02/12/2024
La pandemia de COVID-19 supuso un desafío sin precedentes para innumerables sectores, y el mundo del libro no fue la excepción. Con las librerías obligadas a cerrar sus puertas físicas, surgió una pregunta crucial: ¿cómo sobreviviría y, más aún, por qué seguiría siendo tan importante este ecosistema? Lejos de colapsar, el sector editorial y, en particular, las librerías, demostraron una sorprendente resiliencia, revelando que su valor trasciende el mero acto comercial, anclándose en un profundo rol cultural y social que ni la distancia ni el confinamiento pudieron anular.

La aparente paradoja de unas librerías cerradas que, sin embargo, eran esenciales, reside en la inercia cultural acumulada y en la capacidad de adaptación y el esfuerzo incansable de quienes las habitan. Este artículo explora cómo, a pesar de las adversidades, la cadena del libro no solo se mantuvo a flote, sino que reafirmó su irremplazable posición como guardiana de historias, ideas y la vitalidad de la lectura.
- La Resiliencia del Ecosistema Editorial en Tiempos de Cierre
- Las Librerías: Más que Comercios, Centros Vitales de la Cultura
- Innovación y Apoyo Estatal: El Caso de la Escuela de Libreros
- Tabla Comparativa: El Ecosistema del Libro Antes y Después de la Pandemia
- Preguntas Frecuentes sobre el Rol de las Librerías en la Pandemia
La Resiliencia del Ecosistema Editorial en Tiempos de Cierre
El impacto inicial de la pandemia fue un golpe duro para la industria editorial, acostumbrada a un pulso marcado por encuentros presenciales y el trasiego en las ferias. Sin embargo, la capacidad de adaptación y la naturaleza intrínseca del sector permitieron una continuidad que sorprendió a muchos.
El Valor Inesperado de las Ferias del Libro: Más Allá del Contacto Físico
Miguel Aguilar, editor de Debate, Taurus y Random House, describe la labor editorial como una "alquimia", más cercana al mundo cultural que al puramente empresarial. En esta concepción, las ferias del libro son fundamentales, no solo por el acceso a los libros, sino por la posibilidad de conocer a quienes apuestan por ellos y tejer complicidades. Aunque la información hoy fluye constantemente, Aguilar subraya que hay una "parte relacional clave" para cribar las infinitas propuestas existentes. La red de contactos internacionales de editores como Carlos Barral, Jorge Herralde o Beatriz de Moura, forjada feria a feria con recomendaciones y conspiraciones, es el cimiento de la carrera internacional de muchos autores españoles y latinoamericanos de los últimos 50 años. Es un crisol de intercambio de ideas, de aprendizaje sobre tendencias globales como el auge del audiolibro o las estrategias de editoriales independientes, y de compartir experiencias con colegas que enfrentan desafíos similares.
Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, refuerza esta idea al describir a los editores como "viajantes del libro" que tradicionalmente han marcado el pulso editorial español a través de ferias como LIBER o la FIL de Guadalajara. Estos encuentros presenciales son el hábitat donde se producen acuerdos jugosos, se impulsan estrategias y se firman contratos anhelados. Las noches de cenas y fiestas, un "escapismo del suelo enmoquetado", son tan parte de la experiencia como las mesas de negociación. Aunque la pandemia aceleró los procedimientos de conexión a distancia, la "naturaleza insustituible del reencuentro personal" y la propia sociabilidad que nos define se hicieron más patentes en un mundo agotado por el lenguaje de las pantallas. La firma de un ejemplar, el selfie deseado, el abrazo con el librero, la coincidencia de las palabras y las miradas son momentos que no pueden ser reemplazados. La vuelta a la normalidad de eventos como la Feria del Libro de Madrid o la FIL de Lima demuestra que el factor humano sigue siendo irrenunciable.
La Inercia Cultural: Sosteniendo la Cadena del Libro sin Presencialidad
Un punto crucial, que conecta directamente con la importancia de las librerías (aún cuando estaban cerradas), es que durante la pandemia, "sin ferias (y con muchas librerías cerradas) se seguían publicando libros (e incluso vendiéndose muy bien)". Este fenómeno, sin embargo, no fue un milagro de la virtualidad, sino la "inercia acumulada de muchos años" la que lo permitió. A esto se sumó la "ímproba tarea de tantas librerías por seguir funcionando y el apoyo de los lectores". Es decir, la infraestructura, la relación de confianza con los lectores y el valor cultural preestablecido de las librerías fueron el soporte invisible que mantuvo viva la llama, incluso cuando sus puertas permanecían cerradas.
Las Librerías: Más que Comercios, Centros Vitales de la Cultura
La pandemia, aunque dolorosa, sirvió para revalorizar el papel fundamental de las librerías en la sociedad, no solo como puntos de venta, sino como auténticos espacios culturales y nodos comunitarios.
De la Supervivencia al Resurgimiento: La Adaptación del Librero
La cuarentena estricta y el cierre de locales cortaron el vínculo presencial de forma abrupta. Muchos lectores se volcaron a plataformas de compra online como Mercado Libre, pero fue en ese momento cuando las librerías demostraron una notable capacidad de adaptación. El delivery de libros se convirtió en un "caballito de batalla", permitiendo que los libros llegaran a los hogares y manteniendo un hilo de conexión con los lectores. Con el regreso gradual a la presencialidad, las librerías de barrio se vieron notablemente revalorizadas, consolidando su posición como referentes en sus comunidades.
Facundo Abalo, Jefe de Gabinete de la Subsecretaría de Industrias Creativas e Innovación Cultural de la Provincia de Buenos Aires, enfatiza que las librerías son "fundamentalmente espacios culturales". Más allá de la venta, en ellas "suceden un montón de cosas: presentaciones, talleres y el contacto de muchos lectores con la lectura en una primera instancia". En ciudades más pequeñas, son el corazón de la vida cultural local, un punto de encuentro y referencia.
Guardianes de la Bibliodiversidad y Promotores de la Lectura
Inés Kreplak, a cargo de la Escuela de Libreros de Buenos Aires, destaca la "gran importancia" de libreros y libreras en la cadena del libro, especialmente para la promoción de la lectura y la difusión de autores y autoras "por fuera del canon". En muchos casos, los libreros son la "puerta de entrada" de los lectores a un universo mucho más rico de lo que se les presenta en la escuela o en los canales más comerciales. Su rol es el de "dealers de historias y conocimientos", capaces de romper la barrera del gusto personal para ofrecer un conocimiento amplio de los catálogos. Un librero que ha leído un libro y lo recomienda puede generar un caudal de ventas "recontra notorio".
Las librerías son cruciales para garantizar la bibliodiversidad, una pluralidad de voces que contribuye a una sociedad más democrática. Escuchando al lector, el librero puede guiarlo en su recorrido literario, satisfaciendo su demanda y visibilizando circuitos alternativos. Abalo visualiza el sector del libro como una cadena virtuosa: "Las librerías articulan con las editoriales que articulan con las ferias que articulan con los lectores: es un círculo virtuoso".

Innovación y Apoyo Estatal: El Caso de la Escuela de Libreros
En este contexto de desafíos y revalorización, surgieron iniciativas innovadoras para fortalecer el sector. Un ejemplo notable es la Escuela de Libreros lanzada por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, dentro del "Plan bonaerense de fortalecimiento del libro y la lectura".
Una Respuesta a una Necesidad Urgente: Formación Profesional
La iniciativa de la Escuela de Libreros surgió de un relevamiento del sector que detectó una gran necesidad de capacitación. Facundo Abalo explica que buscaban "generar políticas para fortalecerla" y vieron en la formación una herramienta práctica y pragmática para un oficio que, muchas veces, se aprende trabajando. Inés Kreplak asegura que la iniciativa encontró un "hueco donde no se estaba actuando", ya que no existían políticas públicas dirigidas específicamente a la formación de libreros.
La sorpresa fue la masiva inscripción: esperaban 50 o 60 personas y se anotaron casi 700 alumnos de toda la provincia, de otras provincias y hasta de países como México, Colombia y Perú. La virtualidad, aunque "un poco menos cálida", demostró ser un factor positivo, posibilitando la democratización y el acceso a la capacitación desde cualquier lugar, incluso desde la propia librería. La currícula se diseñó para abordar cuestiones muy específicas como la gestión, el control de stock, el marketing, la comunicación y la formación de recursos humanos.
La Librería como Motor Económico y Laboral
Más allá de su rol cultural, la librería es también un espacio generador de trabajo y un comercio especializado. A diferencia de otros comercios, la librería "comercia con bienes simbólicos", lo que requiere un "tipo de saber específico y de una vinculación también con el campo cultural". La Escuela de Libreros busca no solo capacitar a los libreros en función, sino también ofrecer una "salida laboral súper interesante" a personas que buscan empleo, dotándolas de las herramientas necesarias para un oficio en constante evolución.
Tabla Comparativa: El Ecosistema del Libro Antes y Después de la Pandemia
| Aspecto | Antes de la Pandemia | Durante la Pandemia (Cierre Estricto) | Post-Cierre Estricto / Revalorización |
|---|---|---|---|
| Venta Principal | Presencial en tienda, Ferias del Libro | Online (ej. Mercado Libre), Delivery de librerías | Presencial (revalorizado), online complementario |
| Rol del Librero | Asesor, organizador de eventos locales | Adaptación a venta remota, conexión virtual | Guardián de bibliodiversidad, centro cultural, promotor clave |
| Eventos del Sector | Ferias internacionales físicas (LIBER, FIL, Fráncfort) | Virtuales, cancelaciones, formato híbrido | Rehabilitación de ferias físicas, sociabilidad revalorizada |
| Desafíos Preexistentes | Relevancia frente a digitalización, piratería | Cierre de locales, caída de ventas, problemas de distribución | Aumento del precio del papel (350%), inflación, necesidad de apoyo estatal |
| Percepción Social | Comercio cultural establecido | Esencial para acceso a libros, demostró resiliencia | Espacio cultural fundamental, motor económico y laboral local |
Preguntas Frecuentes sobre el Rol de las Librerías en la Pandemia
¿Cómo afectó la pandemia a las librerías?
La pandemia obligó al cierre físico de las librerías, lo que inicialmente cortó el vínculo presencial con los lectores y provocó una baja en las ventas. Sin embargo, también impulsó la adopción de nuevas estrategias como el servicio de delivery y la revalorización de las librerías de barrio al regresar la presencialidad.
¿Qué papel jugaron los libreros durante la pandemia?
Los libreros demostraron ser cruciales. A pesar de las dificultades, muchos continuaron su labor mediante entregas a domicilio y manteniendo el contacto con sus comunidades. Su trabajo de recomendación y curaduría, esencial para la bibliodiversidad, se mantuvo, adaptándose a los nuevos formatos y demostrando que son mucho más que vendedores: son mediadores culturales y "dealers de historias".
¿Por qué las ferias del libro son importantes para el sector editorial?
Las ferias son vitales para el sector editorial porque son el crisol donde se tejen complicidades, se intercambian ideas y se realizan acuerdos cruciales. Permiten a los editores descubrir libros no obvios, conocer a otros profesionales, aprender sobre tendencias internacionales y establecer las relaciones humanas fundamentales que impulsan la carrera de los autores y la circulación de las obras. La pandemia hizo evidente que, aunque la información fluya, el factor humano es irremplazable.
¿Qué es la bibliodiversidad y por qué es importante?
La bibliodiversidad se refiere a la pluralidad y variedad de voces, géneros, autores y editoriales que coexisten en el mundo del libro. Las librerías son fundamentales para garantizarla, ya que los libreros, al recomendar más allá del canon o de sus gustos personales, visibilizan circuitos alternativos y ofrecen a los lectores un abanico más amplio de opciones. Esto contribuye a una sociedad más democrática y con mayor acceso al conocimiento y la cultura.
¿Hubo iniciativas para apoyar a las librerías durante la pandemia?
Sí, surgieron iniciativas como la Escuela de Libreros en la Provincia de Buenos Aires, que buscó capacitar a los libreros en gestión, marketing y otras habilidades prácticas. Estos programas no solo fortalecieron el oficio, sino que también reconocieron a la librería como un espacio cultural, generador de empleo y un eslabón fundamental en la cadena del libro, especialmente en un contexto de desafíos económicos como el aumento del precio del papel y la inflación.
En retrospectiva, la pandemia, lejos de hundir al sector del libro, puso de manifiesto su profunda vitalidad. Las librerías, incluso con sus puertas cerradas, no dejaron de ser un motor cultural gracias a la inercia de una industria robusta y, sobre todo, al incansable trabajo y la pasión de los libreros. La experiencia confirmó que el libro es un bien esencial y que la conexión humana, ya sea en una feria bulliciosa o en la recomendación de un librero, sigue siendo el corazón de su alquimia editorial.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Librerías en Pandemia: Resiliencia y Rol Esencial puedes visitar la categoría Libros.
