19/05/2022
La noche del 6 al 7 de mayo de 2021, una tragedia inmensa sacudió el corazón cultural de Málaga. Un incendio devastador, provocado por una subida de tensión en el cuadro eléctrico, arrasó con la emblemática Librería Proteo. En cuestión de horas, 451 grados Fahrenheit (unos 232 grados Celsius) devoraron más de 97.000 libros, transformando un edificio de madera de más de 125 años, que era un verdadero templo de la cultura, en ruinas humeantes. La conmoción y la pena se apoderaron de la ciudadanía malagueña, pero de la desolación emergió una ola de solidaridad sin precedentes. Este suceso, lejos de ser un final, se convirtió en el inicio de una historia de resiliencia y esperanza, demostrando que las ideas, como las palabras en un libro, son difíciles de extinguir.

El director de la librería, Jesús Otoala, vivió la noche del incendio como una auténtica pesadilla. Recibió la llamada de su hermano a altas horas de la noche, una noticia que nadie desearía escuchar: la librería estaba ardiendo. Al llegar al lugar, las llamas salían por la primera planta y el humo ascendía hasta la cuarta, una imagen desoladora que se grabaría para siempre en su memoria y la de los catorce libreros de Proteo. La tristeza era inmensa, y los abrazos entre compañeros reflejaban no solo el dolor por el fuego, sino también la preocupación por el daño que el agua causaría al papel, un elemento tan vulnerable y esencial para su oficio.
- La Resistencia de Proteo: Un Fuego que No Apaga Ideas
- El Legado de las Ideas: 'Quemar Libros' y la Historia de la Destrucción Cultural
- Cuando los Autores Desean el Olvido: Casos Notables de Autopirómanos Literarios
- El Cine Como Homenaje: 'La Librería' de Isabel Coixet
- Preguntas Frecuentes sobre Librerías y la Preservación de la Cultura
- El Invaluable Legado de los Libros: Reflexiones Finales
La Resistencia de Proteo: Un Fuego que No Apaga Ideas
A pesar de la magnitud de la catástrofe, la comunidad se movilizó de inmediato. Ciudadanos de todas partes arrimaron el hombro, realizando donaciones de dinero y haciendo pedidos online, demostrando un apoyo incondicional que permitió a Proteo empezar a renacer. Uno de los libros más encargados, y de manera simbólica, fue precisamente Quemar libros (Crítica, 2021), una obra del bibliotecario de la Universidad de Oxford, Richard Ovenden, que relata las grandes quemas de libros a lo largo de la historia. Este libro, que llegó a manos de los lectores gracias a la perseverancia de los libreros, se convirtió en un faro de esperanza y comprensión ante la propia tragedia que vivían.
El respaldo no se limitó a la ciudadanía. Grandes figuras del panorama literario español mostraron su solidaridad. La reconocida escritora María Dueñas, por ejemplo, contactó a Jesús Otoala con el deseo de ayudar. Pocos días después, se habilitó una mesa a la puerta de lo que quedaba de la librería, y más de trescientos lectores hicieron cola para conocerla y mostrar su apoyo. Jesús Carrasco e Irene Vallejo también se unieron a esta muestra de afecto, firmando ejemplares y compartiendo un mensaje poderoso. Con un libro calcinado sobre la mesa de firmas, el librero Otoala pronunció unas palabras que se hicieron eco en el corazón de muchos: “aunque este libro este quemado, las ideas siguen”. Esta frase encapsula la esencia de la lucha de Proteo y el espíritu inquebrantable de los libros.
Las muestras de apoyo han conmovido profundamente a Otoala. Uno de los gestos más significativos provino del Pleno de la ciudad de Málaga, que, en un acuerdo poco común, se comprometió a ayudar con el alquiler de un local frente a la librería original. Esta decisión vital permitió que el proyecto no tuviera que cerrar mientras se realizan las obras de reparación del edificio histórico. En el número uno de la calle Álamo, justo delante de la antigua Proteo, se ha creado un escaparate dedicado a las piras de libros y a la historia de la destrucción de las ideas, un recordatorio constante de la fragilidad y, a la vez, la fortaleza de la cultura. “La imagen de libros ardiendo nos conmociona porque nos traslada a escenas de la historia terribles”, afirma Otoala, “Ver libros quemándose hace que nos echemos a temblar porque las letras nos dan la posibilidad de aprender a elegir. El libro es la chispa que enciende el cerebro, así que verlos arder hace que sintamos peligrar el futuro en una sociedad cada vez más castigada en cuestiones de libertad”.
El Legado de las Ideas: 'Quemar Libros' y la Historia de la Destrucción Cultural
El libro Quemar libros, que se ha convertido en un símbolo para Proteo, es un estudio profundo sobre la persecución del conocimiento. Jesús Otoala, quien está enviando ejemplares de la obra por toda España a petición de los lectores, subraya que “a lo largo de la historia los libros se han quemado para extinguir la cultura, para castigar formas de vida, para anular la memoria de los pueblos, así como para menospreciar la libertad. Quemar libros de Richard Ovenden relata la historia de pirómanos y de pequeños grandes héroes”.
La Llama del Odio: Ejemplos Históricos de Destrucción
La historia está plagada de ejemplos donde el fuego se ha utilizado como arma contra el intelecto y la libertad. Uno de los episodios más escalofriantes es el de la Alemania nazi. El 10 de mayo de 1933, Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Reich, pronunció palabras aterradoras que resonaron en la Unter den Linden de Berlín, mientras una turba arrojaba a la pira libros de autores judíos, marxistas y homosexuales: “¡No a la decadencia y a la corrupción moral! ¡Sí a la decencia en la familia y el Estado! El alemán del futuro no será solo un hombre de libros, sino un hombre de carácter. Es para ese fin para el que queremos educaros... Hacéis bien en arrojar a las llamas el mal espíritu del pasado. Es una gran hazaña, firme y simbólica”. Como señala Richard Ovenden, estas hogueras eran una clara advertencia del ataque al conocimiento que el régimen nazi estaba a punto de desencadenar. Se calcula que durante los doce años del Holocausto, desde 1933 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, se destruyeron más de cien millones de libros.
Otro doloroso ejemplo de genocidio cultural ocurrió el 25 de agosto de 1992, durante el asedio de Sarajevo. Los proyectiles llovieron sobre la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia-Hercegovina. Las milicias serbias no solo buscaban un dominio militar, sino también la aniquilación de la población musulmana y, con ello, su cultura. La Biblioteca, que albergaba más de un millón y medio de libros, manuscritos, mapas y otros materiales, ardió hasta los cimientos, dejando la memoria del pueblo bosnio acribillada. Al incendiar Vijecnica, el edificio de la biblioteca, los serbios intentaron borrar la cultura, aniquilar la moral y silenciar la historia de un pueblo.
Los Custodios de la Cultura: La Resistencia de los Libros
Pero la historia de la destrucción también es la historia de la resistencia y la preservación. Richard Ovenden relata cómo, a finales de la década de 1940, un cabrero descubrió un conjunto de vasijas de cerámica en las cuevas de Qumram, en el desierto de Judea. En su interior, había centenares de rollos que contenían las copias más antiguas conservadas de textos de casi todos los libros de la Biblia hebrea. Se cree que fueron escondidos a propósito por un grupo religioso judío, los esenios, durante la represión que siguió a la primera revuelta judía en el 66-73 d. C., un acto de preservación consciente frente a la inminente amenaza.
La Hagadá de Sarajevo es otro poderoso símbolo de resistencia multicultural. Este importante manuscrito iluminado, creado en España a mediados del siglo XIV, fue llevado por los judíos cuando fueron expulsados de la Península Ibérica en 1497. Durante la Segunda Guerra Mundial, Dervis Korkut, el bibliotecario jefe del Museo Nacional de Bosnia, escamoteó el manuscrito de los nazis y lo sacó de Sarajevo, salvándolo de una destrucción segura. Y durante el asedio de Sarajevo, aunque la Biblioteca Nacional fue devastada, el personal de la biblioteca del Museo Nacional de Bosnia, bajo el liderazgo del Dr. Rizo Sijaric (quien trágicamente murió por la explosión de una granada mientras protegía las colecciones), logró evacuar gran parte de su colección de doscientos mil volúmenes, esquivando balas de francotiradores. Estos actos heroicos demuestran la profunda convicción en el valor de la cultura escrita.
Cuando los Autores Desean el Olvido: Casos Notables de Autopirómanos Literarios
Curiosamente, la historia también nos muestra casos de un ansia pirómana por parte de los propios autores, quienes, por diversas razones, desearon ver sus propias obras destruidas. En estas situaciones, los verdaderos héroes de la brigada del papel han sido amigos desobedientes o "malos amigos" que optaron por preservar el legado literario contra la voluntad de sus creadores.
Uno de los ejemplos más famosos es el del poeta romano Virgilio. Como relata su biógrafo Donato, en las últimas etapas de su enfermedad, Virgilio pedía constantemente que le trajeran sus cajas de libros con la intención de quemar el manuscrito de su gran poema épico, la Eneida, que aún no había sido publicado. Fue su amigo Vario quien, desobedeciendo la voluntad del moribundo, decidió custodiar el manuscrito y asegurar su supervivencia, regalándonos una de las obras cumbres de la literatura universal.

Otro caso paradigmático es el de Franz Kafka. El escritor checo dejó instrucciones muy claras a su confidente, Max Brod: “Muy querido Max: Mi petición final: todo lo que dejo... en forma de diarios, manuscritos, cartas, bocetos y demás ha de ser quemado. De todo lo que he escrito, lo único que cuenta son estos libros: El proceso, El fogonero, La metamorfosis, En la colonia penitenciaria, Un médico rural y la historia de Un artista del hambre”. Afortunadamente para la literatura mundial, Max Brod desobedeció estas instrucciones, publicando gran parte de la obra de Kafka póstumamente y asegurando su lugar como uno de los autores más influyentes del siglo XX.
El Cine Como Homenaje: 'La Librería' de Isabel Coixet
La relevancia de las librerías y el mundo del libro ha trascendido las páginas para inspirar otras formas de arte, como el cine. La película La librería (The Bookshop, título original en inglés), escrita y dirigida por la cineasta española Isabel Coixet, es un hermoso homenaje a este universo. El guion es una adaptación de la novela homónima de la escritora inglesa Penelope Fitzgerald.
Ambientada en la tranquila ciudad costera inglesa de Hardborough en los años 50, la película narra la historia de Florence Green, interpretada por la británica Emily Mortimer. Florence llega con el sueño de abrir una librería, un proyecto que compartía con su difunto marido y que busca materializar en un lugar alejado de las agitaciones sociales de las grandes ciudades. Sin embargo, sus ilusiones se topan con la férrea resistencia de Violet Gamart (Patricia Clarkson), una influyente dama que domina la vida social de sus conciudadanos. La película, una coproducción internacional entre España, Reino Unido y Alemania, cuenta también con la participación de Bill Nighy en un papel principal.
Con un presupuesto de producción de 3,4 millones de euros, La librería fue rodada en exteriores en Portaferry (Condado de Down, Irlanda del Norte) y sus alrededores, así como en Belfast, mientras que los interiores se filmaron principalmente en Barcelona, Badalona y Argentona. Su estreno mundial inauguró la SEMINCI de 2017, cosechando excelentes críticas desde el primer momento.
El éxito de la película fue notable, tanto en España como a nivel internacional. En su estreno comercial en España, el 10 de noviembre de 2017, recibió una recepción crítica muy positiva y un gran éxito de público, superando los 200.000 espectadores en solo dos semanas y alcanzando casi 500.000 espectadores y más de tres millones de euros de taquilla al final de su exhibición cinematográfica. Su recorrido internacional incluyó una presentación en la Berlinale Special Gala de la 68ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, y exitosos estrenos en Alemania, Holanda, Brasil, Argentina, Uruguay, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, donde logró excelentes críticas del New York Times y The Washington Post, y una taquilla superior a los 1,6 millones de dólares. Curiosamente, en México fue titulada “De libros, amores y otros males”, siendo el único país en no respetar el título original de la novela.
Reconocimientos de 'La Librería'
La película de Isabel Coixet fue ampliamente reconocida por su calidad, acumulando numerosos premios y nominaciones:
| Premio | Categoría | Resultado |
|---|---|---|
| Feria del Libro de Fráncfort (2017) | Mejor adaptación literaria | Ganador |
| Premios Forqué | Mejor Largometraje de Ficción o Animación | Ganador (ex aequo) |
| Premios Feroz | Mejor Dirección, Música Original, Actor de Reparto | Nominaciones |
| Premios Goya (2018) | Mejor Película | Ganador |
| Premios Goya (2018) | Mejor Dirección (Isabel Coixet) | Ganador |
| Premios Goya (2018) | Mejor Guion Adaptado (Isabel Coixet) | Ganador |
| Premios Gaudí (2018) | Mejor Dirección Artística | Ganador |
| Premios Gaudí (2018) | Mejor Música Original | Ganador |
| Círculo de Escritores Cinematográficos | Mejor Película, Dirección, Guion Adaptado, Actor Secundario, Fotografía | Ganador |
| Premios Platino | Mejor Película, Dirección, Guion, Música Original | Nominaciones |
Preguntas Frecuentes sobre Librerías y la Preservación de la Cultura
¿Quién es el director de la librería Proteo?
El director de la Librería Proteo en Málaga es Jesús Otoala. Él ha sido una figura clave en la gestión y el renacimiento de la librería tras el devastador incendio de 2021, demostrando un compromiso inquebrantable con el mundo del libro y la cultura.
¿Por qué es importante la librería Proteo?
La Librería Proteo es importante no solo por su antigüedad (más de 50 años de historia en Málaga) y su vasta colección de libros, sino también por su papel como centro cultural y símbolo de resistencia. Su renacimiento tras el incendio, impulsado por la solidaridad ciudadana y el apoyo de autores, la ha convertido en un emblema de la resiliencia de la cultura y el poder de las ideas frente a la adversidad.
¿Qué mensaje transmite el libro "Quemar libros" de Richard Ovenden?
El libro "Quemar libros" de Richard Ovenden transmite un mensaje crucial sobre la importancia de la preservación del conocimiento y la memoria. Relata cómo, a lo largo de la historia, la quema de libros ha sido una herramienta para extinguir culturas, castigar ideologías o formas de vida consideradas subversivas, anular la memoria colectiva de un pueblo, o menospreciar la libertad de expresión y de pensamiento. Al mismo tiempo, el libro celebra a los "pequeños grandes héroes" que han luchado por proteger y conservar los registros escritos, subrayando que los libros son esenciales para que las sociedades se reconozcan en sus identidades culturales e históricas y para juzgar la verdad con transparencia.
¿De qué trata la película "La Librería" de Isabel Coixet?
La película "La Librería" narra la historia de Florence Green, una mujer que decide abrir una librería en un pequeño y tranquilo pueblo costero de Inglaterra en la década de 1950. Su sueño se encuentra con la oposición de las fuerzas conservadoras y la élite local, encarnadas por la influyente Violet Gamart. La película es una reflexión sobre la importancia de la cultura, la resistencia frente a la intolerancia y el poder transformador de los libros en una comunidad.
¿Por qué se queman libros a lo largo de la historia?
Los libros se han quemado a lo largo de la historia por diversas razones, todas ellas relacionadas con la supresión del conocimiento y la libertad. Generalmente, se queman para extinguir culturas, castigar ideologías o formas de vida consideradas subversivas, anular la memoria colectiva de un pueblo, o menospreciar la libertad de expresión y de pensamiento. Es un acto simbólico de censura y dominación, que busca borrar ideas y perspectivas que no se alinean con el poder dominante.
El Invaluable Legado de los Libros: Reflexiones Finales
La conmovedora historia de la Librería Proteo y los relatos de la obra de Richard Ovenden, así como la poética visión de Isabel Coixet en su película, nos recuerdan una verdad fundamental: los libros son mucho más que objetos. Son la chispa que enciende el cerebro, los guardianes de la memoria y la libertad. Ovenden concluye que “Los libros proporcionan un punto de referencia fijo que permite que la verdad y la mentira sean juzgadas con transparencia, verificación, citación y reproducibilidad. La conservación de registros escritos ayuda a que las sociedades se reconozcan en sus identidades culturales e históricas”. Por ello, librerías y bibliotecas se erigen como custodios invaluables de los papeles que narran lo que fuimos, lo que somos y, probablemente, lo que seremos como sociedad. La historia de Proteo es un testimonio vibrante de que, aunque las llamas puedan consumir el papel, las ideas que contienen los libros son, en última instancia, inextinguibles.
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