01/05/2022
El 25 de mayo de 1810 marcó un punto de inflexión trascendental en la historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Tras la caída del virrey Cisneros, la ferviente voluntad de un pueblo ansioso por un nuevo destino se materializó en la conformación de la Primera Junta de Gobierno. Este fue el germen, el primer gobierno patrio que, aunque inicialmente bajo la denominación de “Junta Provisional de Gobierno de la Soberanía del Señor Don Fernando VII”, pasaría a la posteridad simplemente como “la Primera Junta” o “Junta Provisional Gubernativa”. Aquella jornada no solo fue el inicio de un camino hacia la independencia, sino también el escenario donde un grupo heterogéneo de hombres asumiría la colosal tarea de forjar una nueva patria.

La composición de este primer órgano de gobierno reflejaba la complejidad social y política de la época. Nueve miembros fueron los elegidos para ocupar los cargos clave: el brigadier Cornelio Saavedra como Presidente y Comandante de Armas; los doctores Mariano Moreno y Juan José Paso como Secretarios; y un grupo de vocales conformado por el Presbítero Manuel Alberti, don Miguel Azcuénaga, el doctor Manuel Belgrano, el doctor Juan José Castelli, don Domingo Matheu y don Juan Larrea. Cada uno de ellos, con sus trayectorias, ideas y sacrificios, contribuiría a sentar las bases de una nación incipiente.
- El Juramento Solemne: La Consagración de un Ideal
- Perfiles de los Hombres de Mayo: Vidas al Servicio de la Revolución
- Cornelio de Saavedra: El Presidente y su Destino Agitado
- Mariano Moreno: El Intelectual y el Alma Radical de la Junta
- Juan José Paso: La Persistencia en la Política Nacional
- Manuel Alberti: El Sacerdote y la Primera Víctima de las Disensiones
- Miguel de Azcuénaga: El Comandante y el Benefactor del Empedrado
- Manuel Belgrano: El Creador de la Bandera y Héroe de la Patria
- Juan José Castelli: El Orador Apasionado y el Robespierre de Mayo
- Juan Larrea: El Comerciante Exitoso y el Fundador de la Marina
- Domingo Matheu: El Marino y el Comerciante Respetado
- Desafíos Internos y la Consolidación de la Patria
- El Compromiso Económico con la Revolución: Sacrificios Personales
- Tabla Comparativa: Los Hombres de la Primera Junta
- Preguntas Frecuentes sobre la Primera Junta de Gobierno
- ¿Cuál fue la Primera Junta de Gobierno?
- ¿Quiénes fueron los miembros de la Primera Junta?
- ¿Qué papel jugó Miguel de Azcuénaga en la Primera Junta?
- ¿Quién financió el empedrado de las calles en Buenos Aires?
- ¿Por qué hubo conflictos internos en la Primera Junta?
- ¿Cuál fue el destino de los miembros de la Primera Junta?
- El Legado Imperecedero de Mayo
El Juramento Solemne: La Consagración de un Ideal
La tarde del 25 de mayo de 1810, a las tres en punto, se llevó a cabo la solemne ceremonia del juramento, un acto cargado de simbolismo y emoción. Aunque muchos argentinos conocemos la esencia de lo ocurrido, los detalles de aquel momento fundacional son tan vívidos como el relato que nos dejó Vicente Fidel López en su viejo libro de Historia. Él nos transporta a un Cabildo expectante, donde los cabildantes esperaban a los miembros del nuevo gobierno bajo el regio dosel, flanqueados por comandantes de milicias, jefes de Estado Mayor, prelados y una multitud de entusiastas adherentes al cambio.
La entrada de los miembros de la Junta, entre vítores y felicitaciones, precedió a un acto de profunda significación. El alcalde de primer voto, seguido por los demás vocales, se puso de pie. El síndico procurador, doctor Leiva, abrió los Evangelios, colocándolos al alcance de Saavedra. En un gesto de humildad y compromiso, Saavedra y los demás se arrodillaron ante la mesa municipal, cubierta de damasco punzó y adornada con un crucifijo de plata y marfil. Uno a uno, con la palma de la mano sobre los Evangelios o sobre el hombro de su compañero, juraron, sellando así el destino de una nación. Esta escena, más allá de la formalidad, representaba la promesa de un futuro distinto, un compromiso con la libertad y la soberanía que resonaría por décadas.
Perfiles de los Hombres de Mayo: Vidas al Servicio de la Revolución
La historia de la Primera Junta no terminó con el juramento. Los avatares políticos, las disputas internas y los desafíos externos marcarían la trayectoria de sus integrantes, llevándolos a destinos dispares, a menudo lejos del reconocimiento merecido. A continuación, exploraremos las vidas de estos nueve hombres, su origen, su actuación y el legado que dejaron.
Cornelio de Saavedra: El Presidente y su Destino Agitado
Nacido en Potosí, Alto Perú, Cornelio Judas Tadeo de Saavedra (1761-1829) fue una figura central en la Primera Junta. Su prestigio como comandante del Regimiento de Patricios, forjado durante las Invasiones Inglesas, lo catapultó a la presidencia. Tras el golpe de Estado de 1811 que desplazó a los morenistas, Saavedra cometió el error de abandonar Buenos Aires para reorganizar el ejército en el norte, lo que sus enemigos aprovecharon para destituirlo. Exiliado en Chile, donde perdió su fortuna, regresó años después para enfrentar un procesamiento. A pesar de las adversidades y las vicisitudes políticas, que lo vieron confinado y luego rehabilitado, Saavedra se retiró del ejército en 1822, falleciendo en su estancia de Zárate en 1829. Su vida, marcada por la gloria y el ostracismo, refleja la turbulencia de los primeros años de la independencia.
Mariano Moreno: El Intelectual y el Alma Radical de la Junta
Considerado el alma revolucionaria de la Junta, Mariano Moreno (1778-1811) forjó su leyenda en apenas quince meses de actuación. Abogado brillante, doctor en derecho y teología, su capacidad intelectual y su visión reformista lo distinguieron. Fue el autor de la “Representación de los hacendados”, un alegato a favor del comercio libre, y se le atribuye la fundación de la “Gaceta de Buenos Ayres” y la Biblioteca Pública. Su decisión de ordenar el fusilamiento de Santiago de Liniers mostró su temple y su radicalismo. Las profundas diferencias con Saavedra, exacerbadas por incidentes como el del capitán Atanasio Duarte, llevaron a su alejamiento del gobierno. Embarcado en una misión diplomática a Londres, Moreno falleció en alta mar el 4 de marzo de 1811, a los 32 años. Su muerte, aún hoy, es objeto de debate, con teorías que van desde una hemorragia gástrica hasta un posible envenenamiento.
Juan José Paso: La Persistencia en la Política Nacional
Juan José Paso (1758-1833) fue el único miembro de la Primera Junta que mantuvo una actuación constante en la vida política del país. Profesor de filosofía y metafísica, asumió la Secretaría de la Junta con más de cincuenta años. Su habilidad política lo llevó a integrar tanto el Primer como el Segundo Triunvirato. Fue diputado y Secretario del Congreso de Tucumán, donde leyó la histórica Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816. Continuó ocupando cargos de importancia, presidiendo la Legislatura de Buenos Aires y formando parte del Senado Consultivo. Falleció en Buenos Aires en 1833, a los 72 años, dejando un legado de infatigable servicio a la nación.
Manuel Alberti: El Sacerdote y la Primera Víctima de las Disensiones
El presbítero Manuel Alberti (1763-1811) fue el primer miembro de la Primera Junta en fallecer. Cura en San Fernando de Maldonado, su influencia en el clero le valió un lugar en la Junta de Mayo. Aunque de ideas conservadoras, apoyaba el programa reformista de Moreno, pero no las medidas más drásticas. Su oposición al deán Gregorio Funes y las agrias disputas políticas aceleraron su fin. El 31 de enero de 1811, a los 48 años, sufrió un síncope fatal tras una acalorada discusión, convirtiéndose en una de las primeras víctimas de las disensiones internas que marcarían el proceso revolucionario.
Miguel de Azcuénaga: El Comandante y el Benefactor del Empedrado
Miguel de Azcuénaga (1754-1833), a pesar de la creencia popular que lo sitúa como español, nació en Buenos Aires. Hombre de prestigio en la Colonia, fue miembro del Cabildo, alcalde y regidor. Su carrera militar fue destacada, participando en el combate de Colonia del Sacramento en 1777 y combatiendo en las Invasiones Inglesas como coronel y director del Batallón de Voluntarios de Infantería de Buenos Aires. En la Junta de Mayo, se ocupó de los asuntos militares.
Es a Azcuénaga a quien se le atribuye una contribución fundamental para el progreso urbano de Buenos Aires: el empedrado de sus calles. Si bien la medida había sido dispuesta previamente por el virrey Juan José de Vértiz, fue Miguel de Azcuénaga quien aportó el dinero necesario de su propio bolsillo para llevar a cabo esta obra. Este gesto, que demuestra su profundo compromiso con la ciudad y su desarrollo, subraya su rol no solo como militar y político, sino también como un benefactor desinteresado.
Su trayectoria política estuvo marcada por altibajos; fue desterrado tras los sucesos de abril de 1811, pero regresó para integrar el primer Triunvirato. Nuevamente destituido en 1812, participó en el gobierno de Posadas y ocupó diversos cargos militares y legislativos, incluyendo diputado ante el Congreso de Tucumán y vicepresidente del Senado Consultivo. Falleció casi octogenario en 1833 en su finca de Olivos, hoy residencia presidencial, dejando un legado de servicio y generosidad.
Manuel Belgrano: El Creador de la Bandera y Héroe de la Patria
Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano (1770-1820) es, sin duda, una de las figuras más veneradas de la historia argentina. Abogado, economista y periodista, su sólida formación intelectual en Salamanca y Valladolid lo preparó para los desafíos de su tiempo. Fue Secretario perpetuo del Real Consulado y participó activamente en la defensa contra los ingleses. Como vocal de la Junta, su figura crecería exponencialmente. Fue el creador del “Correo de Comercio”, jefe de la expedición al Paraguay y, en 1812, enarboló por primera vez la bandera argentina. Obtuvo resonantes triunfos en Tucumán y Salta, aunque también sufrió derrotas en Vilcapugio y Ayohuma. A pesar de sus éxitos y sacrificios, murió enfermo y en la pobreza en 1820, un reflejo del costo personal que la gesta emancipadora cobró a muchos de sus protagonistas.
Juan José Castelli: El Orador Apasionado y el Robespierre de Mayo
Juan José Antonio Castelli (1764-1812), primo de Belgrano, fue un abogado y periodista conocido por su elocuencia y su postura radical. Apoyó la política de Mariano Moreno y fue quien, cumpliendo órdenes de la Junta, ejecutó a Liniers y otros complotados. Su misión en el Alto Perú, aunque trascendente en la reorganización de la Casa de Moneda de Potosí y la promoción de los derechos indígenas, terminó en la derrota de Huaqui en 1811, lo que lo llevó a un proceso militar. Falleció en prisión en 1812, víctima de un cáncer en la lengua, en la más absoluta pobreza, sin haber cobrado sus sueldos y habiendo perdido su fortuna.
Juan Larrea: El Comerciante Exitoso y el Fundador de la Marina
Juan Larrea (1782-1847), de origen español, se estableció en Buenos Aires como un exitoso comerciante mayorista. Participó en la defensa contra las Invasiones Inglesas y formó parte del Cabildo. Como vocal de la Primera Junta y Secretario de Hacienda, renunció a su sueldo, argumentando que “era un hombre de fortuna y sería innoble restarle al Estado, recursos que le serán necesarios”. Su amistad con Moreno le costó el destierro en 1811. Sin embargo, regresó y, como ministro de Hacienda en 1814, impulsó la creación de la Marina de Guerra argentina, una gestión clave para los triunfos navales de Guillermo Brown. Tras el golpe de Estado de 1815, fue encarcelado, sus bienes confiscados y expatriado. Aunque recuperó su fortuna con esfuerzo, las vicisitudes políticas, especialmente durante el gobierno de Rosas, lo llevaron a la ruina. Desesperado, se suicidó en 1847.

Domingo Matheu: El Marino y el Comerciante Respetado
Domingo Matheu (1765-1831), también de origen español, llegó a Buenos Aires en 1793 con una sólida formación marina y ambiciones mercantiles. Se estableció como mayorista y participó como oficial en las Invasiones Inglesas. Su voto por la destitución del virrey Cisneros le granjeó la simpatía de los patriotas. Como vocal de la Primera Junta, representó al sector comercial y, al igual que Larrea, aportó de su peculio personal para paliar las dificultades iniciales del gobierno. Fue unánimemente respetado, lo que le permitió evitar las persecuciones de 1811. Ocupó la presidencia de la Junta en reemplazo de Saavedra en 1811 y dirigió la fábrica de armas. Se retiró de la vida pública en 1821 por problemas de salud y falleció en 1831, dedicado al comercio.
Desafíos Internos y la Consolidación de la Patria
Los primeros años del gobierno patrio estuvieron lejos de ser un camino lineal. La Primera Junta, aunque un símbolo de unidad y cambio, pronto se vio inmersa en profundas divisiones internas. La tensión entre los "morenistas", partidarios de un gobierno centralizado y radical, y los "saavedristas", más proclives a un enfoque gradualista y a la inclusión de los diputados del interior, escaló rápidamente. El incidente del capitán Atanasio Duarte, que propuso un brindis y la coronación de Saavedra, fue la gota que colmó el vaso para Moreno, quien emitió un célebre decreto aboliendo los honores y reafirmando que “ningún habitante de Buenos Aires, ni ebrio ni dormido, debe tener expresiones contra la libertad de su país”.
Este conflicto culminó en los sucesos del 5 y 6 de abril de 1811, conocidos como el “Motín de las Quintas”. Convocados por el alcalde Tomás Grigera, los habitantes de los suburbios de la ciudad exigieron la inmediata reunión del Cabildo y, lo que fue más grave, la separación y destierro de los miembros de la Junta considerados morenistas: Nicolás Rodríguez Peña, Hipólito Vieytes, Juan Larrea y Miguel de Azcuénaga. A pesar de las resistencias iniciales, y con la complicidad secreta de algunos vocales, incluyendo al propio Saavedra, el gobierno cedió a la imposición. Así, el 7 de abril, en un Domingo de Ramos, cuatro de los pilares de la Primera Junta fueron depuestos y enviados al destierro. Este movimiento, aunque repudiado incluso por sus autores, fue el origen de una serie de escándalos y sublevaciones que teñirían de luto los primeros años de la nación.
El Compromiso Económico con la Revolución: Sacrificios Personales
La formación de la Primera Junta no solo implicó un compromiso político y militar, sino también un considerable sacrificio económico por parte de sus miembros. En un período de escasez y de necesidad de recursos para sostener el nuevo gobierno y las campañas militares, varios de ellos aportaron de su peculio personal, demostrando su profunda convicción en la causa revolucionaria.
Juan Larrea, por ejemplo, renunció a su sueldo como Secretario de Hacienda, considerando que su fortuna personal le permitía prescindir de ese ingreso y que los recursos serían más necesarios para el Estado. Domingo Matheu, al igual que su compañero Larrea, también contribuyó con dinero de su bolsillo para paliar las dificultades iniciales del gobierno patrio. Estas acciones reflejan un espíritu de servicio y desinterés que fue crucial en los momentos fundacionales.
Sin embargo, la contribución más notable y directa a una obra pública significativa, como ya se mencionó, fue la de Miguel de Azcuénaga. Su aporte personal para el empedrado de las calles de Buenos Aires es un claro ejemplo de cómo la iniciativa privada y el compromiso individual se entrelazaron con las necesidades de la naciente nación. Muchos de los hombres de Mayo, provenientes de familias con cierta posición económica, invirtieron sus recursos en la gesta emancipadora, lo que en muchos casos los llevó a la pobreza o a la pérdida de sus bienes, como lo evidencian los trágicos finales de Castelli y Larrea.
Tabla Comparativa: Los Hombres de la Primera Junta
| Miembro | Rol en la Junta | Edad en 1810 | Origen | Destino Final |
|---|---|---|---|---|
| Cornelio Saavedra | Presidente y Comandante de Armas | 49 años | Alto Perú (Potosí) | Fallece en su estancia en 1829, tras exilios y rehabilitaciones. |
| Mariano Moreno | Secretario | 32 años | Buenos Aires | Fallece en alta mar en 1811, en misión diplomática. |
| Juan José Paso | Secretario | 52 años | Buenos Aires | Fallece en Buenos Aires en 1833, con una larga trayectoria política. |
| Manuel Alberti | Vocal | 48 años | Buenos Aires | Fallece por síncope en 1811, tras discusiones políticas. |
| Miguel de Azcuénaga | Vocal | 56 años | Buenos Aires | Fallece en su finca de Olivos en 1833, tras una vida política activa. |
| Manuel Belgrano | Vocal | 40 años | Buenos Aires | Fallece enfermo y en la pobreza en 1820. |
| Juan José Castelli | Vocal | 46 años | Buenos Aires | Fallece en prisión en 1812, víctima de cáncer. |
| Juan Larrea | Vocal | 28 años | España | Se suicida en 1847, abatido por problemas económicos. |
| Domingo Matheu | Vocal | 44 años | España | Fallece en 1831, retirado de la vida pública. |
Preguntas Frecuentes sobre la Primera Junta de Gobierno
Aquí respondemos algunas de las dudas más comunes sobre este período crucial de nuestra historia:
¿Cuál fue la Primera Junta de Gobierno?
La Primera Junta de Gobierno fue el primer órgano de gobierno autónomo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, establecido el 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires, tras la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Aunque inicialmente juró fidelidad a Fernando VII, sentó las bases para el proceso de independencia.
¿Quiénes fueron los miembros de la Primera Junta?
La Primera Junta estuvo integrada por nueve miembros: Cornelio Saavedra (Presidente), Mariano Moreno (Secretario), Juan José Paso (Secretario), y los vocales Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Domingo Matheu y Juan Larrea.
¿Qué papel jugó Miguel de Azcuénaga en la Primera Junta?
Miguel de Azcuénaga, vocal de la Primera Junta, se encargó principalmente de los asuntos militares. Además de su destacada carrera militar y política previa, tuvo un rol fundamental en el desarrollo urbano de Buenos Aires.
¿Quién financió el empedrado de las calles en Buenos Aires?
Aunque la medida del empedrado de las calles de Buenos Aires ya había sido dispuesta por el virrey Juan José de Vértiz, fue Miguel de Azcuénaga quien aportó el dinero necesario para su realización de su propio bolsillo, demostrando su compromiso y generosidad con la ciudad.
¿Por qué hubo conflictos internos en la Primera Junta?
Los conflictos internos en la Primera Junta se debieron principalmente a las diferencias ideológicas entre los "morenistas" (partidarios de un gobierno centralizado y reformas más radicales) y los "saavedristas" (que buscaban un enfoque más moderado y la inclusión de representantes del interior), lo que llevó a tensiones y cambios en la composición del gobierno.
¿Cuál fue el destino de los miembros de la Primera Junta?
El destino de los miembros de la Primera Junta fue variado y a menudo trágico. Algunos murieron tempranamente en el proceso revolucionario (Alberti, Moreno, Castelli), otros sufrieron exilios y persecuciones (Saavedra, Azcuénaga, Larrea), y varios terminaron sus vidas en la pobreza o sin el reconocimiento merecido, habiendo sacrificado su fortuna personal en la causa de la independencia.
El Legado Imperecedero de Mayo
La Primera Junta de Gobierno, con sus aciertos y errores, sus glorias y sus tragedias, fue el punto de partida de la Argentina como nación independiente. Los hombres que la conformaron, cada uno con sus virtudes y defectos, entregaron sus vidas a una causa que los trascendía. A pesar de las disensiones, las intrigas y los sacrificios personales, su compromiso sentó las bases de nuestra identidad nacional. Su historia es un recordatorio del coraje, la visión y la perseverancia necesarios para construir un futuro, y su legado sigue vivo en cada rincón de nuestra patria.
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