26/12/2025
La poesía, ese lenguaje que parece bailar en los límites de lo inexpresable, ha sido siempre un enigma, un desafío a la comprensión lineal. Roberto Juarroz, el célebre poeta argentino, en sus iluminadores "Diálogos con Guillermo Boido" recogidos en el libro "Poesía y Creación", nos invita a explorar una de las afirmaciones más audaces y profundas sobre este arte: que la poesía es un salto de la razón. No se trata de una renuncia a la inteligencia, sino de una trascendencia, una audaz zambullida en dimensiones donde la lógica tradicional ya no basta. Juarroz nos guía a través de un laberinto de ideas que desvelan la esencia de la creación poética, su relación con el silencio, el absurdo, la filosofía y la mística, revelando una forma de entender la realidad que va más allá de lo meramente perceptible.

- La Poesía: Un Organismo Incompleto que Nos Invita a Crear
- El Vínculo Indisoluble entre Palabra y Silencio
- La Renuncia como Acto de Libertad Poética
- Poesía, Absurdo y la Búsqueda de lo Inasible
- Más Allá del Límite: Poesía Frente a Filosofía y Mística
- El "Pensar Mayor" y la Creación de Realidad
- La Poesía como Ética Profunda y Verdad Última
- ¿Consuelo o Salvación? La Aventura Necesaria del Poema
- Preguntas Frecuentes sobre la Poesía según Roberto Juarroz
- ¿Es la poesía un "oficio" o un "destino" según Juarroz?
- ¿La poesía de Juarroz busca la belleza o la armonía tradicional?
- ¿Cómo se relaciona la poesía de Juarroz con el budismo Zen?
- ¿La poesía es un "consuelo" ante la vida, según Juarroz?
- ¿Por qué Juarroz habla de "la espalda de Dios" o "la espalda de las cosas"?
La Poesía: Un Organismo Incompleto que Nos Invita a Crear
¿Es posible, acaso, encerrar la poesía en una definición? Juarroz, con la sabiduría del maestro Zen Basho, responde con un rotundo "no". Intentar definir la poesía es tan utópico como pretender encasillar la vida, la muerte o el amor. La poesía no es un concepto estático; es una "aventura hacia lo absoluto", un quehacer que solo se explica a sí mismo. Para Juarroz, la única manera de recibir una creación es recrearla, de ahí su fascinante idea del poema como un "organismo incompleto". No es un objeto acabado que se nos presenta para ser simplemente admirado, sino una invitación, una tentación para que el ser humano ejercite su capacidad más elevada y definitiva: la de crear. El poema no solo "da a ver" la realidad sustancial del hombre, lo que la rutina nos oculta, sino que, fundamentalmente, "da a crear", a hacerse de nuevo en el lector. Esta incompletitud intencional es el motor de su perpetua vitalidad.
El Vínculo Indisoluble entre Palabra y Silencio
Si bien el poema está hecho de palabras, Juarroz nos recuerda que no está hecho solamente de ellas. Al igual que la música se compone de sonidos y silencios, la poesía se nutre de lo dicho y lo no dicho. Lo que se calla, lo que se sugiere, es tan vital como lo que se enuncia explícitamente. Siguiendo a Mallarmé, el poeta no debe nombrar las cosas directamente, sino "hacerlas sospechar", hacerlas presentes a través de su ausencia. Esta paradoja de la presencia en la ausencia es un milagro de la captación de la realidad. Cuando las cosas se entienden mejor al ser nombradas "mediante otra cosa" (la analogía, las correspondencias baudelaireanas), la poesía se revela como una lucha por la expresión humana, una necesidad fundamental que va más allá de la mera comunicación. Es la expresión lo que configura al hombre, lo que le da su otra mitad, como afirmaba Emerson.
La Renuncia como Acto de Libertad Poética
La poesía moderna, en su incansable búsqueda de libertad, ha emprendido un camino de renuncias. Reniega de lo discursivo, de la verborragia, del "hablar demasiado". Si algo puede decirse mejor en prosa, que se diga en prosa, como proponía Eliot. Esta búsqueda de la libertad de la palabra implica abandonar la anécdota, el cuento, el fácil moralismo, la decoración, el sentimentalismo e incluso la política. A la poesía no le interesa el poder convencional; busca algo "más entrañable y definitivo". En este viaje al "fondo del abismo" (Baudelaire), la poesía moderna abraza una aparente "pérdida de sentido", no como un acto nihilista, sino como un medio para encontrar un nuevo sentido, una "música del sentido" por detrás de la música convencional. René Char, con su "poema pulverizado", ilustra esta disolución de las formas externas en pos de una música interna, de una belleza que emerge del asedio del infinito. El poema, entonces, no obedece a leyes externas; crea sus propias normas, sus "postceptos", convirtiendo al verdadero poeta en un "herético" que, como la naturaleza, "hace un árbol". Esta autonomía implica incluso la renuncia a la belleza y la armonía tradicionales, para alcanzar "formas más allá de ellas mismas", descubriendo que "lo imperfecto es otra forma de la perfección".

Poesía, Absurdo y la Búsqueda de lo Inasible
La poesía se sumerge en el absurdo de la condición humana, lo reconoce no de forma teórica, sino "práctica, en el uso del lenguaje". Vivimos rodeados de misterio, de antítesis permanentes: amar es también no amar, vivir es morirse. La poesía no se opone al absurdo; converge con él. Sin embargo, no es una experiencia absurda, sino una "experiencia de lo absurdo". Al reconocerlo, la poesía misma se convierte en "lo no absurdo", en la máxima fidelidad a la realidad, revelando sus aspectos invisibles, aquello que Paul Klee llamaba "lo visible es sólo un ejemplo de lo real". Esta inmersión en el abismo, en el "despojamiento absoluto" del hombre, es un "quehacer en el abismo". Las cosas y los seres humanos carecen de sostén, y las explicaciones y dogmas son insuficientes. La poesía se convierte en el "milagro" de crear formas en esta situación precaria, en un intento de dar sentido a lo que no lo tiene desde una perspectiva lógica.
Más Allá del Límite: Poesía Frente a Filosofía y Mística
Juarroz traza una distinción crucial entre la poesía y la filosofía, así como la mística. Mientras la filosofía, por su naturaleza discursiva, busca siempre un sistema (aunque sea implícito), la poesía intenta "superar ese andamiaje ficticio y arreglado" que llamamos sistema. La filosofía se detiene al llegar a cierta altura, careciendo de la "disponibilidad" o apertura a todo lo real, incluso a lo ilógico. La poesía, en cambio, integra el "valor cognoscitivo de la música del lenguaje", ese sentido paradójico e indefinible que surge de la conjugación de sonido y silencio. Juarroz anhela una "síntesis última" entre la fuerza de la filosofía y el poder poético.
Tabla Comparativa: Poesía vs. Otras Formas de Aproximación a la Realidad
| Característica | Poesía | Filosofía | Mística |
|---|---|---|---|
| Naturaleza | Salto de la razón, creación, experiencia | Discursiva, búsqueda de sistema, comprensión | Experiencia de lo oculto, de la totalidad interior |
| Relación con la palabra | Protagonista, inseparable de la experiencia, crea realidad | Instrumento para la explicación y conceptualización | Pretexto, instrumento subsidiario, busca el silencio |
| Objetivo principal | Crear presencias, transformar la realidad del hombre, lo inefable | Elucidar el sentido de las cosas, coherencia | Acceder a la iluminación, la esencia, el blanco |
| Límites | Trascende lo lógico, lo binario, lo explicable | Se detiene ante lo inefable, busca la coherencia lógica | El lenguaje es un obstáculo a superar |
| Actitud | Disponibilidad total, "más que racional", "mirada que crea lo que ve" | Búsqueda de un orden y una explicación, aunque desemboque en el absurdo | Despojamiento del ego, contacto instantáneo con lo real (Zen) |
En contraste con la mística, donde el verbo es a menudo un "pretexto" cuyo destino es el silencio, en la poesía el lenguaje es "protagonista", una "esencia" inseparable de la experiencia última. Juarroz no concibe al ser humano, en su plenitud, sin la palabra, porque la siente y vive como una esencia. La poesía, entonces, no es mera salvación o condena, sino destino, un canto en el camino que no necesita de nombres ni sistematizaciones de lo religioso, sino de una profunda fe en la vida misma.
El "Pensar Mayor" y la Creación de Realidad
El poeta, lejos de ser un mero sentimental, es un pensador de una índole superior. Juarroz introduce la idea de un "pensar mayor", que trasciende la lógica binaria occidental y recupera la unidad perdida entre pensamiento e imagen. Para él, "la ciencia no piensa" y "la filosofía no piensa" en el sentido más profundo, porque el verdadero pensar es "juntar lo que alguna vez se dividió", lo que la razón ha fragmentado. Este pensar es una "mirada" que funde "el ojo que ve con el ojo que no ve", una visión verbal que no solo reconoce lo que está, sino que lo "vuelve a crear" al verlo. La realidad, en esta concepción, "nace aquí con la forma", donde la capacidad creadora del hombre la hace existir. Es un pensamiento cargado de emoción, donde una imagen puede significar mil cosas, y que busca la unidad de todo con todo, la identificación de cada parte en la totalidad.

La Poesía como Ética Profunda y Verdad Última
Aunque la poesía no se ciñe a sistemas éticos, estéticos o gnoseológicos preestablecidos, Juarroz afirma categóricamente que "la poesía es una ética profunda". Es un modo de ser, de conducirse en profundidad, una "actitud plenaria ante lo real" que busca "limpiar la visión" para ver las cosas con una apertura y plenitud mayores. En cuanto a la belleza, la poesía moderna ha abandonado los cánones tradicionales en favor de una "plenitud expresiva" que no se ciñe necesariamente a determinados cánones, principios, normas, medidas u otras relaciones exteriores. Y sobre la verdad, Juarroz es aún más radical: la poesía no busca una verdad externa, sino que "es verdad, o no es". Entendida como "creación de presencia", la poesía se convierte en la "más alta verdad", revelando que "la realidad nace aquí con la forma".
¿Consuelo o Salvación? La Aventura Necesaria del Poema
Finalmente, Juarroz aborda la idea de si la poesía es un "consuelo" ante la miseria humana. Niega que sea una búsqueda consciente de bálsamo. El poeta no puede no hacer lo que hace. La poesía es un "hacer frente a lo real, reconocerlo, convertirlo en palabras". Es un proceso que, aunque siempre incompleto, siempre buscando ir más allá, se asemeja a la salvación. No es un refugio, sino una experiencia incondicional que hace sentir que la vida "no es un hecho vano ni gratuito", que "vale la pena vivir". Es una aventura necesaria, solitaria e inexplicable, que condensa la pequeñez y la grandeza del hombre. Como dijo Malraux, el mayor misterio no es que hayamos sido arrojados al azar, sino que en esta prisión "extraigamos de nosotros mismos imágenes con potencia suficiente para negar nuestra nada". La poesía es ese acto de rebeldía y afirmación, un salto de la razón hacia lo inefable, un camino hacia la plenitud del ser humano.
Preguntas Frecuentes sobre la Poesía según Roberto Juarroz
¿Es la poesía un "oficio" o un "destino" según Juarroz?
Para Roberto Juarroz, la poesía no es un oficio o una profesión, sino una "forma de vida" y, fundamentalmente, un destino. No lo concibe como una predeterminación ineludible, sino como una necesidad profunda que se asume con libertad. Es la convicción de "vivir de determinada manera y no de otra", de hacer aquello que, si no se realiza, siente que se está fuera de uno mismo. En esta visión, la creación poética es inseparable de la existencia, una elección consciente que se alinea con una profunda determinación interior.
¿La poesía de Juarroz busca la belleza o la armonía tradicional?
No. Juarroz explica que la poesía moderna, en su búsqueda de libertad y autenticidad, ha renunciado al sentido tradicional de la belleza, entendido como equilibrio o armonía. En su lugar, busca una "plenitud expresiva" que no se ciñe a cánones, principios o normas externas. Para él, esta renuncia permite a la poesía alcanzar "formas más allá de ellas mismas", llegando incluso a la idea de que "lo imperfecto es otra forma de la perfección", una belleza más profunda que reside en la capacidad de amar y aceptar la realidad tal como es, trascendiendo las convenciones estéticas.

¿Cómo se relaciona la poesía de Juarroz con el budismo Zen?
Juarroz siente un parentesco íntimo con el budismo Zen debido a su "reconocimiento inmediato de lo real", que no está interrumpido por esquemas conceptuales o filosóficos. Valora su falta de temor hacia las aparentes contradicciones y paradojas, así como su actitud de apertura y disponibilidad, donde el silencio no se opone a la palabra, ni la vida a la muerte. Aunque el Zen a menudo niega la palabra como vehículo de iluminación, Juarroz integra la palabra como protagonista esencial de la experiencia poética, encontrando en el Zen un modo de ser y una actitud vital profundamente cercanos a su propia concepción de la poesía.
¿La poesía es un "consuelo" ante la vida, según Juarroz?
Juarroz matiza esta afirmación. No la concibe como una búsqueda consciente de consuelo o un "bálsamo" para el poeta. Más bien, la poesía es un acto ineludible, una necesidad profunda que el poeta no puede evitar. Si bien no es un "hospital", un "salón de baile" o una "caricia", la experiencia incondicional de la poesía, al enfrentar y reconocer lo real y convertirlo en palabras, hace sentir que la vida "no es un hecho vano ni gratuito", que "vale la pena vivir". En este sentido, se asemeja a la salvación, ofreciendo una justificación profunda a la existencia humana.
¿Por qué Juarroz habla de "la espalda de Dios" o "la espalda de las cosas"?
Esta es una de las "obsesiones" recurrentes en la obra de Juarroz. No se refiere a un Dios conocido o frontal, sino a la búsqueda de lo oculto, de la dimensión no evidente de la realidad. Las explicaciones superficiales y la realidad visible son insuficientes para comprender la totalidad. Por ello, es necesario "dar vuelta las cosas en busca de su revés", sentir la ausencia como si fuera presencia y la presencia como la ausencia que es. Es una profunda indagación en la parte misteriosa y no manifestada de la realidad, aquello que no se revela a la primera vista y que la poesía se esfuerza por desvelar.
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