05/11/2025
En las vastas llanuras del Río de la Plata, donde la historia y la leyenda se entrelazan como hilos de un antiguo tapiz, surge una de las obras más conmovedoras y perturbadoras de la literatura argentina: 'El Hambre', el relato inaugural del célebre libro 'Misteriosa Buenos Aires' de Manuel Mujica Láinez. Este cuento, ambientado en el sombrío año de 1536, nos transporta a los albores de la primera fundación de la ciudad, un período marcado por la desesperación y la lucha encarnizada por la supervivencia. Más que una mera crónica histórica, Mujica Láinez teje una trama de ficción que explora las profundidades de la condición humana bajo la presión de la privación extrema, revelando la fragilidad de la civilización y la aterradora capacidad del ser humano para caer en la barbarie cuando la vida pende de un hilo.

La maestría del autor radica en su habilidad para fusionar la rigurosidad del dato histórico con la riqueza de la invención literaria, creando un relato que no solo informa, sino que también conmueve y perturba. 'El Hambre' no es solo la historia de un asedio o una hambruna; es un estudio visceral de la psique humana, de cómo la necesidad más básica puede desatar los instintos más primarios y oscuros. A través de sus personajes, desde el agonizante Adelantado Pedro de Mendoza hasta el atormentado ballestero Baitos, Mujica Láinez nos confronta con la brutalidad de la conquista y la lucha por la existencia en una tierra hostil, donde el verdadero enemigo no siempre es el nativo, sino la propia naturaleza del hombre.
La Primera Fundación de Buenos Aires: Un Escenario de Angustia
El cuento 'El Hambre' se sitúa en un momento crucial de la historia argentina: la primera fundación de Santa María del Buen Ayre por don Pedro de Mendoza en 1536. Lejos de la imagen heroica y gloriosa que a menudo se asocia con los conquistadores, Mujica Láinez nos presenta una visión descarnada y cruda de este evento. El campamento español es un lugar de miseria, sitiado por los indígenas y corroído por la enfermedad y la inanición. Las hogueras de los indios, que chisporrotean día y noche, no solo son una amenaza física, sino también una presencia psicológica constante que ahoga a los españoles en el terror y la desesperación. El relato arranca con una descripción vívida de este cerco, donde los gritos de los salvajes y las flechas incendiarias son una banda sonora incesante de la muerte.
En este escenario dantesco, el Adelantado Pedro de Mendoza yace en su lecho, un hombre que alguna vez fue altivo y poderoso, ahora reducido a un espectro atormentado por sus propios demonios y por el hedor de la muerte que impregna su miserable pero antaño rica choza. El contraste entre los lujos traídos de España (muebles de Guadix, tapices con emblemas de la Orden de Santiago, libros inútiles de Erasmo y Virgilio) y la realidad de la hambruna y la putrefacción es un golpe visual y simbólico que subraya la futilidad de la riqueza frente a la necesidad básica de supervivencia. Los gemidos de Mendoza, las voces espectrales de aquellos a quienes mandó asesinar, y la imagen de los cadáveres de los ahorcados por canibalismo, lo persiguen sin tregua, sumiéndolo en un delirio febril. Su sufrimiento es un reflejo de la agonía colectiva, pero también un castigo por sus actos pasados.
El Hambre como Protagonista: Un Vicio Devorador
El título del cuento no es casual; el hambre es el verdadero motor y protagonista de la historia. No se trata solo de una carencia física, sino de una fuerza destructora que carcome el cuerpo y el alma de los personajes, llevándolos a los límites de la cordura y la moralidad. Mujica Láinez describe con detalle espeluznante cómo la privación convierte a los hombres en bestias: la ingestión de ratas, sabandijas, cuero hervido de botas, y finalmente, la antropofagia. La frase "Hoy no queda mendrugo que llevarse a la boca" es una sentencia que resuena a lo largo del relato, marcando el punto de no retorno.
La descripción del hambre va más allá de lo físico, adentrándose en el plano psicológico. El hambre "nubla el cerebro y hace desvariar", provocando alucinaciones y distorsionando la percepción de la realidad. Es una marea creciente de quejas y gemidos que ahoga cualquier otra voz. Esta personificación del hambre como una entidad devoradora es clave para entender la atmósfera de desesperación que impregna el cuento y justifica las acciones más atroces de los personajes. La necesidad de "clavar los dientes en un trozo de carne" se convierte en la única obsesión, eclipsando cualquier rastro de humanidad o civilidad.
Personajes en el Abismo: Mendoza y Baitos
Si bien Don Pedro de Mendoza es una figura central, el verdadero foco del relato recae en Baitos, el ballestero. Este personaje encarna la voz del pueblo llano, el soldado raso que sufre las penurias mientras los "señores" parecen mantener su orgullo y sus privilegios. El odio de Baitos hacia sus superiores, especialmente hacia Bernardo Centurión, el genovés, es una fuerza tan potente como el hambre que lo consume. Este odio no es gratuito; se nutre de la percepción de injusticia, de la hipocresía de unos jefes que, a pesar de la calamidad, conservan su "empaque y orgullo", sus joyas y sus vestimentas suntuosas, mientras la tropa se muere de inanición. La envidia y el resentimiento, latentes desde el viaje, se intensifican hasta convertirse en una rabia frenética que, paradójicamente, lo mantiene vivo.
El viaje de Baitos hacia la locura y la canibalismo es el clímax del cuento. Su obsesión con los cuerpos de los ahorcados, la idea de "descender uno de los cuerpos" para devorarlo, es una imagen escalofriante de la depravación a la que puede llevar la desesperación. El encuentro con los hidalgos, que a sus ojos aún ostentan su vanidad, exacerba su ira. El acto final, el asesinato de Bernardo Centurión y la mutilación de su brazo para saciar su hambre, es un momento de horror puro, donde la distinción entre humano y bestia se desdibuja por completo. El grito final de Baitos, "inhumano", y su huida desesperada hacia las hogueras de los indios, simbolizan la pérdida total de la razón y la inmersión en la animalidad.
La Maestría Narrativa de Manuel Mujica Láinez
Manuel Mujica Láinez no era un escritor de vanguardia ni perseguía modas literarias, como bien señala el comentario de La Nación. Su fuerza residía en su fidelidad a un estilo y a unas convicciones profundamente arraigadas, cultivando una prosa rica en imágenes y metáforas, y una habilidad inigualable para recrear atmósferas. En 'El Hambre', esta maestría se manifiesta en:
- Imágenes Sensoriales Potentes: Desde el chisporroteo de las hogueras indígenas hasta el hedor de los ahorcados o la caricia de la piel de nutria, Mujica Láinez apela a todos los sentidos para sumergir al lector en la experiencia de los personajes.
- Simbolismo: Los objetos de lujo de Mendoza, el manto de pieles de nutria de Centurión, el anillo de plata de Baitos; todos adquieren un significado más profundo, contrastando la vanidad con la miseria, la civilización con la barbarie.
- Construcción del Suspense: A pesar de conocer el desenlace histórico, el autor mantiene la tensión a través de la descripción del descenso psicológico de Baitos, culminando en un final "sorpresivo y terrorífico".
- Profundidad Psicológica: La exploración de la mente de Mendoza, corroída por el remordimiento y el delirio, y la de Baitos, consumida por el odio y el hambre, dota a los personajes de una humanidad compleja, a pesar de sus actos atroces.
Su estilo se caracteriza por ser "urdido con deslumbrantes imágenes y metáforas", lo que eleva el relato de una mera crónica a una obra de arte literaria que trasciende el tiempo y el espacio.

Historia y Ficción: Un Diálogo Atemporal
'El Hambre' es un claro ejemplo de la ficción histórica en su máxima expresión. Mujica Láinez parte de un suceso documentado por cronistas como Ulrico Schmidl en su "Derrotero y viaje a España y las Indias", que relata la trágica situación de la primera fundación de Buenos Aires, incluyendo la hambruna y la antropofagia. Sin embargo, el autor no se limita a reproducir los hechos; los "recrea literariamente y muy libremente", infundiéndoles una carga dramática y psicológica que el relato histórico no podría ofrecer.
| Aspecto | Crónica de Ulrico Schmidl | Cuento 'El Hambre' de Mujica Láinez |
|---|---|---|
| Enfoque | Relato escueto y fiel de los hechos históricos. | Recreación literaria, exploración psicológica y dramática. |
| Detalle de la Hambruna | Menciona comer ratas, cueros, y la antropofagia de los ahorcados y el propio hermano. | Detalla vívidamente la progresión de la inanición y sus efectos psicológicos. |
| Personajes | Menciona a los españoles que cometieron canibalismo y fueron ahorcados. | Desarrolla personajes complejos como Pedro de Mendoza y Baitos, con motivaciones y conflictos internos. |
| Ambiente | Contexto histórico de asedio y penuria. | Atmósfera de miedo, odio, locura y fatalismo, con descripciones sensoriales potentes. |
| Propósito | Documentar la expedición y sus dificultades. | Explorar la condición humana, la moralidad y los límites de la supervivencia. |
| Antropofagia | Menciona el hecho de manera directa y objetiva. | Presenta el acto final de canibalismo como la culminación de un proceso de desesperación y locura. |
La "recreación literaria" implica dar voz a los silenciados, explorar las emociones y los pensamientos de aquellos que vivieron la tragedia, y construir una narrativa que, aunque basada en la realidad, se eleva a la categoría de arte. Mujica Láinez toma el esqueleto de la historia y le insufla vida, carne y sangre, haciendo que el lector no solo sepa lo que pasó, sino que sienta el horror y la desesperación de aquellos días. Es esta capacidad de trascender el mero dato histórico lo que convierte a 'El Hambre' en una obra maestra.
Preguntas Frecuentes sobre 'El Hambre'
¿Quién fue Manuel Mujica Láinez?
Manuel Mujica Láinez (1910-1984) fue un destacado escritor argentino, conocido por sus novelas y cuentos que a menudo exploraban la historia y la cultura argentina, especialmente la de Buenos Aires. Su obra se caracteriza por una prosa elegante, un profundo conocimiento histórico y una capacidad única para fusionar la realidad con elementos fantásticos o misteriosos. Fue miembro de la Academia Argentina de Letras y su obra más famosa es probablemente 'Bomarzo'.
¿De qué trata 'Misteriosa Buenos Aires'?
'Misteriosa Buenos Aires' es una colección de 42 relatos de Manuel Mujica Láinez, ordenados cronológicamente desde el siglo XVI hasta principios del XIX. Cada cuento presenta un episodio o personaje relacionado con la ciudad de Buenos Aires, a menudo destacando aspectos poco conocidos, misteriosos, trágicos o sobrenaturales de su historia. El libro crea un retrato vívido y multifacético de la evolución de la ciudad a través de los siglos.
¿Es 'El Hambre' una historia real?
'El Hambre' se basa en hechos históricos reales ocurridos durante la primera fundación de Buenos Aires en 1536, documentados por cronistas como Ulrico Schmidl. La hambruna y los actos de canibalismo son verídicos. Sin embargo, Manuel Mujica Láinez realiza una "recreación literaria" muy libre de estos eventos, desarrollando personajes, diálogos y situaciones dramáticas que son producto de su imaginación, aunque fieles al espíritu de la época.
¿Cuál es el mensaje principal del cuento?
El mensaje principal de 'El Hambre' es la exploración de los límites de la condición humana frente a la privación extrema. El cuento muestra cómo el hambre, la desesperación y el odio pueden deshumanizar a las personas, llevándolas a cometer actos atroces para sobrevivir. También reflexiona sobre las jerarquías sociales y la injusticia, incluso en situaciones de vida o muerte.
¿Por qué es importante 'El Hambre' en la obra de Mujica Láinez?
'El Hambre' es fundamental porque es el relato que abre 'Misteriosa Buenos Aires', estableciendo el tono y la atmósfera que caracterizarán a toda la colección. Además, es un ejemplo paradigmático de la habilidad de Mujica Láinez para transformar el dato histórico en una obra de profunda resonancia humana y literaria, marcando su estilo y su particular visión de la historia.
En resumen, 'El Hambre' de Manuel Mujica Láinez es mucho más que un cuento histórico; es una inmersión profunda en la oscuridad del alma humana cuando se enfrenta a la desesperación más absoluta. A través de una prosa rica y evocadora, el autor nos invita a ser testigos de un capítulo brutal de la historia, donde el hambre no solo devora cuerpos, sino también la moral y la razón. La ficción histórica de Mujica Láinez no busca solo relatar, sino hacer sentir, conmover y, quizás, recordarnos la fragilidad de nuestra propia humanidad. La historia del Adelantado Pedro de Mendoza y del ballestero Baitos permanece como un recordatorio sombrío de lo que el ser humano es capaz de hacer para sobrevivir, y cómo el odio puede ser un motor tan potente como la necesidad más básica. El "grito inhumano" de Baitos al final del relato no es solo el de un hombre enloquecido, sino el eco de una tragedia que resuena a través de los siglos, dejando una marca indeleble en la memoria del lector.
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