¿Cuáles son los libros de la muerte del autor?

La Evolución del Autor: De Homero a la Crítica Actual

23/10/2022

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La figura del autor, tal como la conocemos hoy, es el resultado de una compleja evolución histórica y cultural. Lejos de ser una noción estática, su definición ha mutado significativamente a través de los siglos, influenciada por cambios en la tecnología, la sociedad y la forma de entender el conocimiento y la creación. Desde los orígenes orales de la poesía hasta las complejidades de la autoría digital y las teorías que proclaman su 'muerte', la relación entre el creador, la obra y el lector ha sido un campo de constante redefinición.

¿Cuáles son los libros de la muerte del autor?
Barthes, Roland. “La muerte del autor”. El susurro del lenguaje. Barcelona: Paidós, 1987 Bennett, Andrew, The author. Oxford, Routledge, 2005 Bénichou, Paul. La coronación del escritor 1750-1830. Ensayo sobre el advenimiento de un poder espiritual laico en la Francia moderna. México: Fondo de cultura económica, 1981.
Índice de Contenido

El Autor en la Antigüedad: Vidente y Co-creador

En la Antigüedad clásica, especialmente en Grecia, la noción de autor distaba mucho de la individualidad y la propiedad intelectual modernas. Albert Lord señala la naturaleza anacrónica de aplicar nuestras concepciones actuales a los poetas de esa era, dado que la poesía se transmitía principalmente de forma oral. Cada recitación era, en esencia, una nueva composición, donde el poeta heredaba formas lingüísticas, temas y técnicas de una rica tradición. No se trataba de una creación ex nihilo, sino de una recreación.

Gregory Nagy profundiza en esta idea, sugiriendo que cada cantor era, a la vez, coautor del poema, aportando algo novedoso en cada interpretación. Los poetas originales eran mitificados a medida que la distancia temporal aumentaba, y su identidad se absorbía en esta mitificación, legitimando tanto los poemas como a los cantores posteriores. Homero, por ejemplo, podría ser visto como un nombre utilizado por la tradición Homeridai para auto-autorizarse, una imitación de una figura que, de no existir, la sociedad habría inventado por la necesidad de un origen unitivo.

En la Grecia preclásica, el poeta o cantor era sinónimo de vidente, alguien con inspiración divina. Esta concepción se fracturó en la Grecia clásica, donde el poeta se transformó en un artesano de las palabras, mientras el cantante conservaba su rol de vidente. Más tarde, en la etapa posclásica, el poeta era visto tanto como un receptáculo de inspiración divina como un artesano con dominio sobre las palabras y la retórica. Platón, en sus diálogos como Ion y Fedro, consideraba que la poesía era una expresión de las musas, poniendo al poeta fuera de sí, sin acceso a la razón ni al conocimiento verdadero (episteme), solo a una opinión verdadera (eudaxia). En La República, Platón incluso abogaba por la expulsión de los poetas, al considerar que su imitación de la realidad los alejaba doblemente de la Verdad.

Aristóteles, en su Poética, definió la obra artística por su capacidad de realizar una mímesis de la realidad, diferenciándola de lo natural y lo artificial. El arte, al ser mimético, solo aparentaba ser, gracias a la intervención humana. Sin embargo, Gérard Genette también menciona las obras líricas no miméticas, donde el autor se expresaba a sí mismo, diferenciándose del habla común por su forma versificada.

La Edad Media: Del Copista al "Auctor" con Autoridad

La Edad Media introdujo nuevas capas a la noción de autor. San Jerónimo caracterizó al autor como una fuente constante de valor, coherencia conceptual y estilística, y un punto de confluencia histórica. Pero fue el fraile franciscano Buenaventura de Fidanza quien, en el siglo XIII, sistematizó los roles del sujeto al escribir un libro, delineando una jerarquía que iba del mero copista al verdadero creador:

  • Scriptor: El copista que no añadía ni modificaba nada.
  • Compilator: Quien recopilaba pasajes de otros, sin reclamar autoría.
  • Commentator: El que agregaba comentarios a textos ajenos.
  • Auctor: El autor por excelencia, que escribía, en primer lugar, sus propias palabras y, en segundo lugar, utilizaba las de otros para confirmar las suyas.

Esta gradación, según Buenaventura, no establecía una oposición entre copiar e inventar, como haríamos hoy. Para A.J. Minnis, el auctor medieval era una figura de identidad privilegiada, dotada de auctoritas y honor, a menudo considerada casi divina. Sin embargo, esta dignidad se reservaba principalmente a los autores de la Antigüedad clásica, los fundadores de las disciplinas del conocimiento. En esta acepción, autor no era quien escribía, sino quien debía ser leído y estudiado.

Hacia el final de la Edad Media, los escritores vernáculos comenzaron a buscar reconocimiento como autores. Para ello, debían demostrar elocuencia y ser leídos como herederos de una tradición. Para el siglo XIV, con el fin de que su individualidad fuera reconocida, los escritores empezaron a nombrar sus obras, a autodenominarse poetas y a asumir responsabilidades por las historias que contaban. Andrew Bennett identifica en Geoffrey Chaucer los primeros vestigios de esta concepción moderna de autoría.

El Renacimiento y la Modernidad: Nacimiento del Autor como Creador Único

La noción de autor, tal como la entendemos hoy, con el creador como responsable y origen de su obra, emerge durante el Renacimiento. Este cambio fue propiciado por una transformación en la episteme (en la acepción foucaultiana), donde la razón humana comenzó a buscar el origen material de las cosas. Esta nueva perspectiva vino acompañada de la dignificación de la literatura profana y un renovado énfasis en el individuo.

Michel de Montaigne, en sus Ensayos, ilustra esta nueva relación entre el autor y su obra, comparándola con la que existe entre un padre y un hijo. Él mismo se veía como el progenitor de sus escritos, aceptando sus imperfecciones porque les había dado el ser. Un hito crucial en esta era fue el surgimiento de la imprenta, que revolucionó la circulación de los textos. Este nuevo modo de difusión dio paso al derecho de autor, una necesidad imperiosa para el autor de proteger su obra ante un alcance sin precedentes. Mark Rose incluso sitúa la propiedad como la característica principal del autor moderno.

Ilustración y Romanticismo: El Genio y el Hombre de Letras

Las transformaciones renacentistas culminaron a finales del siglo XVII con la Ilustración, un período que exaltó el poder de la razón humana y la emancipación de la literatura. Surgió la figura del “hombre de letras”, un intelectual cuya función principal era cultivar la razón para enriquecer la de los demás, abarcando filósofos, sabios y escritores. Jean-François de La Harpe lo describió como “aquél cuya profesión principal es la de cultivar la razón, para aumentar la de los demás”.

Aunque los escritores literarios de la época debían adaptar sus obras al gusto de la aristocracia, el campo literario fue ganando autonomía gracias a la fundación de academias, el desarrollo del derecho de autor y la expansión editorial. Esta autonomía consolidó la figura del escritor como una nueva autoridad espiritual. Andrew Bennett subraya que las ideas de originalidad y la responsabilidad del autor se fortalecieron cuando “la autoría se convierte financiera y legalmente viable”.

El Romanticismo, en oposición a los cánones ilustrados, redirigió el foco hacia las cualidades subjetivas del hombre: los sentimientos y la imaginación. Para los románticos, el poeta, a través de la imaginación, accedía a verdades superiores y divinas, y poseía el poder de crear mundos que interactuaban y transformaban la realidad exterior. Esta época encumbró al escritor como un creador independiente y un genio autónomo. Percy B. Shelley, en su Defensa de la poesía, veía a los poetas como legisladores y profetas, capaces de desvelar las reglas que ordenaban el mundo.

La Era Contemporánea: Desafíos a la Autoría y la "Muerte del Autor"

A finales del siglo XIX y principios del XXI, con el advenimiento de las vanguardias y el ideal del “arte por el arte”, la autonomización del campo intelectual y el desdén por el gusto popular se intensificaron. Los escritores fueron asumidos como genios independientes, ajenos a las demandas del público. Sin embargo, esta exaltación del autor daría paso a una de las críticas más influyentes de la teoría literaria moderna: la idea de la “muerte del autor”.

¿Cómo citar un libro sin autor?
En una referencia a una obra sin autor, mueva el título a la posición de autor, antes de la fecha de publicación. En una referencia a un libro editado, coloque los nombres de los editores en la posición de autor y agregue en seguida la abreviatura Ed. o Eds. entre paréntesis.

Aunque el texto proporcionado no profundiza en su definición, la noción de la “muerte del autor” es un concepto clave en la crítica literaria contemporánea, popularizado por el ensayo homónimo de Roland Barthes. Barthes argumentaba que, una vez que una obra es publicada, la intención y la biografía del autor dejan de ser relevantes para la interpretación del texto. El significado no reside en lo que el autor quiso decir, sino en las múltiples lecturas que el lector puede derivar. La “muerte del autor” implica el nacimiento del lector, quien se convierte en el verdadero constructor de sentido. Esta perspectiva liberó al texto de la tiranía de una única interpretación autoral, abriendo un vasto campo para el análisis textual y la pluralidad de significados.

¿Cómo Identificar y Citar al Autor en la Práctica? Normas APA

En el ámbito académico y editorial, la correcta identificación y citación del autor es fundamental. Las normas APA, por ejemplo, ofrecen pautas claras para ello. La información de autor se refiere a la persona o grupo(s) responsable(s) de una obra, que puede ser un individuo, varias personas, un grupo (institución, agencia gubernamental, organización, etc.), o una combinación.

Determinando al Autor

A veces, el autor no figura de manera tradicional, pero puede determinarse por el contexto. Por ejemplo, el autor de un informe anual suele ser la organización que lo produjo, a menos que se especifique lo contrario. De manera similar, en la referencia de una página de un sitio web de una organización, la organización misma se considera el autor. Si no se puede determinar quién es el autor, la obra se trata como anónima.

Formato del Elemento Autor en una Referencia (APA)

  • Se utiliza el formato Apellidos seguidos por las Iniciales del Nombre (ej., Sánchez, C. A., Morvillo, B. C. y Salcedo, A. C.).
  • Un espacio entre las iniciales del nombre.
  • Coma para separar los nombres de los autores.
  • “y” entre el penúltimo y último autor.
  • Hasta 20 autores, se incluyen todos en la referencia. Si hay más de veinte, se incluyen los primeros 19, luego tres puntos suspensivos y el nombre del último autor.
  • Si un autor tiene más de un apellido, se pueden agregar ambos (ej., Sánchez Tabarez, P. M.).
  • No se utilizan abreviaturas para grupos o instituciones en la lista de referencias, sino el nombre completo (ej., Universidad Federal de Ushuaia).
  • Si la lista incluye diferentes autores con el mismo apellido y la misma primera inicial, los nombres completos pueden aparecer entre corchetes (ej., Tabarez, P. [Pablo].).
  • Si el primer nombre de un autor está separado por guiones, se conserva el guión y se incluye un punto después de cada inicial (ej., Glenn, J.-C.).
  • Si un nombre separado por guión se escribe con letras minúsculas, se trata como un único nombre (ej., Manimoto, S.).
  • No se incluyen títulos, puestos, rangos o logros académicos (Dr., PhD).
  • Para autores con un solo nombre (ej., Reina Isabel II), nombres multiparte inseparables (Lady Gaga) o solo un nombre de usuario, se proporciona el nombre completo o el nombre de usuario sin abreviatura. Si se conoce el nombre real y el de usuario, se proporciona el nombre real seguido del nombre de usuario entre corchetes (ej., Obama, B. [@BarackObama]).

Autores con Diferentes Roles

En libros editados, los nombres de los editores se colocan en la posición de autor con la abreviatura Ed. o Eds. entre paréntesis (ej., Ardila, E. A. (Ed.)). Para un capítulo en un libro editado, se invierten los nombres de los autores del capítulo, pero no los de los editores del libro, precedidos por “En” (ej., Marquez, G. G. (1998). El barco. En C. A. Rodríguez (Ed.), Memórias de un naufrágo (pp. 100-116) Editorial Triángulo.).

Autor Corporativo o Grupo de Autores

Se consideran autores grupales a agencias gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro y grupos de trabajo. Se escribe el nombre completo del grupo en la entrada de la lista de referencias. En el cuerpo del texto, se puede usar una abreviación (ej., ONU para Organización de las Naciones Unidas), pero no en la lista de referencias. Si varias agencias gubernamentales son autoras, se usa la agencia más específica como autor, y las matrices aparecen como editor.

Referencia APA sin Autor

Cuando una obra no tiene autor, el título se mueve a la posición de autor, antes de la fecha de publicación (ej., Aportes para el seguimiento del aprendizaje en procesos de enseñanza. (2007). Ministerio de Educación de la Nación.).

Tabla Comparativa: La Noción de Autor a Través de las Eras

Periodo HistóricoConcepción del AutorCaracterísticas ClaveImpacto en la Obra
Antigüedad ClásicaVidente, Co-creador, ArtesanoOralidad, mitificación (Homero), mímesis, inspiración divina, rol social del poeta.Obra fluida, sujeta a reinterpretación; valor en la transmisión y ejecución.
Edad MediaCopista, Compilador, Comentador, Auctor (Autoridad)Énfasis en la preservación del conocimiento, auctoritas para clásicos, incipiente individualidad en vernáculos.Obra como depósito de saber; originalidad menos valorada que la tradición.
RenacimientoCreador Responsable, Origen de la ObraCambio de episteme, humanismo, imprenta, surgimiento del derecho de autor.Obra vinculada intrínsecamente a su creador; propiedad intelectual.
IlustraciónHombre de Letras, IntelectualExaltación de la razón, autonomía del campo literario, búsqueda de la originalidad.Obra como vehículo de ideas y crítica social; autor como figura pública influyente.
RomanticismoGenio, Inspirado, LegisladorSubjetividad, imaginación, desdén por el gusto popular, "arte por el arte".Obra como expresión única del yo; autor como figura solitaria y trascendente.
ContemporáneaDescentralizado, Objeto de CríticaDiscusión sobre la intencionalidad, "muerte del autor", primacía del texto y el lector.Obra con múltiples interpretaciones; autor como una "función" o "nombre" más que una fuente única de significado.

Preguntas Frecuentes sobre la Autoría y su Rol

¿Qué significa "la muerte del autor"?

La "muerte del autor", un concepto propuesto por Roland Barthes, sostiene que una vez que una obra es creada y publicada, la autoridad y la intención del autor ya no son el principal determinante de su significado. En su lugar, el texto se abre a una multiplicidad de interpretaciones por parte del lector, quien se convierte en el verdadero constructor de sentido. No implica que los autores dejen de escribir, sino que su figura deja de ser el centro exclusivo de la autoridad interpretativa.

¿Por qué es importante el derecho de autor?

El derecho de autor, surgido con la imprenta y consolidado en la Modernidad, es crucial porque protege los derechos económicos y morales del creador sobre su obra. Asegura que el autor reciba reconocimiento y compensación por su trabajo, fomentando la creatividad y la producción cultural. Sin esta protección, sería mucho más difícil para los creadores vivir de su arte y mantener el incentivo para producir nuevas obras.

¿Cómo cambió la imprenta la noción de autor?

La imprenta fue un catalizador fundamental en la transformación de la noción de autor. Permitió la producción masiva y la distribución de textos de manera estandarizada, lo que hizo posible que las obras fueran leídas por un público mucho más amplio y distante del creador. Esta mayor circulación de textos generó la necesidad de identificar claramente al responsable de la obra (el autor) y de proteger esa autoría, dando origen al concepto de propiedad intelectual y al derecho de autor. El autor pasó de ser un mero transmisor o copista a un creador con una identidad y responsabilidad definidas.

¿Un grupo o institución puede ser considerado autor de una obra?

Sí, absolutamente. En el ámbito académico y profesional, es muy común que agencias gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro, instituciones educativas o grupos de trabajo sean considerados los autores de informes, documentos, políticas o publicaciones en sus sitios web. En estos casos, la autoría se atribuye al colectivo en lugar de a un individuo, y se les cita como "autor corporativo" o "autor grupal" según las normas de estilo, como APA.

¿Qué era la "auctoritas" medieval y cómo se relaciona con el autor?

La "auctoritas" en la Edad Media se refería a la autoridad, el prestigio y el honor que se atribuían a ciertos autores, principalmente a los clásicos de la Antigüedad. Estos autores eran considerados los fundadores de disciplinas del conocimiento y sus textos poseían un valor intrínseco de verdad y sabiduría. A diferencia de la concepción moderna, donde autor es quien escribe, en la Edad Media, un "auctor" era más bien alguien que debía ser leído y estudiado por su autoridad inherente, no necesariamente un contemporáneo que acababa de crear una obra nueva. Sin embargo, esta reverencia sentó las bases para que, con el tiempo, los escritores medievales y posteriores aspiraran a alcanzar un estatus de autoridad similar.

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