¿Dónde se encuentra la Libreria el colegial?

Librería de Ávila: Un Viaje por la Historia Literaria

29/01/2024

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En el corazón de la vibrante Buenos Aires, donde cada esquina parece susurrar historias de antaño, se alza un lugar emblemático que ha sido testigo mudo de siglos de evolución cultural y literaria: la Librería de Ávila. Conocida originalmente como la Librería del Colegio, este establecimiento no es solo un punto de venta de libros, sino un verdadero monumento viviente, la librería más antigua de la ciudad, un crisol donde la tinta y el tiempo se han fusionado para narrar la propia historia de Argentina. Su legado es tan profundo que ha sido declarado Lugar o Sitio Histórico Nacional, un testamento de su inmensurable valor.

¿Dónde se encuentra la Libreria el colegial?
ALJIBE ALTO, 18200, Maracena (GRANADA) Libreria EL COLEGIAL es un negocio ubicado en Santísima Trinidad, 6 ESQ. ALJIBE ALTO, Maracena. El horario de apertura para hoy viernes es 08:30-14:15 y 17:00-21:00. Acepta el pago con tarjetas de crédito.

Ubicada estratégicamente en Alsina 500, esquina Bolívar, en el barrio de Monserrat, esta librería ha permanecido en el mismo emplazamiento, adaptándose y evolucionando, pero siempre manteniendo su esencia. Su nombre original, Librería del Colegio, proviene de su proximidad con el histórico Colegio Mayor de San Ignacio, que con el tiempo se transformaría en el Colegio de San Carlos y, finalmente, en el actual y prestigioso Colegio Nacional de Buenos Aires. Esta ubicación privilegiada la convirtió desde sus inicios en un epicentro de saber y encuentro.

Índice de Contenido

Los Primeros Capítulos: De La Botica a la Librería

La historia de la Librería de Ávila, o del Colegio, se remonta a 1785, un momento crucial para la incipiente Buenos Aires colonial. Fue entonces cuando el farmacéutico Francisco Salvio Marull inauguró en la esquina de Potosí y Santísima Trinidad (hoy Adolfo Alsina y Bolívar) un establecimiento singular: La Botica. Aunque su función principal era la venta de productos farmacéuticos, los historiadores concuerdan en que este fue el primer local en la ciudad dedicado también a la venta de libros. Su emplazamiento era inmejorable: a cien metros de la Plaza Mayor, frente al Café de Marco, punto de reunión de los revolucionarios de 1810, y justo enfrente del Colegio Real de San Carlos, lo que le aseguraba una clientela ávida de conocimiento.

La Botica no solo dispensaba remedios y libros; en 1801, se convirtió en el punto de venta del primer periódico de Buenos Aires, *El Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata*. Este hecho subraya su papel como un nodo vital para la difusión de ideas y noticias en una sociedad en plena ebullición, mucho antes de que se consolidara como una librería en el sentido moderno.

Una Sucesión de Visionarios: Forjando el Carácter de la Librería

Los datos más concretos sobre la librería como tal emergen alrededor de 1830. En este año, la casa estaba a cargo del ciudadano germano Gustavo Halbach, quien había llegado a Buenos Aires poco tiempo antes. Tras su gestión, la librería pasó por las manos de un enigmático Steadman y luego de Rafael Casagemas, quien más tarde fundaría otra librería destacada, la Librería del Plata. Esta temprana sucesión de propietarios ya indicaba el dinamismo del incipiente mercado editorial de la ciudad.

La Era de Pablo Morta: Un Centro Intelectual y una Tertulia Inolvidable

Un punto de inflexión en la historia de la Librería del Colegio llegó poco después de la Batalla de Caseros, con la adquisición del establecimiento por parte de Pablo Morta. Este emigrado francés, descrito por sus contemporáneos como un “bibliófilo parisiense y parlador incoercible”, insufló una nueva vida al lugar. Morta, con su cultura y espíritu liberal, transformó la modesta librería. De ser un negocio casi exclusivamente escolar y confesional, su surtido se enriqueció con novedades importadas directamente de España y Francia, expandiendo significativamente su alcance mercantil e intelectual.

La contribución más significativa de Morta fue convertir la librería en el centro de una concurrida tertulia. Este corrillo intelectual se convirtió en un amable rincón espiritual de Francia en Buenos Aires, un espacio donde las mentes más brillantes de la época se daban cita casi a diario. Entre sus asiduos se contaban figuras como Alberto Larroque y Alejo Peyret, regresados de su magisterio en Concepción del Uruguay, quienes alternaban con Amadeo Jacques y Alfredo Cosson, profesores del colegio vecino. A este grupo se sumarían Augusto Favier, el célebre retratista; el polígrafo Juan Mariano Larsen, médico y escritor; Julio Pelvilain, hábil litógrafo, y Marcos Sastre, entonces inspector de escuelas. Es probable que Sastre, muy cercano a Morta, influyera en su incursión como editor, ya que ambos nombres aparecen juntos en las cubiertas de importantes obras educativas de la época, como *Consejos de Oro* (1860) y *Guía del preceptor* (1862).

¿Dónde puedo comprar libros en el Colegio?
Los libros están a disposición del alumno en el horario de trabajo de la institución, por lo que cualquier consulta de referencias bibliográficas debe hacerse en el plantel. Los libros se pueden comprar en el plantel del colegio. La cafetería del colegio es sencilla, allí los alumnos podrán encontrar alimentos y bebidas que podrán comprar las que gusten en sus horarios de receso.

Igon Hermanos: Consolidación y Auge Editorial

Alrededor de 1870, Pablo Morta vendió la librería a su antiguo dependiente, Juan Bautista Igon, y se retiró a Morón. Juan Bautista Igon, junto a Juan Urbano y Pedro Igon, dio origen a la firma Igon hermanos. Este cambio de nombre marcó una profunda transformación, no solo en la administración sino también en el ambiente de la casa. Los Igon, conocidos por su afabilidad y tolerancia, supieron atraer a una clientela numerosa y diversa en gustos y creencias. La tertulia se renovó, transformándose en una especie de cenáculo donde participaban los valores más representativos de las ciencias y letras nacionales. Figuras como Pedro Goyena, un destacado profesor y abogado, y Santiago de Estrada, escritor y católico militante, eran visitantes asiduos, utilizando la librería como punto de encuentro y escala diaria.

Siguiendo el ejemplo de su predecesor, los Igon también se aventuraron en el mundo de las prensas. De sus “calaveradas literarias” son testimonio obras como *Ráfagas y Hojas al viento* de Guido Spano, *Curso de historia argentina* y *Biografía de Monteagudo* de Clemente L. Fregeiro, *El General Lavalle* de Angel J. Carranza, *Elementos de literatura* de Gregorio Uriarte, y una edición conjunta de *Poesías y María* de Jorge Isaacs en 1879, siendo esta la primera edición argentina de la popular novela. Los hermanos Igon se especializaron en textos de enseñanza y en obras de carácter religioso, consolidando la librería como un actor fundamental en la difusión del conocimiento y la cultura.

Cabaut y Cía: Compromiso con la Educación Pública

A principios del siglo XX, la librería pasó a manos de Eduardo J. Cabaut, Trajano Brea y Miguel García Fernández, quienes formaron la nueva firma Cabaut y Cía. Esta nueva dirección enfocó sus esfuerzos en colaborar estrechamente con la escuela pública. Su contribución al progreso de la enseñanza fue muy positiva, destacándose por la edición de tratados y manuales didácticos adaptados a las necesidades y exigencias del contexto histórico argentino, reforzando así el vínculo de la librería con la educación.

Un Legado de Nombres Ilustres y su Transformación Actual

A lo largo de su dilatada existencia, la Librería del Colegio fue frecuentada por una pléyade de personajes ilustres que dejaron su huella en la historia argentina. Entre sus clientes habituales se contaron presidentes de la talla de Bartolomé Mitre, Domingo Sarmiento y Nicolás Avellaneda, así como escritores de renombre mundial como Leopoldo Lugones, Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Victoria Ocampo. La lista de estas figuras por sí sola da cuenta de la importancia cultural y el magnetismo de este lugar.

En 1926, el edificio original de la librería fue demolido para dar paso a una nueva construcción. En su lugar se erigió un moderno edificio residencial de estilo ecléctico, diseñado por el arquitecto Ángel Pascual y el ingeniero Luis Migone, que alberga la librería en su planta baja y subsuelo hasta el día de hoy. Este cambio arquitectónico permitió que el espíritu de la librería perdurara en una estructura renovada.

La etapa más reciente de su historia comenzó en 1994, cuando Miguel Ávila, anteriormente propietario de la librería Fray Mocho, adquirió la Librería del Colegio y le impuso su propio nombre, pasándose a llamar Librería de Ávila. Manteniendo el estilo tradicional del local, Ávila redefinió su especialización, concentrándose en libros y revistas antiguos, ediciones de colección y rarezas históricas. Además, en el subsuelo del local, se estableció un acogedor café literario, un espacio que invita a la lectura, el encuentro y la conversación, continuando la tradición de las tertulias que tanto caracterizaron a la librería en sus épocas pasadas.

¿Quiénes eran los clientes de la librería del Colegio?
En esta localización privilegiada, se instaló la Librería del Colegio hacia 1830, siendo clientes a lo largo del siguiente siglo personajes ilustres como los presidentes Bartolomé Mitre, Domingo Sarmiento y Nicolás Avellaneda y los escritores Leopoldo Lugones, Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Victoria Ocampo.

Tabla Comparativa: Eras y Contribuciones de la Librería

Periodo AproximadoPropietario/FirmaContribución Principal
1785 - 1830Francisco Salvio Marull (La Botica)Venta de libros y farmacéuticos, primer periódico de Buenos Aires.
1830 - Post-CaserosGustavo Halbach, Steadman, Rafael CasagemasConsolidación como librería, transición de botica.
Post-Caseros - 1870Pablo MortaTransformación a centro intelectual, establecimiento de la tertulia, expansión del surtido, inicio como editor.
1870 - Principios S. XXIgon hermanos (Juan B., Juan U., Pedro Igon)Consolidación editorial (textos de enseñanza, religiosos), continuación de tertulia con figuras nacionales.
Principios S. XX - 1994Cabaut y Cía (Eduardo J. Cabaut, Trajano Brea, Miguel García F.)Colaboración con la escuela pública, edición de manuales didácticos.
1994 - ActualidadMiguel Ávila (Librería de Ávila)Especialización en libros antiguos, colección y rarezas, apertura de café literario.

Preguntas Frecuentes sobre la Librería de Ávila (Antigua Librería del Colegio)

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este histórico establecimiento:

¿Dónde se encuentra actualmente la Librería de Ávila (antigua Librería del Colegio)?

La Librería de Ávila se ubica en Alsina 500, esquina Bolívar, en el barrio de Monserrat, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Su dirección actual es la misma que ha ocupado durante gran parte de su historia, en un edificio que data de 1926 y que mantiene la esencia de su legado.

¿Qué tipo de libros puedo encontrar hoy en la Librería de Ávila?

Actualmente, la Librería de Ávila se especializa en libros y revistas antiguos, ediciones de colección y rarezas históricas. Es un verdadero tesoro para coleccionistas, investigadores y amantes de los libros con historia. A diferencia de las librerías modernas, aquí se busca la joya bibliográfica, la primera edición o el ejemplar único.

¿Es la Librería del Colegio la misma que la Librería "El Colegial" o el Instituto Aberdeen?

No, la Librería del Colegio es el nombre histórico de la actual Librería de Ávila, ubicada en Buenos Aires, Argentina. No tiene ninguna relación con una librería llamada "El Colegial" (si es que existe) ni con el Instituto Aberdeen, que es una institución educativa en la Ciudad de México. La información sobre el Instituto Aberdeen que a veces aparece junto a la Librería del Colegio es completamente ajena a su historia y ubicación.

¿Por qué es tan importante la Librería de Ávila para la historia de Buenos Aires?

Es importante por varias razones: es la librería más antigua de la ciudad, sus orígenes se remontan a 1785 como la primera tienda en vender libros; fue un centro neurálgico para la vida intelectual y política, especialmente durante las famosas tertulias de Pablo Morta e Igon hermanos; fue frecuentada por presidentes y los más grandes escritores argentinos; y ha sido declarada Lugar o Sitio Histórico Nacional, lo que subraya su trascendencia cultural.

¿Tiene la librería un café literario?

Sí, en el subsuelo de la Librería de Ávila funciona un acogedor café literario. Este espacio permite a los visitantes disfrutar de una bebida mientras exploran los libros, o simplemente relajarse en un ambiente impregnado de historia y cultura.

La Librería de Ávila, con su rica y centenaria trayectoria, es mucho más que un simple comercio; es un portal al pasado, un santuario de la palabra escrita y un testimonio perdurable de la profunda conexión entre los libros y la identidad de una nación. Visitarla es adentrarse en las páginas de la historia misma de Buenos Aires.

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