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Gregorio de Laferrère: El Comediógrafo que Capturó Buenos Aires

16/07/2023

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En los albores del siglo XX, mientras Buenos Aires se transformaba y consolidaba su identidad, un nombre emergió con fuerza en el panorama cultural: Gregorio de Laferrère. Lejos de ser un dramaturgo convencional con una formación académica rigurosa en letras, Laferrère era un hombre de su tiempo, un político y periodista que cultivó el teatro por pura afición. Sin embargo, esta “afición” lo llevó a crear algunas de las comedias más emblemáticas y exitosas de su época, obras que no solo divertían, sino que también ofrecían un agudo retrato de la sociedad rioplatense, sus vicios, miedos, triunfos y esperanzas.

Hijo de padre francés y madre argentina, Gregorio de Laferrère (1876-1913) provenía de una familia acomodada de Buenos Aires. Aunque no cursó estudios universitarios en Argentina, su educación se enriqueció considerablemente durante su juventud en Francia, adonde su familia lo llevó. Esta experiencia internacional, combinada con su agudo sentido de observación, sin duda moldeó su perspectiva y su capacidad para satirizar las costumbres locales con una mezcla de humor fino y una pizca de timidez al profundizar en los conflictos. Antes de consagrarse como comediógrafo, Laferrère ya había forjado una carrera pública notable, desempeñándose como diputado provincial en 1893 y, posteriormente, como diputado nacional desde 1898 hasta 1908. Su incursión en el teatro, por tanto, no fue el camino preestablecido de un escritor profesional, sino más bien una manifestación espontánea de su ingenio y su conexión con el pulso social de su tiempo.

Índice de Contenido

El Estreno que lo Cambió Todo: ¡Jettatore! y el Nacimiento de un Comediógrafo

Fue en 1904, cuando ya superaba los treinta y cinco años, que Gregorio de Laferrère decidió aventurarse en la escritura teatral con una obra que marcaría un antes y un después en su vida y en el teatro argentino: ¡Jettatore!. Esta comedia, basada parcialmente en un relato del escritor francés Théophile Gautier, se lanzó al público sin mayores pretensiones profesionales, pero su impacto fue inmediato y rotundo. Estrenada por la aclamada compañía de Jerónimo Podestá, la obra se convirtió en un éxito extraordinario. Su trama, una sátira hilarante sobre la superstición de la mala suerte (la “jeta” o “yeta”), resonó profundamente con el público porteño, que se identificó con las situaciones de enredo y los personajes que caían presa de la sugestión colectiva. El éxito de ¡Jettatore! no solo animó a Laferrère a seguir escribiendo, sino que también estableció su reputación como un dramaturgo capaz de capturar la esencia de la comedia urbana con un toque distintivo.

La trama de ¡Jettatore! es un ejemplo brillante de su ingenio. Carlos, enamorado de su prima Lucía, inventa la fama de “yeta” a Don Lucas, el pudiente pretendiente de ella. Con la ayuda de cómplices y el uso astuto de recursos, esta invención se transforma gradualmente en una sugestión imparable, creando situaciones cómicas y caóticas que, a pesar de su simplicidad, mantienen al espectador cautivado. La obra no solo fue un triunfo comercial, sino que también demostró la capacidad de Laferrère para abordar temas cotidianos con ligereza y profundidad, utilizando el humor como herramienta para reflexionar sobre las creencias y los comportamientos sociales.

Consolidación y Experimentación: Otras Obras Destacadas

Animado por el triunfo de ¡Jettatore!, Laferrère, un hombre elegante y acomodado, continuó su prolífica producción de comedias urbanas de carácter costumbrista. Su siguiente éxito llegó con Locos de verano (1905), otra pieza que consolidó su estilo y su conexión con la audiencia. Sin embargo, su camino teatral no estuvo exento de experimentación. Tras estos triunfos en la comedia, Laferrère se inclinó brevemente hacia el drama, una incursión que resultó menos afortunada. Su obra Bajo la garra (1906) generó suspicacias al satirizar ciertas prácticas de las clases altas, siendo entendida como una obra “en clave”. Ante la controversia, prefirió retirarla de cartel, demostrando su sensibilidad a la recepción pública y quizás su preferencia por el tono jocoso que mejor dominaba.

A pesar de este tropiezo, Laferrère siguió explorando. El cuarto de hora o los dos derechos (1906) fue una comedia en un acto de menor trascendencia, al igual que otros monólogos y entremeses que escribió para sus amigos actores. No obstante, su obra cumbre, la que muchos críticos consideran su mejor pieza, llegó en 1908: Las de Barranco. Esta comedia urbana, maestra en su descripción de la decadencia de una familia de clase media, es un reflejo vívido y conmovedor de las situaciones cotidianas y las luchas internas que enfrentaban muchas familias en la Buenos Aires de principios del siglo XX. Su última obra, Los invisibles (1911), marcó un regreso al tono jocoso de sus primeras comedias, siendo una sátira mordaz sobre el espiritismo. Trágicamente, la vida de Gregorio de Laferrère fue súbitamente interrumpida a la temprana edad de 46 años, en 1913, dejando un legado teatral que, a pesar de su brevedad, fue profundamente influyente.

Un Legado Más Allá del Escenario: El Conservatorio Lavardén

La contribución de Gregorio de Laferrère al ámbito cultural argentino no se limitó a su producción dramática. En 1907, con una visión adelantada para su tiempo, fundó el Conservatorio Lavardén. Este conservatorio, que aún hoy sigue en actividad, fue un testimonio de su compromiso con el desarrollo de las artes escénicas en Argentina. Laferrère no solo lo fundó, sino que también lo sostuvo económicamente, invirtiendo su propio patrimonio para asegurar su funcionamiento. Contrató a profesores europeos, elevando el nivel de la enseñanza artística en el país, y organizó concursos para autores, estimulando la creación de nuevas obras y el surgimiento de talentos. Esta iniciativa filantrópica subraya su pasión por el teatro y su deseo de dejar una huella duradera en la cultura argentina.

Laferrère y la Transformación del Teatro Argentino

La obra de Gregorio de Laferrère, junto con la de contemporáneos como Roberto Payró y Florencio Sánchez, es fundamental para entender la evolución del teatro argentino. Su estilo marcó el declive de la dramaturgia gauchesca, que había dominado la escena, y el inicio de la progresiva urbanización del teatro nacional. Mientras que autores como Florencio Sánchez imprimieron a sus piezas un fuerte contenido dramático, influenciados por el realismo teatral europeo y el verismo italiano, Laferrère hizo gala de sus dotes de comediógrafo. A pesar de que el conflicto básico de sus argumentos podía ser amargo o crítico, lo expresaba a través de máscaras ridiculizantes y un tono festivo. Esta habilidad para combinar la crítica social con el humor y la ligereza fue su sello distintivo.

En su estilo, se percibe la influencia de sus contemporáneos españoles, en particular los hermanos Álvarez Quintero y Jacinto Benavente. Sin embargo, Laferrère logró una síntesis única al ser profundamente argentino en la pintura del medio social. Sus comedias son las que mejor reflejan algunos aspectos de la vida bonaerense durante la primera década del siglo XX, capturando con precisión los modismos, las costumbres y las idiosincrasias de la sociedad porteña de la época. Su legado radica en haber dotado al teatro argentino de una voz propia, urbana y cómica, que abrió el camino para géneros posteriores como el sainete, que irrumpiría con fuerza en la escena porteña pocos años después.

Tabla Comparativa de Obras Clave de Gregorio de Laferrère

ObraAño de EstrenoGénero/EstiloDescripción BreveRecepción/Relevancia
¡Jettatore!1904Comedia (Vaudevillesca)Sátira sobre la superstición de la mala suerte (la “yeta”), con enredos hilarantes.Éxito extraordinario, marcó el inicio de su carrera como dramaturgo.
Locos de verano1905Comedia CostumbristaRetrato de situaciones urbanas y personajes típicos de la época.Nuevo éxito que consolidó su estilo.
Bajo la garra1906DramaObra que satirizaba prácticas de las clases altas, generando controversia.Retirada de cartel por las suspicacias que creó, menos feliz.
El cuarto de hora o los dos derechos1906Comedia en un acto / EntremésComedia breve, de menor trascendencia, escrita para actores amigos.Considerada una pieza menor en su repertorio.
Las de Barranco1908Comedia UrbanaRefleja la decadencia de una familia de clase media, sus conflictos y supervivencia.Considerada su mejor pieza y una obra cumbre del teatro argentino.
Los invisibles1911Sátira / ComediaSátira sobre el espiritismo, con un tono jocoso similar a sus primeras obras.Última obra, regreso a su estilo más característico.

Preguntas Frecuentes sobre Gregorio de Laferrère

¿Quién fue Gregorio de Laferrère?

Gregorio de Laferrère (1876-1913) fue un destacado comediógrafo argentino, además de periodista y político. Proveniente de una familia acomodada, se educó en Francia y, aunque no era un escritor profesional de oficio, cultivó el teatro por afición, convirtiéndose en una figura clave en la transformación y urbanización del teatro argentino a principios del siglo XX.

¿Cuál fue la obra más exitosa de Gregorio de Laferrère?

La obra que le dio un éxito extraordinario y marcó el inicio de su carrera como dramaturgo fue ¡Jettatore! (1904). Estrenada por la compañía de Jerónimo Podestá, esta comedia fue un hito que lo catapultó a la fama, resonando profundamente con el público por su ingeniosa sátira sobre la superstición.

¿Qué estilo teatral caracterizó a Gregorio de Laferrère?

Gregorio de Laferrère se caracterizó por ser un comediógrafo con un fino sentido del humor. Sus obras eran principalmente comedias urbanas y costumbristas, que reflejaban la sociedad rioplatense con un tono jocoso, incluso cuando abordaban conflictos amargos. Utilizaba la sátira y la ridiculización para expresar sus observaciones, a diferencia de sus contemporáneos que se inclinaban más hacia el drama realista.

¿Qué importancia tuvo Gregorio de Laferrère en el teatro argentino?

Laferrère fue fundamental para la progresiva urbanización del teatro argentino y el declive de la dramaturgia gauchesca. Sus comedias capturaron de manera única la vida bonaerense de la primera década del siglo XX, sentando las bases para géneros posteriores como el sainete. Su estilo distintivo, que combinaba el humor con la crítica social, lo posiciona como uno de los autores más representativos de su época.

¿Qué es el Conservatorio Lavardén?

El Conservatorio Lavardén es una institución educativa artística fundada por Gregorio de Laferrère en 1907. Laferrère lo sostuvo económicamente, contratando profesores europeos y organizando concursos para autores. Este conservatorio, que sigue en actividad, es un testimonio de su compromiso con el desarrollo y la promoción de las artes escénicas en Argentina, más allá de su propia producción creativa.

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