El Legado de 'Todos los Hombres Son Creados Iguales'

23/02/2023

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La frase "Sostenemos como evidentes estas verdades, que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad" no es solo una secuencia de palabras; es un pilar fundamental del pensamiento político occidental y una declaración que ha resonado a través de los siglos, influyendo en innumerables movimientos por la justicia y la dignidad humana. Citada y adoptada por una amplia gama de figuras influyentes, desde los padres fundadores de Estados Unidos hasta líderes de derechos civiles del siglo XX, esta "declaración inmortal" es quizás la expresión más significativa del período revolucionario estadounidense con una importancia que perdura hasta nuestros días. Pero, ¿de dónde provienen estas ideas tan poderosas y cómo han moldeado nuestra comprensión de los derechos humanos?

Orígenes Filosóficos y Precursores de una Idea

La noción de que todos los seres humanos nacen libres e iguales no surgió de la nada en el siglo XVIII. Sus raíces se hunden profundamente en la filosofía y el pensamiento político de siglos anteriores. Uno de los primeros ecos de esta idea se encuentra en la Inglaterra medieval, con el sacerdote John Ball. Durante la Revuelta de los Campesinos de 1381, Ball desafió el orden social jerárquico con su famosa pregunta: "¿Cuando Adán cavó y Eva hiló, ¿quién era entonces el caballero?" Proclamó que "Desde el principio todos los hombres por naturaleza fueron creados iguales", una afirmación radical para su tiempo que cuestionaba las estructuras feudales de poder.

¿Cuáles son los derechos de los hombres?
Sostenemos como evidentes estas verdades, que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. La frase estaba presente en el proyecto original de la declaración.

Siglos más tarde, el filósofo inglés John Locke, en su influyente obra de 1690, "Segundo Tratado sobre el Gobierno", argumentó que en el "estado de naturaleza", anterior a la formación de gobiernos, todos los hombres eran creados iguales. Locke postuló que los individuos poseen derechos naturales, como el derecho a la vida, la libertad y la propiedad, que son inherentes y no dependen del Estado. Estos derechos, según Locke, son previos a cualquier forma de gobierno y deben ser protegidos por este.

Otro precursor clave fue el poeta inglés John Milton, quien en su obra de 1649, "La tenencia de reyes y magistrados", escrita tras la ejecución de Carlos I y en defensa de la causa parlamentaria, afirmó: "Ningún hombre que sepa debería, puede verse tan afectado por negar que todos los hombres fueron privados naturalmente de libertad, ya que es la imagen y el uniforme de Dios mismo". Estas ideas de igualdad natural y libertad individual sentaron las bases para el pensamiento ilustrado que florecería en el siglo XVIII.

La Ilustración francesa jugó un papel crucial en la popularización de estas ideas. Filósofos como Voltaire, Jean-Jacques Rousseau y Montesquieu, a menudo bajo la censura de los regímenes absolutistas, defendieron con vehemencia la libertad individual, la igualdad ante la ley y la soberanía popular. Thomas Jefferson, autor principal de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, estuvo fuertemente influenciado por estos pensadores a través de su amistad con el marqués de Lafayette, un entusiasta defensor de los principios ilustrados.

Además, se ha sugerido que Jefferson pudo haber tomado la expresión de un amigo italiano, Philip Mazzei, como se menciona en la Resolución Conjunta 175 del 103º Congreso y por John F. Kennedy en "Una nación de inmigrantes". Mazzei, un médico, comerciante y horticultor, mantuvo una correspondencia activa con Jefferson, y sus ideas sobre la igualdad y los derechos naturales pudieron haber influido en la redacción final de la Declaración.

La Declaración de Independencia de EE. UU. y su Redacción

En 1776, en medio de la efervescencia revolucionaria, el Segundo Congreso Continental encomendó a un comité de cinco miembros —Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, John Adams, Robert Livingston y Roger Sherman— la tarea de redactar la Declaración de Independencia. Jefferson fue el principal redactor del documento, y una vez que lo hubo completado, lo sometió a la revisión de Franklin. Fue en este proceso donde se produjo una de las modificaciones más significativas y trascendentales.

El borrador original de Jefferson contenía la frase: "Sostenemos que estas verdades son sagradas e innegables...". Franklin, con su agudeza y pragmatismo, sugirió un cambio sutil pero profundo: "Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas". Este cambio transformó una afirmación basada en la fe y la revelación divina en una verdad que podía ser comprendida y aceptada por la razón humana, haciéndola universal y accesible más allá de cualquier credo particular. Esta revisión de Franklin es un testimonio de la visión de los padres fundadores de establecer principios basados en la razón y la observación de la naturaleza humana.

El segundo párrafo de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos finalmente proclamó: "Consideramos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, que entre ellos figuran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, que para garantizar esos derechos, los gobiernos son creados entre los hombres, lo cual deriva su justa facultad del consentimiento de los gobernados." Esta formulación encapsuló la esencia de los derechos naturales y el contrato social.

Documentos Fundacionales y la Consolidación del Concepto

La Declaración de Independencia no fue el único documento fundacional estadounidense que articuló la idea de la igualdad y los derechos inherentes. La Declaración de Derechos de Virginia, redactada principalmente por George Mason y aprobada por la Convención de Virginia el 12 de junio de 1776, contiene un texto notablemente similar y precursor. Mason, un anciano plantador profundamente influenciado por la teoría de los derechos naturales de John Locke, redactó la siguiente declaración: "Todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes y tienen ciertos derechos inherentes... no pueden privar ni despojar a su posteridad; es decir, el disfrute de la vida y la libertad, con los medios de adquirir y poseer propiedades, y de perseguir y obtener la felicidad y la seguridad." Aunque el borrador de Mason fue inicialmente aceptado por un pequeño comité, luego fue objeto de debate y revisión por la Convención de Virginia. Thomas Jefferson, como abogado competente de Virginia, observó las complejidades en la redacción legal y eligió palabras que serían más aceptables para el Segundo Congreso Continental, lo que demuestra la interconexión y el diálogo entre estos documentos y sus autores.

Más tarde, la Constitución de Massachusetts, redactada principalmente por John Adams en 1780, también incluyó una declaración de derechos que reflejaba estos principios. Su Declaración de Derechos establece: "Todos los hombres nacen libres e iguales, y tienen ciertos derechos naturales, esenciales e inalienables; entre los cuales se puede contar el derecho a disfrutar y la defensa de sus vidas y libertades; la de adquirir, poseer y proteger la propiedad; en fin, la de buscar y obtener su seguridad y felicidad." Esta disposición fue crucial en la historia de la abolición de la esclavitud en Massachusetts. Los demandantes en casos como Brom y Bett contra John Ashley y Commonwealth contra Nathaniel Jennison argumentaron que esta cláusula abolía la esclavitud en el estado. El caso Jennison, en particular, resultó en una "declaración parcial" de que la institución de la esclavitud era incompatible con los principios de libertad e igualdad jurídica articulados en la nueva Constitución de Massachusetts, lo que llevó a la abolición de facto de la esclavitud en el estado.

La Contradicción de la Esclavitud

La proclamación de que "todos los hombres son creados iguales" en la Declaración de Independencia generó una profunda y evidente contradicción con la existencia de la esclavitud en Estados Unidos, una práctica que incluso los propios autores de la Declaración, como Jefferson, sostenían. Esta paradoja no pasó desapercibida ni siquiera en el momento de la publicación del documento. De hecho, antes de su aprobación final, el Congreso, tras haber introducido algunas modificaciones, suprimió casi una cuarta parte del proyecto original de Jefferson, incluyendo un pasaje que criticaba duramente la trata de esclavos. Esta supresión se debió en gran parte a que muchos miembros del Congreso también eran propietarios de esclavos y temían que la inclusión de tal pasaje pudiera disolver el movimiento por la independencia, al alienar a los estados del sur. A pesar de esto, Jefferson, décadas antes de la Declaración, había defendido en los tribunales la abolición de un esclavo, aunque el caso fue desestimado. Al redactar la Declaración, él creía que la frase "todos los hombres son creados iguales" era tan autoevidente que, en última instancia, resolvería el problema de la esclavitud, aunque no pudiera ser abordada directamente en ese momento.

Los críticos contemporáneos no tardaron en señalar esta hipocresía. En 1776, el abolicionista Thomas Day escribió: "Si hay un objeto verdaderamente ridículo por naturaleza, es un patriota americano, firmando resoluciones de independencia con una mano, y con la otra blandiendo un látigo sobre sus atemorizados esclavos". Esta crítica mordaz puso de manifiesto la tensión inherente entre los ideales proclamados y la cruda realidad social de la época.

Críticas y Debates a lo Largo del Tiempo

A lo largo de la historia, la frase "todos los hombres son creados iguales" ha sido objeto de diversas críticas, tanto de elitistas y conservadores tradicionales como de defensores de los derechos civiles. Richard M. Weaver, en su obra fundamental del tradicionalismo, "Ideas que tienen consecuencias" (1948), citó a un escritor del siglo XIX que argumentaba que "nunca se creó ningún hombre libre ni dos hombres jamás creados en pie de igualdad". Weaver continuó explicando que "la convivencia de los pueblos en grupos grandes o pequeños no se basa en esta noción quimérica de igualdad, sino en la fraternidad, un concepto que lo antecede en la historia porque es inmensamente más profundo en el sentimiento humano. El antiguo sentimiento de fraternidad entraña obligaciones cuya igualdad no conoce nada. Exige el respeto y la protección; la fraternidad es la condición familiar y, por naturaleza, la familia es jerárquica". Esta perspectiva tradicionalista sugiere que la igualdad abstracta puede ser menos efectiva para la cohesión social que los lazos de fraternidad y la jerarquía natural.

¿Quién dijo que todos los hombres son libres e iguales?
La idea de que todos los hombres son libres e iguales se apoya en varias corrientes filosóficas. Entre ellas: Ilustración: Pensadores como John Locke y Jean-Jacques Rousseau promovieron conceptos de razón, libertad y contrato social, enfatizando la igualdad natural de todos los individuos.

Desde una perspectiva diferente, el historiador Howard Zinn ha criticado el uso de la palabra "hombres", con exclusión de las mujeres, argumentando que indicaba que las mujeres estaban "más allá de la consideración como dignas de inclusión" y "simplemente se las pasaba por alto en cualquier consideración de derechos políticos, cualquier noción de igualdad cívica". Esta crítica subraya la limitación histórica de la frase, que, aunque revolucionaria para su tiempo, no abarcaba a toda la población en su concepción original, dejando fuera a las mujeres y a las personas de color.

El Legado Global y la Influencia Perenne

A pesar de sus limitaciones iniciales y las controversias que la rodearon, la frase "todos los hombres son creados iguales" ha trascendido su contexto original para convertirse en un estandarte global de los derechos humanos y la democracia. Su resonancia es innegable y su influencia se manifiesta en numerosos documentos y discursos a lo largo de la historia moderna.

Uno de los ejemplos más poderosos de su legado es el discurso "Tengo un sueño" de Martin Luther King Jr., pronunciado en 1963. King utilizó la frase como un lema fundamental de su visión, invocando los ideales fundacionales de Estados Unidos para exigir la plena realización de la justicia y la igualdad para todos los ciudadanos, independientemente de su raza. Al hacerlo, demostró la capacidad de la frase para inspirar movimientos de cambio social y para ser reinterpretada y expandida para incluir a aquellos que históricamente habían sido excluidos.

Internacionalmente, la frase también ha sido adoptada y adaptada. La Proclamación de Independencia de Vietnam, escrita en 1945 por Ho Chi Minh, comienza explícitamente citando la Declaración de Independencia de Estados Unidos y afirmando que "todos los hombres son creados iguales", utilizando esta verdad universal para justificar la autodeterminación vietnamita.

En contraste, la Declaración de Independencia de Rhodesia, ratificada en noviembre de 1965 por un régimen minoritario blanco, se basó en la estadounidense, pero omitió deliberadamente la frase "todos los hombres son creados iguales", junto con "el consentimiento de los gobernados". Esta omisión es un testimonio elocuente del poder de la frase y de lo que su exclusión significaba en un contexto de segregación y gobierno minoritario. Su ausencia en un documento que buscaba justificar un régimen no igualitario resalta su intrínseco vínculo con los principios democráticos e igualitarios.

Desde entonces, la frase ha sido considerada una declaración distintiva en las constituciones democráticas e instrumentos similares de derechos humanos en todo el mundo, muchos de los cuales han adoptado la frase o variantes de la misma, consolidando su estatus como un pilar fundamental de la concepción moderna de los derechos universales.

Tabla Comparativa de Declaraciones de Derechos

DocumentoFrase Clave / Concepto de DerechosContexto y Significado
Declaración de Independencia de EE. UU. (1776)"todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad."Proclama la independencia de las colonias americanas, estableciendo los derechos naturales como base para la legitimidad del gobierno y el derecho a la revolución.
Declaración de Derechos de Virginia (1776)"todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes y tienen ciertos derechos inherentes... el disfrute de la vida y la libertad, con los medios de adquirir y poseer propiedades, y de perseguir y obtener la felicidad y la seguridad."Precursora de la Declaración de Independencia, influyó en su redacción y sentó las bases para las garantías de derechos individuales en las constituciones estatales.
Constitución de Massachusetts (1780)"Todos los hombres nacen libres e iguales, y tienen ciertos derechos naturales, esenciales e inalienables; entre los cuales se puede contar el derecho a disfrutar y la defensa de sus vidas y libertades; la de adquirir, poseer y proteger la propiedad; en fin, la de buscar y obtener su seguridad y felicidad."Sirvió como base para la abolición de la esclavitud en Massachusetts a través de decisiones judiciales, demostrando la aplicación legal de sus principios de igualdad.

Preguntas Frecuentes

¿Quiénes fueron los principales autores de la frase "todos los hombres son creados iguales" en la Declaración de Independencia?
Aunque Thomas Jefferson fue el principal redactor de la Declaración de Independencia, la frase final fue estilizada por Benjamin Franklin, quien cambió "sagradas e innegables" a "evidentes por sí mismas". La idea en sí tiene raíces en filósofos como John Locke y pensadores franceses como Voltaire, Rousseau y Montesquieu, y posiblemente en Philip Mazzei.

¿Cómo influyó John Locke en la frase de la Declaración de Independencia?
John Locke, en su "Segundo Tratado sobre el Gobierno" (1690), argumentó que en el "estado de naturaleza", todos los hombres eran creados iguales y poseían derechos naturales inalienables como la vida, la libertad y la propiedad. Estas ideas fueron fundamentales para el pensamiento de Thomas Jefferson y otros padres fundadores.

¿Por qué la frase generó controversia en el momento de su publicación?
La principal controversia radicaba en la flagrante contradicción entre la proclamación de que "todos los hombres son creados iguales" y la existencia generalizada de la esclavitud en Estados Unidos, incluyendo el hecho de que muchos de los propios firmantes eran propietarios de esclavos. Esto llevó a la eliminación de un pasaje antiesclavista del borrador original de Jefferson.

¿Cómo se utilizó esta frase en el movimiento por los derechos civiles?
La frase fue utilizada poderosamente por Martin Luther King Jr. en su discurso "Tengo un sueño" para invocar los ideales fundacionales de la nación y presionar por la plena realización de la igualdad y la justicia para los afroamericanos, ampliando el alcance de la promesa de la Declaración.

¿Qué otras naciones han adoptado o se han inspirado en esta frase?
La Proclamación de Independencia de Vietnam de 1945 utilizó la frase. También ha sido adoptada o sus variantes en numerosas constituciones democráticas e instrumentos de derechos humanos en todo el mundo, consolidando su estatus como un principio universal de igualdad.

Conclusión

La frase "todos los hombres son creados iguales" es mucho más que una simple declaración. Es un testamento a la evolución de las ideas sobre la dignidad humana y los derechos fundamentales, que se ha gestado a lo largo de siglos de pensamiento filosófico y lucha política. Desde las audaces proclamas de la Inglaterra medieval hasta las luminosas reflexiones de la Ilustración, y su consagración en los documentos fundacionales de Estados Unidos, esta expresión ha servido como un faro de esperanza y un llamado a la acción. A pesar de las contradicciones históricas, como la persistencia de la esclavitud, y las críticas sobre su alcance inicial, su poder retórico y conceptual ha permitido que generaciones posteriores la reinterpreten y la utilicen para avanzar en la causa de la justicia y la igualdad para todos. Su legado perdura, inspirando a movimientos por los derechos civiles y siendo un pilar en la formulación de derechos humanos a nivel global, recordándonos la búsqueda incesante de una sociedad donde la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad sean verdades evidentes para cada individuo.

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