20/10/2023
El mundo de la literatura infantil está repleto de joyas que, más allá de entretener, invitan a la reflexión y al descubrimiento. Entre ellas, brilla con luz propia la obra de Graciela Montes, y en particular, su ingenioso cuento “Doña Clementina Queridita, la Achicadora”. Esta historia, que forma parte de la aclamada colección Mi biblioteca personal, es mucho más que un relato divertido sobre una peculiar vecina; es una profunda exploración del poder del lenguaje, la imaginación y las consecuencias inesperadas de nuestras propias palabras.

Doña Clementina, una figura aparentemente común en el barrio de Florida, esconde un secreto extraordinario: sin quererlo, sus diminutivos tienen el insólito efecto de achicar todo aquello a lo que se refieren. Lo que comienza como una serie de incidentes aislados y cómicos, pronto se convierte en una situación que desafía la lógica y pone a prueba la paciencia de la protagonista y de quienes la rodean. La genialidad de Montes reside en cómo transforma una simple regla gramatical en el motor de una aventura desopilante, invitando a lectores de todas las edades a considerar la verdadera magia que encierran las palabras.
- La Magia Inesperada de los Diminutivos
- Emociones y Consecuencias: Un Viaje por los Sentimientos
- El Antídoto Lingüístico: Cuando las Palabras Agrandan
- Un Recurso Educativo Invaluable
- Preguntas Frecuentes sobre Doña Clementina Queridita
- Conclusión: Un Clásico que Sigue Achicando y Agrandando Corazones
La Magia Inesperada de los Diminutivos
El corazón de “Doña Clementina Queridita, la Achicadora” late al ritmo de una premisa fantástica: la relación directa entre el uso de diminutivos y el encogimiento de objetos, animales y hasta personas. Graciela Montes, con su maestría narrativa, introduce este fenómeno de forma gradual, permitiendo que tanto la protagonista como los lectores descubran la causa y el efecto de esta singular condición. El primer afectado es el gato Polidoro, quien, de repente, se reduce al tamaño de una pelusa tras un “gatito” cariñoso de Doña Clementina. Este incidente inicial es solo el preámbulo de una serie de achiques que escalan en importancia y comicidad.
La lista de víctimas de los diminutivos de Doña Clementina incluye a personajes tan entrañables como don Ramón, el farmacéutico, y el pequeño Oscarcito, el niño preferido del barrio. Cada achique es descrito con un humor sutil y una pizca de absurdo, lo que genera situaciones memorables. Por ejemplo, la imagen de don Ramón, un hombre corpulento, reducido a un tamaño minúsculo y guardado en una huevera junto a otros objetos achicados, es una de esas viñetas que se quedan grabadas en la memoria del lector. La autora juega con la desmesura, una característica recurrente en varias de sus obras, como en la saga “Ema y sus venganzas” o en “Más chiquito que una arveja, más grande que una ballena”, demostrando su habilidad para explorar los límites de la realidad a través de la fantasía.
Este juego con lo grande y lo pequeño no es exclusivo de Montes; es un motivo recurrente en la literatura universal, presente en clásicos como “Alicia en el país de las maravillas”, “La pequeña niña grande” o “Los viajes de Gulliver”. Al insertarse en esta rica tradición, “Doña Clementina” ofrece a los lectores una puerta de entrada a un universo literario más amplio, donde la imaginación no tiene límites y las proporciones pueden alterarse con un simple cambio de perspectiva.
Emociones y Consecuencias: Un Viaje por los Sentimientos
Más allá del humor y la fantasía, el cuento de Doña Clementina también es un relato sobre las emociones humanas y las consecuencias de nuestras acciones, incluso las involuntarias. La protagonista experimenta una gama de sentimientos a lo largo de la historia. Al principio, hay sorpresa y desconcierto ante los inexplicables achiques. Luego, surge la vergüenza por lo que ella percibe como una “horrible enfermedad” que la obliga a achicar cosas contra su voluntad. Sin embargo, su preocupación más profunda se revela con el achique de Oscarcito, su preferido. Este incidente la lleva a un estado de angustia que la impulsa a buscar una solución.
Los personajes afectados, como el gato Polidoro, que se muestra “angustiado”, o los padres de Oscarcito, que andan “desesperados”, reflejan el impacto de esta extraña situación en sus vidas. Montes logra transmitir estas emociones con frases concisas y poderosas, como cuando el narrador describe el llanto de Oscarcito al ver sus velitas de cumpleaños apagadas y chamuscadas, o cuando Doña Clementina “se puso a llorar con él”. Estas descripciones de los sentimientos, ya sean del narrador o de las propias palabras y acciones de Doña Clementina (como cuando lo “hizo upa enseguida” al gato Polidoro o pensó “¡Pobre hombre!” de don Ramón), añaden una capa de profundidad a la historia, convirtiéndola en algo más que una simple comedia.
La evolución de Doña Clementina, desde la ignorancia de su poder hasta la conciencia y la búsqueda de una cura, es un aspecto crucial de la narrativa. Los lectores, desde el título, saben que es ella quien achica, pero la protagonista tarda en darse cuenta de la conexión entre sus palabras y los achiques. Este desfase de conocimiento entre el lector y el personaje genera una tensión narrativa que se resuelve cuando Doña Clementina finalmente comprende que el lenguaje es la clave, tanto del problema como de su solución.
El Antídoto Lingüístico: Cuando las Palabras Agrandan
La resolución del conflicto en “Doña Clementina Queridita, la Achicadora” es tan ingeniosa como el planteamiento del problema. Si los diminutivos achican, ¿qué podría hacer lo contrario? La respuesta, naturalmente, reside en los aumentativos. El descubrimiento del antídoto es un momento cumbre en la historia, cargado de emoción y expectación. Cuando Doña Clementina, desesperada por el achique de Oscarcito, le dice: “¡Un muchachote de siete años!”, el efecto es inmediato y milagroso: Oscarcito recupera su tamaño original en un instante.
Este giro narrativo no solo resuelve la trama, sino que también refuerza el tema central del poder del lenguaje. No se trata solo de que las palabras tengan un efecto, sino de que su uso preciso y consciente puede transformar la realidad de manera positiva. La duda de Doña Clementina al curar a don Ramón (“Le tocaba el turno a don Ramón. Doña Clementina dudó un poco y después llamó: –¡Don Ramonón!”) es un detalle magistral que subraya la importancia de elegir las palabras correctas. Al final, la protagonista aprende la lección y se vuelve mucho más cuidadosa con sus palabras, un mensaje valioso para todos los lectores.
El cuento de Graciela Montes es, en esencia, un juego lingüístico que invita a reflexionar sobre cómo usamos el lenguaje y el impacto que este puede tener. Propone una actividad lúdica y educativa al mismo tiempo, donde se exploran las transformaciones morfológicas (diminutivos y aumentativos) de una manera divertida y contextualizada. Es un recordatorio de que las palabras no son meros sonidos o letras, sino herramientas poderosas capaces de moldear nuestra percepción y, en el universo de Doña Clementina, incluso la realidad física.
Un Recurso Educativo Invaluable
Aunque “Doña Clementina Queridita, la Achicadora” es, ante todo, una obra literaria, su riqueza temática y estructural la convierten en un recurso educativo extraordinario. Para los docentes, y para cualquier padre o madre, este cuento ofrece múltiples oportunidades para fomentar la lectura, la escritura y la reflexión crítica en los niños.

Discusión y Comprensión Lectora: El cuento invita al diálogo. Preguntas como “¿Qué fue lo que más les sorprendió de lo que le pasa a Doña Clementina?” o “¿Cómo se sienten los personajes cuando padecen el achique?” estimulan la interpretación y la empatía. Releer fragmentos específicos para corroborar ideas o localizar información precisa es una práctica fundamental para desarrollar la comprensión lectora.
Exploración del Lenguaje: La historia es un terreno fértil para hablar sobre el poder de las palabras, los diminutivos y aumentativos, y cómo estos pueden cambiar el significado y el efecto de lo que decimos. Incluso se puede reflexionar sobre la diferencia entre lo que sabe el lector y lo que sabe el personaje, una forma de introducir el concepto de la ironía dramática de forma accesible.
Escritura Creativa: El cuento puede inspirar diversas actividades de escritura, desde describir los sentimientos de un personaje achicado hasta reescribir el final de la historia, o incluso inventar nuevas palabras con poderes transformadores. Estas actividades no solo desarrollan la habilidad de escritura, sino que también estimulan la creatividad y la imaginación.
Reflexión Ortográfica: Aunque no es el foco principal, el material didáctico asociado a este cuento sugiere incluso la reflexión sobre aspectos ortográficos como el uso de mayúsculas o la grafía de la letra G/GU. Esto demuestra la versatilidad del texto para abordar diferentes áreas del aprendizaje de la lengua.
En resumen, “Doña Clementina Queridita, la Achicadora” es una obra que trasciende la simple narrativa infantil para convertirse en una herramienta didáctica poderosa, capaz de enriquecer el vocabulario, fomentar la creatividad y despertar la curiosidad por el funcionamiento del lenguaje.
Tabla Comparativa de Transformaciones Lingüísticas
Para comprender mejor el mecanismo central del cuento, podemos observar cómo las palabras cambian y con ellas, la realidad de los personajes:
| Palabra Original / Concepto | Diminutivo (Causa Achique) | Aumentativo (Cura Achique) | Efecto en la Historia |
|---|---|---|---|
| Gato | Gatito | Gatote | Polidoro se encoge a tamaño de pelusa y luego recupera su tamaño. |
| Ramón (farmacéutico) | Ramoncito | Ramonón | Don Ramón se achica y es guardado en una huevera, luego vuelve a su tamaño. |
| Oscar (niño) | Oscarcito | Muchachote | Oscarcito se reduce y es guardado en una huevera, luego recupera su estatura. |
| Libro | Librito de cuentos | (No se aplica aumentativo) | Se achica, pero no causa conflicto. |
| Manzanas | Manzanitas | (No se aplica aumentativo) | Se achican, pero no causan conflicto. |
Preguntas Frecuentes sobre Doña Clementina Queridita
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes que surgen en torno a este entrañable cuento:
¿Quién es la autora de “Doña Clementina Queridita, la Achicadora”?
La autora es la reconocida escritora argentina Graciela Montes, una de las figuras más importantes de la literatura infantil y juvenil en español. Su obra se caracteriza por su originalidad, su humor y su profundo respeto por la inteligencia de los niños.
¿Cuál es el mensaje principal del cuento?
El cuento transmite varios mensajes. Principalmente, explora el poder del lenguaje y cómo las palabras que usamos pueden tener un impacto inesperado en la realidad. También resalta la importancia de la empatía y la responsabilidad sobre nuestras acciones, incluso aquellas que no son intencionadas. Además, celebra la imaginación y el humor como herramientas para enfrentar los desafíos de la vida.
¿Para qué edades es recomendado este cuento?
“Doña Clementina Queridita, la Achicadora” es ideal para niños en edad escolar primaria, generalmente a partir de los 6 o 7 años. Su lenguaje es accesible y su trama, aunque fantástica, es fácil de seguir. Sin embargo, su riqueza permite que también sea disfrutado y analizado por lectores de mayor edad.
¿Dónde puedo descargar o escuchar el cuento de Doña Clementina Queridita?
El cuento de Doña Clementina Queridita, la Achicadora, forma parte de la colección “Mi biblioteca personal” y ha sido utilizado en diversos materiales educativos. Su disponibilidad puede variar, pero se encuentra con frecuencia en bibliotecas escolares e institucionales. Es posible encontrar versiones para descarga y audio en plataformas educativas o sitios web dedicados a la literatura infantil, a menudo ofrecidos por instituciones educativas o editoriales con fines didácticos.
¿Qué hace que Doña Clementina sea tan “Queridita” en el barrio?
Aunque el texto no lo detalla explícitamente, se infiere que a los vecinos del barrio de Florida les gustaba hablar de Doña Clementina Queridita, la Achicadora, más que de otros temas relevantes en la vida del barrio, porque los acontecimientos que suscita el poder particular que posee esta vecina los sorprenden y les dan material para conversar. Su peculiaridad la convierte en un tema recurrente y fascinante para la comunidad, incluso más que otros sucesos extraordinarios que hayan ocurrido.
Conclusión: Un Clásico que Sigue Achicando y Agrandando Corazones
“Doña Clementina Queridita, la Achicadora” es un testimonio del genio creativo de Graciela Montes. Con una premisa sencilla pero brillante, la autora teje una historia que es a la vez hilarante y profundamente significativa. Nos recuerda que el lenguaje es una herramienta viva, capaz de transformar, de asombrar y de generar nuevas realidades. Es un cuento que invita a los niños a jugar con las palabras, a entender su poder y a apreciar la belleza de la literatura. Su relevancia perdura, convirtiéndolo en un clásico que sigue achicando las preocupaciones cotidianas con su humor y agrandando los corazones de quienes se sumergen en sus páginas.
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