¿Dónde se encuentra la catedral de San Rafael?

El Legado Documental del Padre Belda en Alicante

15/10/2024

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En el vasto tapiz de la historia, hay figuras cuyas vidas se entrelazan de manera singular con la preservación y difusión del saber. Tal es el caso de José Belda Domínguez, un sacerdote cuya pasión por la arqueología lo convirtió en un pilar fundamental para el estudio y la salvaguarda del patrimonio cultural de Alicante. Su trayectoria, marcada por el descubrimiento y la catalogación, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la documentación y los espacios dedicados al conocimiento, incluso aquellos envueltos en circunstancias extraordinarias, como la enigmática 'Catedral de la Rambla'.

¿Dónde se encuentra la catedral de la Rambla?
Durante la Guerra Civil (1936-39), pasó a ejercer sus funciones sacerdotales con sede en la cárcel llamada la «Catedral de la Rambla», siendo asignado sucesivamente a las parroquias de San Nicolás, Ntra. Señora de Gracia y San Juan Bautista, de Benalúa, ayudando al clero parroquial.

Nacido en Bocairent el 11 de agosto de 1890, José Belda Domínguez mostró desde joven una profunda vocación sacerdotal que lo llevó al seminario de Valencia en 1902. Tras su ordenación en 1914, su ministerio lo llevó por diversas parroquias, desde Ollería hasta Catarroja, y posteriormente a Tous y Penáguila. Fue en estos destinos donde su innata curiosidad por la historia y la geología comenzó a florecer. En Penáguila, por ejemplo, se dedicó a la recolección de fósiles, formando una valiosa colección de carácter local. Este primer acercamiento al coleccionismo y la clasificación de vestigios naturales sentó las bases para su futura y más profunda inmersión en la arqueología, una disciplina que, en esencia, es una forma de "leer" el pasado a través de sus "documentos" materiales.

El verdadero punto de inflexión en su carrera como arqueólogo llegó en Torremanzanas. A partir de 1926, sus paseos diarios por el término municipal no fueron meras caminatas, sino auténticas prospecciones. El hallazgo de su primer yacimiento arqueológico en el "Penyó del Comanaor" y el descubrimiento de fondos de cabaña prehistóricos fueron solo el inicio. Belda no solo descubría, sino que se preocupaba por la conservación y la documentación. Incluso interrumpió sus excavaciones en 1927 para solicitar apoyo económico que permitiera restaurar el templo parroquial, agrietado por un sismo, demostrando su compromiso con la infraestructura que albergaba la comunidad y, por extensión, su historia.

La necesidad de organizar y exhibir los tesoros desenterrados llevó al Padre Belda a fundar, en 1928, un museo arqueológico en el salón rectoral de la casa abadía de Torremanzanas. Este espacio, visitado por personajes ilustres, fue el germen de una labor museística que culminaría en la capital. Su traslado a Alicante en 1931, junto con su colección arqueológica de La Barsella, marcó un hito. Esta colección, estudiada por el renombrado antropólogo Víctor Lebzelter del Museo de Historia Natural de Viena, fue posteriormente cedida a la Comisión Provincial de Monumentos Artísticos e Históricos y expuesta en el Liceo de la ciudad. Este acto de cesión y exhibición subraya su visión de que el conocimiento debe ser compartido y accesible, un principio fundamental de cualquier institución cultural, ya sea un museo o una biblioteca.

En 1932, la Comisión Provincial de Monumentos le encomendó una misión trascendental: organizar un museo arqueológico en Alicante. Con los materiales de la necrópolis del Molar, la colección del Morro de la Barsella, los hallazgos de la Albufereta y el Tossal de Manises, y medio centenar de cuadros cedidos por particulares, Belda se dedicó a la ardua tarea de clasificar, catalogar y disponer estos elementos. Este proceso es análogo al de un bibliotecario que organiza una vasta colección de libros, asegurando que cada pieza tenga su lugar y sea accesible para el estudio y la admiración. La Real Academia de la Historia lo reconoció en 1933, nombrándolo académico correspondiente, un testimonio de su creciente influencia en el ámbito de la arqueología.

La Guerra Civil Española (1936-1939) interrumpió muchas actividades, pero no el compromiso del Padre Belda con su ministerio y su vocación. Durante este tumultuoso período, ejerció sus funciones sacerdotales en un lugar poco común: la cárcel conocida popularmente como la «Catedral de la Rambla» en Alicante. Es crucial entender que este no era un templo religioso en el sentido tradicional, sino un centro de detención. En este entorno de privación y conflicto, el Padre Belda continuó sirviendo, ofreciendo consuelo y esperanza. Aunque el texto no detalla sus actividades intelectuales específicas en este lugar, su presencia allí, en un rol de apoyo espiritual, resalta la resiliencia del espíritu humano y la importancia de mantener la fe y los principios incluso en las circunstancias más adversas, lo que se puede extender a la perseverancia en el estudio y la reflexión personal.

¿Dónde se encuentra la catedral de la Rambla?
Durante la Guerra Civil (1936-39), pasó a ejercer sus funciones sacerdotales con sede en la cárcel llamada la «Catedral de la Rambla», siendo asignado sucesivamente a las parroquias de San Nicolás, Ntra. Señora de Gracia y San Juan Bautista, de Benalúa, ayudando al clero parroquial.

Tras la contienda, el Padre Belda regresó brevemente a Torremanzanas antes de establecerse de nuevo en Alicante en 1941 para continuar con la formación del museo. Su incansable labor atrajo la atención de figuras internacionales, como el arqueólogo alemán Adolfo Schulten, con quien realizó numerosas excursiones por la provincia. Su dedicación fue finalmente recompensada cuando, en 1943, fue nombrado director del Museo Arqueológico Provincial, el cual fue oficialmente inaugurado en 1949. Bajo su dirección, el museo no solo creció en colecciones, sino que se convirtió en un centro neurálgico para la investigación y la difusión cultural en la región.

La contribución del Padre Belda al legado escrito de la arqueología alicantina es innegable. A lo largo de su vida, no solo excavó y organizó, sino que también documentó y publicó sus hallazgos, dejando un registro invaluable para las generaciones futuras de estudiosos. Entre sus publicaciones más destacadas se encuentra el informe "Museo Arqueológico Provincial de Alicante", una tirada aparte de las "Memorias de los Museos Arqueológicos Provinciales". Además, fue autor de artículos fundamentales como "Las figuras femeniles de la necrópolis de la Albufereta", "Benidorm y su contornos arqueológico" e "Investigaciones submarinas en la Isla de Tabarca". Estas obras son testimonio de su rigor científico y su deseo de compartir el conocimiento adquirido, transformando los hallazgos dispersos en un cuerpo coherente de información accesible para la comunidad académica y el público en general. Sus escritos son, en sí mismos, una biblioteca de descubrimientos, preservando la memoria de civilizaciones pasadas.

En sus últimos años, a pesar de los problemas de salud, el Padre Belda continuó realizando prospecciones y publicando ocasionalmente en la prensa, demostrando una dedicación inquebrantable a su pasión. Falleció en Quart de Poblet en 1969, dejando un vacío, pero también un vasto legado. El Ayuntamiento de Alicante y la Diputación Provincial reconocieron su valiosa labor, dedicándole una calle en el centro de la ciudad, la "calle del Padre Belda", y proponiendo que el Museo Arqueológico llevara su nombre. A pesar de estos honores, existe la preocupación, expresada por algunos de sus biógrafos, de que su nombre y su contribución no siempre reciben el reconocimiento que merecen en la actualidad, lo que subraya la importancia de recordar y valorizar a aquellos que, como él, dedicaron sus vidas a la preservación del saber.

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Preguntas Frecuentes

¿Dónde se encuentra la Catedral de la Rambla?

La "Catedral de la Rambla" no es una catedral en el sentido tradicional de un edificio religioso. Era el nombre popular que se le daba a una cárcel en la ciudad de Alicante. Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), el Padre José Belda Domínguez, sacerdote y arqueólogo, ejerció allí sus funciones como capellán. Se trataba de un centro de reclusión durante ese período histórico.

¿Dónde se encuentra la Catedral de San Rafael?

La información proporcionada en el texto no hace mención alguna de una "Catedral de San Rafael". El documento se refiere a la "finca San Rafael" en El Salvador, un lugar asociado al descubrimiento de la variedad de café Pacas. Por lo tanto, no hay datos en esta biografía que permitan ubicar una catedral con ese nombre.

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La vida de José Belda Domínguez es un recordatorio poderoso de cómo la curiosidad intelectual, la dedicación y el compromiso pueden forjar un legado duradero. Desde la recolección de fósiles en Penáguila hasta la dirección del Museo Arqueológico de Alicante y la autoría de importantes publicaciones, el Padre Belda no solo descubrió el pasado, sino que lo hizo accesible para el futuro. Su historia es un testimonio de la importancia de la documentación, la preservación y la difusión del conocimiento, pilares que sostienen cualquier civilización y que, al igual que una biblioteca, enriquecen el espíritu humano y garantizan que las lecciones del ayer no se pierdan en el tiempo.

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