del sacrificio incondicional por la libertad. Su historia es un recordatorio de que la independencia argentina fue una gesta colectiva, forjada con el valor de hombres y mujeres de todas las condiciones sociales, unidos por un ideal común.
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