16/05/2022
En el corazón vibrante de la Ciudad de México, donde el pasado y el presente se entrelazan en sus calles adoquinadas, existió un santuario para los amantes de los libros antiguos: la Librería Antigua Madero. Más que un simple comercio, fue un epicentro cultural, un punto de encuentro para eruditos, coleccionistas y curiosos, gracias a la pasión y dedicación de su último propietario y director, Enrique Fuentes Castilla. Su historia es un testimonio de amor por el conocimiento impreso y un ejemplo de cómo el patrimonio bibliográfico de una nación puede ser salvaguardado contra viento y marea.

La noticia de su fallecimiento, el 8 de marzo de 2021, trajo consigo la incertidumbre sobre el futuro de su vasto y especializado catálogo. En un mundo donde las joyas bibliográficas a menudo encuentran su camino hacia poderosas instituciones extranjeras, la comunidad cultural mexicana contuvo el aliento. Sin embargo, lo que parecía ser el fin de una era, se convirtió en el inicio de un nuevo capítulo para el legado de la Librería Antigua Madero.
- Los Orígenes de una Leyenda Bibliográfica
- La Transformación Bajo la Visión de Enrique Fuentes Castilla
- El Invaluable Fondo de la Librería Madero: Un Legado para México
- Preguntas Frecuentes sobre la Librería Madero y su Acervo
- ¿Dónde estaba la Librería Antigua Madero?
- ¿Quién fue Enrique Fuentes Castilla?
- ¿Cuál era la especialidad de la Librería Antigua Madero?
- ¿Qué pasó con el acervo de la Librería Antigua Madero tras el fallecimiento de Enrique Fuentes Castilla?
- ¿Dónde se encuentra actualmente el Fondo Librería Madero-Don Enrique Fuentes?
- ¿Cuándo estará disponible para consulta pública el Fondo Librería Madero-Don Enrique Fuentes?
- Un Legado que Permanece Vivo
Los Orígenes de una Leyenda Bibliográfica
La Librería Madero vio la luz por primera vez en 1939, un año significativo no solo por su apertura, sino porque también fue el año del nacimiento de Enrique Fuentes Castilla. Abrió sus puertas en el número 12 de la concurrida calle que le dio nombre, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Sus primeros propietarios fueron figuras destacadas en el ámbito editorial: Tomás Expresate, Enrique Naval y Ana María Cama. Es importante destacar que Neus, la hija de don Tomás, junto con Vicente Rojo y José Azorín, fundarían más tarde, en 1960, la prestigiosa Ediciones ERA, cuyo nombre es un acrónimo de los apellidos de sus fundadores.
Desde sus inicios, la Librería Madero se estableció como un referente, un lugar donde los libros no eran solo mercancía, sino tesoros. Sin embargo, el alto costo de mantener un espacio en una de las calles peatonales más transitadas de América Latina obligó a la librería a buscar un nuevo hogar. Este traslado marcó una nueva etapa, pero con la clara intención de mantener la continuidad y el espíritu de la librería original.
La Transformación Bajo la Visión de Enrique Fuentes Castilla
Fue en 1989 cuando Enrique Fuentes Castilla adquirió la librería. Con una visión clara y un amor profundo por los libros, especialmente aquellos de historia mexicana antigua, don Enrique comenzó una paulatina transformación. Él fue quien agregó el adjetivo “Antigua” al nombre de la librería, consolidando su identidad como un espacio especializado en obras de valor histórico y bibliográfico. Su labor no se limitó a la mera compraventa; don Enrique convirtió el espacio en un verdadero “intercambio de conocimiento y amor por los libros antiguos”, como bien lo describió el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

La nueva ubicación de la Librería Antigua Madero fue tan significativa como su contenido. Se estableció en la “Casa de la Acequia”, un inmueble con una rica historia que se remonta a la época prehispánica, cuando servía como torreón de vigilancia de una de las acequias principales de Tenochtitlan. Ubicada en la esquina de Isabel la Católica y San Jerónimo, frente a la plaza de Regina, esta hermosa casona del siglo XVII fue restaurada magníficamente en los años 80. Al cruzar su umbral, los visitantes se transportaban a otra época, rodeados de techos altos y envigados, complementados por bellos libreros de caoba y cedro blanco de Chiapas, creando una atmósfera única que invitaba a la inmersión en el mundo de los libros.
Don Enrique Fuentes Castilla fue, en palabras de Adolfo Castañón, “un buen librero”, un pescador avezado en el vasto mar de los libros. Su día comenzaba temprano, buscando tesoros en mercados de segunda mano o incluso en basureros, donde a veces se esconden joyas inesperadas. Su saber, su eficacia, su buen humor y su ingenio le permitieron no solo vender libros, sino también enriquecer la vida cultural de quienes lo conocieron. Su dedicación fue tal que, en 2012, Caja de Cerillos Ediciones, un proyecto liderado por su hija Andrea Fuentes Silva, publicó un hermoso libro titulado Antigua Madero Librería: El arte de un oficio, con colaboraciones de varios escritores que reconocieron y elogiaron su incansable labor.
El Invaluable Fondo de la Librería Madero: Un Legado para México
Tras el fallecimiento de Enrique Fuentes Castilla, la preocupación por el destino del rico acervo de la Librería Antigua Madero era palpable. Existía el temor de que, como ha ocurrido con tantas otras colecciones valiosas, esta fuera adquirida por alguna biblioteca extranjera, como la Nettie Lee Benson de la Universidad de Texas en Austin, privando a México de una parte de su patrimonio bibliográfico. Sin embargo, en un giro afortunado para la cultura nacional, esto no sucedió.
En una gran noticia difundida por La Jornada, se informó que, tras la firma de un convenio con la familia de Enrique Fuentes Castilla, la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ) se convertiría en la depositaria del acervo de la mítica librería. Este acuerdo no solo incluía los libros, sino también los muebles característicos de la Librería Antigua Madero, con el propósito de crear el “Fondo Librería Madero-Don Enrique Fuentes”.
Esta decisión asegura que el legado de don Enrique permanezca en México y sea accesible para las futuras generaciones. El fondo, que comprende unas 85 cajas de libros, fue entregado por Andrea Fuentes, hija del librero, y ha sido trasladado a un área especialmente habilitada en la biblioteca de la Universidad del Claustro de Sor Juana. La universidad ha manifestado su compromiso de remodelar sus instalaciones para dar cabida adecuada a esta valiosa colección, con la expectativa de que esté disponible para el público a la brevedad posible.

La adquisición del fondo por parte de la UCSJ es un acontecimiento de gran relevancia cultural. Significa que el conocimiento y el saber acumulado por don Enrique durante 32 años de dirección de la librería no se perderán. A diferencia de otras librerías icónicas de la Ciudad de México que desaparecieron sin dejar rastro de sus acervos, como la Librería Zaplana en San Juan de Letrán 41 o la Librería de Cristal (también conocida como la Pérgola, a un costado del Palacio de Bellas Artes), el legado de la Librería Antigua Madero se mantendrá vivo y palpitante.
Tabla Comparativa: Destino de Librerías Icónicas de la Ciudad de México
| Librería | Ubicación Notable | Propietario/Director Destacado | Especialidad Principal | Destino del Acervo | Legado Actual |
|---|---|---|---|---|---|
| Librería Antigua Madero | Calle Madero 12; Isabel la Católica y San Jerónimo (Casa de la Acequia) | Enrique Fuentes Castilla | Libros antiguos de historia mexicana | Conservado en la Universidad del Claustro de Sor Juana (Fondo Librería Madero-Don Enrique Fuentes) | Vivo y accesible para consulta e investigación |
| Librería Zaplana | San Juan de Letrán 41 | Desconocido | Desconocido | Perdido/Desaparecido | Desaparecido |
| Librería de Cristal (Pérgola) | A un costado del Palacio de Bellas Artes | Desconocido | Desconocido | Perdido/Desaparecido | Desaparecido |
Preguntas Frecuentes sobre la Librería Madero y su Acervo
¿Dónde estaba la Librería Antigua Madero?
Originalmente, la Librería Madero abrió sus puertas en el número 12 de la Calle Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Posteriormente, bajo la dirección de Enrique Fuentes Castilla, se trasladó a la “Casa de la Acequia”, ubicada en la esquina de Isabel la Católica y San Jerónimo, frente a la plaza de Regina.
¿Quién fue Enrique Fuentes Castilla?
Enrique Fuentes Castilla (1939-2021) fue el propietario y director de la Librería Antigua Madero desde 1989 hasta su fallecimiento en 2021. Fue un apasionado librero que transformó el espacio en un centro de intercambio de conocimiento y amor por los libros antiguos, especializándose en obras de historia mexicana.
¿Cuál era la especialidad de la Librería Antigua Madero?
La Librería Antigua Madero se especializaba principalmente en la venta de libros antiguos, con un énfasis particular en obras de historia mexicana. Don Enrique Fuentes Castilla dedicó su vida a curar un catálogo rico y especializado en esta área.
¿Qué pasó con el acervo de la Librería Antigua Madero tras el fallecimiento de Enrique Fuentes Castilla?
Afortunadamente, el valioso acervo de la Librería Antigua Madero no fue vendido a instituciones extranjeras. En cambio, fue adquirido por la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ) mediante un convenio con la familia de don Enrique. Esta colección formará parte del “Fondo Librería Madero-Don Enrique Fuentes” en la biblioteca de la universidad.

¿Dónde se encuentra actualmente el Fondo Librería Madero-Don Enrique Fuentes?
El “Fondo Librería Madero-Don Enrique Fuentes” se encuentra actualmente en la biblioteca de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, muy cerca de donde estuvo la última sede de la Librería Antigua Madero.
¿Cuándo estará disponible para consulta pública el Fondo Librería Madero-Don Enrique Fuentes?
La Universidad del Claustro de Sor Juana está trabajando en la habilitación de un área especial en su biblioteca para albergar y exhibir el Fondo. Se espera que los 85 cajas de libros que lo componen estén a disposición del público en un futuro próximo, aunque la fecha exacta dependerá de las adecuaciones y catalogación necesarias.
Un Legado que Permanece Vivo
La historia de la Librería Antigua Madero y de Enrique Fuentes Castilla es un recordatorio de la importancia de la preservación cultural y del impacto que una sola persona puede tener en la difusión del conocimiento. El hecho de que su acervo haya sido resguardado en México, en una institución educativa como la Universidad del Claustro de Sor Juana, es una victoria significativa para el patrimonio bibliográfico del país.
Este “faro de conocimiento y saber”, como fue llamado, continuará iluminando a investigadores, estudiantes y entusiastas de la historia y los libros antiguos. El Fondo Librería Madero-Don Enrique Fuentes no es solo una colección de objetos, sino un testimonio vivo de una vida dedicada al fomento de la lectura y al rescate de las raíces culturales de México. Es un ejemplo palpable de que, con esfuerzo y visión, el conocimiento y la herencia cultural pueden perdurar a través del tiempo, enriqueciendo a las generaciones presentes y futuras. El legado de don Enrique, en efecto, es un legado vivo y palpitante.
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