03/11/2023
A lo largo de la historia, la humanidad ha buscado diversas formas de documentar su pensamiento, sus aspiraciones y sus conocimientos, creando legados que trascienden el tiempo. Ya sea a través de publicaciones que forjaron el espíritu de una nación o de textos sagrados que guiaron el alma hacia el más allá, cada obra es un reflejo de su época y una ventana a la comprensión de la condición humana. En este artículo, exploraremos dos ejemplos singulares de esta búsqueda: la influyente revista peruana Amauta, un crisol de ideas y vanguardias, y el milenario Libro del Amduat, una enigmática guía funeraria del Antiguo Egipto.

- Amauta: El Legado de una Revista de Vanguardia en el Perú
- Nacimiento de un Proyecto Intelectual Revolucionario
- Los Pilares Ideológicos: Marxismo, Indigenismo y Arte Nuevo
- La Eclosión de las Voces Femeninas: Rompiendo Paradigmas
- Figuras Femeninas Internacionales y el Socialismo
- La Crónica de Libros: Un Espacio para el Análisis
- El Cierre de un Ciclo y su Perpetuo Impacto
- El Enigmático Libro del Amduat: Un Viaje al Corazón del Inframundo Egipcio
Amauta: El Legado de una Revista de Vanguardia en el Perú
En el vibrante año de 1926, una figura intelectual de la talla de José Carlos Mariátegui dio vida a un proyecto editorial que cambiaría el panorama cultural y político del Perú: la revista Amauta. Mariátegui la concibió no solo como una publicación, sino como un espacio de “doctrina, arte, literatura y polémica”, un foro desde el cual se abordarían los problemas fundamentales del país con una perspectiva crítica y de vanguardia. En un contexto donde muchas voces eran silenciadas o excluidas, Amauta se erigió como un hito, constituyendo el primer espacio genuino donde las mujeres pudieron expresar sus opiniones sobre los acontecimientos que sacudían la vida política nacional e internacional, publicar artículos y poemas, o analizar libros, música y cine.
Nacimiento de un Proyecto Intelectual Revolucionario
La fundación de Amauta en 1926 coincidió con un período crucial en la vida de Mariátegui, quien, en sus propias palabras, había “madurado más que cambiado”, encontrando una “fe” que le impulsaba. Con este espíritu, proclamó que el Perú había visto nacer una revista histórica, alineada con el surgimiento de una nueva conciencia y una corriente cada día más vigorosa de renovación. A diferencia de otras publicaciones históricas peruanas, como *El Mercurio Peruano* (1791-1794), que representó las ideas precursoras de la independencia, o la *Revista de Lima* (1859-1863), tribuna del liberalismo, y el *Boletín Titikaka* (1926-1930), expresión del indigenismo, Amauta enfatizó la continuidad histórica del país, dándole “sustento ideológico a la integración nacional” en armonía con los ideales de independencia.
Los Pilares Ideológicos: Marxismo, Indigenismo y Arte Nuevo
La década de 1920 fue un caldero de cambios: el impacto de la Revolución Rusa de 1917, el creciente problema nacional ante la influencia norteamericana, las intensas movilizaciones obreras por la jornada de ocho horas, la expansión del marxismo, la lucha por la democratización de la enseñanza iniciada en Córdoba en 1918, y el florecimiento de las vanguardias literarias y artísticas. El indigenismo, como movimiento que buscaba incorporar elementos de la tradición andina, también se perfilaba como una cuestión central. Mariátegui vertebró su obra en torno a estos ejes: marxismo, indigenismo y el problema nacional. Su especificidad radicó en adoptar el marxismo no como dogma, sino como un método amplio para analizar la realidad nacional. Como expresó en el editorial “Aniversario y Balance” de septiembre de 1928, Amauta “no es una diversión ni un juego de intelectuales puros: profesa una idea histórica, confiesa una fe activa y multitudinaria, obedece a un movimiento social contemporáneo”. En su bandera, inscribió la palabra “Socialismo”.
Amauta abrió sus páginas a todos los interesados en las vanguardias artísticas y literarias, pues Mariátegui consideraba que la literatura peruana había tenido hasta entonces una mirada melancólica hacia el pasado virreinal. La revista publicó poesía de nuevos exponentes como José María Eguren, César Vallejo (quien ya había publicado *Trilce*), Xavier Abril, Emilio Adolfo Westphalen, César Moro, Carlos Oquendo de Amat, Enrique Peña Barrenechea y Martín Adán. En las artes plásticas, Mariátegui priorizó la producción de artistas nacionales del movimiento indigenista, liderado por José Sabogal, quien fue autor de varias carátulas de la revista. El nombre mismo, “Amauta”, una palabra quechua que significa “maestro”, subraya esta conexión. La revista también debatió intensamente la distribución y explotación de la tierra, publicando el “Boletín de Defensa Indígena” a partir de 1927.
La Eclosión de las Voces Femeninas: Rompiendo Paradigmas
Mariátegui calificó la adquisición de los derechos políticos por parte de la mujer como uno de los “acontecimientos sustantivos del siglo veinte”. Para él, el feminismo en Perú no fue artificial, sino una consecuencia de las nuevas formas de trabajo intelectual y manual de la mujer. Así, Amauta se convirtió en un espacio pionero donde las mujeres pudieron escribir, publicar poemas y levantar la voz. Este discurso femenino se manifestó en la contradicción entre la sociedad conservadora, machista y patriarcal de la época, y las aspiraciones de estas mujeres por un espacio propio. No pedían permiso, proclamaban su derecho a ser escuchadas, desafiando las normas sociales con cambios en la vestimenta y el cabello, como lo expresó María Wiesse.
En el corpus del discurso de las mujeres de Amauta, se encontraban opiniones recurrentes sobre la relación entre los sexos, problemas nacionales desde una perspectiva crítica, el anhelo por un arte y una ética nuevos, y el impacto del capitalismo. Figuras como Ángela Ramos, en un acto de valentía inusual para la época, hizo pública su separación y divorcio en el divertido artículo “El poeta de los ojos dorados”, y lideró una campaña contra la Ley de Vagancia. Dora Mayer de Zulen, en “Matrimonio, Desposorio y Enlace” (publicado en *Labor*), cuestionó el matrimonio tradicional y defendió al pueblo indígena a través de la Asociación Pro Indígena. Miguelina Acosta Cárdenas llevó la situación de explotación indígena a la 2ª Conferencia Panamericana de Mujeres, proponiendo “Escuelas rurales ambulantes”. Judith Arias y Cesar Acurio plantearon la transformación del hogar indígena en “La Escuela hogar”. Gabriela Mistral y María Wiesse abogaron por el respeto a los derechos de la infancia.

La cuestión laboral y sindical también fue abordada. Artículos como “Por la mujer que trabaja” de Eduardo Barba y Aciego, o “La mujer y la lucha entre el capital y el trabajo” de Mary González, denunciaron la explotación y la falta de garantías legales para el proletariado femenino. Las mujeres participaron activamente en la lucha sindical y política, destacando Magda Portal como poeta y militante. Mariátegui la reconoció como la “primera poetisa” del Perú, resaltando su autenticidad y su límpida versión de sí misma en su poesía. Portal no solo publicó en Amauta sino que también protagonizó una polémica sobre el arte nuevo y se mantuvo firme en su pasión revolucionaria, siendo deportada a México y manteniendo correspondencia con Mariátegui.
Amauta no solo destacó a talentos nacionales, sino que también abrió sus páginas a importantes figuras femeninas internacionales, reflejando el espíritu ecuménico de su proyecto. Mariátegui elogió la poesía femenina a través de Ada Negri (Italia) y su libro *Il libro di Mara*, valorando la expresión cruda y real del dolor femenino. Publicó poemas de destacadas poetisas latinoamericanas como Alfonsina Storni (Argentina), Juana de Ibarbourou (Uruguay), Blanca Luz Brum (Uruguay), Graciela Garbalosa (México), María Mónvel (Chile), Edgarda Cadenazzi, Giselda Zani, María Elena Muñoz y María Rosa González. Estas voces, a menudo con un mundo interior intenso, cantaron himnos a la revolución, la justicia social, el amor y el dolor maternal.
En el ámbito de las artes visuales, la corriente indigenista tuvo expresión femenina con la pintora Julia Codesido. La revista también publicó cuentos de Blanca del Prado y María Wiesse, y artículos como “La pascua del sol: Intip Raymi” de María Isabel Sánchez Concha de Pinilla. María Wiesse, además, dirigió columnas culturales como “Revista de novedades ortofónicas” y “Notas sobre algunos films”, comentando la llegada de discos de música clásica y películas que se exhibían en Lima, criticando las producciones comerciales como “anodinas y vulgares”.
El proyecto socialista de Mariátegui, que buscaba una “creación heroica” y no una “copia” del socialismo europeo en América, encontró resonancia en la lucha por la igualdad de la mujer, influenciado por la Constitución Soviética de 1918. Mariátegui admiró la postura rebelde de Madeleine Marx (Francia), destacando su obra *C’est la lutte final* como un eco del grito ecuménico del proletariado. También expresó una profunda admiración por Rosa de Luxemburgo (Alemania), a quien calificó de “figura intelectual y dinámica” con una “doble capacidad para la acción y para el pensamiento”. Amauta publicó un relato estremecedor de Luxemburgo, “Navidad en el asilo de noche”, y una biografía escrita por Nydia Lamarque. Otros textos de Larisa Reissner (“En los campos de la pobreza”) y Tina Modotti (“La contrarrevolución mexicana”) también vieron la luz en sus páginas, consolidando la revista como un espacio de denuncia y análisis crítico.
La Crónica de Libros: Un Espacio para el Análisis
Una tarea importante que realizaron las mujeres en Amauta fue su participación destacada en la sección “Libros y Revistas. Crónica de Libros”. Dora Mayer inició los comentarios, seguida por Ángela Ramos, Magda Portal, Carmen Saco, María Wiesse y Blanca Luz Brum. Ellas reseñaron una diversidad de obras, desde estudios sobre Ricardo Wagner hasta análisis sobre “Las mujeres y el Estado Soberano”, libros sobre la Revolución Mexicana, y prestigiosas revistas culturales como *Monde*. María Wiesse fue especialmente prolífica en reseñas bibliográficas, cubriendo desde música contemporánea hasta literatura peruana y francesa, demostrando la amplitud intelectual de estas colaboradoras.
El Cierre de un Ciclo y su Perpetuo Impacto
El movimiento político, social y cultural que representó Amauta tuvo un componente femenino innegable. Poetas, escritoras, educadoras, artistas y periodistas, todas comprometidas con un anhelo de justicia y equidad, participaron en las tres etapas de la revista. La primera culminó con su clausura por el gobierno bajo la acusación de un “complot comunista”. La segunda fase, del número diez al 29, anunció la gravedad de la salud de Mariátegui y su posterior muerte, asumiendo Ricardo Martínez de la Torre la dirección. La tercera etapa incluyó los números 30, 31 y 32, con el número 30 dedicado a un emotivo homenaje póstumo a Mariátegui, con artículos de María Wiesse, Carmen Saco y Ángela Ramos. Tras estos números, las voces femeninas en la revista se apagaron, y el número 32 fue el último de Amauta. A pesar de su relativamente corta existencia, el impacto de Amauta perdura como un testimonio de la efervescencia intelectual y social del Perú, y como un faro de la participación femenina en la construcción de un nuevo pensamiento.

Preguntas Frecuentes sobre la Revista Amauta
- ¿Quién fue el fundador principal de la revista Amauta? La revista Amauta fue fundada por el célebre intelectual peruano José Carlos Mariátegui en 1926.
- ¿Por qué fue Amauta un espacio importante para las mujeres? Amauta fue pionera en dar un espacio a las mujeres para publicar artículos, poemas y expresar sus opiniones sobre temas políticos, culturales y sociales, desafiando las normas de la época.
- ¿Qué corrientes de pensamiento influyeron en Amauta? Amauta estuvo profundamente influenciada por el marxismo (adoptado como método de análisis), el indigenismo y las vanguardias artísticas y literarias de principios del siglo XX.
- ¿Qué artistas y escritores peruanos colaboraron con la revista? Entre los numerosos colaboradores destacan José María Eguren, César Vallejo, Magda Portal, José Sabogal, Julia Codesido, María Wiesse, Ángela Ramos y Dora Mayer de Zulen, entre muchos otros.
- ¿Cuándo dejó de publicarse la revista Amauta? La revista Amauta dejó de publicarse en 1930, poco después de la muerte de José Carlos Mariátegui, con su número 32 siendo el último.
| Colaboradora Destacada | Área de Contribución Principal | Ejemplos de Aportes |
|---|---|---|
| Magda Portal | Poesía, Activismo Político | Poemas como “Círculos violeta”, “El hijo”; participación en debates sobre arte nuevo; militancia política y fundación del Partido Aprista. |
| María Wiesse | Literatura, Crítica Cultural | Cuentos; columnas sobre música y cine (“Revista de novedades ortofónicas”, “Notas sobre algunos films”); reseñas de libros y revistas. |
| Dora Mayer de Zulen | Ensayo, Activismo Indigenista y Feminista | Artículos sobre matrimonio y derechos de la mujer; defensa del pueblo indígena (Asociación Pro Indígena); análisis político (“La fórmula Kellogg”). |
| Ángela Ramos | Periodismo, Activismo Social | Artículos de denuncia social (ej. Ley de Vagancia); confesiones personales sobre divorcio; reseñas de libros. |
| Julia Codesido | Pintura (Indigenista) | Representante clave del movimiento indigenista en las artes plásticas, sus obras fueron priorizadas por Mariátegui. |
| Miguelina Acosta Cárdenas | Educación, Derechos Indígenas | Propuestas para la educación indígena (“Escuelas rurales ambulantes”); participación en conferencias internacionales. |
| Carmen Saco | Crítica Literaria | Reseñas de revistas culturales prestigiosas como *Monde*. |
| Blanca Luz Brum | Poesía, Activismo Revolucionario | Poemas con intensa carga emocional y social como “Fuerza”; comentarios bibliográficos. |
El Enigmático Libro del Amduat: Un Viaje al Corazón del Inframundo Egipcio
Lejos de las polémicas intelectuales del siglo XX, pero igualmente inmerso en un profundo viaje de conocimiento, se encuentra el Libro del Amduat, un texto funerario del Antiguo Egipto cuyo nombre significa “El libro de lo que hay en el Duat”. Este compendio, hallado en las tumbas de faraones y algunos privilegiados, describe el viaje nocturno que el dios sol Ra emprende a través del Duat, las regiones oscuras del inframundo, en su barca solar, hasta su renacer al amanecer. Es una guía detallada de las doce horas de la noche, cada una con sus propios desafíos, criaturas y rituales que aseguran la regeneración divina.
Estructura y Simbolismo de las Horas del Más Allá
El Amduat se estructura en doce “horas”, cada una dividida en tres partes distintas. La sección central representa a Ra y su séquito divino, que incluye figuras como Upuaut (El que abre los caminos), Sia (Concepto) y Hu (Mandato), todos navegando en la barca nocturna. Las partes superior e inferior de cada hora muestran las orillas del río subterráneo, habitadas por diversas deidades y seres del inframundo. La versión de la historia de los dioses que se presenta en este libro es la heliopolitana, redactada por los sacerdotes de Heliópolis, que enfatiza la supremacía de la creación de Ra. Según este relato, Ra crea su propia forma de Jepri, a los dioses de su barca como manifestaciones de sí mismo, a la Enéada (el grupo principal de dioses) y a la humanidad. Un tema recurrente es que los dioses del Duat reviven cada noche al escuchar la voz de Ra y lo proclaman, mientras que el Abismo preexistente, de donde Ra mismo nació, acecha continuamente con sus criaturas, las cuales son aniquiladas por los dioses.
Amduat: Un Texto Único entre los Libros Funerarios Egipcios
El Libro del Amduat posee características distintivas que lo diferencian de otros textos funerarios egipcios, como el Libro de los Muertos o el Libro de las Puertas. Estas diferencias subrayan su propósito y simbolismo particulares en el complejo cosmos religioso egipcio.
| Característica | Libro del Amduat | Otros Libros Funerarios (ej. Libro de los Muertos) |
|---|---|---|
| La Barca de Ra | No es igual en todas las horas; su forma y los seres que la acompañan pueden variar. | La representación de la barca es más consistente o no es un elemento central y en constante cambio. |
| Travesía | No atraviesa cavernas ni puertas específicas en cada hora. El viaje es un flujo continuo por el río del inframundo. | A menudo describe el paso a través de puertas o cavernas, cada una con sus propios guardianes y desafíos. |
| Protección de Mehen | No está protegida continuamente por la serpiente Mehen en cada fase del viaje. | La serpiente Mehen a menudo se representa como una protección constante para el dios sol o el difunto. |
| Juicio de Osiris | No se da tanta predominancia al juicio de Osiris; el enfoque es la regeneración de Ra. | El juicio de Osiris (la pesada del corazón) es un evento central y crucial para el destino del difunto. |
| Número de Dioses y Difuntos | Aparece un menor número de dioses y difuntos en comparación con la vasta cantidad de entidades mencionadas en otros textos. | Presenta una profusión de deidades, demonios y difuntos, con listas y descripciones exhaustivas. |
La Exclusividad Real del Amduat: Tumbas Faraónicas y Excepciones
La presencia del Libro del Amduat en las tumbas era un privilegio casi exclusivo de la realeza. Las tumbas de faraones como Seti I (KV17) y Ramesses VI son ejemplos notables de cómo este texto decoraba sus cámaras funerarias, siendo un elemento esencial para asegurar su renacimiento en el más allá, al igual que Ra. La representación del Amduat en estas tumbas no solo servía como una guía para el faraón, sino que también era una manifestación de su divinidad y su conexión con el ciclo cósmico de regeneración.
Hubo raras excepciones a esta exclusividad real. Un caso notable es el del chaty de Tutmosis III, Useramon (también llamado User), cuya tumba TT131 en la Necrópolis Tebana es un ejemplo poco común de una persona no perteneciente a la realeza que tuvo un Amduat. Sin embargo, incluso en este caso, la versión era abreviada, mostrando solo imágenes del muro sur de las horas 3ª y 4ª, y no el recorrido completo del sol. Esto resalta aún más el carácter restringido y sagrado del Amduat, reservado casi en su totalidad para los faraones y su familia inmediata, como un testimonio de su estatus divino y su destino post-mortem.
Preguntas Frecuentes sobre el Libro del Amduat
- ¿Cuál es el significado literal de “Amduat”? “Amduat” se traduce como “El libro de lo que hay en el Duat”, refiriéndose al inframundo egipcio.
- ¿Qué representa el viaje de Ra en el Amduat? El Amduat describe el viaje nocturno del dios sol Ra a través de las doce horas del inframundo (Duat), simbolizando el ciclo de muerte y regeneración, y su renacer al amanecer.
- ¿Qué diferencias notables tiene el Amduat con otros textos funerarios egipcios? A diferencia de otros, el Amduat no se centra tanto en el juicio de Osiris, la barca de Ra cambia en cada hora, y no enfatiza el paso por puertas o la protección constante de la serpiente Mehen.
- ¿Quién podía tener el Libro del Amduat en su tumba? El Amduat era casi exclusivo de la realeza, encontrándose principalmente en las tumbas de los faraones, aunque hubo raras excepciones con versiones abreviadas para altos funcionarios.
Desde las intensas páginas de la revista Amauta, que resonaron con las voces de una nación en transformación y abrieron caminos para la expresión femenina en el Perú, hasta los milenarios jeroglíficos del Libro del Amduat, que guiaron el alma de los faraones a través del inframundo hacia el renacimiento, la historia nos ofrece ejemplos extraordinarios de cómo el conocimiento y la creencia se plasman en obras que trascienden el tiempo. Ambas, a su manera, son testimonios de viajes: uno intelectual y social, el otro espiritual y cósmico, que continúan fascinando y revelando las profundidades del espíritu humano.
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