30/01/2025
El nombre Lavalle resuena con una particular profundidad en la geografía y la historia argentina, evocando tanto lugares geográficos como momentos cruciales del pasado. Aunque para muchos pueda referirse simplemente a una arteria vial o un punto de interés, detrás de esta denominación se esconde un entramado de eventos, personajes y transformaciones urbanas que merecen ser explorados. Desde un museo que custodia la memoria de una región hasta una plaza que fue testigo y escenario de una de las revoluciones más sangrientas de Buenos Aires, el legado de Lavalle invita a un viaje a través del tiempo.

Al buscar referencias a la calle Lavalle, es común encontrarse con la dificultad de precisar una única ubicación, ya que el nombre puede aparecer en diferentes contextos y localidades. La información disponible sugiere que, si bien existe una calle con este nombre que limita con la célebre Plaza Lavalle en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una búsqueda más general puede arrojar resultados variados y no siempre concluyentes. Por ejemplo, en el ámbito inmobiliario, es posible que no haya propiedades vigentes en alquiler que se ajusten a requisitos específicos, como se menciona en algunos registros, lo que subraya la naturaleza difusa de una búsqueda genérica para una calle tan extendida en la nomenclatura urbana argentina.
El Museo Histórico y Natural de Lavalle: Un Resguardo de la Identidad Regional
Más allá de las calles, el nombre Lavalle también identifica un centro de preservación cultural e histórica de gran relevancia. El Museo Histórico y Natural de Lavalle se erige como un faro de conocimiento para aquellos interesados en las raíces y el patrimonio de la región. Ubicado específicamente en Belgrano s/n, Villa Tulumaya, Lavalle, este espacio es fundamental para comprender la riqueza natural y el devenir histórico de la zona. Se convierte así en un punto de referencia clave para investigadores, estudiantes y visitantes que desean conectar con la esencia de un pueblo y su entorno.
Plaza Lavalle: Corazón de la Historia Porteña
Sin embargo, es la Plaza Lavalle en la Ciudad de Buenos Aires la que, sin lugar a dudas, acapara la mayor parte de la narrativa histórica asociada a este nombre. Este vasto espacio verde, que abarca tres manzanas, se sitúa majestuosamente entre las calles Libertad, Talcahuano, Córdoba y, por supuesto, Lavalle. Su ubicación estratégica y su pasado la convierten en un verdadero monumento viviente de la historia política y social de Argentina. Su origen, como el de muchas plazas antiguas, se remonta a un "hueco", un retazo de tierra abandonado, utilizado para el descanso de carretas o simplemente como baldío, que con el tiempo se transformaría en un pulmón verde y un epicentro de acontecimientos.
De "Huecos" y Arroyos Subterráneos: Los Cimientos de la Plaza
La Plaza Lavalle no nació de un diseño urbano premeditado, sino de la evolución de dos de esos "huecos" primigenios: el hueco de Zamudio y el hueco de doña Engracia (o Gracia). El hueco de Zamudio, que posteriormente se conocería como Plaza del Parque y finalmente Plaza Lavalle, fue un punto de concentración crucial. Por otro lado, el hueco de doña Engracia o Gracia, documentado en planos de 1822 como Plaza de la Libertad, y que luego adoptaría ese mismo nombre, contribuyó a la conformación del área. Estos "huecos" eran, según Enrique Germán Herz en su "Historia de la Plaza Lavalle", "fracciones que, con el pasar de los años se habían quedado sin dueño, y sea por ocupación indebida de los solares o por la presencia de zanjones y pantanos que hacían imposible su venta". La tradición oral incluso atribuye el nombre de doña Engracia a una mujer, "acaso de color, que allí habitaba con el recurso alertador y defensivo de algunos perros", como señala Ricardo M. Llanes.
Además de sus orígenes terrestres, la plaza esconde un secreto líquido bajo sus adoquines: el arroyo Matorras, también conocido como el Tercero del Medio. Este arroyo, hoy entubado, iniciaba su recorrido cerca de las actuales avenidas Independencia y Entre Ríos, formando lagunas y abriéndose paso hasta volcar sus aguas en la "laguna de Zamudio", la actual Plaza Lavalle. Su presencia subterránea añade una capa de complejidad y fascinación a la geografía de la plaza, recordándonos que el paisaje urbano es a menudo una superposición de eras y elementos naturales.
El Monumento al General Lavalle: Un Homenaje en Mármol
Dominando el paisaje de la Plaza Lavalle se alza el imponente Monumento al general Juan Lavalle, inaugurado el 18 de diciembre de 1887. Esta obra, de 26 metros de altura, fue esculpida en mármol por el talentoso artista italiano Pedro Costa. El monumento no solo rinde tributo a la figura histórica del general, sino que también se convierte en un punto de referencia visual y simbólico dentro de la plaza, invitando a la reflexión sobre su legado y la historia del país.
La Revolución del 90: La Plaza como Epicentro del Conflicto
Quizás el episodio más dramático y significativo en la historia de la Plaza Lavalle sea su rol central en la Revolución de 1890. Este levantamiento, uno de los más sangrientos que registra la historia de Buenos Aires, encontró su principal escenario en el antiguo Parque de Artillería, situado en uno de los bordes de la plaza, donde hoy se erige el Palacio de los Tribunales. La plaza y sus alrededores se transformaron en un campo de batalla, un testimonio palpable de la agitación política de la época.
En la madrugada del 26 de julio de 1890, los complotados, liderados por la Unión Cívica, salieron de sus cuarteles y avanzaron disciplinadamente hacia el Parque de Artillería. La maniobra inicial fue un éxito rotundo; la ciudad, junto con sus autoridades, dormía ajena al inminente estallido. Los batallones se formaron alrededor de la plaza, y el Himno Nacional resonó en la quietud de la mañana, preludio de un conflicto que cambiaría el rumbo político del país. A pesar del entusiasmo inicial de los cerca de 300 civiles y casi mil militares insurrectos, el desorden era notable.
La inacción del General Manuel Jorge Campos, jefe militar del alzamiento, es uno de los grandes enigmas de esa jornada. Los rebeldes, que habían logrado una concentración sin inconvenientes, no tomaron la iniciativa militar de avanzar sobre la ciudad dormida. Esta falta de sorpresa les costaría caro. Las fuerzas leales al gobierno del Dr. Miguel Juárez Celman, al enterarse de la sublevación, reaccionaron con celeridad. El ministro de Guerra, general Nicolás Levalle, junto con el jefe de Policía, coronel Capdevila, y el jefe del Estado Mayor, general Donato Álvarez, organizaron rápidamente sus efectivos en el Retiro.

Poco después de las 9 de la mañana, los primeros disparos resonaron, marcando el inicio formal de la lucha. Las calles se vaciaron y las puertas de las casas vecinas se cerraron. Inicialmente, las fuerzas rebeldes causaron estragos, sembrando las calles adyacentes a la Plaza Lavalle de cadáveres y generando confusión en las filas oficialistas. Sin embargo, esta ventaja inicial no se mantendría. El general Levalle, con unos 800 hombres, avanzó hacia la Plaza Libertad (parte de la actual Plaza Lavalle), donde establecería su cuartel general.
La concentración de las fuerzas de Levalle en la Plaza Libertad fue una tarea titánica, bajo una "verdadera lluvia de proyectiles" provenientes del Parque de Artillería y los cantones rebeldes. Las bajas fueron ingentes. El mismo Levalle sufrió la pérdida de su caballo, pero su determinación fue inquebrantable. Con un revólver en mano, disparando contra los soldados que se dispersaban por el pánico, y con su espada, "sacando de entre los andamios del Coliseo a empellones a los más reacios a seguir combatiendo", logró reorganizar a sus tropas. Al grito de "subordinación y valor", Levalle hizo avanzar a sus veteranos con las banderas desplegadas y el Himno Nacional resonando, infundiendo un nuevo coraje en los hombres acostumbrados a la batalla a vida o muerte.
Minutos después de las once de la mañana, en medio del fragor del combate, llegó a la Plaza Libertad el vicepresidente Dr. Carlos Pellegrini. Su llegada, montado en un "petiso bayo" y luego a pie tras un incidente con cables telefónicos cortados, o incluso, según la anécdota, arrebatando el caballo a un lechero para llegar al frente, subraya su compromiso con la defensa del orden constituido. La presencia de Pellegrini fue crucial; inspeccionó el cuartel general, ordenó la instalación de un hospital de sangre en la capilla de Las Victorias y estableció su despacho en la casa de José Luis Amadeo, ubicada en Paraguay 1178, justo frente a la plaza, que también se convirtió en hospital.
Raúl Amadeo, hijo del propietario de la casa, recordaba en 1968 cómo su hogar se transformó en el Cuartel General y Hospital de Sangre, con su madre atendiendo personalmente a los heridos, una tarea humanitaria por la que recibiría una plaqueta de oro. La batalla continuó con una intensidad brutal, con el pedestal de la estatua de Adolfo Alsina cubriéndose de cadáveres y las llamas de los vivaques iluminando la noche.
Ante la imposibilidad de un ataque frontal por las calles fuertemente artilladas, el coronel Garmendia concibió un plan audaz: perforar las casas situadas en dos manzanas, desde Paraguay hasta Viamonte, para desembocar "directa y sorpresivamente en la Plaza Lavalle y tomar de flanco a los cantones revolucionarios de la calle Libertad". La oscuridad de la noche interrumpió la batalla, que se reanudó al día siguiente.
Finalmente, un toque de "alto el fuego" detuvo la lucha. Aunque el pretexto fue enterrar a los muertos y curar a los heridos, la verdadera razón era el agotamiento de municiones de los revolucionarios. Este armisticio, que se prolongó hasta el martes 29 de julio, benefició a las fuerzas leales, que recibían refuerzos constantes. Las negociaciones culminaron en una rendición honorable para los rebeldes. El fracaso militar de la revolución, lejos de fortalecer al presidente Juárez Celman, debilitó su gestión, llevándolo a renunciar poco después. La Plaza Lavalle, con sus monumentos y su historia, es hoy un mudo testigo de aquellos días trascendentales.
Servicios Públicos y Curiosidades de Antaño en la Plaza
La Plaza Lavalle no solo fue escenario de batallas, sino también un espacio público en constante evolución. En sus primeras décadas, su aspecto y seguridad dejaban mucho que desear. "La Prensa" del 21 de noviembre de 1870, por ejemplo, reportaba la necesidad de un vigilante hasta las 10 de la noche "con el fin de garantizar la vida de los transeúntes", debido a los "frecuentes crímenes" cometidos en la entonces Plaza Libertad. Curiosamente, un aviso de la "Gaceta Ministerial del Gobierno de Buenos Aires" del 3 de julio de 1812, anunciaba la venta de una "quinta de quadra en quadra" y una "barraca hermosa" en la "plaza de Doña Gracia", sugiriendo una superficie o entorno diferente al actual.
En cuanto a los servicios, en 1870, la Municipalidad de Buenos Aires prohibió tomar agua directamente del río, instalando surtidores públicos en varias plazas, incluyendo la Plaza de la Libertad. El alumbrado público también fue una preocupación. Aunque en 1871 se colocaron 8 faroles de gas, no fue suficiente. "La Nación" del 20 de abril de 1886 destacó el "aumento del alumbrado público" con la puesta en uso de 48 faroles que habían sido suprimidos en 1877. Incluso el estacionamiento de carruajes, regulado por ordenanzas, reflejaba la vida cotidiana de la época, asignando a la Plaza Libertad la 3ra categoría con capacidad para 20 carruajes y un impuesto de 15 pesos.
Preguntas Frecuentes sobre Lavalle
- ¿Dónde se encuentra la Plaza Lavalle?
- La Plaza Lavalle se ubica en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, entre las calles Libertad, Talcahuano, Córdoba y Lavalle.
- ¿Cuál es la importancia histórica de la Plaza Lavalle?
- La Plaza Lavalle es de gran importancia histórica por haber sido el epicentro de la Revolución de 1890, uno de los levantamientos más significativos en la historia política de Buenos Aires, y por ser hogar del Monumento al General Lavalle.
- ¿Qué es el "hueco de Zamudio" o el "hueco de doña Engracia"?
- Eran terrenos baldíos o "huecos" que, con el tiempo, se transformaron en lo que hoy conocemos como la Plaza Lavalle y la Plaza Libertad, respectivamente, siendo puntos clave en la historia urbana de Buenos Aires.
- ¿Hay un arroyo bajo la Plaza Lavalle?
- Sí, el arroyo Matorras, también conocido como el Tercero del Medio, fluye entubado bajo la plaza, habiendo formado una laguna en lo que fue el "Hueco de Zamudio" en el pasado.
- ¿Dónde se ubica el Museo Histórico y Natural de Lavalle?
- El Museo Histórico y Natural de Lavalle se encuentra en Belgrano s/n, Villa Tulumaya, en el departamento de Lavalle, provincia de Mendoza, Argentina.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Lavalle: Un Nombre con Profundo Eco Histórico puedes visitar la categoría Librerías.
