William Graham Sumner: El Pensador Inquebrantable

09/06/2024

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En la vastedad del pensamiento decimonónico, surge la figura de William Graham Sumner, un intelectual cuya agudeza y firmeza de convicciones trascendieron su época, proyectándose hasta el presente. Aunque su vida culminó en 1910, sus ideas y el rigor con el que las defendió lo posicionan como un faro en la historia del pensamiento liberal clásico. Sumner no solo fue un académico sobresaliente, sino un hombre que, armado con una mente abierta y receptiva, se mantuvo inamovible ante la tentación de hacer concesiones en aquello que consideraba principios y valores fundamentales. Su dedicación a la docencia, la escritura y el debate social siempre estuvo dirigida a metas nobles, dejando un legado imperecedero, ajeno a las modas y al aplauso fácil. Fue, sin duda, uno de esos individuos que, como bien señalaba Leonard Read, con una "pequeñísima dosis de luz siempre vence la inmensa oscuridad", generando cambios de mentalidad en la dirección correcta y sirviendo de ejemplo a seguir.

¿Quién fue Sumner de?
Básicamente un decimonónico aunque murió en 1910, Sumner de graduó en la Universidad de Yale de la que fue su primer profesor de sociología y luego, durante cuatro décadas, profesor de economía política, después de dejar sus funciones como pastor de la Iglesia Anglicana para lo que también estudió teología en la Universidad de Oxford.

La trayectoria académica de Sumner es tan singular como su pensamiento. Graduado de la prestigiosa Universidad de Yale, se convirtió en su primer profesor de sociología, para luego dedicarse durante cuatro décadas a la economía política. Este notable cambio de disciplina siguió a su período como pastor de la Iglesia Anglicana, para lo cual estudió teología en la Universidad de Oxford. Esta diversidad en su formación le otorgó una perspectiva única, combinando una profunda comprensión de la condición humana con un rigor analítico en las ciencias sociales.

Índice de Contenido

Desvelando la Cooperación Social: Más Allá de las "Clases"

Entre la prolífica obra de Sumner, destaca con luz propia su libro "What Social Classes Owe to Each Other". Es crucial señalar que, si bien el título alude a las "clases sociales", el propio Sumner y, por extensión, el autor del texto que nos inspira, no suscriben esta noción. Se argumenta que la clasificación en "clases" es epistemológicamente imprecisa, ya que las personas no difieren en su naturaleza, sino en la magnitud de sus ingresos. Utilizar esta terminología, heredada de desvaríos marxistas que postulan diferencias lógicas entre proletarios y burgueses sin fundamento alguno, resulta inconducente y hasta repugnante, como aludir a "clase baja" o "clase alta".

No obstante, el énfasis de Sumner en esta obra no radica en la definición de las "clases", sino en la exaltación de la cooperación social que florece en una sociedad abierta. Su objetivo era demostrar la interdependencia entre los más variados roles y funciones, en contraposición directa a la "lucha de clases" propugnada por Marx. Para ilustrar esta profunda verdad, Sumner recurre a un elocuente cuento árabe. En él, tres hijos se afanan por ofrecer el mejor regalo a su padre. El primero le obsequia una alfombra mágica capaz de transportarlos a cualquier lugar con celeridad; el segundo, un adminículo de vidrio que permitía observar eventos distantes; y el tercero, un medicamento milagroso capaz de curar cualquier enfermedad.

Cuando uno de los hijos, a través del adminículo de vidrio, descubre que su padre está gravemente enfermo, los otros dos ponen a disposición sus regalos: el transporte rápido y el remedio salvador. Una vez frente a su padre, este no puede decidir cuál de los tres regalos es más valioso, pues los tres se complementaron y resultaron indispensables para salvarlo. Esta conmovedora historia, utilizada por Sumner con un espíritu didáctico, resume la esencia de su postulado: la mutua dependencia entre todos los miembros de la sociedad y los distintos factores de producción. Donde impera la libertad, no hay conflictos inherentes, sino armonía, concordia y la mayor productividad posible, gestada a través de arreglos contractuales voluntarios.

El Grito del "Hombre Olvidado": Una Advertencia Atemporal

Otro de los trabajos más profundos y conmovedores de Sumner es "The Forgotten Man" (El hombre olvidado). En este ensayo, el autor arroja luz sobre las vicisitudes que enfrentan aquellos individuos que, con esfuerzo y dedicación, trabajan para autoabastecerse, pero son incesantemente esquilmados por los denominados "reformadores sociales". Estos "reformadores", a menudo bienintencionados pero desinformados, recurren a la violencia coercitiva que proporcionan los aparatos estatales para implementar sus planes, supuestamente en beneficio de la sociedad. Sin embargo, el resultado es el empobrecimiento generalizado y la anulación del individuo productivo.

Sumner denuncia cómo el hombre olvidado es desechado en pos del voto fácil y el aplauso de mayorías, lo que a su vez consolida un poder arbitrario. Este ciclo nefasto conduce inevitablemente al empobrecimiento. En sus propias palabras, el hombre olvidado "es el simple y honesto trabajador que está dispuesto a ganarse el pan por sus propias labores productivas. Es desconocido porque es independiente, es autosuficiente y no reclama favor alguno [...] Se refieren a él como si lo respetable fuera culpable de lo que no lo es [...] es decir, aquellos que no producen y viven a costa de otros".

La lógica de Sumner es implacable: "De la nada no sale nada. No podemos recolectar impuestos de aquellos que nada producen y no ahorran. Aquellos a los que se grava tienen que ser los que producen y ahorran". Con una lucidez pasmosa, observa cómo se invierte la moralidad: "Parecería incluso que con esta tendencia preponderante, la maldad de los malos resulta que es culpa de la bondad de los buenos". Así, el hombre olvidado es acechado, perseguido, objeto de burlas y sistemáticamente expoliado, hasta que, agotado, se rinde y abandona la producción, acarreando consecuencias nefastas para toda la sociedad.

Cuando la Victoria Es una Derrota: Lecciones de "The Conquest of the United States by Spain"

Quizás el trabajo que mayor repercusión tuvo en su época, y que mantiene una asombrosa relevancia en el presente, fue "The Conquest of the United States by Spain". En esta obra, Sumner desarrolla una tesis paradójica y profundamente perspicaz: si bien España fue militarmente derrotada por Estados Unidos en la guerra por Cuba, en última instancia, la nación victoriosa fue la verdadera perdedora. ¿Por qué? Porque, según Sumner, las almas de muchos políticos estadounidenses fueron invadidas por la idea del imperio, abandonando gradualmente los valores republicanos que habían sido el cimiento de su grandeza.

Este escrito ha sido reeditado recientemente para poner de manifiesto su actualidad, especialmente a raíz de las lamentables experiencias del militarismo que se han incrustado en Estados Unidos. Sumner vaticinó cómo esta deriva imperial carcomería los cimientos de la nación, tal como fue advertido por los propios Padres Fundadores si se optaba por el camino de las guerras en territorio extranjero y las "invasiones preventivas". Estas prácticas son, a su juicio, una de las causas principales que desangran a un gran país, distrayéndolo de sus principios fundamentales.

Laissez-faire y la Futilidad de la "Política Social"

El profesor de Yale también dedicó su pluma a subrayar los méritos del concepto de laissez-faire. Para Sumner, esta expresión, cuyo origen se remonta a la Francia del siglo XVIII, no es más que un clamor de aquellos que desean que las intromisiones del Leviatán, es decir, del Estado, los dejen en paz para poder llevar a cabo actividades lícitas y productivas. Es un grito por la libertad de acción y la no-interferencia gubernamental en los asuntos económicos y personales.

¿Qué es la vicuña y para qué sirve?
Se consideraba, de hecho, un animal sagrado. El problema es que, con la llegada del hombre europeo al continente, empezó la caza furtiva. Y la vicuña dejó de vestir a reyes para ser cazada para hacer abrigos para millonarios. Todo esto hizo que, a finales de los años 60, quedaran entre 5.000 y 10.000 ejemplares en todo Sudamérica.

En este mismo ensayo, Sumner criticó duramente las burocracias y su tendencia a inventar palabras "para que parezca que se dice algo profundo". Un ejemplo claro que cita es la expresión alemana "Socialpolitik". Una vez traducida como "política social", se descubre que, para Sumner, "no significa nada [...] puesto que constituye la ciencia de lo imposible". Él argumentaba que este tipo de políticas, lejos de beneficiar a la sociedad, terminan perjudicando especialmente a los más débiles al bloquear las posibilidades de progreso y generar distorsiones que solo el libre mercado puede corregir.

Tradición vs. Tradicionalismo: El Legado Evolutivo de Sumner

Para ofrecer un panorama aún más completo del vasto pensamiento de Sumner, es imperativo hacer referencia a un texto al que él mismo atribuía especial relevancia: "Tradition and Progress". En esta obra, Sumner se muestra visiblemente molesto con aquellos que se autodenominan conservadores, ya que, en su opinión, se aferran al statu quo y son incapaces de incorporar innovaciones y nuevas contribuciones en un proceso evolutivo continuo. Esta postura, que concuerda plenamente con el posterior capítulo de Hayek "Por qué no soy conservador", asimila al tradicionalismo con un apego incondicional a lo existente.

Sumner, sin embargo, distingue con claridad el tradicionalismo de la tradición. Para él, la tradición no es una camisa de fuerza inmovilista, sino el capital inicial, el punto de partida y el andamiaje sobre el cual se construye el futuro progreso. Como citaba Joshua Reynolds, "no deben retirarse los andamios antes de construir el edificio". Paradójicamente, quienes proclaman su adhesión incondicional a lo existente, por la metodología de la componenda que adoptan, terminan por tirar todo por la borda, arrastrados por los movimientos de las alas políticas.

Liberalismo Clásico vs. Conservadurismo: Un Contraste Fundamental

El contraste entre el liberalismo clásico, defendido por Sumner, y el conservadurismo, es un tema recurrente y de gran relevancia. A continuación, exploramos sus diferencias fundamentales:

AspectoLiberal Clásico (Sumner)Conservador
Origen HistóricoHeredero de la Ilustración, busca la libertad individual y el recorte del poder.Nace post-Revolución Inglesa de 1688, buscando preservar privilegios de la corona.
Actitud hacia la AutoridadSiempre desconfía del poder, busca limitarlo para minimizar el daño (Popper).Muestra inusitada reverencia por la autoridad, inclinado al "filósofo rey" de Platón.
Evolución CulturalAcepta los procesos abiertos de evolución cultural, donde la coordinación de arreglos contractuales produce resultados no anticipables por ninguna mente.Aprensivo respecto a los procesos abiertos de evolución cultural, tiende a la planificación social.
Economía y ComercioCosmopolita y librecambista, a favor de la libre circulación de bienes e ideas.Nacionalista-proteccionista, aboga por barreras comerciales y la priorización de la producción interna.
Valores PersonalesSostiene que el respeto recíproco incluye la posibilidad de que otros compartan valores muy distintos, siempre que no afecten derechos de terceros.Propone un sistema en el que se impongan sus valores personales, que paradójicamente termina abandonando debido a la componenda.
Relación Iglesia-EstadoLas considera nocivas y sumamente peligrosas, abogando por la separación.Suscribe alianzas entre la iglesia y el estado, buscando la moralización desde el poder.
Principios vs. PragmatismoTiene principios propios e inquebrantables, independientemente de los vaivenes políticos.Partidario de la "tercera vía", cree que la verdad está entre los extremos, variando su postura según la fortaleza de los movimientos en las alas.

Los intelectuales que a menudo se citan como conservadores, como Edmund Burke, Macaulay, Tocqueville y Acton, en realidad se consideraron a sí mismos liberales de la tradición Whig, y no conservadores en el sentido estricto que Sumner critica. La aparente adhesión incondicional a lo existente por parte del conservador, se ve forzada a la componenda, arrastrada por "los movimientos que se ubican en las alas", mientras que el liberal mantiene sus principios intactos.

Preguntas Frecuentes sobre William Graham Sumner

A menudo surgen interrogantes sobre la figura y el legado de este pensador. Aquí abordamos algunas de las más comunes:

¿Por qué se le considera un liberal clásico?

William Graham Sumner es considerado un liberal clásico por su firme defensa de la libertad individual, la propiedad privada, el libre mercado y la limitación del poder estatal. Abogaba por la no-interferencia del gobierno en la vida de los individuos y en la economía, creyendo en la capacidad de la sociedad para autoorganizarse y progresar a través de la cooperación voluntaria y los arreglos contractuales, sin necesidad de ingeniería social o políticas dirigistas.

¿Cuál fue su obra más influyente?

Si bien varias de sus obras tuvieron un gran impacto, "What Social Classes Owe to Each Other" y "The Forgotten Man" son frecuentemente citadas como sus trabajos más influyentes. La primera por su defensa de la cooperación social frente a la lucha de clases, y la segunda por su lúcida crítica a la intervención estatal y la explotación del individuo productivo.

¿Qué significa el concepto del "Hombre Olvidado"?

El "Hombre Olvidado" es la personificación del ciudadano honesto y trabajador que se autoabastece y no pide favores al Estado. Es el individuo que produce y ahorra, pero que es sistemáticamente ignorado y, peor aún, expoliado a través de impuestos y regulaciones por parte de "reformadores sociales" y aparatos estatales, bajo la excusa de ayudar a otros. Sumner denuncia que este hombre es la base de la prosperidad, y su explotación conduce al empobrecimiento generalizado.

¿Cómo se relaciona su pensamiento con la actualidad?

El pensamiento de Sumner es asombrosamente relevante en la actualidad. Sus advertencias sobre el militarismo y la deriva imperial de las naciones resuenan con los conflictos globales modernos. Su crítica a la "política social" como una "ciencia de lo imposible" y su defensa del laissez-faire son debates centrales en la economía y la política contemporáneas. Además, su distinción entre tradición y tradicionalismo, y su defensa de los principios liberales frente a la componenda conservadora, ofrecen una brújula invaluable en tiempos de relativismo político y moral.

William Graham Sumner fue un ejemplo preclaro de liberalismo en el sentido clásico del término, muy distinto de la acepción desfigurada que a veces se le da en ciertos ámbitos. Sus denodados esfuerzos intelectuales cruzaron fronteras y continúan influyendo en la comprensión del valor de fundamentar principios, sin dejarse arrastrar por la politiquería o las modas pasajeras. Su legado nos recuerda que la verdadera habilidad política no reside en la "tercera vía" de la componenda, sino en la inquebrantable adhesión a la libertad y la búsqueda incesante de la verdad, sin importar el éxito o el rechazo del momento.

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