¿Cuáles son los derechos de Rousseau?

El Contrato Social de Rousseau: Libertad y Estado

07/05/2022

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En el vasto universo del pensamiento político, pocas obras han resonado con tanta fuerza y persistencia como 'El Contrato Social' de Jean-Jacques Rousseau. Publicada en 1762, esta monumental pieza de filosofía no es meramente un tratado académico, sino una indagación profunda y apasionada sobre la naturaleza de la libertad y la igualdad humanas dentro del marco de un Estado organizado. Rousseau, con su singular clarividencia y su espíritu, a menudo, paradójico, se propuso desentrañar cómo es posible construir una convivencia social legítima y segura, partiendo de la premisa de que los hombres, aunque nacidos libres, se encuentran en todas partes encadenados. Su objetivo era, y sigue siendo, vital: entender cómo los individuos pueden unirse en sociedad sin renunciar a su esencia, y cómo las leyes pueden ser el garante de su libertad, en lugar de su yugo.

¿Quién fue Rousseau y cuáles fueron sus estudios?
Rousseau empezó a estudiar en un seminario y con un maestro de música, pero interrumpió ambos estudios. Más tarde se mudó a París, donde vivió con escasez como preceptor y copista de partituras. Frecuentaba los círculos intelectuales y se lio con la sirvienta Thérèse Levasseur, con quien se casó 23 años después.
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Jean-Jacques Rousseau: El Arquitecto de la Voluntad General

Nacido el 28 de junio de 1712 en la independiente ciudad de Ginebra, Jean-Jacques Rousseau fue hijo de un artesano relojero y una dama de la élite local. Su infancia, marcada por la temprana muerte de su madre, lo sumergió en las esferas más bajas de la sociedad ginebrina, enfrentándolo desde joven a las desigualdades que más tarde criticaría. Tras un periodo de aprendizaje como grabador y un cambio de fe al catolicismo, Rousseau se adentró en el mundo literario y filosófico, conociendo a figuras clave de la Ilustración como Diderot, Condillac y Mably.

Su carrera intelectual despegó en 1749 con su aclamado 'Discurso sobre las artes y las ciencias', donde argumentó que el progreso científico e intelectual no conducía al bien común, sino a la exaltación del “amour-propre”, el egoísmo. Este fue el punto de partida para una serie de obras que culminarían en 'El Contrato Social'. En 1753, su 'Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres' sentó las bases de sus argumentos sobre la transición del hombre del estado natural al civil. Finalmente, en 1762, 'El Contrato Social' vio la luz, proponiendo una fórmula audaz para reconciliar la libertad individual con la ley a través de la asociación. Sin embargo, sus ideas progresistas le valieron la condena del Parlamento de París y el exilio, donde continuó su labor, plasmando su vida en las 'Confesiones' y sus últimas reflexiones en las 'Ensoñaciones del paseante solitario'. Once años después de su muerte en 1778, sus postulados inspirarían los ideales de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad.

El Contrato Social: Un Nuevo Fundamento para la Sociedad

Rousseau comienza su obra con una premisa fundamental: la necesidad de establecer una administración legítima y segura que una la ley y el interés para que la justicia y la utilidad no se separen. Para él, la sociedad más antigua y la única natural es la familia. Los hijos permanecen con los padres por necesidad, pero una vez que son autosuficientes, el vínculo se vuelve voluntario. Este modelo de acuerdo voluntario es la base sobre la que debe construirse toda sociedad.

Del Estado de Naturaleza al Estado Civil: El Pacto Fundacional

Rousseau rechaza categóricamente la idea del 'derecho del más fuerte' o la esclavitud como base de una sociedad legítima. La fuerza, por sí sola, no crea derecho; la obediencia por necesidad no es obediencia por voluntad o deber. Para Rousseau, la esclavitud es un contrato nulo e ilegítimo, pues nadie tiene autoridad natural sobre su semejante, y la fuerza no produce derecho alguno. Las guerras, además, se libran entre Estados, no entre individuos, por lo que la esclavitud derivada de la guerra es absurda.

Antes de que un pueblo elija un rey o una forma de gobierno, debe constituirse como 'pueblo'. Este es el verdadero fundamento de la sociedad. El pacto social es el acto por el cual cada individuo pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general, y recibe a cada miembro como parte indivisible del todo. Este acto crea una persona pública, un cuerpo político, al que en otros tiempos se llamó ciudad y que hoy conocemos como república o Estado. Los que participan de la autoridad soberana son ciudadanos, y los que están sometidos a sus leyes son súbditos.

La transición del estado natural al Estado civil es un paso crucial. En el estado de naturaleza, el hombre solo está limitado por sus fuerzas individuales; en el estado civil, gana la libertad civil, limitada por la voluntad general, y el derecho de posesión. Pero, más importante aún, adquiere la libertad moral, que lo hace verdaderamente dueño de sí mismo, pues la obediencia a la ley que uno se ha prescrito es libertad. Este pacto implica una obligación recíproca: el individuo frente a la sociedad y la sociedad frente al individuo.

La Soberanía: Inalienable e Indivisible

La soberanía, que reside en el cuerpo colectivo del pueblo, es para Rousseau inalienable e indivisible. La voluntad general es la única que puede dirigir las fuerzas del Estado hacia el bien común. En el momento en que existe un amo, deja de haber soberano y el cuerpo político se destruye. Rousseau critica a los políticos de su tiempo por intentar dividir la soberanía en su objeto (fuerza y voluntad, poder legislativo y ejecutivo), lo que la convierte en un ser 'fantástico y formado de piezas de taracea'. La soberanía es un cuerpo compacto donde todas las funciones determinan la acción del Estado.

¿Cuáles son los hechos subsiguientes de Rousseau?
Rousseau demás hechos subsiguientes. están muy cerca el uno del otro. Vocabulario único dios. cual una cosa representa o significa otra diferente. griega cn un solo ojo en medio de su frente. humano. superior con obligación a obedecerle. ley alguna. Alienación,. Estado del sujeto en que voluntades. formando dibujos. contrario.

Aunque la voluntad general siempre es recta y tiende a la utilidad pública, los juicios que la guían pueden no ser claros. Por ello, es esencial la existencia de la ley para distinguir entre derecho y deber. Las leyes son las condiciones de la asociación civil, y el pueblo sometido a ellas debe ser su autor.

El Legislador y los Tipos de Leyes

El legislador es una figura extraordinaria, con una inteligencia superior, pero sin poder ejecutivo. Su función es ordenar la cosa pública sin que intereses particulares alteren su obra. Rousseau sugiere que, como en la antigua Grecia, un legislador debería ser ajeno al pueblo para asegurar su imparcialidad.

Rousseau distingue cuatro tipos de leyes:

  • Leyes políticas o fundamentales: Regulan la relación del soberano con el Estado, es decir, la constitución.
  • Leyes civiles: Ordenan las relaciones entre los miembros de la sociedad entre sí y con el cuerpo social, asegurando que el ciudadano sea lo más independiente posible de los demás, pero dependiente del Estado.
  • Leyes penales: Regulan la relación de la desobediencia a la pena, sirviendo como confirmación de todas las demás leyes.
  • Las costumbres: Consideradas las más importantes, no están escritas, sino en el corazón y la conciencia de cada hombre. Son el verdadero alma del Estado, que se robustece con el hábito y la opinión pública, reemplazando la fuerza de la autoridad con la del hábito.

Formas de Gobierno y su Adecuación

Rousseau analiza las distintas formas de gobierno, advirtiendo que no hay una 'mejor' en abstracto, sino que cada una es adecuada para ciertas circunstancias:

Forma de GobiernoCaracterísticasTamaño de Estado IdealSufrimiento del Pueblo
DemocraciaEl pueblo dirige; gobierno del mismo pueblo.PequeñoMenos
AristocraciaGobierno de un grupo reducido de ciudadanos (natural, electiva, hereditaria). La electiva es la mejor.MedianoUn tanto más
MonarquíaPoder reunido en manos de una persona natural (rey).ExtensoSufre todo el peso

Rousseau enfatiza que un gobierno tan 'perfecto' como la democracia no es propio de hombres, ya que requiere un pueblo pequeño donde los ciudadanos se conozcan y actúen por el bien común. En contraste, los Estados extensos tienden a ser gobernados de manera monárquica o incluso tiránica, ya que la distancia entre el gobierno y el pueblo es mayor, y el interés propio de los gobernantes puede primar sobre el bien colectivo. Un buen gobierno, según él, se evidencia en el aumento y multiplicación de ciudadanos sin recurrir a medios externos.

El Abuso y la Degeneración del Gobierno

Todo gobierno tiende a degenerar. Cuando el gobierno usurpa la soberanía, el contrato social se rompe, y los ciudadanos regresan a su libertad natural, obedeciendo por violencia, no por obligación. La democracia puede degenerar en oclocracia (gobierno de la muchedumbre); la aristocracia, en oligarquía (gobierno de pocos); y la monarquía, en tiranía (gobierno despótico). La muerte del cuerpo político ocurre cuando las leyes envejecen y el poder legislativo se debilita. El poder legislativo es el corazón del Estado, y el ejecutivo es su cerebro; de su buen funcionamiento depende la vida de la nación.

La Voluntad General Indestructible y el Sufragio

Mientras los hombres se consideren un solo cuerpo, su voluntad es única y se refiere a la conservación y el bienestar general. Los resortes del Estado son vigorosos, las máximas claras y no existen intereses contradictorios. Es vital que el acto soberano del voto se ejerza con total libertad, permitiendo la opinión, la propuesta, la discusión y la división, lo cual vigoriza al Estado.

El hombre, nacido libre, es dueño de sí mismo. Nadie puede someterlo sin su consentimiento. Por ello, el derecho al sufragio es esencial para un Estado de derecho, pues la elección universal confiere la autoridad necesaria. La unanimidad es necesaria para el pacto social inicial, pero una vez establecido, el voto de la mayoría es obligatorio para todos. Si un individuo es derrotado en una votación, no significa que su libertad haya sido coartada, sino que estaba equivocado en su apreciación de lo que la voluntad general dictaba.

El Tribunado, la Dictadura y la Censura

Rousseau también introduce figuras clave para la estabilidad del Estado:

  • El Tribunado: Es el conservador de las leyes y del poder legislativo. Puede proteger al soberano del gobierno, o al gobierno del pueblo, manteniendo el equilibrio. Su autoridad es sagrada y reverenciada.
  • La Dictadura: En momentos de crisis extrema, la ley puede dar paso a la designación de un dictador. Sin embargo, este mandato debe ser muy corto y su propósito, defender la patria sin atentar contra ella. Una dictadura prolongada se convierte en tiranía.
  • La Censura: Es la declaración del juicio público, manifestada por la opinión pública, que sirve para conservar las costumbres y opiniones rectas. El censor es el ministro de esta ley no escrita.

La Religión Civil: Un Vínculo Social Necesario

Rousseau aborda la relación entre el Estado y la religión. Distingue tres tipos de religión:

  • La religión del hombre: Pura y evangélica, de culto interior al Dios supremo, sin templos ni ritos.
  • La religión del ciudadano: Asentada en un país específico, con sus propios dioses y leyes, donde los que no la siguen son infieles.
  • La religión extravagante: Que da a los hombres dos legislaciones y dos patrias, generando deberes contradictorios.

Rousseau concluye que, políticamente, no debe haber religiones exclusivas. Todas las religiones tolerantes deben ser permitidas, siempre y cuando sus dogmas no se opongan a los deberes del ciudadano, ya que el Estado necesita una 'religión civil' que promueva los sentimientos de sociabilidad necesarios para ser un buen ciudadano.

Preguntas Frecuentes sobre 'El Contrato Social'

¿Cuál es la idea principal de 'El Contrato Social'?

La idea central es que la única forma legítima de autoridad política reside en un contrato social libremente acordado por todos los ciudadanos, mediante el cual cada individuo cede sus derechos naturales a la comunidad para recibir a cambio la libertad civil y la protección de la ley, guiada por la voluntad general.

¿Qué es el contrato social de Rousseau?
Consideraciones sobre El contrato social de Rousseau. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 38 (152), 51-67. El contrato social, de Jean-Jacques Rousseau, es una obra sobre filosofía política que aborda el tema de la libertad e igualdad del ser humano, dentro de un Estado.

¿Qué significa la "voluntad general"?

La voluntad general es la expresión colectiva de los intereses comunes de la sociedad. No es la suma de las voluntades individuales (voluntad de todos), sino aquello que beneficia al conjunto. Es siempre recta y tiende a la utilidad pública, siendo el fundamento de las leyes legítimas.

¿Rousseau defendía la esclavitud?

No, todo lo contrario. Rousseau argumentaba firmemente contra la esclavitud, considerándola un derecho nulo, ilegítimo y absurdo. Para él, la libertad es inalienable y renunciar a ella es renunciar a la propia calidad humana.

¿Qué tipo de gobierno consideraba Rousseau el mejor?

Rousseau no designó un único 'mejor' tipo de gobierno. Sostenía que la forma ideal dependía de las circunstancias específicas de cada pueblo, como su tamaño y riqueza. La democracia era adecuada para Estados pequeños y pobres, la aristocracia para los medianos, y la monarquía para los grandes. Sin embargo, enfatizaba que la legitimidad del gobierno siempre derivaba del pacto social y la voluntad general.

¿Por qué las leyes no ratificadas por el pueblo son nulas?

Según Rousseau, para que una ley sea legítima, debe ser una expresión de la voluntad general, y la única forma de asegurar esto es que sea ratificada directamente por el pueblo. Si el pueblo no la aprueba en persona, carece de la autoridad necesaria y, por tanto, es nula.

Conclusión: La Vigencia de Rousseau en el Mundo Moderno

A pesar de haber sido escrita hace más de dos siglos, 'El Contrato Social' sigue siendo una obra de una sorprendente actualidad. Rousseau se adelantó a muchas de las disyuntivas que enfrentan las sociedades modernas: ¿el avance nos ha hecho realmente mejores? ¿Hemos evolucionado o involucionado? Su crítica al interés egoísta que a menudo impera en los Estados, en detrimento del bien común, resuena profundamente en un mundo globalizado donde los desafíos de la gobernanza y la justicia son constantes.

La preocupación de Rousseau por la extensión territorial de los países y su impacto en la administración y la identidad nacional sigue siendo pertinente. Su observación de que un país extenso es más propenso a formas de gobierno monárquicas o dictatoriales, donde el pueblo se siente ajeno al Estado, invita a una profunda reflexión sobre la estructura de muchas naciones contemporáneas. Su propuesta de 'Estados pequeños' o confederaciones, donde la democracia sea una realidad más cercana y accesible al pueblo, ofrece una visión alternativa para fomentar una verdadera conexión entre el ciudadano y el soberano.

En última instancia, 'El Contrato Social' es una apelación a la razón y a la humanidad. Nos insta a buscar en el arte de la política el remedio para los males que el mismo arte ha causado a la naturaleza humana. Rousseau nos desafía a iluminar nuestra razón con nuevas luces, a calentar nuestros corazones con nuevos sentimientos, y a preferir nuestro interés bien entendido, aquel que nos lleva a multiplicar nuestro ser y nuestra felicidad compartiéndolos con nuestros semejantes. Solo así, mediante una sociedad bien ordenada, podemos aspirar a una existencia más justa, virtuosa y verdaderamente libre.

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