05/05/2024
En un panorama editorial que enfrenta constantes desafíos, desde el aumento implacable del precio del papel hasta una inestabilidad económica persistente que asfixia especialmente a las editoriales independientes, un fenómeno esperanzador y audaz está tomando fuerza en Argentina: las librerías están trascendiendo su rol tradicional de meros puntos de venta para convertirse en sellos editoriales con propuestas innovadoras y un profundo compromiso con la literatura. Este movimiento, liderado por pioneras como Eterna Cadencia, ha abierto el camino para que otras, como Musaraña, El Gran Pez, Los Confines y, más recientemente, la Librería Mandrágora, apuesten por acuñar sus propios catálogos meticulosos, buscando incansablemente nuevas voces y perspectivas.

La crisis económica ha sido una sombra constante sobre la industria editorial en los últimos años. Las cifras de la Cámara Argentina del Libro revelaron una reducción de casi la mitad en la producción de ejemplares en 2019 en comparación con 2016, un dato que subraya la gravedad de la situación. Sin embargo, en medio de este adverso telón de fondo, la inquebrantable pasión por divulgar la literatura actúa como un motor, impulsando a muchas librerías consolidadas a aventurarse en el complejo, pero gratificante, mundo de la edición.
Mandrágora: De Librería a Sello Editorial con Voz Propia
Después de años de inmersión total en el vasto universo de los libros, la Librería Mandrágora, un espacio cultural vibrante ubicado en el pintoresco barrio porteño de Villa Crespo (precisamente en Vera 1096), ha dado un paso trascendental al lanzar su propio sello editorial, que lleva el mismo nombre. Esta ambiciosa iniciativa nace con la clara intención de concretar el proceso de producción de un libro desde su concepción hasta su materialización, un sueño largamente acariciado por sus fundadoras.
Al frente de este emocionante proyecto se encuentran Carolina Silbergleit, una de las artífices de la librería, y la reconocida escritora y periodista Florencia Monfort, una amiga que ha sido testigo privilegiada del crecimiento y la evolución de Mandrágora. Silbergleit comparte que la librería surgió hace algunos años como un “cambio de vida” junto a su pareja, en la búsqueda de una existencia más alineada con sus pasiones. Desde sus inicios, Mandrágora no ha sido solo un lugar para comprar libros; ha acogido activamente clubs de lectura en francés, talleres de escritura y enriquecedoras reuniones donde los amantes de la literatura compartían experiencias e ideas. El sello editorial, por su parte, es el fruto de la profunda y compartida pasión literaria entre Silbergleit y Monfort, y qué mejor que enmarcarlo bajo el ya reconocido “paraguas de Mandrágora”.
El título inaugural de este flamante sello es “Vías de extinción”, una conmovedora novela breve de la escritora Ana López. Narrada en primera persona, la obra explora la desgarradora experiencia de una mujer que pierde a su hijo adolescente en un accidente ferroviario. La elección de este libro no fue casual; las editoras lo consideraron “potente, hermosa, profunda e ideal para arrancar un proyecto editorial que tiene como premisa máxima publicar lo que nos guste, lo que nos haga felices”. Esta filosofía, centrada en el gusto personal y la felicidad que emana de la lectura, promete un catálogo auténtico y cuidadosamente seleccionado.
La siguiente obra que se sumará al catálogo de Mandrágora es “La lenta reparación de los tejidos”, de Madeleine Wolff. Aunque también está escrita en primera persona, Florencia Monfort aclara que esta no es una decisión que excluya otros tipos de narrativas para el futuro del sello. Ambas editoras creen firmemente que las narrativas en primera persona, sean autobiográficas o no, “representan mucho del tono contemporáneo y de la circulación de la literatura actual”, un aspecto que les resulta particularmente atractivo y relevante.

Para este dinámico dúo editorial, la premisa fundamental es que “los textos gusten” y que puedan “verlos materializados”. La distribución de sus obras, un aspecto crucial para cualquier editorial, estará a cargo de Big Sur, lo que asegurará que los libros de Mandrágora, a medida que vayan saliendo, puedan encontrarse en librerías de todo el país. Esta amplia distribución es motivo de gran alegría para las fundadoras, garantizando que sus publicaciones lleguen a un público diverso y extendido.
Un Acto de Resistencia Cultural: El Auge de las Editoriales de Librerías
El surgimiento de editoriales desde el corazón de las librerías no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de una resistencia cultural más amplia frente a las adversidades económicas y la concentración del mercado. Es un testimonio de la convicción de que la literatura debe seguir circulando, que las voces emergentes merecen un espacio y que la pasión por los libros puede trascender cualquier obstáculo. Estas librerías, con su conocimiento íntimo del lector y del mercado, están uniquely posicionadas para identificar lo que falta, lo que es necesario, y lo que resonará con su comunidad.
Pioneros y Nuevas Propuestas: Otros Ejemplos Inspiradores
Mandrágora se suma a una lista creciente de librerías que han decidido tomar las riendas de la producción literaria, cada una con su propia identidad y enfoque:
- Eterna Cadencia: Con 18 años de trayectoria en el rubro, es considerada una verdadera pionera. Ubicada en Honduras 5574 (CABA), su proyecto editorial surgió del quehacer cotidiano de la librería. Pablo Braun, el librero, soñó con la idea de que sus libros “viajaran” a otras librerías. Este “sueñecito” se materializó pocos meses después cuando, junto a Leonora Djament (ex editora en Norma), fundaron la editorial. Su catálogo es amplio, incluyendo ensayos, narrativa, crónicas y música, con autores nacionales e internacionales. A pesar del tiempo, Braun afirma que la esencia de Eterna Cadencia no ha cambiado, manteniéndose fiel a su visión inicial de “practicar literatura independiente” para que los libros, autores y voces circulen libremente.
- Musaraña: Desde la localidad bonaerense de Florida, en General José María Paz 1530 (Casa Florida), la librería Musaraña lanzó su proyecto editorial en 2013. Su particularidad radica en su enfoque en la historieta gráfica, un género que les apasiona profundamente. Alejandro Bidegaray, uno de los libreros, explica que sintieron la necesidad de aportar material que no existía o que estaba “segregado en las comiquerías”, buscando intervenir en ese campo y ofrecer nuevas lecturas a las librerías tradicionales. Musaraña ha sido premiada por su labor como “productora cultural”. Su catálogo meticuloso abarca todas las edades, con autores como Parés, Powerpaola y Júlia Barata. Incluso han creado “Musarañita”, una colección para infancias y jóvenes enfocada en nuevos lenguajes de la historieta infantil, con la premisa de ser “divertido para leer en las infancias” y escapar de libros que solo disfrutan los adultos.
- El Gran Pez: En noviembre pasado, esta librería marplatense, situada en San Luis al 2100, también dio el salto a la edición. Formada por la confluencia de tres editoriales, su sello se inauguró con un autor seleccionado de una manera muy particular: un “cliente silencioso” que resultó tener una novela. Esteban Prado, uno de los libreros, describe cómo este encuentro casual los llevó a un proyecto que los “entusiasmó” y coincidió con su siguiente paso natural. A partir de esta experiencia, organizaron un concurso para su segunda novela, buscando que el proceso, aunque no enteramente azaroso, dependa en parte de “ciertas casualidades” y del gusto del jurado. El Gran Pez, que ha resistido la caída del mercado editorial y la pandemia, ve en la edición una manera de “subir la apuesta” y resistir trabajando en conjunto con otras editoriales.
- Los Confines: Ubicada en Villa Ballester, partido de General San Martín (Profesor Aguer 4757, Centro Cultural La Bemba), esta librería familiar también se atrevió a desafiar los obstáculos económicos. Sebastián Alvaredo, el librero, cuenta que el proyecto editorial comenzó como una forma de involucrarse más en el mundo y los procesos del libro, transformándose en una “obsesión interminable” por pensar el catálogo, la conexión entre títulos, la identidad editorial, los papeles y las encuadernaciones. Tras cuatro años, el disfrute sigue siendo el mismo. Con motivo de su décimo aniversario, Los Confines se prepara para la primera Feria de Editoriales Artesanales, donde exhibirán su sello junto a otras editoriales independientes. Su catálogo tiene un gran peso en la poesía, incluyendo obras como “Poema para tiranos”, una recopilación de poetas de la Generación Beat, y un ensayo literario sobre Liliana Bodoc, titulado “Los Confines de la Palabra”.
El Desafío Económico y la Pasión Literaria
La situación económica actual es un factor omnipresente que afecta a todas estas iniciativas. Alejandro Bidegaray de Musaraña lo expresa claramente: “La editorial vive un proceso de crecimiento, de demanda de nuestros libros, pero nunca alcanzamos a los picos que pega el papel”. A pesar de vender entre 3.000 y 6.000 ejemplares de algunos de sus libros, muchos de ellos a color, los costos de producción se disparan constantemente, haciendo que la sostenibilidad sea un desafío constante. “Creo que estamos como todos, al borde de la insostenibilidad, pero igual metiendo leña al fuego”, concluye Bidegaray, resumiendo el espíritu de resistencia que comparten estos proyectos.
Esta compleja realidad económica contrasta con la inquebrantable voluntad de estas librerías-editoriales de mantener viva la circulación de la literatura. Es una batalla diaria contra la inflación y la escasez de insumos, pero es una batalla que se libra con convicción y la certeza de que su trabajo es vital para la diversidad cultural y el fomento de la lectura. La decisión de publicar lo que les “guste” y lo que les “haga felices” es, en sí misma, una declaración de principios frente a un mercado que a menudo prioriza lo comercial.
Tabla Comparativa: Librerías que se Convierten en Editoriales
| Librería/Editorial | Ubicación | Enfoque Editorial Principal | Ejemplos de Obras/Autores Destacados | Filosofía o Rasgo Distintivo |
|---|---|---|---|---|
| Mandrágora | Villa Crespo, CABA | Novela contemporánea, voces emergentes | "Vías de extinción" (Ana López), "La lenta reparación de los tejidos" (Madeleine Wolff) | Publicar lo que les guste y les haga felices; énfasis en primeras personas. |
| Eterna Cadencia | Palermo, CABA | Ensayo, narrativa, crónicas, música (nacional e internacional) | Amplio catálogo con 18 años de trayectoria | Pionera, buscar que los libros y autores circulen libremente. |
| Musaraña | Florida, Buenos Aires | Historieta gráfica (todas las edades), novela gráfica para adultos e infantil | Parés, Powerpaola, Júlia Barata (adultos); colección "Musarañita" (infantil) | Aportar a la industria del cómic y la novela gráfica, con foco en nuevos lenguajes. |
| El Gran Pez | Mar del Plata | Narrativa (iniciada con cliente, concurso) | Novelas seleccionadas por su singularidad | Resistencia a la crisis, apoyo a editoriales, búsqueda de talentos emergentes a través de convocatorias. |
| Los Confines | Villa Ballester, Buenos Aires | Poesía, ensayo literario | "Poema para tiranos" (poesía), "Los Confines de la Palabra" (ensayo sobre Liliana Bodoc) | Involucrarse en los procesos del libro, obsesión por el catálogo y la identidad editorial. |
Preguntas Frecuentes sobre Librerías Editoriales
¿Qué es una “librería editorial” o “sello editorial de librería”?
Una librería editorial es un establecimiento que, además de vender libros de otras editoriales, ha decidido incursionar en la producción y publicación de sus propios títulos. Esto implica todo el proceso editorial: selección de manuscritos, edición, diseño, impresión y distribución. Es una evolución natural para muchas librerías que desean tener un control más directo sobre el tipo de literatura que ofrecen y apoyar a autores que quizás no encuentran espacio en editoriales más grandes.

¿Por qué las librerías están optando por convertirse en editoriales?
Existen varias razones. Una de las principales es la pasión por la literatura y el deseo de dar voz a autores y obras que consideran valiosas, pero que quizás no encajan en el circuito comercial tradicional. También es una forma de resistencia y adaptación a un mercado editorial desafiante, buscando nuevas vías de negocio y maneras de diferenciarse. Al convertirse en editores, tienen un mayor control sobre el contenido y la calidad de lo que ofrecen, y pueden forjar una identidad más fuerte para su marca.
¿Cómo eligen los libros que van a publicar?
La selección varía entre cada librería editorial, pero suele estar guiada por el gusto personal de los editores, la afinidad con la línea editorial que desean construir y, en algunos casos, por el descubrimiento de nuevas voces a través de sus propias comunidades de lectores (como el caso de El Gran Pez). La premisa de Mandrágora de “publicar lo que nos guste” es un buen ejemplo de esta aproximación.
¿Qué desafíos enfrentan estas librerías-editoriales?
Los desafíos son significativos. Incluyen el constante aumento del costo del papel y otros insumos, la competencia en un mercado saturado, la necesidad de establecer redes de distribución eficientes y, en general, la inestabilidad económica. A pesar de estos obstáculos, la pasión literaria y el compromiso con la difusión de la cultura las impulsan a seguir adelante, buscando formas creativas de sostenibilidad y crecimiento.
En síntesis, la Librería Mandrágora, al igual que otros proyectos como Eterna Cadencia, Musaraña, El Gran Pez y Los Confines, representa un faro de esperanza y creatividad en el panorama editorial argentino. Son ejemplos de cómo la resistencia y la innovación pueden florecer incluso en los contextos más adversos, demostrando que la pasión por los libros y el deseo de que las historias circulen son fuerzas poderosas capaces de transformar la industria y enriquecer el mundo de la lectura.
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