17/01/2023
Jorge Luis Borges, figura cumbre de la literatura universal, no solo se distingue por la inmensa riqueza de su propia obra, sino también por una devoción casi mística hacia la lectura. A lo largo de su vida, este titán de las letras dedicó innumerables páginas y elogios a la experiencia de leer, considerándola, quizás, una forma de felicidad superior incluso a la de escribir. Era un hombre que se sentía “orgulloso de los libros que ha leído” más que de los que había creado, una declaración que encapsula su visión del lector como un explorador de infinitos universos. Este compromiso visceral con el mundo literario lo llevó a ocupar el prestigioso cargo de director de la Biblioteca Nacional de Argentina entre 1955 y 1973, un período que, sin duda, lo acercó como nunca a esa "escurridiza figura del paraíso" que tan poéticamente retrata en su célebre “Poema de los dones”.

El Lector Infinito: Más Allá del Autor
Para Borges, la lectura no era una mera actividad pasiva, sino un acto de creación, una aventura intelectual que transformaba al individuo. Él concebía al lector como un colaborador esencial en el juego literario, alguien cuya interpretación y relectura daban nueva vida a los textos. Esta perspectiva subraya la profunda humildad intelectual de Borges, quien, a pesar de ser un genio literario, se presentaba a sí mismo, ante todo, como un voraz y apasionado lector. Su fascinación por los laberintos, los espejos y las bibliotecas infinitas no era solo una metáfora de su escritura, sino un reflejo de su propia experiencia como navegante incansable entre los anaqueles del conocimiento y la ficción. Creía firmemente que cada relectura revelaba nuevas capas de significado, convirtiendo cada libro en un objeto mutable, vivo.
La Biblioteca Nacional: Un Paraíso Terrenal
La designación de Borges como director de la Biblioteca Nacional fue, para muchos, el destino perfecto. Este nombramiento, ocurrido en 1955, lo colocó en el epicentro de su propio paraíso. A pesar de la ironía trágica de su creciente ceguera, que paradójicamente coincidió con su acceso a este tesoro de sabiduría, Borges asumió su rol con una devoción inquebrantable. La biblioteca, con sus millones de volúmenes, se convirtió en su universo particular, un espacio donde podía continuar su exploración infinita de las ideas y las historias. Su periodo al frente de la institución no solo estuvo marcado por su presencia icónica, sino también por su influencia en la cultura y el pensamiento, consolidando su imagen como el guardián de un saber ancestral y el promotor de una curiosidad insaciable por el libro en todas sus formas.
La Biblioteca Personal de Borges: Un Legado Invaluable
El compromiso de Borges con el libro trascendió su faceta de autor y bibliotecario para manifestarse en un proyecto singular: la conformación de una “biblioteca personal”. En 1985, en colaboración con la editorial Hyspamérica, Borges se embarcó en la tarea de seleccionar cien títulos que, a su juicio, todo lector debería conocer. Aunque su fallecimiento en 1986 impidió que completara la lista, dejó un legado de 74 libros que sirven como una ventana a su mente prodigiosa y a sus gustos literarios. Esta selección no es meramente una colección de sus lecturas favoritas, sino una invitación a explorar las fuentes de su pensamiento y las obras que consideraba fundamentales para la formación de un verdadero lector. Es un testimonio de su convicción de que la lectura es una forma de inmortalidad, una manera de dialogar con las mentes más brillantes de la historia.
Explorando la Selección: Géneros y Sorpresas
La biblioteca personal de Borges es un reflejo de su mente enciclopédica y su aversión a las clasificaciones rígidas. En ella, conviven armónicamente géneros y autores que a primera vista podrían parecer dispares, pero que en el universo borgeano encuentran un punto de encuentro. Desde la ciencia ficción más visionaria hasta los relatos más profundos de la literatura fantástica, pasando por la filosofía, la historia y la religión, la lista es un festín para cualquier mente inquisitiva. Destaca la presencia de autores clásicos y contemporáneos, de obras que exploran el misterio, la identidad, el tiempo y el infinito, temas recurrentes en la propia obra de Borges. Es una biblioteca que no busca ser exhaustiva, sino estimulante, diseñada para provocar la reflexión y el placer de la lectura.
Un Vistazo Detallado a la Selección de Borges
A continuación, presentamos una tabla que organiza algunos de los títulos seleccionados por Borges, destacando la diversidad de géneros y autores que conformaron su visión de una biblioteca esencial. Esta clasificación es una aproximación, ya que muchas de estas obras trascienden categorías convencionales.
| Género Principal | Autores y Obras Destacadas (Ejemplos) | Temas recurrentes |
|---|---|---|
| Cuentos y Relatos Fantásticos | Julio Cortázar: Cuentos, Franz Kafka: América / Relatos breves, G.K. Chesterton: La cruz azul y otros cuentos, Dino Buzzati: El desierto de los tártaros, Edgar Allan Poe: Cuentos, Juan José Arreola: Cuentos fantásticos, Arthur Machen: Los tres impostores | Lo onírico, el absurdo, el misterio, la identidad, la irrealidad. |
| Novela Clásica y Moderna | Fiodor Dostoievski: Los demonios, Herman Melville: Benito Cereno / Bily Budd / Bartleby, el escribiente, Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas, Hermann Hesse: El juego de los abalorios, Daniel Defoe: Moll Flanders, Juan Rulfo: Pedro Páramo | La condición humana, la moralidad, la aventura, la búsqueda de sentido. |
| Ciencia Ficción | H.G. Wells: La máquina del tiempo / El hombre invisible, J.W. Dunne: Un experimento con el tiempo | El tiempo, la alteridad, los límites de la ciencia. |
| Filosofía y Ensayo | Edward Kasner & James Newman: Matemáticas e imaginación, Thorstein Veblen: Teoría de la clase ociosa, Sóren Kierkegaard: Temor y temblor, William James: Las variedades de la experiencia religiosa | Epistemología, sociología, existencialismo, psicología de la religión. |
| Mitología y Religión | Evangelios apócrifos, Robert Graves: Los mitos griegos, Fray Luis de León: Cantar de cantares / Exposición del Libro de Job, Bhagavad-Gita, Poema de Gilgamesh | Orígenes, creencias, narrativas fundacionales, lo sagrado. |
| Poesía y Teatro | Henrik Ibsen: Peer Gynt / Hedda Gabler, Eugene O’Neill: El gran dios Brown / Extraño interludio, William Blake: Poesía completa, Publio Virgilio Marón: La Eneida, Juan Ruiz: Libro de buen amor | La lírica, el drama, la épica, la construcción de personajes. |
| Historia y Viajes | Heródoto: Los nueve libros de la Historia, Marco Polo: La descripción del mundo, Leopoldo Lugones: El imperio jesuítico, Henri Michaux: Un bárbaro en Asia | Crónicas, exploración, civilizaciones, lo exótico. |
Ausencias Notables y Reflexiones Finales
Al revisar la lista de libros que, según Borges, todo lector debería leer, es inevitable notar ciertas ausencias que han generado debate. La más comentada es la decisión de no incluir a ninguna autora dentro de esta primera selección de 74 títulos. Sin embargo, sería arriesgado juzgar al escritor argentino sin reconocer su trabajo como traductor de figuras tan prominentes como Virginia Woolf y May Sinclair, o su documentada admiración por la obra de Mary Shelley, a quien consideraba una maestra del género fantástico. Esta omisión, por tanto, podría deberse más a la incompletitud del proyecto que a una postura deliberada de exclusión.
De igual manera, llama la atención la escasa presencia de narradores latinoamericanos que no son argentinos, siendo los únicos presentes Juan Rulfo con su icónico Pedro Páramo y Juan José Arreola con sus Cuentos fantásticos. Esto podría indicar una preferencia por obras que ya habían trascendido fronteras o que se alineaban con sus intereses temáticos específicos, más que un desdén por la rica tradición literaria del continente.
Así pues, imaginarse cuáles serían los 26 títulos restantes de esa biblioteca de cien libros es una tarea que invita a la especulación y a la universalidad de la curiosidad lectora, justo como el propio Borges apuntó en el prólogo de su colección: “Deseo que esta biblioteca sea tan diversa como la no saciada curiosidad que me ha inducido, y sigue induciéndome, a la exploración de tantos lenguajes y de tantas literaturas”. Este deseo de diversidad y exploración es, en esencia, el corazón del compromiso de Borges con el libro y con el arte de leer, un compromiso que sigue inspirando a generaciones de amantes de la literatura.
Preguntas Frecuentes sobre la Biblioteca de Borges
¿Por qué Borges no completó la lista de 100 libros?
Jorge Luis Borges falleció en 1986, un año después de iniciar el proyecto de su “biblioteca personal” con la editorial Hyspamérica. Su muerte le impidió seleccionar los 26 títulos restantes para completar los cien volúmenes previstos originalmente. La lista que se publicó, por tanto, consta de los 74 libros que alcanzó a elegir.
¿Qué tipo de libros predominan en la selección de Borges?
La selección de Borges es notablemente ecléctica, reflejando sus vastos intereses. Sin embargo, se observa una fuerte inclinación hacia la literatura fantástica, la ciencia ficción, la filosofía, la mitología y los textos que exploran temas metafísicos, lógicos o históricos. No hay un género único dominante, sino una preferencia por obras que estimulan el intelecto y la imaginación.
¿Borges incluyó autores de su propia obra o de su círculo cercano?
Sí, Borges incluyó algunos autores argentinos y de su círculo literario. Por ejemplo, se encuentran obras de Julio Cortázar, Leopoldo Lugones, Manuel Mujica Láinez y Ezequiel Martínez Estrada, todos ellos figuras relevantes en la literatura argentina y con quienes Borges mantuvo diversas relaciones profesionales o de admiración. Esto demuestra que su criterio no era exclusivamente el de la distancia o la objetividad, sino también el de la afinidad literaria.
¿Es esta lista un canon obligatorio para todos los lectores?
No, la “biblioteca personal” de Borges no debe interpretarse como un canon obligatorio, sino más bien como una recomendación de un lector excepcional. El propio Borges valoraba la diversidad y la curiosidad individual en la lectura. La lista es una invitación a explorar caminos literarios que él consideró enriquecedores, ofreciendo una perspectiva única sobre lo que él consideraba esencial, pero siempre alentando la propia exploración y descubrimiento del lector.
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