Los Braseros: Venganza en la Sombra de la Transición

08/12/2024

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La historia de España, especialmente durante los turbulentos años de la Transición, está salpicada de episodios oscuros y figuras en la sombra que operaron al margen de la luz pública. En este entramado de intrigas, venganzas y operaciones encubiertas, emerge la enigmática figura de los 'braseros', un grupo cuyo nombre, aunque poco conocido, fue fundamental en uno de los capítulos más resonantes de la lucha antiterrorista de la época: el asesinato de José Miguel Beñarán, alias 'Argala', miembro del brazo armado de ETA y considerado el principal artífice del atentado que acabó con la vida del almirante Luis Carrero Blanco. Su acción no solo cerró un círculo de venganza, sino que también desveló la existencia de redes paralelas y paraestatales en un momento crucial para la construcción de la democracia española.

¿Quiénes fueron los braseros?
Por debajo se hallaban los llamados ' braseros '. «Estaban bregados en mil batallas y se encargaron del trabajo de campo: localizar, controlar y vigilar a Argala». En este último grupo destacaba Pedro Martínez, más conocido como Pedro el Marino por su pertenencia a la Armada. Los braseros fueron la verdadera clave de toda esta venganza.

Aquel 21 de diciembre de 1978, la localidad francesa de Anglet fue testigo de un acto de justicia extraoficial que replicaba, con macabra ironía, el modus operandi del propio Argala: una explosión. El Renault 5 naranja de Beñarán se convirtió en chatarra, y su cuerpo, proyectado, quedó tendido en el suelo, marcando el fin de una vida dedicada al terrorismo y el inicio de la leyenda de quienes se atrevieron a servir la venganza 'en frío', cinco años después de la muerte de Carrero Blanco. Pero, ¿quiénes eran realmente estos 'braseros' y qué papel jugaron en este complejo tablero de ajedrez?

Índice de Contenido

El Contexto de una Venganza Fría: De Carrero Blanco a Argala

Para comprender la existencia y la motivación de los 'braseros', es imprescindible situarse en el convulso escenario de la España de finales de los años 70. El 20 de diciembre de 1973, el almirante Luis Carrero Blanco, entonces presidente del Gobierno y delfín de Francisco Franco, fue víctima de un brutal atentado perpetrado por ETA en Madrid. La 'Operación Ogro', como la denominaron los terroristas, hizo volar por los aires el Dodge 3700 GT de Carrero Blanco, impactando profundamente en la estructura del régimen franquista y acelerando, sin querer, el camino hacia la Transición. José Miguel Beñarán, 'Argala', fue una figura central en la planificación y ejecución de este magnicidio.

Tras el atentado, 'Argala' se exilió en el País Vasco francés, donde se convirtió en una pieza clave en la reestructuración de ETA, liderando la rama de ETA Militar. Su figura representaba no solo la audacia terrorista, sino también una afrenta personal y profesional para muchos militares y miembros de los servicios de seguridad del Estado. La amnistía concedida a terroristas por el gobierno de Adolfo Suárez, en un intento de pacificar el país, fue vista por algunos sectores como una debilidad, alimentando el deseo de venganza y justicia por mano propia. Fue en este caldo de cultivo de resentimiento y frustración donde germinó la idea de una represalia.

¿Quiénes Eran 'Los Braseros'? Un Vistazo a la Sombra

El término 'braseros' surge en el relato de 'Leónidas', uno de los militares implicados en la operación contra 'Argala'. Estos hombres se encontraban en el «primer escalón» de la cadena de mando de la operación, por debajo de los miembros del SECED (Servicio Central de Documentación), el predecesor del actual CNI. Su función era clara y crucial: «Estaban bregados en mil batallas y se encargaron del trabajo de campo: localizar, controlar y vigilar a Argala». Eran los ojos y los oídos de la operación, los que se ensuciaban las manos en la labor de inteligencia de base.

Los 'braseros' no eran meros aficionados; eran individuos con experiencia en operaciones encubiertas, vinculados a los servicios de información de la Armada y, en algunos casos, al propio SECED. Su perfil era el de operativos curtidos, capaces de moverse en las sombras, recabar información sensible y mantener una vigilancia discreta pero constante. Su papel fue vital porque, sin su labor de seguimiento y localización, la ejecución del atentado contra 'Argala' habría sido imposible. Eran la base operativa, la fuerza de choque en el terreno.

Pedro el Marino: La Figura Clave entre los Braseros

Dentro del grupo de los 'braseros', una figura destacó por encima de las demás: Pedro Martínez, más conocido como 'Pedro el Marino'. Su apodo hacía referencia a su pertenencia a la Armada y su vinculación con sus servicios de información, así como con el SECED. Pedro Martínez no solo fue un 'brasero' más, sino el arquitecto de la fase operativa de la venganza.

Fue él quien se encargó del reclutamiento de un grupo de mercenarios que le asistirían en la misión de monitorizar los movimientos de 'Argala'. Entre sus compinches se encontraban Jean Pierre Cherid, José María Boccardo Alemán y Mario Ricci, individuos con conexiones a diversas asociaciones y grupos fascistas. Esta mezcla de militares resentidos y mercenarios ideologizados conformó un comando improvisado, pero efectivo. Además de reclutar al equipo, Pedro el Marino fue el encargado de adquirir los explosivos que se utilizarían contra el etarra, demostrando su implicación integral en la planificación y provisión de recursos para el golpe.

A pesar de su vinculación inicial con los servicios de inteligencia estatales, los integrantes de este grupo afirmaron que, tras la reorganización del SECED en el CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), se les negó cualquier apoyo oficial. Esto sugiere que la operación, aunque iniciada con el beneplácito o la inacción de ciertos estamentos, se llevó a cabo finalmente como una iniciativa 'privada' o paraestatal, sin el respaldo directo de la nueva estructura de inteligencia del Estado democrático.

¿Quiénes fueron los braseros?
Por debajo se hallaban los llamados ' braseros '. «Estaban bregados en mil batallas y se encargaron del trabajo de campo: localizar, controlar y vigilar a Argala». En este último grupo destacaba Pedro Martínez, más conocido como Pedro el Marino por su pertenencia a la Armada. Los braseros fueron la verdadera clave de toda esta venganza.

La Operación Anglet: Ejecución y Consecuencias

La culminación del trabajo de los 'braseros' y del resto del comando fue la 'Operación Anglet'. El día señalado, el 21 de diciembre de 1978, la tensión era palpable. Los miembros del comando incluso discutieron acaloradamente por «tener el privilegio» de hacer saltar por los aires a 'Argala'. Finalmente, la decisión recayó en el único experto en explosivos del grupo. El artefacto, meticulosamente descrito por ABC, era una carga potente con dos pinzas, pilas y cables que, al conectar con la rueda del coche al girar, produciría la explosión. Era un diseño simple, pero letal, que recordaba el sofisticado atentado contra Carrero Blanco.

La venganza se cumplió poco después de las nueve y media de la mañana. La explosión destrozó el vehículo de 'Argala' y acabó con su vida de forma instantánea. Para los militares implicados, la misión había sido un éxito rotundo. Lejos de la clandestinidad o la huida apresurada, el grupo celebró su victoria con una comida copiosa en un restaurante cercano, disfrutando de cordero asado y buen vino, para luego pasar la tarde jugando al mus. Esta actitud, de aparente normalidad y desapego, subraya la convicción con la que actuaron y su creencia en la justicia de su causa. No fueron descubiertos hasta años después, y algunos de ellos, según se supo, vivieron sin remordimientos en España, orgullosos de haber acabado con 'Argala'.

El SECED y su Legado: Del Control a la Inteligencia Moderna

Los 'braseros' y los militares que participaron en la operación contra 'Argala' tuvieron una conexión indirecta, pero significativa, con el Servicio Central de Documentación (SECED). Este organismo, creado en 1972 por el propio Carrero Blanco, no fue el primer servicio secreto del siglo XX en España (antes existió la Organización Contrasubversiva Nacional), pero sí el que sentó las bases de la inteligencia moderna en el país.

El SECED nació con el objetivo principal de combatir los movimientos sindicalistas y obreros, así como a los detractores internos del Régimen franquista. Sin embargo, su ámbito de acción se amplió para incluir la lucha contra ETA. A nivel práctico, operaba de forma similar a su predecesor, pero con mayores responsabilidades, investigando a los enemigos del Estado y enfrentándose incluso a la parte más progresista de la Iglesia. Fue un agente del CESID (el sucesor del SECED), Mikel Lejarza, quien logró infiltrarse en ETA y desarticular su cúpula desde dentro, un golpe tan determinante que Lejarza tuvo que cambiar su rostro en el quirófano para evitar ser reconocido.

La relación entre el SECED (y posteriormente el CESID) y grupos como los 'braseros' es compleja. Si bien los 'braseros' afirmaron no recibir apoyo estatal tras la reorganización en el CESID, la pertenencia de algunos de sus miembros a los servicios de información y la existencia previa del SECED como un aparato de inteligencia y control, sugieren un terreno fértil para que este tipo de operaciones paraestatales pudieran gestarse. El CESID fue el antecedente directo de los servicios secretos actuales en España, y su estructura inicial contaba con cientos de personas en plantilla y miles de colaboradores, lo que indica la amplitud de su red y la diversidad de sus operaciones, algunas de las cuales, como la que nos ocupa, pudieron haber escapado al control oficial o haber sido toleradas en la sombra.

Grupos y Roles en la Operación contra Argala

Para entender mejor la interacción de los diferentes actores en la operación que llevó al fin de 'Argala', la siguiente tabla comparativa puede ser de utilidad:

Grupo/EntidadRol PrincipalMiembros Destacados / Vinculación
ETAOrganización terrorista; atentado contra Carrero BlancoJosé Miguel Beñarán ('Argala')
Grupo Militar (Venganza)Planificación y ejecución del asesinato de 'Argala''Leónidas' (miembro del SECED), Pedro Martínez ('Pedro el Marino')
Los BraserosTrabajo de campo: localización, control y vigilancia de 'Argala'; reclutamiento de mercenariosPedro Martínez ('Pedro el Marino'), Jean Pierre Cherid, José María Boccardo Alemán, Mario Ricci
SECED / CESIDServicio de inteligencia estatal; combate a la subversión y al terrorismoAlgunos miembros del grupo militar estaban vinculados; antecedente de los servicios secretos actuales

Preguntas Frecuentes sobre 'Los Braseros'

¿Cuál fue el objetivo principal de los 'braseros'?
El objetivo principal de los 'braseros' fue el trabajo de campo: localizar, controlar y vigilar a José Miguel Beñarán, alias 'Argala', para que el comando que buscaba venganza por el asesinato de Carrero Blanco pudiera ejecutarlo.
¿Estaban los 'braseros' oficialmente vinculados al gobierno?
La información sugiere que algunos 'braseros', como Pedro Martínez, estaban vinculados a los servicios de información de la Armada y al SECED. Sin embargo, ellos mismos declararon que, tras la reorganización del SECED en el CESID, se les negó apoyo estatal, lo que indica que la operación pudo haber sido paraestatal o extraoficial.
¿Quién era Pedro el Marino?
Pedro el Marino, cuyo nombre real era Pedro Martínez, fue una figura clave entre los 'braseros'. Estaba vinculado a los servicios de información de la Armada y al SECED. Se encargó de reclutar a los mercenarios que participaron en la vigilancia de 'Argala' y de adquirir los explosivos utilizados en el atentado.
¿Qué fue la Operación Ogro?
La Operación Ogro fue el nombre en clave del atentado terrorista perpetrado por ETA el 20 de diciembre de 1973 que acabó con la vida del almirante Luis Carrero Blanco, entonces presidente del Gobierno de España. 'Argala' fue uno de sus principales artífices.
¿Qué relación tenían los 'braseros' con el SECED?
Los 'braseros' operaban en un escalón por debajo de algunos miembros del SECED que formaban parte del grupo de venganza. Si bien no eran agentes directos del SECED en la operación de 'Argala', algunos de ellos tenían vínculos previos con los servicios de información del Estado, lo que les proporcionaba experiencia y posibles contactos en el ámbito de la inteligencia.

La historia de los 'braseros' es un recordatorio de que la Transición española no fue un camino lineal y pacífico, sino un periodo complejo, marcado por tensiones, violencias y la actuación de grupos que operaban en los márces de la legalidad. Su historia, aunque brevemente documentada, revela la existencia de una red de operativos dispuestos a actuar por cuenta propia en nombre de una justicia que consideraban denegada. Entender su papel es fundamental para completar el mosaico de una época crucial en la historia contemporánea de España, donde las sombras de la venganza y la clandestinidad se entrelazaban con la construcción de una nueva democracia.

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